Estados Unidos busca un traidor en Cuba para replicar su estrategia con Venezuela: la política del desgaste y el retorno del sacrificio eterno
Cuba vuelve a pronunciar palabras que la historia reciente ha cargado de un peso casi traumático. No se trata aún de un nombre oficial, pero sí de una advertencia reconocible: reorganización, sacrificio, resistencia. El Gobierno cubano prepara a la población para una nueva fase de ajuste estructural en un país exhausto, marcado por el colapso energético, la precariedad alimentaria y el deterioro acelerado de los servicios públicos. Mientras tanto, en el plano internacional, La Habana niega cualquier negociación sustantiva con Washington y rechaza de forma tajante la hipótesis que sobrevuela desde ciertos despachos estadounidenses: la existencia de un “traidor interno” dispuesto a facilitar un cambio de régimen, como —según diversas fuentes— se consiguió en Venezuela.



