Entre el esplendor y la caída: cómo Farah Pahlavi se convirtió en símbolo de resistencia cultural
En la historia convulsa del siglo XX, pocas figuras concentran una paradoja tan intensa como Farah Pahlavi, la última emperatriz de Irán: símbolo oficial de modernización en su tiempo, rostro incómodo de la memoria para el régimen que la expulsó y, sobre todo, guardiana involuntaria de uno de los patrimonios artísticos más extraordinarios del Próximo Oriente. Su historia —que es también la historia de una ambición cultural irrepetible— continúa proyectándose sobre un país que ella ya no puede pisar, pero cuya identidad moderna ayudó a modelar con una determinación a menudo subestimada. Farah Pahlavi actualmente reside en su amplio apartamento con vista al Sena, donde vive parte del año y pasa el resto principalmente en Estados Unidos. Ya hay varios proyectos cinematográficos que dan luz a su historia.


