La muestra ocupará alrededor de 800 metros cuadrados del edificio diseñado por David Chipperfield. El recorrido reunirá pinturas, esculturas y trabajos sobre papel realizados entre 1622 y 1998, estableciendo conexiones cronológicas y encuentros entre periodos que habitualmente permanecen separados.
Claude Monet, Ferdinand Hodler, Pablo Picasso, Sophie Taeuber-Arp, Jean Tinguely y Andy Warhol encabezan una selección donde la condición de icono no funciona como garantía de inmovilidad. Las obras salen de sus contextos conocidos y se exponen a otras proximidades, capaces de alterar interpretaciones consolidadas y devolver incertidumbre a piezas que la familiaridad podía haber vuelto previsibles.
Los nenúfares de Monet, ‘Big Torn Campbell’s Soup Can (Vegetable Beef)’ de Warhol, ‘Franz und Luciano’ de Franz Gertsch, ‘Der heilige Antonius predigt den Fischen’ de Arnold Böcklin y el monumental tríptico de Francis Bacon forman parte de una constelación que examina la colección desde sus relaciones internas, en lugar de presentarla como una sucesión de nombres consagrados.
La exposición construye asociaciones destinadas a modificar la mirada. Los paisajes de Monet se aproximan a obras de Ferdinand Hodler, Paul Gauguin y Pierre Bonnard para abrir una conversación sobre la naturaleza, la atmósfera y sus diferentes formas de representación.
La monumental escultura mecánica de Jean Tinguely entra en relación con una pintura de H. R. Giger. ‘Grand Nu’ de Picasso comparte espacio con ‘Das Kanapee’ de Heidi Bucher. La disposición permite que obras conocidas produzcan lecturas inesperadas al abandonar el orden desde el cual habían sido explicadas.
El Kunsthaus plantea así una cuestión fundamental para cualquier institución que custodia patrimonio: ninguna colección constituye un relato cerrado. Las piezas permanecen, pero las jerarquías, las asociaciones y los discursos construidos a su alrededor pueden modificarse. La nueva presentación trabaja precisamente sobre esa movilidad del sentido.
La selección incluye también obras de Albert Anker, Marc Chagall, Oskar Kokoschka, Marlow Moss, Auguste Rodin y Cindy Sherman. La amplitud temporal y formal evita que el recorrido dependa de una única escuela o periodo y favorece un diálogo donde la historia del arte deja de avanzar como una línea perfectamente ordenada.
La inauguración del edificio Chipperfield en 2021 permitió exhibir de manera permanente y con mayor amplitud numerosos fondos del Kunsthaus Zürich. Aquella expansión coincidió con una creciente atención pública hacia importantes colecciones privadas vinculadas al museo, entre ellas las de Looser, Merzbacher y Bührle.
‘Iconos’ desplaza ahora el foco hacia los fondos esenciales de la Sociedad de Arte de Zúrich y de los Amigos del Arte de Zúrich, construidos de manera continuada durante más de un siglo. La exposición examina el núcleo institucional que hizo posible la formación del museo y su posterior proyección internacional.
Desde la fundación de la Sociedad de Arte de Zúrich en 1787, la adquisición de creación contemporánea ha formado parte de su identidad. El fondo inicial, compuesto por obras de artistas zuriqueses, creció mediante exposiciones, compras específicas, donaciones y el compromiso de coleccionistas, mecenas y colaboradores hasta alcanzar relevancia fuera de Suiza.
Después de la nueva presentación dedicada a Alberto Giacometti, de las intervenciones pertenecientes a la serie ‘ReCollect!’ y de la muestra de Wolfgang Laib, las salas del edificio Chipperfield reunirán por primera vez obras procedentes de épocas distintas dentro de una misma arquitectura expositiva.
La reorganización de las obras se completa con una decisión que altera la autoridad habitual del texto museístico. Personas conocidas y menos conocidas de Zúrich han elegido una pieza especialmente significativa para ellas y explican en las paredes por qué las conmueve, acompaña o inspira.
Sus testimonios introducen una memoria afectiva dentro de la lectura histórica y curatorial. El valor de una obra deja de depender exclusivamente de su posición en la historia del arte y se vincula también con la experiencia concreta de quien la contempla.
La iniciativa no elimina el conocimiento especializado, pero incorpora otras formas de relación con el patrimonio. Frente a la interpretación que desciende desde la institución hacia el visitante, ‘Iconos’ abre un espacio donde la ciudadanía devuelve al museo sus propias lecturas. Una misma pieza puede albergar una relevancia histórica, una ruptura formal y una biografía íntima sin que ninguna dimensión agote a las demás.
Las obras seleccionadas forman parte de los fondos más importantes del Kunsthaus Zürich y se prestan regularmente a museos de referencia internacional. En Heimplatz constituyen el centro de una colección que el público local reconoce, aunque la nueva disposición le permitirá volver a observarla desde relaciones diferentes.
Una parte significativa de esos fondos viajará paralelamente a Corea del Sur. Del 27 de noviembre de 2026 al 18 de abril de 2027, el Museo Nacional de Corea, en Seúl, presentará una exposición integrada por 85 obras de la colección del Kunsthaus Zürich.
La programación de mediación incluirá visitas públicas los jueves a las 18:30 horas durante septiembre y noviembre, y los domingos a las 13:00 horas en octubre y diciembre. La visita en francés tendrá lugar el sábado 26 de septiembre a las 11:00 horas. Las sesiones en inglés se celebrarán los sábados 17 de octubre y 19 de diciembre, también a las 11:00 horas. La comisaria Maja Wismer dirigirá una visita el jueves 10 de diciembre a las 18:30 horas.
La exposición cuenta con el apoyo de una fundación cultural de Zúrich. Su planteamiento devuelve a la colección una cualidad que el prestigio suele debilitar: la posibilidad de permanecer abierta. Cuando el museo altera las proximidades y permite que otras voces intervengan en su interpretación, el icono deja de ser una imagen clausurada por la admiración y recupera su capacidad de producir significado.









