Urban Beat Contenidos

El MuseumsQuartier reconstruye la historia de resistencia que transformó el paisaje cultural de Viena

El MuseumsQuartier de Viena celebra su 25.º aniversario mirando hacia el conflicto del que nació. Antes de convertirse en uno de los mayores complejos artísticos y culturales del mundo, el MQ fue una idea combatida, reformulada y expuesta durante décadas a cambios políticos, controversias arquitectónicas y campañas mediáticas que llegaron a poner en peligro su construcción. Aquello que hoy forma parte natural de la vida cotidiana vienesa estuvo repetidamente cerca de no existir. La exposición ‘Visión y resistencia. Cómo el MuseumsQuartier transformó Viena’, presentada en el MQ Freiraum, reconstruye ese proceso mediante bocetos, maquetas arquitectónicas originales, planos, documentos históricos y titulares de prensa. Comisariada por Andreas Nierhaus y acompañada por un extenso catálogo, la muestra evita ofrecer una celebración complaciente del aniversario. Su relato permite comprender que la identidad del MuseumsQuartier no surgió de un proyecto lineal, sino de una prolongada disputa sobre la ciudad, la arquitectura y el lugar que debía ocupar la cultura contemporánea dentro de ambas. La exposición podrá apreciarse hasta el 25 de enero.
Ausstellungsansicht „Vision und Widerstand“, MQ Freiraum, 2026 © MuseumsQuartier Wien, Foto: Thomas Meyer

El recorrido propone además una conclusión decisiva: el MQ nunca fue concebido como una obra definitivamente cerrada. Sus transformaciones arquitectónicas, la evolución de sus contenidos y los nuevos proyectos ambientales e institucionales confirman que su principal continuidad reside, precisamente, en permanecer en constante evolución.

La historia del recinto comenzó lejos del museo contemporáneo. Las caballerizas imperiales fueron proyectadas para alojar alrededor de 600 caballos y 200 carruajes en el límite del glacis, aunque todavía dentro del campo visual del Hofburg. Los planos del que entonces aspiraba a convertirse en el edificio más grande de Viena fueron realizados por Johann Bernhard Fischer von Erlach, arquitecto de la corte y autor, pocos años antes, de la iglesia de San Carlos para el emperador Carlos VI.

Las obras comenzaron en 1719, pero la muerte de Fischer von Erlach dejó buena parte de aquella ambición monumental sobre el papel. El conjunto experimentó una nueva ampliación a mediados del siglo XIX y mantuvo durante generaciones una función estrechamente vinculada a la representación del poder imperial.

La caída de aquel mundo modificó el destino del recinto. Desde 1921, las antiguas caballerizas se transformaron en el Messepalast, un palacio dedicado a grandes exposiciones y ferias comerciales que, con el tiempo, también acogió acontecimientos deportivos y actividades culturales.

Parte del edificio quedó destruida en 1945. Las fuerzas estadounidenses instaladas en el séptimo distrito de Viena emplearon posteriormente sus espacios para organizar competiciones deportivas y exposiciones de gran formato. Durante las décadas de 1950 y 1960, el Messepalast recibió conciertos, bailes y manifestaciones populares. Entre ellas sobresalió el ‘Jochen Rindt Show’, inaugurado en 1967 y dedicado a exhibir automóviles de competición e innovaciones tecnológicas relacionadas con el motor.

Cada una de aquellas etapas fue depositando una capa distinta sobre la arquitectura. El recinto pasó de representar la autoridad imperial a convertirse en infraestructura ferial y, más tarde, en un espacio híbrido donde el entretenimiento, la industria y la cultura comenzaron a convivir. La posibilidad de transformarlo en un gran distrito artístico surgió a finales de la década de 1970, pero convertir aquella intuición en realidad exigió más de veinte años de negociación.

La primera fase del concurso arquitectónico se convocó en 1986. A partir de entonces comenzó una auténtica maratón política, atravesada por modificaciones en la distribución de responsabilidades, cambios en la política cultural y sucesivas revisiones del programa. El proyecto adquirió una nueva dirección cuando se planteó reunir arte moderno y contemporáneo, una sala destinada a exposiciones y acontecimientos, y un centro de medios. Helmut Zilk, entonces alcalde de Viena, condensó esa ambición en una expresión destinada a dominar el debate público: la ciudad necesitaba un «Centro Pompidou austriaco».

