Urban Beat Contenidos

Del vértigo escénico al reconocimiento oficial: Angélica Liddell, galardonada con el Premio Nacional de Teatro 2025

El eco de una noticia recorre hoy los escenarios españoles: Angélica Liddell ha sido distinguida con el Premio Nacional de Teatro 2025, un galardón que el Ministerio de Cultura otorga cada año a través del INAEM y que lleva consigo una dotación económica de 30.000 euros. El reconocimiento no es solo un premio: es la consagración de una creadora radical e irreverente, que ha convertido la escena en un campo de batalla para la conciencia.

El jurado ha puesto en primer plano el impacto de su montaje Dämon. El funeral de Bergman, una pieza que, en palabras del acta, condensa una manera de trabajar crítica, sin concesiones, que abre grietas para la reflexión y la controversia. Con esta obra, Liddell alcanzó un hito histórico en 2024: ser la primera artista española en inaugurar el Festival de Avignon, el encuentro más prestigioso del teatro europeo, donde ya ha sido acogida en repetidas ocasiones.

El fallo no solo subraya este momento culminante, sino también la fuerza de sus últimas creaciones, como Vudú (3318) Blixen y Terebrante, que han reafirmado un lenguaje escénico arriesgado, poético y brutal, situándola como una referencia indiscutible dentro y fuera de España en la dramaturgia contemporánea. El premio se concede habitualmente a una obra representada en el año anterior, aunque también reconoce trayectorias completas; en el caso de Liddell, ambas dimensiones se funden en un mismo gesto.

Biografía de una creadora radical

Bajo el nombre artístico de Angélica Liddell se oculta Catalina Angélica González Cano, nacida en Figueras en 1966. Dramaturga, directora y actriz, es hoy una de las voces más poderosas del teatro internacional. Con formación en Psicología y Arte Dramático, debutó en 1988 con la pieza Greta quiere suicidarse, obra que ya anticipaba su pulsión hacia lo extremo y con la que ganó el Premio Ciudad de Alcorcón.

En los años posteriores cultivó un repertorio precoz: La condesa y la importancia de las matemáticas (1990), El jardín de las Mandrágoras (1991), La cuarta rosa (1992) y Leda (1993), esta última surgida en un taller del desaparecido Centro Nacional de Nuevas Tendencias Escénicas, laboratorio experimental del INAEM que marcó a una generación.

El año 1993 abrió un ciclo decisivo: la fundación, junto a Gumersindo Puche, de la compañía Atra Bilis Teatro, desde la que Liddell desplegó un arsenal de obras incómodas, feroces y memorables. Con esta agrupación ha recorrido los escenarios más importantes del mundo, desde el Festival de Avignon —donde llegó a presentar su obra en la imponente Corte de Honor del Palacio de los Papas— hasta el Wiener Festwochen o el Teatro del Odeón de París.

Entre su vasto repertorio se encuentran títulos que ya son patrimonio del teatro contemporáneo: La falsa suicida (2000), El matrimonio Palavrakis (2001), Once Upon a Time in West Asphixia (2002), Hysteria Passio (2003), Y cómo no se pudrió Blancanieves (2005), El año de Ricardo (2005), Boxeo para células y planetas (2006), Perro muerto en tintorería: los fuertes (2007), Anfaegtelse (2008), La casa de la fuerza (2009), Maldito sea el hombre que confía en el hombre (2011), Ping Pang Qiu (2012), Todo el cielo sobre la tierra (2013), Gloria in excelsis (2014), Tandy (2014), You are my destiny (2014), Primera carta de San Pablo a los corintios (2015), Esta breve tragedia de la carne (2015), ¿Qué haré yo con esta espada? (2016), El Decameron (2016), Génesis 6, 6-7 (2017), Una costilla sobre la mesa: madre y padre (2019) y Liebestod (2021).

Actualmente sigue girando con Terebrante (2021), Vudú (3318) Blixen (2023) y Dämon. El funeral de Bergman (2024), confirmando su lugar en el mapa escénico como creadora de vértigo.

Premios y reconocimientos

La proyección internacional de Liddell se refleja en la traducción de sus textos a múltiples idiomas —portugués, alemán, francés, entre otros— y en un catálogo de distinciones que jalonan su carrera. Entre ellas figuran el Premio de Dramaturgia Innovadora Casa de América 2003, el Premio SGAE de Teatro 2004, el Premio Ojo Crítico Segundo Milenio 2005, el Premio Notodo del Público 2007, el Premio Valle-Inclán 2008, el Premio Sebastià Gasch 2011, el Premio Nacional de Literatura Dramática 2012 por La casa de la fuerza y el León de Plata de la Bienal de Venecia de Teatro. En 2017, Francia la distinguió como Chevalier de las Artes y las Letras, una de las máximas condecoraciones culturales del país.

