Su fama plantea, sin embargo, una paradoja. La audacia que contribuyó a su reconocimiento también proporcionó las etiquetas que podían limitar su lectura: poeta sensual, mujer irreverente, personaje popular. La fascinación por su conducta amenazaba con desplazar la atención que merecían sus decisiones literarias. Admirar a la transgresora podía resultar más cómodo que examinar a la escritora.
‘Con gusto derramada’ aborda esa distancia entre celebridad y lectura. La antología publicada por la editorial Rosita y Amparo, preparada y prologada por Bibiana Collado Cabrera, reúne una selección de su poesía y examina la formación de su imagen pública. Su propuesta permite reconsiderar una recepción en la que la libertad personal de la autora ha ocupado con frecuencia el espacio del análisis de sus textos.
Nacida en Matanzas en 1922 y fallecida en la misma ciudad en 2018, Oliver Labra fue abogada y docente de artes plásticas. Su trayectoria literaria comenzó con ‘Preludio lírico’ (1943). ‘Al sur de mi garganta’, publicado en 1949, recibió el Premio Nacional de Poesía al año siguiente. En 1997, el Premio Nacional de Literatura de Cuba reconoció el conjunto de su obra.
‘Memoria de la fiebre’ (1958) afianzó una voz cuya sensualidad conserva la vulnerabilidad. Su célebre ‘Me desordeno, amor, me desordeno’ condensa esa tensión: la afirmación del deseo convive con la soledad y la incertidumbre afectiva. La repetición sostiene el movimiento del poema; la forma contiene una experiencia que amenaza con desbordarla. La provocación, por sí sola, explica poco de esa elaboración.
La mujer que enuncia su deseo también asume la posibilidad de elegir, recordar o abandonar. Esa capacidad de decisión altera la distribución habitual de los papeles amorosos y concede expresión propia a quien había sido descrita desde fuera. El cuerpo adquiere presencia literaria mediante un lenguaje que admite tanto el impulso como la contradicción.
El prólogo de Collado Cabrera estudia las operaciones críticas que acompañaron esa recepción, incluidas las etiquetas empleadas para contener su voz o interpretarla mediante atributos considerados masculinos. El problema afecta a los criterios con que se reconoce la autoridad de una autora: atribuir su fuerza a una supuesta masculinización puede evitar que se cuestione la idea previa de lo que una mujer está autorizada a escribir.
Libros como ‘Las sílabas y el tiempo’, ‘Los huesos alumbrados’ y ‘Discurso de Eva’ amplían una producción donde también pesan la pérdida y la conciencia de la muerte. El erotismo forma parte de una experiencia afectiva más extensa, con sus zonas de desamparo. Reducirla a la insumisión deja fuera la fragilidad que concede espesor a sus poemas.
La responsabilidad de esta selección recae en una escritora cuya trayectoria reúne investigación y creación. Bibiana Collado Cabrera, nacida en Borriana en 1985, es licenciada en Filología Hispánica por la Universitat de València, donde defendió su tesis doctoral sobre poesía latinoamericana contemporánea, y profesora de Lengua y Literatura.
Ha publicado los poemarios ‘Como si nunca antes’, ‘El recelo del agua’, ‘Certeza del colapso’, ‘Violencia’ y ‘Chispitas de carne’, aparecidos en Pre-Textos, Rialp, Ediciones Complutense y La Bella Varsovia. También es autora de las novelas ‘Yeguas exhaustas’ y ‘Marcelino’, editadas por Pepitas de Calabaza y Los Aciertos. Entre sus reconocimientos figuran el Premio Complutense de Literatura y el Premio Escritora Emergente de la Fira del Llibre de València.
‘Con gusto derramada’ invita a salir del repertorio de versos que aseguró la popularidad de Carilda Oliver Labra y a examinar una obra más compleja que su leyenda. Su trabajo con el lenguaje, sus matices y la elaboración de una intimidad incómoda reclaman atención. El homenaje adquiere sentido cuando permite leer aquello que la fama había dejado en segundo plano.