La comparación situaba el futuro complejo dentro de una genealogía europea en la que el museo dejaba de funcionar como depósito solemne para convertirse en una infraestructura urbana abierta a distintos lenguajes, públicos y experiencias. Sin embargo, trasladar esa visión al centro histórico de Viena implicaba intervenir en un territorio especialmente sensible, cargado de memoria arquitectónica y sometido a una vigilancia patrimonial constante. El diseño de Laurids y Manfred Ortner, ganador de la segunda fase del concurso, formuló una respuesta de gran contundencia. Su propuesta también desencadenó una de las controversias culturales más intensas de la Segunda República austriaca.

Vista de la exposición “Visión y resistencia”, MQ Freiraum, 2026 © MuseumsQuartier Wien, Foto: Thomas Meyer

Pocos proyectos arquitectónicos han dividido tanto a la sociedad vienesa como el MuseumsQuartier. El diario ‘Kronen Zeitung’ lo bautizó como el «monstruo museo»; asociaciones ciudadanas organizaron protestas y diferentes especialistas internacionales intervinieron en una discusión que desbordó rápidamente las cuestiones técnicas.

En el centro de la polémica se encontraba la Torre de Lectura, una estructura proyectada inicialmente con 67 metros de altura. Concebida como un hito visual, aunque todavía carente de una función claramente definida, la torre concentró los temores suscitados por la transformación del perfil histórico de Viena. Dejó de ser un elemento arquitectónico para convertirse en el símbolo de una disputa más amplia: quién podía alterar la imagen heredada de la ciudad y con qué legitimidad.

La presión terminó por afectar al conjunto de la propuesta. La Torre de Lectura fue suprimida antes de construirse y los volúmenes destinados a los museos se redujeron considerablemente. Las obras comenzaron en 1998 sobre la base de un diseño profundamente revisado.

El 29 de junio de 2001, el MuseumsQuartier abrió finalmente sus puertas. Aquella inauguración estableció una orientación programática que todavía define el recinto: la convivencia entre instituciones culturales, creación contemporánea, actividades públicas y vida urbana. La arquitectura nacida de la controversia terminó generando un lugar cuya apropiación cotidiana por parte de los ciudadanos superó muchas de las divisiones que habían acompañado su origen.

El periodista cultural Thomas Trenkler documentó el periodo de ocupación provisional y los primeros años posteriores a la inauguración en su proyecto fotográfico ‘El diario de Thomas Trenkler’. Sus imágenes evitan la grandilocuencia de los grandes acontecimientos y se concentran en escenas ordinarias. El valor de ese archivo reside precisamente en mostrar cómo un complejo cultural comienza a existir cuando la vida diaria invade sus espacios y deja de tratarlo como una promesa arquitectónica.

LOMO, Manfred Ortner, Torre de lectura, 2020, pastel, 232 × 158 cm.
Peter Czernin y Harry Glück, Proyecto para la reconversión del Messepalast, 1980.

La exposición extiende su relato hacia los próximos 25 años y presenta el MuseumsQuartier como un organismo sometido a una transformación permanente. La estrategia integral ‘MQ goes Green’, iniciada en 2023, impulsa la conversión del recinto en un complejo energéticamente eficiente y ambientalmente responsable, con el objetivo de alcanzar la neutralidad climática en 2030.

El plan reúne el ajardinamiento de los espacios exteriores, la sustitución de los sistemas de iluminación por tecnología LED, una gestión integral de residuos y el desarrollo de proyectos artísticos relacionados con la sostenibilidad. El programa entiende la adaptación climática como una cuestión arquitectónica y cultural: modificar el funcionamiento material del MQ implica también revisar la manera en que una institución histórica responde a las urgencias del presente. 

Esa voluntad de continuidad encuentra una de sus expresiones más ambiciosas en la futura sede del Haus der Geschichte Österreich, el Museo de Historia de Austria. Considerado el mayor proyecto de construcción cultural austriaco del siglo XXI, supondrá la primera ampliación sustancial del MuseumsQuartier desde su apertura en 2001.

La propuesta ganadora del estudio berlinés O&O Baukunst plantea un edificio sostenible construido en madera, integrado en el Klosterhof y conectado con las estructuras existentes. El futuro museo dispondrá de más de 4.000 metros cuadrados distribuidos en cinco niveles, alrededor de 3.000 de ellos destinados a exposiciones y actividades educativas. El proyecto se encuentra en la fase de tramitación del permiso de construcción. MuseumsQuartier

Manfred y Laurids Ortner continuaron imaginando posibles desarrollos del recinto después de su inauguración. Una de aquellas propuestas se materializó en 2020 con la conclusión del ‘MQ Libelle’, instalado sobre la cubierta del Museo Leopold. La exposición recupera, mediante dibujos a tiza de gran formato, otras posibilidades todavía abiertas: una cubierta fotovoltaica sobre el Staatsratshof, un nuevo acceso a la Kunsthalle y el regreso conceptual de la célebre Torre de Lectura. Aquella estructura nunca construida reaparece así como un fantasma arquitectónico, vestigio de una ciudad posible que sigue interrogando a la ciudad real.

