Nacida en Teherán en 1983 y afincada actualmente en Melbourne, Afshar ha construido una práctica artística rigurosa y políticamente consciente, centrada en las fricciones entre estética y poder, conocimiento y representación, visibilidad y violencia. Su obra no se limita a mostrar imágenes: interroga activamente los sistemas que las producen y las legitiman. Esa voluntad crítica la ha llevado a exponer en instituciones de referencia internacional como el MoMA, el Victoria and Albert Museum, el Musée du Quai Branly – Jacques Chirac o el J. Paul Getty Museum, y a recibir reconocimientos de primer orden en Australia y el Reino Unido.
The Fold se origina a partir de una investigación desarrollada en el Musée du Quai Branly – Jacques Chirac, donde la artista accedió a un vasto archivo compuesto por miles de fotografías tomadas por Clérambault en Marruecos. En ellas aparecen, mayoritariamente, mujeres islámicas veladas —y en menor medida hombres— convertidas en objeto de observación, clasificación y deseo. Afshar analiza cómo el velo fue históricamente instrumentalizado como superficie de proyección colonial, fetiche visual y dispositivo de control, y cómo esos mismos patrones de mirada persisten, transformados, en la cultura visual contemporánea.
Por primera vez en su trayectoria, Hoda Afshar trabaja directamente con un archivo institucional para invertir su lógica original. La degradación, el recorte y la fragmentación de las imágenes —operaciones que históricamente han servido para deshumanizar— se convierten aquí en herramientas de resistencia crítica. La exposición, que puede visitarse en la Sala A hasta el 26 de abril, adopta la forma de una instalación compleja que combina fotografía, proyecciones, diapositivas, libro y vídeo, articulando un recorrido que apela tanto a la percepción como al pensamiento.
El núcleo fotográfico del proyecto nace de un hallazgo aparentemente técnico: al descargar las imágenes del archivo digital del museo, el sistema recortaba automáticamente los encuadres. Afshar amplifica ese gesto mecánico y lo transforma en una operación conceptual. A través de procesos de impresión, escaneado y manipulación digital, subvierte la intención original de las imágenes y devuelve la mirada al espectador, obligándolo a confrontar los sesgos culturales, políticos y simbólicos que atraviesan el acto de mirar.
La pieza en vídeo introduce una dimensión narrativa y especulativa. Comienza con una animación digital que representa la muerte de Clérambault, quien, al borde de la ceguera, se suicidó en 1934 disparándose frente a un espejo, rodeado —según relataron los periódicos de la época— de una colección de maniquíes vestidos con tejidos exóticos. A partir de ahí, la película despliega una serie de entrevistas a investigadores de distintas disciplinas que ensayan hipótesis, a menudo contradictorias, sobre la figura del psiquiatra y fotógrafo. Las conversaciones se desarrollan en un decorado inspirado en la célebre secuencia de la casa de los espejos de The Lady from Shanghai, dirigida por Orson Welles, una referencia visual que refuerza la idea de identidad fragmentada y verdad escurridiza.
Lejos de limitarse a una revisión histórica, The Fold establece un diálogo directo con el presente. En un contexto global marcado por la hiperexposición y la vigilancia, la visibilidad del cuerpo —y de forma muy específica el cuerpo femenino— continúa siendo un territorio de disputa política. Esta reflexión adquiere una resonancia particular en relación con Irán, donde mostrarse, cubrirse o desaparecer del espacio público implica una toma de posición frente al poder estatal.
Las preocupaciones que atraviesan esta exposición ya estaban presentes en otros proyectos de Afshar, como In Turn, realizada tras el asesinato de Mahsa Amini, o Under Western Eyes, donde la artista abordaba la resistencia simbólica frente a la represión y la crítica a las representaciones dominantes sobre Irán. En conjunto, su práctica no documenta la violencia de manera explícita; la hace perceptible a través de los dispositivos que la sostienen: regímenes de percepción, estructuras de autoridad y violencias simbólicas que determinan quién puede ser visto, cómo y en qué condiciones.
The Fold se inscribe, además, en el programa Verbos Encendidos, una línea de programación de La Casa Encendida que propone abordar cuestiones sociales urgentes desde enfoques críticos y transversales. En 2026, el verbo que articula esta propuesta es “Comprender”, una invitación a mirar más allá de lo evidente y a cuestionar los marcos desde los que se construye el sentido común. En ese gesto de plegar la imagen sobre sí misma, Afshar no solo desvela las costuras del pasado, sino que interpela al espectador contemporáneo: comprender, aquí, es también asumir la responsabilidad de la mirada.
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