Tras Ravel’s Dreams, Talismán y Letter to Milos, este nuevo trabajo no busca la reiteración ni la comodidad del reconocimiento previo. Táctil emerge como una obra atravesada por la experiencia, por la conciencia del mundo y por la necesidad de volver a tocar —literal y simbólicamente— aquello que nos sostiene. Aquí, la música no se plantea como un fenómeno etéreo destinado a disolverse, sino como un acto físico: vibración, roce, golpe, respiración compartida.
Compuesto por trece piezas, el álbum se presentará en directo en abril, con actuaciones previstas el día 15 en Barcelona y el 25 en Madrid, antes de continuar su recorrido por otros escenarios y festivales. Cada concierto será, en palabras implícitas del proyecto, un espacio de presencia y de escucha atenta, donde el sonido recupera su condición corporal y relacional.
Táctil nace de una urgencia creativa clara: reivindicar la dimensión sensible de la música en un tiempo marcado por la inmediatez y la saturación digital. El piano percutido, las cuerdas tensadas, las membranas golpeadas o acariciadas no son aquí meros recursos técnicos, sino vehículos de una experiencia compartida. Diez años de trabajo conjunto han transformado al trío en un organismo sonoro con identidad propia, capaz de respirar al unísono y de construir un discurso musical cohesionado, maduro y profundamente expresivo.
La obra se mueve entre la luz y la herida. Mezquida no oculta que este álbum está atravesado por emociones extremas: la alegría radical y la tristeza más honda conviven sin jerarquías. Táctil se articula como una declaración de amor a la vida y, al mismo tiempo, como un testimonio de vulnerabilidad. Amar, llorar, vivir con intensidad: esos verbos sostienen el pulso emocional del disco.
El contexto histórico y político también deja una huella explícita. El músico aborda en sus notas el impacto de las injusticias recientes y, de manera concreta, la violencia ejercida contra la población palestina en Gaza. Desde esa conmoción nace una música que no pretende dar respuestas, pero sí acompañar el dolor y afirmar la dignidad humana. El álbum está dedicado a quienes sufren la guerra, a su resistencia y a su deseo de libertad, entendiendo la creación artística como refugio y como gesto ético.
Las composiciones dialogan con distintos estados de conciencia. Fraternitat o Tempus Fugit (Lamento por Palestina) expresan el duelo y la necesidad de una fraternidad real, mientras que World’s Hope, dedicada a Greta Thunberg, mira hacia la esperanza y la responsabilidad colectiva ante el futuro del planeta. Otras piezas —Brújula, Cuando vienes, Hermana o la que da título al álbum— se adentran en territorios íntimos, donde la memoria y el afecto moldean el sonido con delicadeza.
No faltan tampoco los momentos de celebración y vitalidad, presentes en temas como Cádiz o Felice, ni los homenajes que atraviesan el disco y lo conectan con una genealogía musical y emocional más amplia: ecos de Maurice Ravel, de Cesária Évora o del propio Meléndez, integrados desde el respeto y la relectura personal.
Con Táctil, Marco Mezquida no propone únicamente un nuevo álbum, sino una forma de estar en la música y en el mundo: tocar para sentir, sentir para comprender, comprender para no permanecer indiferentes. Una obra que invita a escuchar con el cuerpo entero.