La reflexión sobre el futuro también incorpora los diseños realizados en 2025 dentro de un proyecto de diploma especializado de la Universidad Tecnológica de Viena. En colaboración con la dirección del MQ, los estudiantes investigaron nuevas configuraciones espaciales y usos potenciales para el ala Fischer-von-Erlach. Las propuestas examinaron las huellas temporales presentes en el edificio, incluidas aquellas que habían quedado ocultas u olvidadas. Su trabajo abordó simultáneamente el valor arquitectónico de los espacios, las exigencias de la conservación histórica y los principios contemporáneos de la ecología de la construcción.

Los proyectos fueron supervisados por Heike Oevermann, responsable del área de Conservación y Renovación Histórica; Wilfried Kuehn y Basma Abu-Naim, desde Diseño de Interiores, y Kristina Orehounig, especialista en Ciencia de la Construcción y Ecología Humana. El MuseumsQuartier recibe actualmente alrededor de cinco millones de visitantes cada año. La diversidad de sus instituciones, el diseño de sus patios y la incorporación progresiva del paisaje han consolidado el recinto como un espacio público donde el arte y la vida diaria comparten territorio.

Ese logro adquiere otra dimensión cuando se observa desde la historia de obstáculos que precedió a su nacimiento. La controversia no fue un episodio secundario que convenga borrar durante la celebración del aniversario. Constituye una parte esencial de su identidad. El MQ existe porque una visión cultural consiguió sobrevivir a las disputas políticas, a la hostilidad mediática y al miedo recurrente de Viena a modificar su propia imagen.

Veinticinco años después, la exposición comisariada por Andreas Nierhaus devuelve aquella tensión al centro del relato. También recuerda que las instituciones culturales pierden su capacidad transformadora cuando se consideran concluidas. El MuseumsQuartier nació de la resistencia y conserva su relevancia mientras permanezca dispuesto a discutir su arquitectura, revisar sus funciones y permitir que la ciudad continúe interviniendo en él.

Ortner & Ortner, proyecto ganador de 1990, vista aérea del MuseumsQuartier de Viena.

Compartir:

Facebook
Twitter

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¡Descarga ahora el último número de nuestra revista!

¿Qué hay de Freud en Dalí?

Salvador Dalí pudo sustituir el psicoanálisis por la ciencia, la religión o el mundo clásico en el relato que construyó sobre sí mismo, pero jamás consiguió expulsar a Sigmund Freud de su pintura. Bajo los cuerpos reblandecidos, las figuras múltiples, los objetos sometidos a mutación y la aparente arbitrariedad de sus paisajes persistió una misma operación: hacer visible aquello que la conciencia prefería mantener oculto. La exposición presentada por el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza propone revisar la carrera completa del artista de Figueres a partir de esa relación. El proyecto sigue la presencia del pensamiento freudiano desde los primeros conflictos familiares de Dalí hasta sus composiciones tardías, cuando las referencias religiosas y científicas ocuparon el primer plano sin borrar el mecanismo psicológico que había organizado su mirada. La muestra, comisariada por Jaime Brihuega, podrá visitarse del 20 de octubre de 2026 al 24 de enero de 2027.

El arte vasco de Patxi Xabier Lezama vuelve a New York con una mirada mitológica y de vanguardia

Patxi Xabier Lezama sitúa la mitología y la memoria de Euskadi en el circuito internacional del arte contemporáneo. Pocas ciudades condensan el pulso del arte contemporáneo como Nueva York. Sus museos, galerías, ferias y centros culturales funcionan como un laboratorio donde conviven las grandes figuras consagradas con los artistas llamados a renovar el panorama internacional. Conseguir visibilidad en ese ecosistema no resulta sencillo. Por ello, la presencia creciente del escultor vasco Patxi Xabier Lezama en diversos espacios expositivos de la ciudad adquiere un significado que trasciende la trayectoria individual del artista y abre una reflexión sobre la vigencia de la escultura vasca en el siglo XXI.