El jurado y la tradición del premio

El tribunal que decidió el galardón estuvo encabezado por Paz Santa Cecilia Aristu, directora general del INAEM, con Miriam Gómez Martínez como vicepresidenta. Lo completaron voces diversas: el periodista Daniel Galindo, el editor Carlos Rod, la actriz María Morales, el gestor cultural Francesc Casadesús, la directora y docente Ana María Contreras, y Ana Belén Santiago, directora artística de Teatro del Barrio, colectivo que recibió el premio en 2024.

El Premio Nacional de Teatro se otorga desde hace décadas para honrar tanto obras recientes como trayectorias completas. En la lista de nombres anteriores se leen figuras como Fernando Arrabal, José Luis López Vázquez, Blanca Portillo, Concha Velasco o Juan Diego Botto, entre muchos otros.

Una creadora imprescindible

Con este reconocimiento, Angélica Liddell se integra de lleno en esa tradición, aunque su lugar siempre será incómodo, siempre al filo. Su teatro no busca complacer, sino desgarrar. Con cada estreno expone el cuerpo y la palabra como materia de sacrificio. Hoy, el Estado premia lo que durante años fue escándalo y vértigo. La paradoja es inevitable: se institucionaliza a quien ha hecho de la insumisión su bandera.

Pero quizás ahí radica la verdadera fuerza de este reconocimiento: aceptar que el teatro español contemporáneo se escribe también desde la incomodidad de una artista que ha puesto la herida en el centro del escenario.

Compartir:

Facebook
Twitter

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¡Descarga ahora el último número de nuestra revista!

‘Patrimonio. Segunda edición’ celebra el legado vivo de la danza española

El Ballet Español de la Comunidad de Madrid presenta del 8 al 19 de julio, ‘Patrimonio. Segunda edición’, dentro de la programación de ‘Veranos en el parque’, el ciclo cultural de verano impulsado por la Comunidad de Madrid en el Parque de Santander. La propuesta, bajo la dirección artística de Mónica Fernández, regresa como un recorrido por algunas de las expresiones fundamentales de la danza española y sitúa en primer plano una pregunta decisiva: cómo mantener vivo un legado escénico sin convertirlo en una ceremonia inmóvil.

Veranos de la Villa 2026 traza un mapa cultural entre tradición popular y escena contemporánea

Madrid volverá a medir su verano en clave cultural. La 42ª edición de Veranos de la Villa, organizada por el Área de Cultura, Turismo y Deporte del Ayuntamiento de Madrid, se celebrará del 7 de julio al 29 de agosto con 72 propuestas repartidas por 14 distritos. La programación tendrá como ejes principales el patio central de Conde Duque y el Claustro del Instituto San Isidro, aunque su vocación será claramente urbana: extender la cultura más allá de los grandes recintos y convertir distintos espacios de la ciudad en lugares de encuentro, escucha y celebración.

Flaix de tardor – BCN afianza su apuesta por el gran teatro europeo y latinoamericano

Tras su nacimiento en 2025, Flaix de tardor – BCN celebra su segunda edición con una voluntad cada vez más reconocible: insertar en el otoño barcelonés una programación escénica internacional capaz de dialogar con los grandes circuitos europeos y latinoamericanos sin perder su inscripción en la vida teatral de la ciudad. La iniciativa de Temporada Alta regresa a Barcelona con el apoyo de la Generalitat de Catalunya, el Ayuntamiento de Barcelona y la complicidad de distintos equipamientos escénicos, consolidando una propuesta que amplía el mapa cultural de la capital catalana durante una estación especialmente propicia para la recepción de lenguajes contemporáneos.
Entre el 16 y el 29 de octubre, cinco escenarios de la ciudad acogerán siete espectáculos internacionales, cinco de ellos presentados por primera vez en el Estado español y uno en estreno en Cataluña. La programación propone un recorrido amplio por distintas formas de entender la creación escénica actual, desde el teatro documental hasta la danza, desde la relectura de clásicos contemporáneos hasta la exploración de la memoria, el cuerpo, la violencia, la identidad y las fracturas íntimas de nuestro tiempo. Flaix de tardor – BCN se afirma así como una ventana concentrada hacia obras que llegan avaladas por su circulación en contextos artísticos de primer nivel.

‘Farsa y licencia de la reina castiza’ llega al Teatro Español como una sátira feroz sobre el poder

El Teatro Español acoge el estreno absoluto de ‘Farsa y licencia de la reina castiza’, de Ramón María del Valle-Inclán, en una versión y dirección de Ana Zamora que devuelve al escenario una de las piezas esenciales del universo esperpéntico del autor. El montaje, coproducido por el Teatro Español y Nao d’amores, podrá verse del 30 de junio al 26 de julio en la Sala Pequeña – Margarita Xirgu, dentro de la programación de este espacio del Área de Cultura, Turismo y Deporte del Ayuntamiento de Madrid.

