La propuesta sitúa a las aves en el centro de una reflexión que excede el interés ornitológico. Su presencia, sus desplazamientos y las alteraciones de sus hábitats permiten identificar transformaciones ambientales que también comprometen la existencia humana. El cine funciona aquí como un instrumento de observación capaz de relacionar investigaciones científicas, experiencias individuales y conflictos comunitarios sin reducirlos a una única explicación.
El programa recorre territorios sometidos a presiones diferentes, desde el Ártico hasta las selvas americanas y los bosques europeos. Cada película aborda una dimensión particular de la conservación, pero todas comparten una pregunta: ¿qué estamos dispuestos a modificar de nuestra forma de habitar el planeta para garantizar la continuidad de otras especies?
La primera proyección, prevista para el 20 de octubre, será ‘The Birdman of Cooper Island’, documental canadiense de 2024 dirigido por Kevin McMahon. La película reconstruye la dedicación de George Divoky, investigador que lleva casi medio siglo siguiendo una colonia de araos aliblancos en una pequeña isla del Ártico, próxima a las costas de Alaska.
Su trabajo demuestra la importancia de la observación prolongada para comprender procesos ambientales cuya magnitud difícilmente puede apreciarse mediante registros aislados. Los cambios asociados al calentamiento global adquieren una dimensión concreta a través de las aves, cuya supervivencia depende de un territorio especialmente vulnerable a las alteraciones climáticas. La experiencia de Divoky introduce además una cuestión vinculada al propio ejercicio científico: el valor de sostener una investigación durante décadas, incluso cuando sus resultados requieren una paciencia ajena a las exigencias de inmediatez contemporáneas.
Después de la proyección intervendrán María del Mar Delgado, editora de la revista científica ‘Ardeola’, y Borja Milá, investigador del CSIC en el Museo Nacional de Ciencias Naturales. El encuentro estará moderado por Pablo de la Nava, coordinador del Área de Educación de SEO/BirdLife. La sesión del 24 de octubre trasladará la atención hacia América Latina mediante dos documentales que examinan las relaciones entre comunidades rurales, pueblos indígenas y aves rapaces amenazadas.
‘Tierra Alta’, dirigido por Johana Martínez y Giovanny Rendón, se desarrolla en el Nudo del Paramillo, en Colombia. La desaparición de las gallinas de la familia Polo desencadena una persecución contra el animal responsable. Sin embargo, la intervención de una expedición científica permite identificar al ave como un ejemplar de águila crestada (Morphnus guianensis), una especie cuya conservación modifica el sentido inicial del conflicto.
La película plantea una circunstancia particularmente significativa: la protección ambiental puede enfrentarse a necesidades económicas inmediatas, especialmente en territorios donde las familias dependen directamente de los recursos disponibles. La transformación de los protagonistas, que pasan de perseguir al animal a participar en su defensa, permite examinar las posibilidades de conciliación entre subsistencia y biodiversidad. Esta perspectiva encuentra continuidad en ‘Aguilucho – The Dance of the Harpy Eagle’, cortometraje estadounidense de 2021 dirigido por Daniel Byers. Su argumento gira alrededor de la comunidad indígena emberá de Playa Muerto y el descubrimiento de un nido de águila harpía.
En un territorio amenazado por la tala ilegal y la expansión ganadera, la protección del ave impulsa una respuesta comunitaria que también favorece la recuperación de conocimientos tradicionales. La conservación adquiere así una dimensión cultural: defender una especie implica preservar las relaciones históricas que determinadas poblaciones han construido con su entorno. El debate posterior reunirá al naturalista Luis Miguel Domínguez y al biólogo Javier Castroviejo, bajo la moderación de Laura Benítez, de SEO/BirdLife. La programación madrileña concluirá el 27 de octubre con ‘Le Chant des Forêts’ (‘El canto de los bosques’), película francesa de 2025 dirigida por el fotógrafo y naturalista Vincent Munier.
Frente a los conflictos explícitos de las producciones anteriores, Munier propone una aproximación contemplativa a los ecosistemas forestales europeos. El canto del urogallo, los movimientos de los animales y las variaciones del paisaje componen una experiencia cinematográfica sustentada en la observación y la escucha.
La presencia de tres generaciones, un abuelo, un padre y un nieto, incorpora otra dimensión al relato. El conocimiento de la naturaleza aparece como una herencia transmitida mediante experiencias compartidas, recuerdos y formas de atención que difícilmente pueden sustituirse por la información científica.
La película sugiere que nuestra relación con el mundo natural depende también de una educación de la mirada. Reconocer sus ritmos, comprender sus silencios y distinguir las señales de otras especies exige una disposición cada vez menos habitual en sociedades organizadas alrededor de la velocidad. El encuentro posterior contará con Carlos de Hita, especialista en paisajes sonoros, y Rubén Moreno-Opo, biólogo dedicado a la conservación de fauna silvestre. La divulgadora científica Evelyn Segura moderará la conversación.
Además de Madrid, Pajareros 2026 llegará al TEA – Tenerife Espacio de las Artes los días 24, 25 y 31 de octubre, y al Centro Cívico Juan de Santander el 21, 23 y 28 del mismo mes. Su continuidad durante trece ediciones permite reconocer el interés de una iniciativa que vincula creación audiovisual y conocimiento científico. Los debates posteriores amplían esa función al incorporar diferentes voces especializadas y abrir la discusión sobre las responsabilidades humanas en la conservación de los ecosistemas.
Las cuatro películas articulan finalmente una idea compartida: la naturaleza salvaje no constituye un escenario exterior a nuestra existencia, sino una realidad con la que mantenemos vínculos materiales, culturales e históricos. Comprenderlos puede ser el primer paso para revisar una convivencia cuyo equilibrio resulta cada vez más difícil de sostener.









