Urban Beat Contenidos

Ana Mendieta regresa a la Tate Modern para reconstruir el vínculo entre cuerpo, tierra y exilio

La Tate Modern presenta, hasta el 17 de enero de 2027, la primera gran exposición organizada en el Reino Unido en más de una década sobre Ana Mendieta (1948-1985). La muestra reúne más de 120 obras y recupera la radical vigencia de una creadora multidisciplinar cuya producción, desarrollada principalmente durante las décadas de 1970 y 1980, alteró las convenciones asociadas a la escultura, la fotografía y el cine.
Ana Mendieta, Untitled 1977. © The Estate of Ana Mendieta Collection, LLC. Licensed by DACS

Mendieta empleó la expresión «cuerpo-tierra» para definir una práctica en la que su propia anatomía dejaba de ser una presencia aislada para fundirse con el paisaje. Tierra, fuego, flores, agua, ramas o piedras se convirtieron en materias vivas de unas intervenciones concebidas desde la temporalidad, la transformación y la desaparición. Organizada temáticamente alrededor de espacios simbólicos, la exposición recorre momentos decisivos de su trayectoria y revela la continuidad de su compromiso con el mundo natural.

Su emblemática ‘Serie Silueta’ (1973-1980) dialoga con películas recientemente remasterizadas, pinturas y dibujos raramente exhibidos, esculturas pertenecientes a su última etapa y varias instalaciones reconstruidas. El conjunto permite revisar una obra que rechazó la permanencia tradicional del objeto artístico y encontró en la erosión, el fuego y la huella otras formas de existencia.

Ana Mendieta, Untitled Silueta Series 1976. © The Estate of Ana Mendieta Collection, LLC.

El exilio como origen de una geografía artística

La necesidad de recuperar sus raíces y restablecer una relación íntima con la naturaleza nació de una experiencia temprana de desarraigo. Mendieta vino al mundo en La Habana y, con apenas doce años, fue enviada a Estados Unidos junto con su hermana tras la Revolución cubana. La separación de sus padres, de su hermano y de su tierra natal marcó una trayectoria en la que el cuerpo aparecería convertido en territorio de memoria, pérdida y reconstrucción.

Durante sus estudios de arqueología y arte en la Universidad de Iowa, comenzó a desarrollar trabajos orientados a recomponer ese vínculo interrumpido. En la película ‘Ochún’ (1981), una figura modelada en arena sobre la costa de Key Biscayne, en Florida, invoca las aguas que separan y, simbólicamente, comunican Estados Unidos y Cuba.

Su regreso a la isla durante la década de 1980 desembocó en las ‘Esculturas Rupestres’ (1981), una serie de figuras talladas directamente sobre la roca caliza. Las composiciones retomaban formas procedentes de ‘Silueta’, incorporaban referencias observadas por la artista en yacimientos neolíticos y recibían títulos vinculados a las tradiciones afrocubanas y a la cultura indígena taína.

«Mi obra se inscribe básicamente en la tradición del arte neolítico», declaró Mendieta en 1984. «No me interesan las cualidades formales de mis materiales, sino sus connotaciones emocionales y sensuales». La afirmación permite comprender una producción que evitó reducir la materia a sus propiedades físicas. La tierra, la madera o la piedra adquirían en sus manos una densidad histórica y afectiva: eran superficies capaces de alojar la memoria y prolongarla más allá de la presencia individual.

Una silueta destinada a desaparecer

Mendieta inició la ‘Serie Silueta’ durante un viaje a México en 1973. Allí comenzó a realizar figuras efímeras de dimensiones humanas mediante las que investigó conceptos como la existencia, el resurgimiento y la renovación. Quemó, excavó, modeló e imprimió estas formas en distintos paisajes de América y Europa, regresando con frecuencia a enclaves significativos para su biografía o relacionados con culturas remotas.

«Para mí, la obra ha existido en diferentes niveles. Ha existido en el nivel de estar en la naturaleza… y eventualmente erosionarse», explicó la artista. Sus contornos corporales permanecían abandonados a la acción del tiempo hasta reincorporarse al territorio del que habían surgido. Esa renuncia deliberada a la conservación cuestionaba la noción del arte como objeto estable, autónomo y destinado a sobrevivir intacto.

Las fotografías y películas que documentaron aquellas intervenciones ocupan un lugar esencial en la exposición. El itinerario parte de la primera ‘Silueta’, en la que flores blancas cubren el cuerpo de Mendieta, y avanza hacia otras huellas de la forma femenina impresas sobre riberas, playas y extensiones de tierra. La documentación no reemplaza la acción original: preserva el testimonio de algo concebido para extinguirse.

