Urban Beat Contenidos

Trump y la tentación imperial: el dilema de Groenlandia

Groenlandia no es una simple isla congelada flotando en el Ártico. Es un espacio donde la historia, la geografía y la política se entrelazan en un equilibrio precario, donde los hielos guardan secretos de siglos, tierras raras y petróleo. Los nuevos mapas geopolíticos se niegan a esconder ambiciones contemporáneas según la nueva doctrina “Donroe”. La isla, que cuenta hoy con alrededor de 57 000 habitantes en su mayoría inuit, ha transitado un camino sinuoso desde la colonización danesa hasta la autonomía, y ahora se encuentra en el epicentro de debates globales, encarnados en la figura de Donald Trump y su fantasía de “comprarla” o “invadirla”.

Groenlandia llegó a formar parte del Reino de Dinamarca en distintas etapas, hasta consolidarse formalmente en 1953 como territorio danés. Durante siglos, la relación estuvo marcada por la desigualdad y la dependencia, con la metrópoli imponiendo leyes y controlando recursos. Sin embargo, la historia reciente de la isla es también una historia de resistencia y construcción política propia. En 1979, se instauró el home rule, un gobierno autónomo que otorgó competencias locales en áreas clave, mientras Dinamarca retenía defensa y relaciones exteriores. Tres décadas más tarde, la autonomía se amplió y se reconoció a los groenlandeses como pueblo con derecho a la autodeterminación, abriendo la posibilidad legal de un futuro referéndum sobre la independencia.

A pesar de esta libertad progresiva, Groenlandia sigue dependiendo de los subsidios daneses, y la economía local se mantiene vulnerable. Su población combina tradiciones milenarias con la necesidad de insertarse en un mundo globalizado, consciente de que cada decisión política tiene repercusiones profundas sobre su cultura y su supervivencia.

La localización de Groenlandia le confiere un valor estratégico que va más allá de la geografía. Controla rutas marítimas que se abren con el deshielo ártico, posee reservas de minerales esenciales y potenciales yacimientos de hidrocarburos que despiertan la atención de potencias como Estados Unidos, China y Rusia. Durante la Guerra Fría, su importancia ya había sido reconocida: el presidente Harry Truman intentó comprar la isla a Dinamarca por 100 millones de dólares en oro, pero fue rechazado. No obstante, se permitieron bases militares estadounidenses, algunas de las cuales siguen operativas hasta hoy.

El cambio climático ha convertido el Ártico en un tablero geopolítico activo, y Groenlandia se encuentra ahora en el centro de un interés global renovado. Los recursos y la posición estratégica de la isla son más valiosos que nunca, y cualquier intento de control externo despierta debates éticos, políticos y sociales complejos.

Donald Trump no inventó la idea de “comprar” Groenlandia, pero la convirtió en un tema mediático recurrente. Tanto durante su primer mandato como en el segundo, sugirió públicamente que Estados Unidos debería adquirir la isla, alegando razones de seguridad nacional y competencia geopolítica frente a China y Rusia. Sus asesores insistieron en que la propuesta se planteaba como una compra formal, aunque el solo hecho de considerar la idea ha generado alarma internacional.

Esta insistencia no es un acto de improvisación, sino un reflejo de una visión del poder que interpreta los territorios estratégicos como bienes que una superpotencia puede y debe asegurar. El interés estadounidense por Groenlandia combina la lógica militar con la económica, y transforma un territorio autónomo en un símbolo de la tensión entre soberanía local y apetito global.

La reacción de Dinamarca y de Groenlandia ha sido inmediata y firme, aunque tibia, porque si Trump invade Groenlandia con el mayor ejército del mundo, nada podrán hacer  los ingenuos socios europeos amilanados  por depender de USA, para financiar su defensa frente a Rusia ocupada ahora mismo en su caprichoso expansionismo sobre Kiev. La pobre primera ministra danesa calificó la idea como “absurda” y dejó claro que Groenlandia no está a la venta. Desde Nuuk el gobierno local reiteró que cualquier decisión sobre el futuro de la isla debe ser tomada por sus habitantes. La defensa de la soberanía no es retórica: es una declaración de identidad. Los groenlandeses, que llevan siglos navegando entre imposiciones externas y construcción propia, saben que su territorio no puede convertirse en moneda de cambio de intereses extranjeros.

