La exposición reúne ‘The Circle’ (2023), videoinstalación que da nombre al proyecto; ‘The Storytellers’ (2023), compuesta por cinco películas; y el cartel mural ‘Timeline for a Constellation’ (2023). El recorrido se amplía con la proyección de ‘The Tempest Society’ (2017), obra con la que Khalili inició esta investigación, y ‘The Public Storyteller’ (2024), que prolonga algunas de sus preguntas sobre memoria, ciudadanía y pertenencia.
El origen histórico conduce a 1973. Tras una sucesión de asesinatos racistas contra miembros de la comunidad magrebí en Marsella, trabajadores migrantes organizaron la primera huelga general de estas características encabezada por inmigrantes en Francia. De aquellas movilizaciones surgió el Movimiento de Trabajadores Árabes, una organización autónoma de trabajadores magrebíes que articuló reivindicaciones laborales, políticas y cívicas en un país donde millones de residentes permanecían excluidos del voto.
El teatro se incorporó pronto a esa lucha. Al Halaka, creado en el sur de Francia, y Al Assifa, establecido en París, desarrollaron formas de intervención pública que unían expresión artística y activismo. Sus miembros utilizaron sketches, poemas y representaciones para hablar de racismo, vivienda, explotación laboral y condiciones de vida. La escena adquiría así una función que excedía el espectáculo: permitía tomar la palabra a quienes rara vez controlaban su propia representación pública.
Cincuenta años después, Khalili regresa a aquella experiencia desde un problema esencial: cómo reconstruir una historia cuando el material visual conservado resulta escaso. ‘The Circle’ responde mediante una narración transmitida entre generaciones. Mia y Lucas, dos jóvenes franceses de ascendencia magrebí residentes en Marsella, recuperan testimonios, música, fotografías, documentos y fragmentos relacionados con Al Assifa y Al Halaka. No aparecen únicamente como protagonistas, sino como narradores y editores capaces de establecer nuevas conexiones entre materiales dispersos.
Antiguos integrantes de los grupos teatrales vuelven a interpretar fragmentos de aquellas actuaciones medio siglo después. A ellos se suman el sociólogo y politólogo Abdellali Hajjat, cuyas investigaciones reconstruyen la historia del MTA, y el artista de hip-hop e historiador musical Youcef ‘Rocé’ Kaminsky, encargado de transmitir canciones y materiales sonoros vinculados a Al Assifa. El conocimiento deja así de circular exclusivamente a través del documento escrito: pasa también por el recuerdo, la voz, la música y el cuerpo.
Entre los episodios recuperados aparece la candidatura presidencial de ‘Djellali Kamal’, seudónimo empleado por un miembro anónimo del MTA y de Al Assifa que en 1974, mientras realizaba una huelga de hambre, anunció su intención de concurrir a las elecciones presidenciales francesas. La operación estaba concebida como una performance política. Su candidatura hacía visible la contradicción de millones de trabajadores que contribuían a la vida económica y social francesa sin disponer de derechos políticos equivalentes.
Khalili mantiene deliberadamente el anonimato de aquella figura. Más que reconstruir una identidad individual, desplaza la atención hacia la capacidad simbólica de la acción. ‘Djellali Kamal’ funciona entonces como una ficción colectiva desde la que imaginar una ciudadanía desligada de las fronteras nacionales y de las condiciones jurídicas que determinan quién puede participar plenamente en una comunidad política.
‘The Storytellers’ trabaja esa misma memoria desde cinco películas rodadas en 16 mm. Miembros fundadores de Al Assifa y Al Halaka recuperan piezas de su repertorio oral y vuelven a pronunciar textos sobre racismo, precariedad y vivienda décadas después de sus primeras representaciones. Khalili se inspira aquí en la halqa, tradición norteafricana de narración pública organizada alrededor de un círculo de oyentes, especialmente arraigada en Marruecos. Lenguas, tiempos y espacios distintos quedan reunidos para interrogar el acto mismo de contar como una forma de producir comunidad.
La investigación adopta una dimensión documental en ‘Timeline for a Constellation’. El mural reconstruye mediante archivos, entrevistas y cronologías las relaciones entre el MTA, Al Assifa y Al Halaka entre 1971 y 1974. Más que ordenar acontecimientos en una sucesión lineal, la pieza revela alianzas, desplazamientos y conexiones entre personas y lugares. Ese trabajo se prolonga en la publicación ‘The Circle: A Timeline for a Constellation’, editada por Book Works y aparecida a comienzos de 2026.
La Casa Encendida recupera asimismo ‘The Tempest Society’, estrenada en documenta 14 y programada el 10 de septiembre, origen de la investigación que desemboca en el proyecto actual. El 7 de noviembre se proyectará ‘The Public Storyteller’, donde un narrador de Marrakech revive medio siglo después la campaña de ‘Djellali Kamal’ desde la tradición de la halqa. El relato se transforma entonces en ceremonia de evocación y vincula memoria política, oralidad y diáspora.
Nacida en Casablanca en 1975 y residente en Viena, Bouchra Khalili desarrolla una práctica que combina cine, vídeo, fotografía, instalación, serigrafía, textiles y edición. Su obra, presentada en instituciones como MACBA, Jeu de Paume, Museum Folkwang, Louisiana Museum of Modern Art, EMST y MoMA, así como en documenta 14 y las bienales de Venecia, Sharjah y Sídney, ha insistido en las formas de ciudadanía producidas desde los márgenes.
‘The Circle Project’ concentra esa investigación en una historia cuya fragilidad documental termina siendo parte de su significado. Khalili no pretende cerrar los vacíos del archivo ni reconstruir una versión definitiva del pasado. Hace algo más incómodo: devuelve la palabra a quienes quedaron en sus márgenes y convierte el acto de narrar en una forma de presencia política. Allí donde faltan imágenes, aparecen voces; donde el documento resulta insuficiente, interviene el cuerpo. La memoria deja entonces de ser únicamente aquello que se conserva para convertirse también en aquello que una comunidad decide volver a contar.









