Después de una trayectoria marcada por el cortometraje y el cine social, ¿qué ha significado para ti dar el salto a tu primer largometraje de ficción con Aarón? ¿Qué cambia cuando una historia te acompaña durante ocho semanas de rodaje?
Ha sido un viaje vertiginoso, muy emocionante y con muchas sensaciones. ¡Como si estuviera montado en una montaña rusa!. He disfrutado y lo he vivido como un niño chico cumpliendo su mayor sueño y con muchas ganas y responsabilidad por delante.
Por suerte, me ha acompañado una productora que me ha arropado y un elenco de actores que no me han soltado la mano. El equipo técnico ha estado en todo momento pendiente de cualquier detalle y haciéndolo posible.
Has definido el cine social como el motor de tu trabajo. Aarón aborda el amor, la culpa, las adicciones y las segundas oportunidades. ¿Qué realidad social querías poner sobre la mesa y qué te gustaría que el espectador se llevara a casa después de verla?
El tema de las adicciones es una realidad que está a la orden del día, en cada rincón, y no deberíamos normalizarla, porque es un serio problema, y no solo para los jóvenes, sino para la familia y los seres cercanos. Además de llevarle al espectador un NO ROTUNDO A LAS DROGAS, quiero mostrar las debilidades del ser humano, la poca humanidad y el egoísmo que muchas veces mostramos sin darnos cuenta, sobre todo cuando ocurre algo grave y queremos huir de ello: el esconder la mano al tirar la primera piedra.
Quiero que el espectador se vaya con el corazón encogido, pero con un rayo de esperanza en la vida y, sobre todo, que se vaya a casa con una reflexión y una enseñanza de vida.
Aarón se enamora de Saray, la hermana de su mejor amigo, y ese secreto desencadena una espiral de consecuencias. ¿En qué momento una decisión equivocada puede cambiarlo todo? ¿Querías explorar hasta dónde puede llevarnos el miedo a afrontar la verdad?
La falta de comunicación que muchas veces tenemos puede desatar una espiral de locuras. Justo es lo que le pasa a Aarón por ocultar esa relación y hacerlo más difícil de lo que piensa. Realmente, el aprendizaje está ahí, en no ocultar, en ser valiente y no hacer las cosas cuando ya es demasiado tarde.
La película combina el drama juvenil con elementos de thriller y momentos cercanos al delirio. ¿Cómo has trabajado ese equilibrio entre la realidad y la percepción alterada de Aarón, especialmente en su viaje autodestructivo a través de las drogas?
Aarón está en un viaje constante. Es un joven risueño, cariñoso, que poco a poco va transformándose y se enfrenta a una realidad imposible de aceptar. Es un equilibrio bastante complejo. Fran Berenguer se lo ha trabajado muy bien. Ha sido muy duro para él, pero muy satisfactorio a su vez. Yo lo he vivido mano a mano y nos hemos estado apoyando cada día del rodaje.
Fran Berenguer, Bárbara Cuesta y Viktor Beltrán sostienen el triángulo emocional de la historia. ¿Cómo has construido con ellos la química, los silencios y las tensiones que atraviesan sus personajes? ¿Hubo alguna aportación de los actores que transformara tu visión inicial?
Hemos tenido unos meses de ensayos previos, en los que hemos creado ese vínculo, esa confianza y esa verdad que necesitaban estos personajes. Van a empatizar mucho con el espectador. Lo que yo busco siempre es la naturalidad, no la actuación. Para mí es muy importante creerme que son reales y que me están teletransportando a su mundo. Ellos lo consiguen al cien por cien.
Cada día cambiábamos diálogos y secuencias porque lo pedía la historia según íbamos rodando. Yo me fijaba mucho en lo previo y en lo siguiente que íbamos a rodar, y me pedía actualmente otra cosa. Las propuestas de los actores han sido muy acertadas y siempre hemos tenido muy buena conexión entre nosotros y sus personajes.
La familia ocupa un lugar esencial en Aarón, tanto en los vínculos que protegen como en los conflictos que pueden desestabilizarlo todo. ¿Qué querías contar sobre el papel de la familia cuando alguien atraviesa una situación límite?
La familia es un pilar esencial en esta película. Cuando todo se derrumba, la familia cae con Aarón, pero sin dejar de ser la fuerza que lo sostiene para salir adelante. Creo que la familia es una parte de nuestra vida, el apoyo más importante que podemos tener cuando atravesamos malas rachas, y para mí era importante contarlo en esta película y mostrar tanto las debilidades como la fortaleza y lo que nos arropa hasta el final.