La comunidad internacional también se ha pronunciado. Aliados dentro de la OTAN han advertido que un intento de adquisición —aunque fuera hipotético— pondría en riesgo la cohesión de la alianza, que se funda en el respeto a la integridad territorial de sus miembros. La propuesta estadounidense, incluso como idea, revive debates sobre los límites del poder en un mundo que se precia de normas internacionales, donde la soberanía y la autodeterminación deberían prevalecer.

El interés por Groenlandia no puede leerse solo como una cuestión estratégica. Tiene profundas implicaciones éticas: cuestiona la tensión entre la ambición de los Estados poderosos y los derechos de los pueblos a decidir su destino. La historia de la isla muestra que la soberanía no es solo un principio legal, sino un principio moral: la imposición externa, incluso disfrazada de seguridad o progreso, erosiona la autonomía cultural y política.

Políticamente, la insistencia en adquirir un territorio soberano aliada plantea un dilema sobre la coherencia de un orden internacional basado en reglas: la Carta de las Naciones Unidas privilegia la integridad territorial y prohíbe la intervención forzada. Un intento real de compra o presión sobre Groenlandia sería un desafío directo a ese marco normativo, con posibles consecuencias sobre alianzas, comercio y estabilidad global.

En lo social, la cuestión pone en evidencia la desconexión entre decisiones de élites y vidas de comunidades locales. Los groenlandeses no solo se enfrentarían a un cambio de administración: su identidad, sus costumbres y su proyecto de vida colectiva estarían en juego. La tentación de “tomar” un territorio ignora que los territorios no son solo mapas: son personas, memoria y cultura.

Un territorio, muchas lecciones

Groenlandia es un recordatorio de que la historia no se repite exactamente, pero sí deja lecciones que la política contemporánea debe considerar. Su camino desde la colonización danesa hasta la autonomía contemporánea muestra que la fuerza bruta o la compra de territorios no puede sustituir la legitimidad que otorga la autodeterminación. La fascinación por sus recursos y su posición estratégica debe equilibrarse con respeto, diálogo y ética.

En un mundo donde el poder se mide muchas veces en influencia y control, Groenlandia ofrece un ejemplo contrario: la fortaleza de un pueblo que se sabe dueño de su destino. El hielo que cubre su superficie guarda no solo minerales, sino también la memoria de siglos de resistencia, y hoy es también un espejo en el que se refleja la tensión entre ambición imperial y derechos humanos.

Groenlandia no es un objeto en el tablero de ajedrez global; es un sujeto político, cultural y ético. El mundo, y especialmente aquellos que sueñan con “poseerla”, tendría que aprender a mirar más allá de los mapas y las rutas marítimas. Allí reside, quizás, la verdadera soberanía: en la decisión de un pueblo sobre sí mismo, que ni Trump ni ningún otro puede comprar.

Compartir:

Facebook
Twitter

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Urbanbeat Julio 2024
¡Descarga ahora el último nùmero de nuestra revista!

Delcy Rodríguez y como descabezar el régimen sin hacer estallar el país

Imaginemos, por un instante, que el siglo XXI, de la mano del nuevo ultraimperialismo de Donald Trump, ha aprendido a intervenir sin crear guerras civiles, que no son rentables para ningún bando, salvo que los hidrocarburos sean cruciales en todo este relato. La doctrina militar ya no se articula en torno a invasiones, sino a silencios y hackeos. El poder no entra con tanques, sino con IA, paciencia y apagones estratégicos.

Si a todo eso le sumas la supuesta traición de Delcy Rodríguez, el cóctel es equilibrado, y se lo bebió Maduro sin esperar, en su residencia en Caracas. Delcy Rodríguez, casualmente, asume el mando del país, y tanto la oposición como los chavistas se encierran en sus casas, haciendo acopio de víveres. ¿Dónde está la oposición y las manifestaciones enardecidas de ambos bandos? Silencio. Derecho a no declarar. Poco más.

