Carolina África convierte la fragilidad hospitalaria en una poética del cuidado en ‘Una buena vida’
El Centro Dramático Nacional estrena hoy una autoficción escrita, dirigida y protagonizada por Carolina África, nacida de una experiencia personal durante el temporal Filomena y atravesada por la maternidad, la enfermedad, la memoria, el humor y la ética del cuidado. «Aprender y olvidar tienen las mismas torpezas. Nacer y morir tienen los mismos mecanismos». La frase contiene, casi como una miniatura filosófica, el núcleo de “Una buena vida”, el nuevo montaje escrito, dirigido y protagonizado por Carolina África, producido por el Centro Dramático Nacional. La propuesta podrá verse en Madrid hasta el 21 de junio, convertida en una indagación escénica sobre aquello que sostiene la existencia cuando todo alrededor parece haber perdido estabilidad: un cuerpo herido, una maternidad interrumpida, una anciana desorientada, un hospital público, una ciudad sepultada por la nieve y una pandemia que había convertido el contacto físico en una forma de amenaza.










