Celia Caridad Cruz Alfonso nació el 21 de octubre de 1925 en un ambiente humilde en el barrio de Santos Suárez de la Habana. Segunda hija de un fogonero de los ferrocarriles, Simón Cruz, y del ama de casa Catalina Alfonso, Celia Cruz compartió su infancia con sus tres hermanos (Dolores, Gladys y Barbarito) y once primos, y sus quehaceres incluían arrullar con canciones de cuna a los más pequeños; así empezó a cantar.
Desde joven, mostró un talento innato para el canto, participando en concursos de radio como “La Hora del Té” y ganándose el corazón del público con una voz única llena de matices poderosos que ya predecían, el advenimiento de un genio musical sin precedentes. Aunque inicialmente estudió para ser maestra, su pasión por la música la llevó a ingresar en el Conservatorio Nacional de Música de La Habana. Allí perfeccionó su técnica vocal y se adentró en el mundo de la música popular cubana.
Su gran oportunidad llegó en 1950, cuando se unió a la legendaria “Sonora Matancera”, una de las orquestas punteras de la Cuba sometida por la servil dictadura de Fulgencio Batista ( (1952-1958). Durante los años con la agrupación, Celia grabó numerosos éxitos como “El Yerberito Moderno”, “Burundanga” y “Quimbara”, estableciéndose como una de las cantantes más prominentes de su época.
El 1 de enero de 1959, el dictador Batista se vio obligado a refugiarse en la República Dominicana ante el triunfo de la revolución liderada por Fidel Castro y el Che Guevara, y la orquesta tuvo que andar otros caminos. Aunque el mismo Fidel Castro figuraba entre los admiradores de la cantante, Celia Cruz soportaba mal que le dijeran qué y dónde tenía que cantar con un autoritarismo despiadado. El 15 de julio de 1960, “La Sonora Matancera” en pleno éxito consiguió el permiso para presentarse en México, y una vez allí, en parte impulsada por el grave deterioro de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, Celia decidió no regresar.
El curso de la vida de Celia Cruz cambió drásticamente en 1960, tras la Revolución Cubana. En desacuerdo con el nuevo régimen, decidió exiliarse en Estados Unidos, donde encontró una nueva patria y un público ansioso por su música. Este período fue difícil para Celia, quien fue vetada en su país natal y se enfrentó al reto de mantener su carrera en un entorno desconocido. Sin embargo, fue también un período de renacimiento. En Nueva York, se convirtió en una figura clave de la creciente escena de la salsa, un género que fusionaba ritmos afrocaribeños con influencias del jazz y otras músicas latinas. En colaboración con artistas como Tito Puente, Johnny Pacheco y Willie Colón, Celia Cruz grabó álbumes que se convirtieron en clásicos, como Celia & Johnny (1974) y Ritmo en el Corazón (1988), este último ganador de un Grammy.
Más allá de su música, Celia Cruz se convirtió en un icono de la identidad latina. Su estilo vibrante, con trajes llamativos y pelucas extravagantes, reflejaba su personalidad alegre y su compromiso con la celebración de la vida. Su grito “¡Azúcar!”.
El origen del grito: “¡Azúcar!”
El origen del grito se ubica en Miami, Estados Unidos, en los comienzos de su carrera y en donde Celia visitaba un restaurante cubano a la hora de la comida y, al terminar, un camarero le preguntó si ella quería café a lo que respondió: “pues claro que todos los negros tomamos café”.
“Y me dice, ‘cómo lo quieres ¿con azúcar o sin azúcar?’. Mira chico, tú eres cubano, tú sabes bien lo fuerte que es el café de nosotros cómo me vas a preguntar que si con azúcar o sin azúcar ¡Con azúcar chico! ¡Con azúcar!, así lo dije”, relató Celia.
“La siguiente noche yo estaba trabajando en un cabaret de Miami que ya no existe y cuando yo tengo que hacer un espectáculo yo solita que es hora, hora y media a cierto tiempo yo paro, y empiezo a hablar con el público… He hice el cuento, ese fue el cuento del día, y la gente hacía la misma risa medio tonta”, explicó.
Debido al éxito de su historia entre el público, antes de todas sus presentaciones ya le pedían contar la anécdota del azúcar, por lo que recibía gritos de: “Celia Cruz el cuento de la azúcar”, hasta que no pudo más.
“Hasta que un día ya me cansé, hoy no hago más cuento. Los camerinos estaban hasta arriba y entonces ya cuando me anuncian, bajo las escaleras diciendo ‘!Azúcar!’”, recordó la cantante. “La gente empezó a aplaudir”. La anécdota habría ocurrido en 1964 durante una de las primeras etapas de la carrera de Celia y reconoció que desde entonces hizo la frase parte de su repertorio.
El duro exilio de Celia
A lo largo de su vida, Celia Cruz expresó en varias ocasiones su dolor por no poder regresar a Cuba, ni siquiera para enterrar a su madre. El régimen no solo la exilió físicamente, sino que intentó borrar su legado cultural dentro del país.