La exposición también examina la capacidad de Mendieta para construir conexiones por encima de las divisiones sociales, políticas y geográficas. Entre 1972 y 1977 desarrolló su lenguaje dentro del programa Intermedia de la Universidad de Iowa, un contexto de experimentación que favoreció la convergencia entre disciplinas. Tras instalarse en Nueva York en 1978, participó activamente en los movimientos artísticos y reivindicativos de la ciudad y se incorporó a AIR Gallery, la primera galería estadounidense sin ánimo de lucro dirigida por mujeres artistas.

Su interés por la enseñanza queda reflejado en las primeras piezas audiovisuales elaboradas junto con sus estudiantes en Iowa, entre ellas ‘Parachute’ (1973). Esta dimensión pedagógica amplía la lectura de una obra que no fue desarrollada desde el aislamiento, sino mediante una interacción constante con las comunidades creativas y los debates políticos de su tiempo.

Ana Mendieta, Untitled 1972. © The Estate of Ana Mendieta Collection, LLC.
Ana Mendieta, Ñañigo Burial 1976 © The Estate of Ana Mendieta Collection, LLC.

El cuerpo alterado y la materia en movimiento

Una selección de películas realizadas entre 1971 y 1981, remasterizadas y presentadas por primera vez en el Reino Unido, muestra el tratamiento experimental que Mendieta concedió al medio cinematográfico. La artista raspaba o pintaba directamente sobre el celuloide y empleaba la cámara como una extensión activa de sus intervenciones.

La Tate Modern permite contemplar registros de obras como ‘Anima, Silueta de Cohetes (Firework Piece)’ (1976) y ‘Bird Run’ (1974). En esta última, Mendieta aparece cubierta de plumas mientras corre por una playa desierta. El cuerpo abandona cualquier condición estática y se transforma en una entidad cambiante, situada entre lo humano, lo animal y lo ritual.

Esa investigación de la identidad física también aparece en la serie fotográfica ‘Untitled (Facial Cosmetic Variations)’ (1972), donde modifica su apariencia mediante cosméticos, pelucas y distintas expresiones. El rostro deja de actuar como garantía de una identidad fija y se convierte en una superficie susceptible de alteración, máscara y extrañamiento.

En 1983, Mendieta recibió la beca Prix de Rome de la Academia Americana en Italia. Después de una década centrada principalmente en intervenciones realizadas en la naturaleza, su estancia en Roma desplazó parcialmente su producción hacia la escultura de estudio y le permitió concebir piezas de mayor duración.

La exposición incluye varias obras de suelo creadas con tierra y aglutinante, como ‘Nile Born’ (1984), además de ‘La Jungla (Bosque de Tótems)’ (1985), una escultura compuesta por troncos de árboles sobre cuyas superficies grabó siluetas oscuras mediante el uso de pólvora. Los delicados dibujos ejecutados sobre hojas y las pinturas de la serie ‘Amategram’, con formas totémicas plasmadas sobre papel de corteza, prolongan su exploración de la figura femenina y su relación con las materias orgánicas.

Ana Mendieta, Untitled Silueta Series, 1976. © The Estate of Ana Mendieta Collection, LLC.
Ana Mendieta, Untitled c.1984 © The Estate of Ana Mendieta Collection, LLC

La obra recupera su condición viva

Varias esculturas efímeras han sido reconstruidas para que el público pueda relacionarse directamente con la naturaleza cambiante e impermanente de su trabajo. ‘Ñañigo Burial’ (1976), una ‘Silueta’ formada con velas rituales negras, será encendida periódicamente durante la exposición.

La Tate Modern recupera asimismo la primera obra corporal con tierra que Mendieta creó para el interior de una galería. Compuesta por ramas, hojas, tierra, musgo y piedras, la instalación introduce una atmósfera boscosa dentro del museo y altera la separación convencional entre naturaleza y espacio expositivo.

Fuera del edificio, dos esculturas arbóreas de la artista se incorporan al entorno exterior de la Tate Modern. Su presencia devuelve al trabajo de Mendieta una parte de aquello que el museo, inevitablemente, tiende a contener: el contacto con los ciclos naturales, la exposición al tiempo y la posibilidad de transformarse.

La exposición recompone así una trayectoria marcada por el exilio, la memoria cultural y la voluntad de encontrar en el paisaje una forma de pertenencia. En Mendieta, la silueta femenina nunca fue una simple representación del cuerpo. Fue una inscripción vulnerable contra el olvido, una presencia destinada a borrarse y, precisamente por ello, capaz de permanecer.