Qué casualidad que Donald Trump prefiera a Delcy antes que a Corina Machado, quien, claro, recibió el Premio Nobel por incitar a la guerra. Delcy, presuntamente, ha estado negociando la caída de su jefe porque estaba harta de tanta tensión desequilibrada, y porque no le ha quedado más remedio que doblegarse o asumir la misma suerte de Nicolás Maduro. Ella, supuestamente, es la traidora; si no, no se entiende que al pobre Maduro lo arrastren desde su habitación, junto a su mujer, sin que nadie pueda evitarlo en plena madrugada, cobijado por la élite de la inteligencia cubana.

Delcy ansía el poder, y, mira por dónde, ahora el Tribunal Supremo de Venezuela le entrega todas las pleitesías. A rey muerto, reina puesta; eso sí, servil a los intereses de Donald. Las Fuerzas Armadas de Venezuela prefieren a Delcy. Las supuestas negociaciones de Estados Unidos con la cúpula militar venezolana llevan meses en ebullición. Todo Caracas ha estado invadido por agentes de la CIA en pisos francos, analizando hasta las mascotas de Maduro.

Todo el entramado chavista ha estado de acuerdo con USA en que prefieren a Delcy en una transición de poderes que debe ser negociada al milímetro, porque los militares manejan mucha pasta. Lo nuevo e interesante es que Donald Trump consigue su objetivo no solo evitando una guerra civil, sino modernizando las nuevas formas imperialistas de agresión en aras de una expansión territorial interesada por los recursos naturales intrínsecos.

Conclusión: las fuerzas armadas bolivarianas le dieron el visto bueno a Delcy, Delcy se lo dio a Trump, y Trump se lo dio a las Delta Force. “That’s it”. La ironía de todo este tema es acuciante: ¿Delcy o Corina?

Finlandia descubre oro en sus bosques: el viaje invisible del metal dentro de los árboles, gracias a bacterias endófitas

En el norte de Finlandia, donde el suelo parece inmóvil y el bosque repite su geometría de abetos con una disciplina casi mineral, la ciencia ha descubierto en 2025 un proceso tan silencioso como revelador: la biomineralización. No es una fábula ni una provocación poética: ciertos árboles contienen oro sólido en sus tejidos. No lingotes, no vetas brillantes, sino partículas microscópicas formadas mediante la acción conjunta del subsuelo, la planta y las bacterias que viven en su interior. Las bacterias Cutibacterium, Corynebacterium y P3OB-42 desempeñan un papel clave en este proceso.

El precio oculto del lujo: ética y sostenibilidad en la industria del cuero

La moda nunca ha sido un juego inocente; siempre ha hablado de poder, de status y de la cultura mercantilista. Decide qué cuerpos aparecen, qué materiales se veneran y qué violencias pueden ocultarse tras el brillo del lujo. Durante décadas, la piel animal fue su emblema: un símbolo de estatus, de resistencia, de permanencia. Pero detrás de ese glamour, clústeres como Hazaribagh en Dhaka, Kanpur en Uttar Pradesh o Tamil Nadu en India trabajaban en silencio, sumidos en aguas teñidas de químicos, donde el olor metálico de los cueros contaba historias de explotación y contaminación. Hoy, esa piel ya no solo es un lujo: es una grieta ética que atraviesa la industria, exponiendo las contradicciones de un mundo que quiere lucir sofisticado mientras ignora el costo humano y ambiental de su brillo.

Chile después del péndulo: apuntes para entender el triunfo de Kast y el mundo que viene

Chile siempre fue una promesa. Para bien o para mal, fue laboratorio del neoliberalismo temprano al estallido social; del consenso tecnocrático a la revuelta; de la ilusión constituyente al cansancio político. El triunfo de José Antonio Kast no puede leerse como un rayo en cielo despejado, sino como el movimiento brusco de un péndulo que llevaba años acumulando tensión. Lo inquietante no es solo quién gana, sino qué clima emocional y cultural hace posible esa victoria.

