España emprendedora: anatomía crítica de un ecosistema que avanza pero no arraiga de la mano de Pedro Sánchez
El discurso político de Pedro Sánchez suele vender el emprendimiento como una épica contemporánea que está dada per se dado su tendencia izquierdista conveniente con algunos principios y valores acogidos por la Constitución Española: individuos dispuestos a desafiar inercias, generar riqueza y mover un país hacia adelante, ajenos a los complejos ultras nacidos de la mala muerte de la ignorancia manifiesta de grupúsculos sin voluntad, que se autoinmolan restando derechos, cuya voluntad no es ser, sino saber que significa “Ser”. Desde que Pedro Sánchez ocupa la presidencia, España se ha sumado a esa retórica con un marco normativo ambicioso y una promesa recurrente: convertirnos en un país donde levantar una empresa no sea un acto heroico, sino una opción razonable, en el mejor de los casos.