«Orgullo y vergüenza» reconstruye la Polonia popular de Edward Dwurnik

El Museo de Arte Moderno de Varsovia revisa en «Orgullo y vergüenza» la producción de uno de los grandes cronistas visuales de Europa Central. A través de los ciclos «Deportistas» y «Trabajadores», la exposición examina la movilidad social, la dignidad de los orígenes y los conflictos afectivos que acompañaron la transformación política y económica de Polonia. Edward Dwurnik afirmaba que la pintura le había salvado la vida. La frase, repetida como una pieza esencial de su relato biográfico, condensaba algo más profundo que una vocación temprana: revelaba la conciencia de que el arte podía modificar el destino social de quien lo practicaba, apartarlo de un entorno hostil y permitirle construir otra identidad sin borrar por completo las huellas de su procedencia. El Museo de Arte Moderno de Varsovia recupera esa tensión en «Edward Dwurnik. Orgullo y vergüenza», una exposición comisariada por Łukasz Ronduda que podrá visitarse hasta el 28 de febrero de 2027. La muestra concentra su atención en la producción desarrollada durante las décadas de 1970 y 1980, principalmente a través de «Deportistas» y «Trabajadores», dos ciclos fundamentales para comprender la ambición social de una pintura que convirtió la cotidianidad polaca en documento histórico, escenario colectivo y disputa por el reconocimiento.

L.E.V. Matadero 2026 explora la memoria humana en el territorio incierto de la tecnología

L.E.V. Matadero regresará a Madrid del 17 al 20 de septiembre de 2026 con una programación que utiliza la tecnología para indagar en asuntos profundamente humanos: la fragilidad de la memoria, la percepción del cuerpo, la enfermedad, las fronteras y la posibilidad de reconocernos dentro de un entorno progresivamente modelado por sistemas digitales. La octava edición del Festival de Electrónica Visual y Realidades Extendidas convertirá distintos espacios de Matadero Madrid en un circuito de conciertos, performances, instalaciones y experiencias XR donde lo virtual no pretende sustituir la realidad, sino revelar algunas de sus zonas más inestables.

El Moderna Museet revisa el arte sueco de posguerra y las contradicciones del Estado del bienestar

El Moderna Museet de Estocolmo reúne alrededor de cien obras realizadas entre 1945 y 1979 para reconstruir un periodo en el que Suecia convirtió la prosperidad colectiva en horizonte político, mientras el arte comenzaba a preguntarse por el precio de aquella promesa. La exposición ‘¿Serás rentable, amiguito?’, hasta el 19 de septiembre de 2027, recorre más de tres décadas de experimentación formal, inquietud social y ruptura con las convenciones establecidas. El título procede del conocido cuadro de Peter Tillberg ‘¿Serás rentable, amiguito?’ (1972), una imagen que transforma el interior aparentemente ordinario de un aula en una interrogación sobre la disciplina, la productividad y el lugar reservado al individuo dentro del engranaje social. La pregunta dirigida al niño contiene una violencia discreta: no indaga quién llegará a ser, qué desea aprender o de qué manera comprenderá el mundo, sino cuánto rendimiento podrá ofrecerle.

Ana Mendieta regresa a la Tate Modern para reconstruir el vínculo entre cuerpo, tierra y exilio

La Tate Modern presenta, hasta el 17 de enero de 2027, la primera gran exposición organizada en el Reino Unido en más de una década sobre Ana Mendieta (1948-1985). La muestra reúne más de 120 obras y recupera la radical vigencia de una creadora multidisciplinar cuya producción, desarrollada principalmente durante las décadas de 1970 y 1980, alteró las convenciones asociadas a la escultura, la fotografía y el cine.

También te puede interesar

Coslada Radial lleva la creación contemporánea al corazón de la periferia madrileña

Durante tres días, Coslada dejará de funcionar únicamente como escenario para asumir una posición más ambiciosa: la de una ciudad que incorpora la creación contemporánea a su vida cotidiana. Del 18 al 20 de septiembre, la sexta edición de Coslada Radial distribuirá espectáculos y actividades por distintos rincones del municipio con una programación concebida para aproximar los nuevos lenguajes escénicos a públicos diversos.
Impulsado por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Coslada en Madrid, el festival reúne danza, teatro, música, propuestas familiares, experiencias no convencionales, talleres y acciones participativas. Su política de acceso mantiene una dimensión pública reconocible: las actividades serán gratuitas o exigirán una aportación simbólica de un euro cuando resulte necesario controlar el aforo.