El reparto reúne a intérpretes como Eva Isanta, Nacho Guerreros y Antonio Velázquez, además de contar con las colaboraciones especiales de Daniela Santiago y Charo Reina. ¿Qué ha aportado trabajar con un elenco tan diverso y cómo has conseguido que cada personaje contribuya al universo de la película?
Con Nacho ya había trabajado en Piedra, papel o tijera. Con Daniela Santiago, además, me une una amistad. Charo Reina es maravillosa, me ha apoyado mucho siempre y no dudó ni un segundo en aceptar esta colaboración especial. Eva Isanta está increíble. Vais a ver a una Eva tan diferente a lo que la gente está acostumbrada. Está brillante. Ha sido un superplacer trabajar con Antonio Velázquez; para mí, un honor dirigir a estos grandes intérpretes.
El rodaje ha pasado por Madrid, Málaga y Gran Canaria durante ocho semanas. ¿Qué ha aportado cada localización a la identidad visual y emocional de Aarón? ¿Ha cambiado la película de alguna manera al trasladarse de un lugar a otro?
Visualmente es lo mismo. Hemos enriquecido cada localización y cada secuencia, llevándolas por la misma atmósfera, pero con un toque distinto. Rodar en mi tierra, Andalucía, es muy satisfactorio siempre para mí.
En una industria que a menudo apuesta por fórmulas comerciales conocidas, Aarón nace como una producción independiente que prioriza la historia y sus personajes. ¿Cuáles han sido los mayores desafíos para sacar adelante un proyecto así y qué has aprendido de esta experiencia?
La verdad es que la productora El Sueño Eterno ha luchado desde el minuto uno en que le pasé el guion y, después de tres años, lo hemos conseguido y hecho posible. Es verdad que actualmente la industria del cine en España está creciendo un poquito más y hay más apoyo, pero sí es cierto que esto nace del apoyo de Eterno y de Canal Sur, que está colaborando también. A día de hoy no he recibido aún una ayuda del ICAA y todo lo he sacado con muchísimo esfuerzo, así que estoy agradecido eternamente a EL SUEÑO ETERNO.
Antes de Aarón, trabajos como Cementerio de coches y Piedra, papel o tijera te dieron recorrido en festivales y reconocimiento por tu mirada social. ¿Qué has conservado de aquel lenguaje cinematográfico y qué has tenido que reinventar al enfrentarte a una historia de mayor duración y complejidad?
Mi sello social lo vais a ver. Es verdad que toco temas más oscuros y crudos. También era un reto para mí adentrarme en la acción, pero para eso estamos, para ir creciendo, sin olvidar nunca mis raíces y lo que me llena. Enfrentarme a una historia de mayor duración ha sido maravilloso porque se me ha hecho muy corto. Lo he disfrutado tanto que no me he dado ni cuenta del paso del tiempo.
Además de dirigir, eres productor y fundaste Gadol Producciones para impulsar historias con un mensaje directo a la sociedad. ¿Cómo conviven en ti el creador y el productor? ¿Hasta qué punto conocer las dificultades de levantar un proyecto audiovisual ha condicionado tus decisiones como director de Aarón?
Gracias a coproducciones y patrocinadores he podido sacar mis proyectos adelante. Espero algún día recibir el apoyo del ICAA o de la Junta de Andalucía, ya que lo he intentado en muchas ocasiones y no se ha dado, aun estando funcionando mis proyectos como han funcionado. Creo que deberíamos darle una vuelta a las ayudas y valorar con otra visión más acertada. Estoy muy agradecido con Canal Sur, que hasta hoy nos está apoyando con Aarón.
Has dicho que querías que el público pudiera reconocerse en Aarón y en las decisiones que toma. Ahora que el rodaje ha terminado, ¿qué esperas que permanezca en el espectador cuando salgan los créditos? Y, mirando hacia el futuro, ¿qué significa Aarón para la siguiente etapa de Miguel Ángel Olivares como cineasta?
Me gustaría crear debate, reflexión y que el espectador se lleve a casa un sabor agridulce y tenga esperanza cuando parece que todo está perdido. Aarón para mí es como nacer de nuevo y empezar una nueva etapa en mi vida. La oportunidad que me han dado al apoyarme para demostrar que necesito contar historias y hablar ya de mi primer largometraje es otra dimensión y la voy a disfrutar mucho.









