El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, presentó la nueva edición en el patio sur de Conde Duque acompañado por la vicealcaldesa, Inma Sanz; la delegada de Cultura, Turismo y Deporte, Marta Rivera de la Cruz, y el director artístico del festival, Joaquín de Luz. En su intervención, Almeida defendió la cultura como una dimensión esencial de la identidad madrileña. Habló de una ciudad que no puede entenderse sin esa ‘cultura en mayúsculas’ que atraviesa su vida cotidiana, y situó Veranos de la Villa como una de las citas más queridas por los madrileños desde hace ya más de cuatro décadas.
El festival aparece así como algo más que una agenda de espectáculos. Funciona como una respiración estival para quienes permanecen en la capital durante los meses de calor. También como una declaración institucional sobre el acceso a la cultura, entendida no como privilegio de centro, sino como experiencia que debe alcanzar a todos los distritos. Ese es uno de los rasgos principales de esta edición: la voluntad de construir una programación amplia, diversa y reconocible, donde convivan la tradición popular, el patrimonio musical, la danza contemporánea, el flamenco, el cine y las exposiciones.
La inauguración tendrá lugar el 7 de julio en Matadero Madrid con ‘LOS40 y la canción del verano (de la Villa)’, una propuesta de LOS40 Classic que revisará algunos de los himnos estivales que han acompañado a varias generaciones. El DJ Fernandisco ejercerá de guía en un recorrido que partirá de 1985, el año en que nació el festival. La elección no es inocente: Veranos de la Villa mira hacia el presente, pero lo hace desde una memoria sentimental compartida. La canción del verano, a menudo leída como ligereza, se convierte aquí en archivo emocional de una ciudad y de una época.
La música será, de hecho, el gran territorio de esta edición. El patio central de Conde Duque recibirá el 8 de julio a la Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid, bajo la dirección de Alondra de la Parra, con un programa dedicado a coros, intermedios y romanzas de zarzuela. El 17 de julio, la Banda Sinfónica Municipal de Madrid, dirigida por Jan Cober, se unirá a la cantante y actriz Roko para estrenar un tributo a los grandes temas de James Bond. El cierre llegará el 29 de agosto en el parque Enrique Tierno Galván con la Orquesta y Coro de RTVE, dirigida por Raúl Benavent, en un homenaje sinfónico al legado de ABBA.
La programación musical también se adentrará en el territorio del tributo. Antonio Vega será recordado el 28 de julio por integrantes de su banda y artistas como Nacho Campillo, Teo Cardalda, Shuarma, Anni B Sweet y Cira. Miles Davis tendrá su homenaje el 18 de julio con Electric Bebop Band, mientras que Phil Collins será revisitado el 30 de julio por una formación de doce músicos con una puesta en escena cuidada. En el Claustro del Instituto San Isidro sonarán también los ecos de Édith Piaf, con Séverine Toffano y Stéphane Escoms, y de Billie Holiday, a través de la voz de T.J. Jazz.
Conde Duque acogerá además algunas de las propuestas más abiertas de la programación. La compositora y actriz Ede presentará ‘Fieralinda’; el cubano Alain Pérez llegará con la Orquesta La Fiesta Tour; y varios nombres mayores del piano latino y jazzístico —Chano Domínguez, Pepe Rivero, Iván ‘Melón’ Lewis y ‘Cucurucho’ Valdés— reforzarán una línea musical marcada por la mezcla de tradición, virtuosismo y escena contemporánea. También estarán Lila Downs, Diana Navarro junto a Fran Doblas, Whatever Jazz Band y la Orchestra Popolare Italiana dell’Auditorium Parco della Musica di Roma con los solistas de Gipsy Kings, en una cita patrocinada por el Istituto Italiano di Cultura de Madrid.
El Claustro del Instituto San Isidro funcionará como otro espacio de resonancias diversas. Allí se podrá ver la revista musical ‘Castiza’, de Vanesa Coloma; el bolero de Glenda del E; la memoria de la cupletista Olga María Ramos; los fados de Teresinha Landeiro; la propuesta lírica alternativa ‘Opera Garage’ con ‘Gitana’; el funk de Donny’s Black Shoes y el jazz de Timelapse. La programación no se limita a sumar estilos. Construye una suerte de mapa sonoro donde Madrid se reconoce como ciudad castiza, cosmopolita, latinoamericana, mediterránea y popular.