Federico García Lorca sigue desaparecido porque España buscó tarde y mal sobre un mapa trazado por el franquismo

Noventa años después de su asesinato, Federico García Lorca continúa sin cadáver, sin tumba y sin una certeza científica capaz de clausurar el último acto de una tragedia que España ha administrado mediante testimonios fragmentarios, búsquedas tardías, errores institucionales y una resistencia casi orgánica a mirar debajo de su propia tierra. El poeta más universal de la literatura española del siglo XX permanece atrapado en una paradoja intolerable: todos saben aproximadamente dónde lo mataron, abundan las teorías sobre quiénes participaron en el crimen y se han escrito bibliotecas enteras alrededor de sus últimas horas, pero nadie ha logrado determinar dónde depositaron su cuerpo. La desaparición no constituye un apéndice accidental del asesinato. Forma parte del crimen.

Gabriel Azorín proyecta en ‘Anoche conquisté Tebas’ una mirada queer sobre los silencios masculinos

El cineasta conversa con Urban Beat sobre la gestación de ‘Anoche conquisté Tebas’, la vulnerabilidad masculina, el tiempo, la creación colectiva y la necesidad de defender un cine situado fuera de la lógica inmediata del mercado. Una tarde de invierno de 2017, Gabriel Azorín levantó la cabeza desde una bañera con forma de sarcófago en las termas romanas de Bande y descubrió que aquella oscuridad estrellada podía reunir varios tiempos y devolver a los hombres aquello que durante siglos habían aprendido a callar. De aquella imagen nació ‘Anoche conquisté Tebas’, una película nocturna, radical y deliberadamente antiproductiva que necesitó seis años de trabajo antes de llegar a Venecia. «He callado muchas conversaciones que no llegué a tener con mis amigos; no fui capaz de reconocerles determinados miedos, de relacionarme con su vulnerabilidad o de mostrar la mía. A través de esas termas y de sus aguas mágicas, los personajes se atreven a hacer lo que yo no hice. Es una de las ventajas de la ficción: puede ser mejor que la vida».
Desde su estreno mundial en las Giornate degli Autori, la ópera prima de ficción de Azorín ha pasado por Nueva York, Viena, Gante y Tesalónica; ha obtenido el Premio Especial FUNDOS en la Seminci, el Grand Prix Janine Bazin y una mención especial en Belfort, y ha sumado otro reconocimiento en el D’A de Barcelona. El próximo 28 de agosto llegará a los cines de Madrid. La crítica ha celebrado su fotografía, su dominio del espacio y su aproximación insólita a la intimidad de los hombres: «Yo diría que es una mirada queer sobre el universo heterosexual», afirma el director.
Esa resistencia a complacer forma parte del sentido de la película: Gabriel Azorín no filmó para conquistar el mercado, sino para construir un territorio donde la amistad, el miedo y la necesidad de afecto pudieran escapar de los códigos que históricamente han condicionado su expresión.
Nacido en Hellín en 1981, Azorín se formó en la ECAM y cursó un posgrado en la Elías Querejeta Zine Eskola. Es miembro del colectivo de investigación artística lacasinegra, junto a María Antón Cabot, Carlos Pardo Ros y Elena López Riera. Tras dirigir varios cortometrajes y el largometraje documental ‘Los mutantes’, ha debutado en la ficción con una obra ambientada casi por completo en las termas de Bande, en Ourense, donde jóvenes contemporáneos y soldados romanos quedan unidos por el agua, la noche y una misma necesidad de afecto.

¿Qué hay de Freud en Dalí?

Salvador Dalí pudo sustituir el psicoanálisis por la ciencia, la religión o el mundo clásico en el relato que construyó sobre sí mismo, pero jamás consiguió expulsar a Sigmund Freud de su pintura. Bajo los cuerpos reblandecidos, las figuras múltiples, los objetos sometidos a mutación y la aparente arbitrariedad de sus paisajes persistió una misma operación: hacer visible aquello que la conciencia prefería mantener oculto. La exposición presentada por el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza propone revisar la carrera completa del artista de Figueres a partir de esa relación. El proyecto sigue la presencia del pensamiento freudiano desde los primeros conflictos familiares de Dalí hasta sus composiciones tardías, cuando las referencias religiosas y científicas ocuparon el primer plano sin borrar el mecanismo psicológico que había organizado su mirada. La muestra, comisariada por Jaime Brihuega, podrá visitarse del 20 de octubre de 2026 al 24 de enero de 2027.

Scroll al inicio

¡Entérate de todo lo que hacemos

Regístrate en nuestro boletín semanal para recibir todas nuestras noticias