Ana Mendieta, Untitled (Guanaroca [First Woman]) 1981,1994. © The Estate of Ana Mendieta Collection

Compartir:

Facebook
Twitter

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¡Descarga ahora el último número de nuestra revista!

‘Ni agua ni tierra’, el pantano como archivo político del presente

Hay territorios cuya resistencia comienza precisamente en su incapacidad para obedecer nuestras divisiones. La turbera carece de la firmeza tranquilizadora de la tierra y tampoco pertenece completamente al agua. Retiene cuerpos, objetos y sedimentos; dificulta el tránsito, altera el tiempo de la descomposición y convierte aquello que debería desaparecer en una presencia obstinada. Sobre esa anomalía física construye ‘Ni agua ni tierra’ una reflexión donde geología, memoria y política terminan compartiendo el mismo suelo. El Centro de Arte Contemporáneo Castillo Ujazdowski de Varsovia reúne hasta el 27 de septiembre las obras de quince artistas y colectivos bajo el comisariado de Anna Czaban y Krzysztof Gutfrański. El punto de partida puede parecer estrictamente natural: los humedales. Sin embargo, la exposición pronto abandona cualquier aproximación paisajística convencional. Lo que interesa es aquello que esos ecosistemas conservan, ocultan, protegen y, en determinadas circunstancias, permiten utilizar.

‘Aqua Mater’ lleva a Madrid el planeta esencial de Sebastião Salgado

Sebastião Salgado pasó buena parte de su carrera fotografiando aquello que la historia económica y política deja sobre los cuerpos: trabajo, desplazamiento, pobreza, explotación. Con los años, esa mirada se desplazó hacia una escala anterior y más vasta, donde el ser humano dejó de ocupar necesariamente el centro. ‘Aqua Mater’ pertenece a ese movimiento. La exposición reúne en Madrid cerca de un centenar de imágenes tomadas durante más de veinticinco años en algunos de los territorios más remotos del planeta y sitúa el agua no como motivo paisajístico, sino como una materia que organiza ecosistemas, geografías y formas de vida. Tras la muerte del fotógrafo en 2025, la muestra adquiere además una condición inevitablemente retrospectiva: permite observar cómo la preocupación social de Salgado terminó desembocando en una reflexión sobre aquello que sostiene, y también limita, la presencia humana en la Tierra.

‘Light & Magic’ desborda el canon occidental del pictorialismo en la Tate Modern

La fotografía necesitó apartarse de la obligación de reproducir fielmente el mundo para ser reconocida como una de las bellas artes. A partir de la década de 1880, el pictorialismo convirtió esa disputa en un lenguaje propio: frente al registro estrictamente documental de la realidad, manipuló procedimientos, incorporó recursos estéticos de la pintura y el dibujo y defendió cada imagen como resultado de una decisión artística, no como simple consecuencia de una máquina. La Tate Modern revisará ahora aquella transformación mediante ‘Light & Magic: The Birth of Art Photography’, la primera gran exposición dedicada a estudiar el movimiento desde una perspectiva verdaderamente internacional.

Botticelli y Lempicka ante el espejo contemporáneo del selfi en la Gemäldegalerie de Berlín

La Gemäldegalerie de Berlín reunirá cerca de ochenta obras realizadas entre los siglos XV y XX para demostrar que el retrato nunca fue una reproducción inocente del rostro. «¡Retratos! Encuentros sorprendentes de Botticelli a Lempicka», abierta del 16 de octubre de 2026 al 14 de marzo de 2027, enfrentará imágenes separadas por siglos, territorios y códigos sociales para investigar aquello que cada época permitió mostrar y todo cuanto sus modelos prefirieron ocultar.

Carles García O’Dowd libera del pecado ‘El jardín de las delicias’ en Burning Man

Carles García O’Dowd descubrió ‘El jardín de las delicias’ durante un viaje de estudios al Museo del Prado cuando todavía cursaba bachillerato. La pintura de El Bosco se instaló entonces en su memoria mediante una combinación difícil de resolver: fascinación y oscuridad, belleza y amenaza, criaturas imposibles y escenas diminutas que parecían reclamar una mirada distinta cada vez. Años después, aquella impresión reaparece transformada en ‘Garden of Heavenly Delights – Jardín de las delicias celestiales’ , la instalación monumental que el artista mallorquín presentará en Burning Man, del 30 de agosto al 7 de septiembre, en el desierto de Nevada.

