‘Le nozze di Figaro’ llega al Liceu como una tarta nupcial atravesada por la sátira del poder
El Gran Teatre del Liceu de Barcelona acoge este mes una nueva producción de ‘Le nozze di Figaro’ que no se limita a devolver a Mozart al centro del repertorio, sino que lo coloca de nuevo ante una pregunta incómoda: qué ocurre cuando la belleza musical más perfecta contiene, bajo su apariencia de comedia luminosa, una arquitectura completa de abuso, deseo, jerarquía social y sufrimiento femenino compartido.
Con funciones hasta el 21 de junio, el coliseo barcelonés presenta una de las partituras más decisivas de la historia de la ópera bajo la dirección escénica de Marta Pazos, que regresa al Liceu después de ‘Alexina B.’, y con Giovanni Antonini al frente de la dirección musical. La producción, concebida como un dispositivo visual exuberante, cromático y crítico, cuenta con escenografía de Max Glaenzel a partir de una idea de Pazos, vestuario de Agustin Petronio, iluminación de Nuno Meira y coreografía de Andreas Heise. Se trata de una coproducción del Gran Teatre del Liceu y el Auditorio de Tenerife.

