La exigua obra de Juan Carlos Trinchet, publicada en Urban Beat, representa un ejercicio de audacia literaria que, sin embargo, exhibe notables excesos lingüísticos memorables que comprometen la efectividad de su narrativa. Trinchet al parecer, nunca ha escuchado, entendido, asimilado, comprendido o en última instancia, aceptado, la gran frase: “menos es más”. Sus relatos recientes, densos, psicológicamente henchidos de un lirismo abrumador, buscan construir universos fragmentados de introspección profunda y crítica social en última instancia, pero a menudo, caen en una escritura sobrecargada que puede alinear al lector y dificultar la comprensión de la historia que este señor quiere contar. La obsesión compulsiva por la fragmentación temporal y la introspección extrema de metáforas abrumadoras donde los signos de puntuación son inexistentes en muchos casos, conduce a veces a una dispersión depresiva narrativa, donde el estilo eclipsa el contenido. O viceversa. Trinchet en sus relatos se opone a poner signos de puntuación y entonces el lector al quedarse sin el aire de las pausas, abandona el relato. Es tan frenético el ritmo que podemos pensar que es una buena opción, abandonar su lectura. No obstante, quizás su valor radique en su propia imperfección.