Bajo la dirección artística de Mónica Fernández, ‘Nascencia’ articula un recorrido desde la herida hacia la recuperación mediante la relación entre las raíces folclóricas, la intensidad emocional del flamenco y la libertad formal de la creación actual. La tradición no aparece como una herencia inmóvil, sino como un lenguaje susceptible de reorganizarse cuando entra en contacto con las preguntas del presente.
Durante 65 minutos, el espectáculo plantea la resiliencia como materia coreográfica. El movimiento, la música flamenca interpretada en directo y una dramaturgia apoyada en el color construyen un desplazamiento simbólico desde la oscuridad hacia la luz. La transformación deja de ser únicamente un argumento para instalarse en la escena como experiencia visual, física y sonora.
La propuesta parte de una circunstancia reconocible: la capacidad humana de asumir una ruptura y volver a comenzar. Desde esa premisa, el Ballet Español de la Comunidad de Madrid conecta diferentes expresiones de la danza española y examina cómo pueden relacionarse con los códigos contemporáneos sin perder la memoria de la que proceden. ‘Nascencia’ encuentra precisamente en esa fricción su territorio: conservar la raíz mientras el cuerpo busca una forma distinta de levantarse.
El recorrido público de ‘Nascencia’ comenzó el 27 de junio en el Festival Clásicos en Alcalá. El Ballet Español de la Comunidad de Madrid presentó entonces la producción en el Patio de Santo Tomás de Villanueva de la Universidad de Alcalá, un primer encuentro al que ahora sucede su participación en Escena Escorial.
La representación del 3 de septiembre en San Lorenzo de El Escorial constituye la segunda etapa de un trayecto que culminará, por el momento, en Madrid capital. La obra podrá verse en los Teatros del Canal entre el 24 de septiembre y el 4 de octubre, integrada en la temporada 2026/2027.
El itinerario permite a la compañía trasladar su trabajo a públicos y espacios diferentes de la región mientras consolida una línea artística asentada en el patrimonio de la danza española. El desafío reside en evitar que ese legado quede reducido a una reproducción reverencial: ‘Nascencia’ lo utiliza como punto de partida para investigar otras posibilidades escénicas, plásticas y expresivas.
Mónica Fernández asume la dirección artística y la coreografía de ‘Nascencia’, que incorpora coreografías cedidas por Rubén Olmo. Mariano Bernal participa como ayudante de coreografía y Cristina Gómez interviene como maestra especialista.
La dirección musical corresponde a Lucky Losada. La partitura reúne composiciones de Agustín Diassera, Jesús Calluela, Padre Soler, Lucky Losada, Vaqui Losada, Iván Losada y David Cerreduela. Lucky Losada y Bato Hangonyi firman, además, la adaptación musical de la sonata.
La dirección escénica está compartida por Mónica Fernández y Raúl Alonso. Pedro Yagüe se responsabiliza del diseño de iluminación, mientras que el vestuario lleva las firmas de Mónica Fernández y Jasanzo. Manel Pujol Balada completa el dispositivo visual como autor del diseño de imágenes.
Esta distribución de responsabilidades configura una pieza en la que coreografía, música, iluminación, indumentaria e imagen trabajan sobre una misma progresión dramática. El tránsito entre sombra y claridad necesita del cuerpo, pero también de todos los elementos que modifican la percepción del movimiento y organizan la temperatura emocional del escenario.
‘Nascencia’ se dirige a los públicos de la danza, la música y la creación escénica, aunque su núcleo rebasa la especialización disciplinaria. La caída, la transformación y el comienzo posterior pertenecen a una experiencia humana compartida. El espectáculo encuentra en la danza española una forma de narrarla sin palabras y recuerda que toda reconstrucción exige conservar alguna huella de aquello que se ha roto.