Después de muchos años sin poder pisar su tierra, Celia Cruz vivió uno de los momentos más emotivos de su vida cuando visitó la isla como invitada especial de la Base Naval de Guantánamo, para cantar a los miles de exiliados cubanos del éxodo de los balseros de 1994, que allí esperaban la oportunidad de viajar a los Estados Unidos. En un acto cargado de simbolismo, Celia se agachó y recogió un puñado de tierra cubana en sus manos, llevándose un pedazo de su patria. Este gesto, más que un acto de nostalgia, fue una declaración de amor por su país y de rechazo al régimen que le prohibió volver.
Es importante en el actual contexto que vive Cuba, recordar a Celia Cruz no solo como una extraordinaria artista, sino como una voz que nunca dejó de denunciar la injusticia y la opresión.
Su exilio forzado es un testimonio del régimen autoritario que ha gobernado la isla durante más de seis décadas y que mantiene a miles de cubanos lejos de su país, de su familia, de su patria.
Una carrera multipremiada
A lo largo de una carrera de más de 50 años en los escenarios, cosechó multitud de éxitos, premios y reconocimientos.
Es poseedora de:
-Una estrella en el paseo de la fama en Hollywood.
-Cinco premios Grammy.
-Doctorados Honoris Causa de tres universidades de Estados Unidos.
-En 1994 recibió el premio National Endowment for the Arts, de manos del entonces presidente Bill Clinton, que constituye el más alto reconocimiento que otorga el gobierno de los Estados Unidos a un artista.
-23 discos de oro y multitud de platino.
Una carrera donde grabó más de 80 discos, y fue acompañada por los más grandes cantantes de su tiempo, incluidos muchos de habla no hispana, son muestra del enorme reconocimiento internacional que recibió Celia Cruz.
Legado y reconocimiento póstumo
Celia Cruz falleció el 16 de julio de 2003, dejando un vacío inmenso en el mundo de la música. Sin embargo, su legado ha continuado creciendo. Su vida y obra han sido objeto de numerosos documentales, libros y homenajes. En 2011, su icónico vestido de rayas fue incluido en la colección permanente del Museo Nacional de Historia Americana del Smithsonian, y en 2016 fue honrada con un doodle en Google en el día de su nacimiento. En el centenario de su natalicio, se planean eventos alrededor del mundo para celebrar su vida y legado.
Entre los preparativos de los festejos que tendrán lugar durante todo 2025, está la Edición 25 Aniversario de A Night of Salsa en un vinilo doble que recoge los temas más emblemáticos, de la mano del sello discográfico Universal Music.
Otras iniciativas, como la del Servicio Postal de los Estados Unidos, que la honró con un sello postal con su imagen como parte de la serie Latin Music Legends Forever, han tenido lugar en este año.
A tributos como ese se sumó la icónica fábrica de juguetes Mattel, que meses atrás la inmortalizó con una muñeca Barbie, destacándola en su línea Mujeres Inspiradoras.
También, el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos la incluyó entre las cuatro mujeres seleccionadas cuyo rostro fue plasmado en una moneda de 25 centavos de Estados Unidos, como parte del programa American Women Quarters.
Celia en Cuba, el libro de la musicóloga y periodista cubana Rosa Marquetti, que también entra en los hitos conmemorativos de la estrella sonera, es un acercamiento desde 1925 hasta 1962, al tiempo que Celia pasó en Cuba. La editorial Planeta, responsable de este primer volumen -y del segundo en proceso-, revela que esta “es una biografía completa de Celia Cruz, la Reina de la Salsa, como nunca antes se la había visto”.
En esta primera entrega de la biografía de Celia Cruz, la autora explora con minucioso detalle sus primeros años como cantante cubana. Desde los modestos comienzos de Celia en la radio cubana, hasta su orgullo por su identidad afrolatina, los afrobeats y las guarachas. Celia en Cuba documenta el ascenso meteórico de una estrella latinoamericana.
Asimismo, con motivo del centenario del natalicio de la estrella cubana, Celia Cruz Estate y Loud and Live Studios presentaron un disco conmemorativo en formato vinilo y digital que lleva por nombre Celia en vivo: 100 Años de Azúcar.
El disco contiene temas icónicos interpretados por la ganadora de tres premios Grammy y cuatro Latin Grammy, entre ellos Quimbara, Bemba colorá, La dicha mía y Tu voz, pero en versiones totalmente nuevas.
El álbum, además de estar disponible en plataformas digitales, se puso a la venta en vinilo y en versiones limitadas que incluyeron un libro de cien fotografías y láminas de colección.
Además el pasado 15 de enero El Museo de Arte y Diseño (MOAD) del Miami Dade College (MDC) inauguró la muestra ‘Celia Cruz: Work’, un homenaje al centenario de la cantante cubana conocida como la ‘Reina de la salsa’.
La exposición, organizada en colaboración con Omer Pardillo Cid, albacea de Celia Cruz Estate, presentará una colección cuidadosamente seleccionada de fotografías, videos, carteles, pelucas y vestidos que pertenecieron a la icónica cantante, fallecida en 2003 a los 77 años.