Las ‘Musas’ de Erwin Olaf

Erwin Olaf alcanzó reconocimiento internacional mediante imágenes construidas con precisión cinematográfica, escenarios minuciosos y una iluminación que convertía cada fotografía en un espacio de tensión. Sin embargo, detrás de aquella perfección formal permanecía una pregunta más incómoda: quién puede mostrarse, bajo qué condiciones y desde qué identidad. La exposición ‘Erwin Olaf – Musas’ aparta las escenografías monumentales para concentrarse en el rostro humano y recuperar una dimensión esencial de su trayectoria: el retrato como ejercicio de visibilidad, introspección y resistencia queer. Tras la muestra ‘Freedom’ organizada por el Museo Stedelijk de Ámsterdam en 2025, aterriza la primera retrospectiva integral del fotógrafo en Berlín que podrá visitarse hasta el 6 de septiembre de 2026 en f³ – freiraum für fotografie. La exposición ha sido comisariada por Nadine Barth (Barthouse Projects) y Katharina Mouratidi (f³ – freiraum für fotografie), en colaboración con Shirley den Hartog (Foundation Erwin Olaf).

También te puede interesar

JENNIE traslada la precisión del ballet al lenguaje deportivo de adidas

La relación de JENNIE con adidas entra en una nueva fase. Después de varios años vinculada a la firma como embajadora y protagonista de distintas campañas, la artista surcoreana asume por primera vez funciones de codiseño en ‘adidas Originals by JENNIE FW26’, una colección que desplaza su presencia dentro de la marca desde la representación hacia la intervención creativa directa.

Damien Jalet despliega en Madrid un universo coreográfico en metamorfosis

Damien Jalet lleva años trabajando en una zona donde la danza deja de pertenecer únicamente al teatro y entra en un proceso de metamorfosis constante. El cuerpo puede convertirse en signo ritual, dispositivo político, materia cinematográfica o superficie sometida a fuerzas que parecen excederlo. Esa capacidad para transformar el movimiento al hacerlo circular entre disciplinas sitúa al coreógrafo franco-belga en una posición singular dentro de la creación contemporánea y explica el ciclo que Centro Danza Matadero y Cineteca le dedican en Madrid del 5 al 12 de septiembre.

‘Ni agua ni tierra’, el pantano como archivo político del presente

Hay territorios cuya resistencia comienza precisamente en su incapacidad para obedecer nuestras divisiones. La turbera carece de la firmeza tranquilizadora de la tierra y tampoco pertenece completamente al agua. Retiene cuerpos, objetos y sedimentos; dificulta el tránsito, altera el tiempo de la descomposición y convierte aquello que debería desaparecer en una presencia obstinada. Sobre esa anomalía física construye ‘Ni agua ni tierra’ una reflexión donde geología, memoria y política terminan compartiendo el mismo suelo. El Centro de Arte Contemporáneo Castillo Ujazdowski de Varsovia reúne hasta el 27 de septiembre las obras de quince artistas y colectivos bajo el comisariado de Anna Czaban y Krzysztof Gutfrański. El punto de partida puede parecer estrictamente natural: los humedales. Sin embargo, la exposición pronto abandona cualquier aproximación paisajística convencional. Lo que interesa es aquello que esos ecosistemas conservan, ocultan, protegen y, en determinadas circunstancias, permiten utilizar.

‘Aqua Mater’ lleva a Madrid el planeta esencial de Sebastião Salgado

Sebastião Salgado pasó buena parte de su carrera fotografiando aquello que la historia económica y política deja sobre los cuerpos: trabajo, desplazamiento, pobreza, explotación. Con los años, esa mirada se desplazó hacia una escala anterior y más vasta, donde el ser humano dejó de ocupar necesariamente el centro. ‘Aqua Mater’ pertenece a ese movimiento. La exposición reúne en Madrid cerca de un centenar de imágenes tomadas durante más de veinticinco años en algunos de los territorios más remotos del planeta y sitúa el agua no como motivo paisajístico, sino como una materia que organiza ecosistemas, geografías y formas de vida. Tras la muerte del fotógrafo en 2025, la muestra adquiere además una condición inevitablemente retrospectiva: permite observar cómo la preocupación social de Salgado terminó desembocando en una reflexión sobre aquello que sostiene, y también limita, la presencia humana en la Tierra.

Scroll al inicio

¡Entérate de todo lo que hacemos

Regístrate en nuestro boletín semanal para recibir todas nuestras noticias