Sombras y luces de la memoria queer: la vejez en el colectivo LGTBIQA+

En la penumbra luminosa de una residencia, una mujer con Alzheimer toma lentamente la mano de una enfermera asumiendo con ternura, que era su pareja homosexual de toda la vida. Sus cuerpos hablan de años compartidos que no siempre fueron reconocidos, de secretos guardados con prudencia, de abrazos prohibidos que ahora pesan como ecos en el tiempo. No es una escena excepcional, pero es un retrato contundente de la realidad que enfrentan miles de personas mayores del colectivo LGTBIQA+. Su vejez, en muchos casos, se cruza con la invisibilidad social, la discriminación estructural y la ausencia de políticas específicas que garanticen su bienestar físico, emocional y simbólico.

La pobreza encubierta en España: cuando el empleo no garantiza dignidad social

En las últimas dos décadas, España ha asistido a la consolidación de un fenómeno sociológico tan extendido como escasamente visibilizado: la pobreza encubierta entre personas con empleo. Se trata de un tipo de vulnerabilidad económica que no se manifiesta en los indicadores clásicos de exclusión severa, pero que erosiona de forma persistente la estabilidad material, emocional y social de amplios sectores de la población. Este fenómeno cuestiona de manera directa la premisa histórica según la cual el trabajo remunerado constituye un mecanismo suficiente de integración social y protección frente a la pobreza.

También te puede interesar

Claraguilar ilumina Madrid con “Figura”: electrónica que cobra cuerpo y alma

La compositora, multiinstrumentista y creadora escénica Claraguilar estrena el próximo 31 de enero en Teatros del Canal de Madrid “Figura”, un espectáculo que fusiona música electrónica emocional con un despliegue lumínico de alto impacto. La propuesta, basada en su álbum homónimo, ha sido reconocida este año con el Premio de la Música Independiente (MIN) y elegida como mejor disco de electrónica por MondoSonoro en 2024.

La Abadía estrena “Una forma de vida”, un viaje a la intimidad y la obsesión humana

Isabelle Stoffel y Juan Ceacero desembarcan por primera vez juntos en el Teatro de La Abadía con “Una forma de vida”, adaptación escénica de la celebrada novela homónima de Amélie Nothomb. El montaje, que podrá verse en Madrid hasta el 25 de enero, propone mucho más que una traslación literaria al escenario: es una indagación incómoda y lúcida sobre la monstruosidad íntima, el deseo de existir para el otro y los límites difusos entre realidad y ficción cuando el cuerpo deja de ser un espacio compartido.

Bowie o la identidad en tránsito: una década sin el artista que desobedeció el canon

El próximo 10 de enero se cumplen diez años de la muerte de David Bowie, una década exacta desde que el artista británico convirtió su desaparición física en un último gesto estético y político. Bowie no murió simplemente: cerró una obra. Su fallecimiento, ocurrido dos días después del lanzamiento de Blackstar (2016), selló una trayectoria que siempre entendió el arte como un territorio de transformación, riesgo y conciencia histórica. Diez años después, su figura no se disuelve en la nostalgia, sino que se expande como un campo de estudio donde confluyen música, identidad, poder, ética y representación social.

Picasso entra en escena: la Tate Modern celebra “Los tres bailarines” como acto performativo

La Tate Modern abre sus salas a “Teatro Picasso”, una ambiciosa exposición que celebra el centenario de “Los tres bailarines” (1925), una de las pinturas más enigmáticas y decisivas de Pablo Picasso. Concebida como un recorrido inmersivo por más de medio centenar de obras, la muestra propone una lectura renovada del artista malagueño a partir de un eje poco explorado: la performance entendida no solo como tema, sino como pulsión vital y método creativo.

Scroll al inicio

¡Entérate de todo lo que hacemos

Regístrate en nuestro boletín semanal para recibir todas nuestras noticias