Las campanas de bronce de Justin Caguiat tienen formas de flores y semillas. Sus tañidos siguen una partitura de Lily Pickett, ejecutada mediante pistones que se activan conforme a un código secuencial. El repique activa dispositivos que calientan superficies de cobre recubiertas con pigmentos sensibles a las variaciones de temperatura. Los colores cambian y aparecen formas distintas. Una acción iniciada en la escultura alcanza así la superficie pintada. Caguiat reúne pintura, escultura, grabado, sonido y cine mediante relaciones que implican al propio edificio. La temperatura ambiente influye en la transición de los pigmentos entre estados reactivos y estables. La galería participa en una secuencia de acontecimientos cuyos efectos pueden verse y escucharse.
De ahí surge una cuestión que da espesor a la propuesta. ¿Cómo mirar una pintura cuya apariencia puede alterarse durante el tiempo de observación? El cambio tiene una causa material identificable, pero sus consecuencias afectan a la relación habitual entre obra y espectador. Los cambios del pigmento hacen visibles distintas formas y capas de la pintura. Las variaciones térmicas alteran su apariencia y hacen del tiempo una condición de la imagen.
La referencia al fresco introduce otra relación con el tiempo. Las pinturas evocan una tradición estrechamente ligada al muro y a la permanencia arquitectónica, mientras los pigmentos sensibles al calor someten la superficie a modificaciones. Esa convivencia entre una memoria pictórica y un comportamiento inestable permite leer el proyecto desde la tensión entre duración y cambio. La arquitectura proporciona continuidad; las imágenes registran condiciones variables.
La partitura de Lily Pickett toma como referencia el change ringing, la práctica inglesa de repique basada en permutaciones del orden de las campanas. Su ejecución mecánica establece una secuencia continua. Las formas vegetales fundidas en bronce introducen, por su parte, un repertorio de flores y semillas de diferentes tamaños. Entre la referencia botánica y el código que regula los golpes se organiza una escultura sometida a una tarea: producir el sonido que recorre el edificio y activa otros elementos de la exposición.
Caguiat trabaja con esa propagación. El sonido cambia al encontrarse con las distintas superficies de la galería: el ladrillo visto y el metal absorben los tañidos, mientras los óculos y las aberturas circulares de los muros los concentran y amplifican. La concepción de Le Corbusier del edificio como receptor acústico encuentra aquí una correspondencia concreta. Las características arquitectónicas intervienen en el alcance de las campanas y vinculan la experiencia sonora con el recorrido por las salas.
El antecedente de esta investigación se encuentra en Madrid. ‘Zodiac Machine’, organizada por la Fundación Sandretto Re Rebaudengo Madrid entre el 4 de marzo y el 1 de abril de 2026, ocupó la iglesia de Santa Ana y la Esperanza, el cercano mercado de Moratalaz y espacios públicos de su entorno. El proyecto, comisariado por Hans Ulrich Obrist y producido por Isabela Mora, relacionó un lugar de culto con las estructuras de la actividad urbana. La exposición londinense desarrolla la segunda parte de ese recorrido.
Entre sus referencias figura la Catedral de Justo, el edificio que Justo Gallego Martínez levantó en Mejorada del Campo mediante una prolongada dedicación personal y el aprovechamiento de materiales recuperados. La relación entre construcción, trabajo y devoción permite situar el interés de Caguiat por los espacios sagrados. Su investigación se ocupa también de las infraestructuras cotidianas, de sus repeticiones y de las formas en que un edificio adquiere significado a través del uso.
‘Change Ringing’ incorpora además pinturas monumentales que evocan murales o paisajes extensos, junto con esculturas y obra gráfica. Al fondo de la galería, un espacio de uso poco frecuente se destina a la proyección de una película del artista. El cine añade otra duración al conjunto, distinta del intervalo térmico de los paneles y de la secuencia mecánica de las campanas.
Nacido en Tokio en 1989, Caguiat ha presentado su trabajo en espacios como el CCA Wattis Institute for Contemporary Arts de San Francisco, la galería de la Wesleyan University y The Warehouse de Dallas. Sus obras forman parte de colecciones como las del Hammer Museum, el Museum of Contemporary Art de Los Ángeles y el San Francisco Museum of Modern Art. En Serpentine, el comisariado corresponde a Hans Ulrich Obrist y Natalia Grabowska, con Alexa Chow.
La singularidad del planteamiento reside en las consecuencias que cada elemento produce sobre los demás. Esa dependencia ofrece una manera de pensar la exposición desde sus relaciones materiales. La imagen que aparece sobre el cobre pertenece a una cadena de acciones y conserva, mientras es visible, las condiciones del instante que la ha hecho posible.