La danza tendrá una presencia de especial relevancia. El estreno mundial de ‘Concertdanza’, dirigido por Joaquín De Luz junto al director musical y concertino del Covent Garden de Londres, Vasko Vassilev, se celebrará los días 1 y 2 de agosto en el patio central de Conde Duque. En el teatro del mismo centro, la artista india Malavika Sarukkai presentará ‘Beeja. Semilla de la tierra’ los días 11 y 12 de julio; Paula Comitre llevará ‘Après vous, madame’ los días 15 y 16; el London City Ballet interpretará obras de coreógrafos como Balanchine, MacMillan, Robbins y Ratmansky el 24 y 25 de julio; y Tenet propondrá una pieza de danza acrobática el 14 de julio.
El flamenco ocupará un lugar propio dentro del festival. Farruquito, acompañado de su Quinteto Flamenco, actuará en Conde Duque el 12 de julio. Jesús Carmona protagonizará una gala flamenca con artistas invitados el día 16. El Instituto San Isidro recibirá, entre otros, a la Asociación de Tablaos Flamencos de Madrid, al compositor y pianista Andrés Barrios, a la guitarra de Dani de Morón, a Sandra Carrasco y David de Arahal, y a José Maldonado, que cruzará danza y creación pictórica en directo. El flamenco comparece así como raíz viva, no como postal congelada.
Las artes escénicas sumarán títulos como ‘Querida Ágatha Christie’, con Carmen Morales y Juan Meseguer; ‘Dos tronos dos reinas’, con Nacho Guerrero y Nicolás Pérez Costa; ‘El rumor de los cafés’, creado e interpretado por Ángel Ruiz, y ‘El profesor’, protagonizado por Aleix Martel. La dimensión callejera, inseparable de Veranos de la Villa, llevará actividades a distintos distritos y espacios como Espacio Abierto Quinta de los Molinos. También regresará ‘Refúgiate en la Cultura’, iniciativa que llenará de propuestas los museos de la ciudad y cuya programación se presentará más adelante.
El capítulo expositivo abrirá dos líneas muy distintas. Por un lado, Conde Duque acogerá ‘Arte y misericordia. El Barroco de la Santa Caridad de Sevilla en Madrid’, una muestra que reunirá obras vinculadas al Hospital de la Santa Caridad y a la iglesia del Señor San Jorge de Sevilla. Podrán verse piezas de Bartolomé Esteban Murillo, Juan de Valdés Leal o Pedro Roldán, realizadas en la segunda mitad del siglo XVII a partir del programa iconográfico concebido por Miguel Mañara en torno a las obras de misericordia. La exposición, organizada con la colaboración de Afundación y Obra Social ABANCA, podrá visitarse del 30 de junio al 22 de noviembre.
La otra exposición activará la memoria generacional desde un registro popular. ‘Yo fui a EGB’ llegará a la sala de exposiciones de Conde Duque del 7 de julio al 30 de agosto con objetos, personajes y escenografías vinculados a una educación sentimental reconocible: los cuadernos Rubio, la colonia Chispas, los materiales escolares, la cocina de la abuela, el videoclub de barrio o la profesora de tercero. La nostalgia, en este caso, no opera solo como entretenimiento. Funciona como una forma de reconstruir la infancia colectiva de varias generaciones.
El cine mantendrá su lugar con el regreso de ‘Cine caliente’ al parque de la Bombilla, por sexto año consecutivo, con seis propuestas de cine al aire libre acompañadas por comentaristas y música. A esta edición se incorpora ‘Cine COPTOCAM’, una actividad organizada junto al Colegio Profesional de Terapeutas Ocupacionales de la Comunidad de Madrid, centrada en la sensibilización social y en asuntos como la inclusión, la salud mental, la infancia o las personas mayores. Películas como ‘Una mente maravillosa’, ‘Campeones’, ‘Despertares’ o ‘El diario de Noa’ servirán como punto de partida para coloquios en Conde Duque.
La imagen de esta edición lleva la firma de Fernando Vicente. El pintor e ilustrador madrileño ha elegido a Cibeles y Neptuno como figuras centrales del cartel, convertidos en intérpretes musicales con un violín y una guitarra. La propuesta resume bien el espíritu del festival: una ciudad que se mira en sus símbolos, pero que los desplaza hacia el juego, la escena y la celebración.
Veranos de la Villa 2026 se presenta, en definitiva, como un gran dispositivo cultural para habitar Madrid de otra manera durante el verano. Su fuerza está en la amplitud de lenguajes y en la voluntad de hacer convivir públicos distintos. La edición mira al patrimonio, a la música popular, al flamenco, a la danza internacional, a la memoria escolar, al Barroco y al cine inclusivo. Todo bajo una misma idea: la cultura como espacio de convivencia, como respiración compartida y como forma de pertenencia urbana.