Clásicos en Alcalá cruza su ecuador con Paloma San Basilio, El Brujo y una escena que reimagina el Siglo de Oro

La XXV edición del Festival Hispanoamericano del Siglo de Oro de la Comunidad de Madrid. Clásicos en Alcalá supera su ecuador con una tercera semana especialmente significativa dentro de su programación. La cita complutense, organizada por la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Alcalá de Henares, entra en una de sus fases más intensas con la presencia de Paloma San Basilio, el regreso de Rafael Álvarez, El Brujo, a uno de sus grandes territorios escénicos, la participación de la Compañía Nacional de Teatro Clásico y el estreno de nuevas propuestas de danza, circo, música y teatro de calle.
El festival confirma así una de sus líneas más fértiles: acercarse al legado del Siglo de Oro desde la sensibilidad contemporánea, sin convertir los clásicos en monumentos inmóviles. Alcalá vuelve a funcionar como ciudad escenario, como territorio literario y como espacio de encuentro entre tradición, investigación y lenguaje vivo. En esta tercera semana, Cervantes, Lope de Vega, Calderón, la picaresca, las voces femeninas silenciadas y los cuerpos ausentes del canon conviven con el circo, la videocreación, la música experimental, la danza española y las intervenciones urbanas.

‘Bogotá’: Andrea Peña convierte la capital colombiana en un cuerpo político, barroco y resucitado

Contemporánea Condeduque despide la temporada escénica los próximos 26 y 27 de junio con ‘Bogotá’, una creación de la coreógrafa Andrea Peña que llega al espacio madrileño como una de esas piezas llamadas a desbordar la lectura cómoda de la danza contemporánea. La obra, creada junto a su compañía AP&A —Andrea Peña & Artists—, parte de la capital colombiana, pero la transforma en algo más amplio que un territorio reconocible. Bogotá aparece aquí como mito, herida, arquitectura, cuerpo colectivo y campo de resurrección.

También te puede interesar

‘Architects of Liberation’: el modernismo africano que desafió al relato colonial

La arquitectura también puede ser una declaración de soberanía. A veces, un edificio no se limita a ordenar el espacio ni a resolver una función: levanta una idea de país, discute con el pasado, ensaya una nueva forma de ciudadanía y convierte el hormigón, el vidrio o la geometría en lenguaje político. Esa es la tesis que recorre ‘Architects of Liberation: Modernism in Western Africa’, la exposición con la que el Museum of Modern Art de Nueva York sitúa en el centro del debate una de las zonas menos atendidas por el relato canónico de la modernidad arquitectónica: África occidental durante los años de la independencia.
La muestra, que puede verse del 5 de julio de 2026 al 2 de enero de 2027 en las Robert B. Menschel Galleries, en la tercera planta del MoMA, examina la arquitectura moderna producida desde finales de los años cincuenta hasta comienzos de los ochenta en el contexto de la emancipación política africana. Su importancia no reside únicamente en la recuperación de edificios, planos, fotografías o maquetas olvidadas, sino en la corrección de una mirada histórica que durante demasiado tiempo leyó el modernismo como un relato casi exclusivamente europeo o norteamericano.

‘El trago amargo’: la coctelería del caos y la deriva beatnik en Puerto Vallarta

‘El trago amargo’, de F. G. Haghenbeck, no entra en el rodaje de ‘La noche de la iguana’ como quien abre una puerta, sino como quien empuja una cortina húmeda en un lugar donde el aire ya está mezclado con alcohol, sal y tiempo derritiéndose. No es una novela sobre el cine: es una novela sobre la temperatura que deja el cine cuando se vuelve demasiado grande para caber en sí mismo.

Avenida de los Neutrales, esquina Libertad

El fascismo no necesita siempre una multitud con antorchas. A veces le basta con una sociedad autocomplaciente, una ciudadanía bien peinada, un “todos son iguales”, una pantalla encendida y millones de personas repitiendo, casi con orgullo terapéutico ese mantra ya impertinente: libertad. El fascismo rara vez empieza como una tormenta. Empieza como una bajada de párpados. Como una renuncia pequeña. Como una frase amable: “hay que ver el lado positivo”. Como una consigna de autoayuda pegada en la nevera mientras afuera se incendia el barrio. Hoy, el totalitarismo más abyecto se impone con consejos –que se tornan decretos- tales como “vivir el presente”, “olvidar el pasado”, “no pensar en el futuro”, o la tan demoledora “piensa en ti mismo”. Así es la avenida de los Neutrales, esquina Libertad.

‘La noche de la iguana’: cuando Hollywood convirtió Puerto Vallarta en leyenda

Hay películas que cuentan una historia y otras que, casi sin proponérselo, terminan escribiendo la historia de un lugar. ‘La noche de la iguana’ pertenece a esa segunda categoría. Cuando John Huston desembarcó en Puerto Vallarta en 1963 para adaptar la obra de Tennessee Williams, el pequeño puerto jalisciense apenas era un pueblo de pescadores conocido por unos cuantos viajeros intrépidos y por los habitantes de la costa del Pacífico. Un año después del estreno, el mundo entero sabía pronunciar su nombre. No fue una campaña turística ni un plan gubernamental. Fue el poder del cine cuando coincide con un paisaje irrepetible y con un director capaz de entender que, a veces, el escenario también interpreta un papel.

Scroll al inicio

¡Entérate de todo lo que hacemos

Regístrate en nuestro boletín semanal para recibir todas nuestras noticias