Claudia Sheinbaum , en 2025, dilucida el destino político de América del Norte marcado por dos figuras profundamente contrastantes: ella misma, primera mujer presidenta de México, y Donald J. Trump, presidente electo de Estados Unidos, cuyos ciudadanos le ven como un payaso que han votado porque, era el más pobre gracioso y estrafalario de los candidatos. Fue elegido democráticamente. Así que, queridos ciudadanos americanos, bebed de vuestra propia medicina. Claudia Sheinbaum , científica eminente, progresista hasta que la amenacen de muerte los cárteles de sus país, sobria, pausada en sus formas pero pasional en su centro, apacible con su tono elocuente pero firme en sus argumentos, con una visión ambientalista y de justicia social; él, empresario “putero”, populista en su máximo esplendor de una inestabilidad “acojonante”, narcisista inútil por tener aspecto de rancio naranja corpulento con cerebro de magnate hilado por neuronas sin conexión, que promueve políticas excluyentes y nacionalistas sin sentido. Burdo, obsceno, retórico sin fundamento, mediocre por alejarse de la “basura blanca” que le ha votado y que en definitiva le define a duras penas. Claudia Sheinbaum sabe que México es un país abierto, rico en tradiciones, trabajador y profundo en sus convicciones. Claudia Sheinbaum es una mujer hecha a sí misma, con una capacidad resolutiva inigualable y un talento a prueba de balas. Claudia Sheinbaum es una mujer que se ha hecho a sí misma con el talento del esfuerzo y la erudición, con la valentía y la pasión que le otorgaron sus ancestros. Claudia Sheinbaum tiene muy claro que México es un crisol vibrante donde conviven volcanes y selvas, mole y mezcal, códices y corridos. Su geografía plural alimenta una cultura ancestral y mestiza, donde la palabra se canta y se cocina. Cada región es un universo: del realismo mágico al maíz sagrado, todo late con identidad indomable. Desde los pueblos otomíes hasta los rituales mayas y zapotecos. México preserva una raíz indígena viva, que florece en textiles, lengua, medicina tradicional y cocina de origen milenario. Lo autóctono no es pasado: es fuerza que persiste y renueva.