Sápmi, territorio histórico y cultural del pueblo sami —al que el Parlamento Sami de Finlandia identifica como el único pueblo indígena de la Unión Europea—, se extiende por áreas de Noruega y Suecia, el norte de Finlandia y la península de Kola, en Rusia. Su continuidad cultural desborda las fronteras estatales que hoy lo dividen. Desde ese territorio, la muestra propone aproximarse a una producción artística donde las técnicas heredadas participan de las preguntas del presente y donde el paisaje adquiere una dimensión política: es lugar de pertenencia, fuente de conocimiento y espacio sometido a decisiones que afectan a quienes lo habitan.
Comisariada por el artista visual sami Matti Aikio y Cliff Lauson, director de Exposiciones de Somerset House, la colectiva ocupará cinco salas de las Terrace Rooms y Courtyard Rooms. Según la documentación facilitada por Somerset House, escultura, instalación, fotografía, vídeo, diseño y performance articularán un recorrido que reúne a figuras precursoras y creadores de distintas generaciones. El título, ‘Through Our Eyes’ —«A través de nuestros ojos»—, establece una posición desde la que mirar. La participación de Aikio en el comisariado introduce la perspectiva de un artista cuya cultura constituye el objeto de la exposición. En su presentación del proyecto, sitúa la dificultad de representar una tradición que conserva profundidad histórica mientras continúa transformándose y afronta amenazas sobre su existencia.
«Hemos intentado encontrar un equilibrio entre lo político y lo poético», explica Aikio en declaraciones recogidas por Somerset House. Esa tensión permite abordar los derechos indígenas y la protección de tierras y aguas sin exigir a cada obra que funcione como una ilustración del conflicto. El humor, la imaginación y las experiencias íntimas también forman parte de una cultura que reclama capacidad para narrarse en toda su complejidad.
El duodji, término vinculado a las prácticas artesanales samis, constituye uno de los fundamentos del recorrido. Sus materiales y procedimientos intervienen en nuevas formas de creación, capaces de establecer relaciones entre conocimiento transmitido y experimentación artística. La exposición reúne ejemplos en los que bordar, construir o disponer elementos textiles produce una lectura contemporánea del patrimonio.
Britta Marakatt-Labba participa con tres bordados que desarrollan relatos sobre la vida sami, desde el pastoreo de renos hasta las concepciones de la existencia después de la muerte. La minuciosidad del trabajo textil sostiene una amplitud narrativa que permite acercar experiencia cotidiana y dimensión cosmológica. En otro registro, Joar Nango y Katarina Spik Skum, especialista en artesanía tradicional, presentan dos estructuras de tiendas de campaña que revisan mediante textiles la arquitectura doméstica heredada.
Outi Pieski estrenará una obra realizada por encargo de Somerset House. La artista desarrolla su característico uso de cientos de flecos de chales tradicionales e incorpora elementos naturales a una composición de color y textura. El procedimiento desplaza una referencia de la indumentaria hacia la instalación y amplía sus posibilidades espaciales. La transmisión cultural se expresa aquí mediante una transformación material, abierta a nuevas asociaciones.
La relación entre territorio y representación adquiere otra escala en las cartografías de Hans Ragnar Mathisen. Más de una docena de sus mapas se reunirán por primera vez, según los organizadores. Su combinación de diseño y grabado construye un registro visual de Sápmi desde una perspectiva propia. Mathisen y Marakatt-Labba fueron miembros fundadores del Grupo Máze, creado en 1978 y reconocido como el primer colectivo establecido de artistas profesionales samis.
Frente a esas formas de registrar el territorio, las fotografías y los vídeos de Marja Helander examinan las tensiones entre la extracción industrial de recursos y la fragilidad de los ecosistemas. El paisaje aparece sujeto a usos e intereses que comprometen su continuidad. Esta dimensión resulta esencial para comprender unas prácticas culturales cuya transmisión depende, en determinadas comunidades, del acceso a tierras, aguas y medios de vida.
Olof Marsja introduce dos figuras de tamaño natural que combinan artesanía sami y materiales contemporáneos. Sus figuras híbridas de resonancias míticas interrogan el patrimonio desde la construcción escultórica. Las fotografías de Lada Suomenrinne, por su parte, exploran relaciones entre los ancestros visibles e invisibles y la posibilidad de imaginar otros mundos. La memoria encuentra así formas que admiten extrañeza, invención y ambigüedad.
El recorrido incluye también trabajos de Iver Jåks, Nils-Aslak Valkeapää, Carola Grahn, Elina Waage Mikalsen, Anders Sunna y Liselotte Wajstedt, además de las colaboraciones de Ritni Ráste Pieski con Lotta Hagelin y de Carl-Johan Utsi con Jenni Laiti. Tras su presentación londinense, la exposición viajará a Kunstsilo, en Kristiansand, Noruega, en la primavera de 2027.
Durante la muestra, la bandera sami ondeará sobre la cúpula de Somerset House. Su diseño, creado por Astrid Båhl y elegido en 1986, incorpora colores asociados al gákti, la indumentaria tradicional, y un círculo que remite al sol y la luna representados en los tambores sagrados. Visible desde el entorno del Támesis, esa bandera llevará al espacio público una presencia que las salas desarrollarán mediante obras y relatos. El reconocimiento cultural encontrará entonces una exigencia más concreta: atender a las condiciones que permiten a un pueblo seguir creando, nombrando y habitando su territorio.









