Urban Beat Contenidos

Nostalgia palmesana

Ciertos rincones de Palma de Mallorca, destino turístico mundial, se resisten aún a la globalización. Cobijada en esos escondites, la esencia de esta ciudad perdura de una forma encriptada que solo los palmesanos y las palmesanas saben descifrar.

Por José M. Diéguez Millán

Hace años, leí un haiku del poeta nipón Matsuo Bashō. Decía: «Incluso en Kioto, si oigo al cuco cantar, añoro Kioto». Disfruté de tan genial reflexión, así plasmada, admirando ese estilo bello y sencillo identificativo de Japón. Sin embargo, vivir la realidad que encierran esos versos cuando deambulo por Palma de Mallorca, es otro asunto. Es un ejercicio subconsciente de búsqueda impregnado de ansiosa nostalgia. Una pesquisa —con cierto toque melancólico, casi masoquista— en pos de señales que corroboren que continúo viviendo en la misma ciudad; que su alma no ha cambiado.

Cada día, los visitantes se agolpan ante el portal de algún palacio del carrer Can Savellà y lo fusilan utilizando sus cámaras fotográficas. «Disparen, disparen… Esas fotos no conseguirán representar mi ciudad», pienso mirándolos. Solo los residentes percibimos que, dentro de ese patio, el espíritu de Palma subsiste encarnado en una arrinconada clivia en flor y su resquebrajada maceta de barro. Mientras ellas ocupen ese humilde lugar, sin pretensiones, inmortalizarán la personalidad de esta ciudad. Quien desempeña tan honrosa labor, en otro zaguán del carrer Sant Jaume, es un philodendro monstera junto a una puerta, ambos sobre un paño de piedra desnuda, ofreciéndose eterna compañía.

En la calle Montenegro, varios turistas pegados a un escaparate escrutan el precio de algún capricho. Yo opto por entrar en el comercio para observar, desde el otro lado del expositor, una arcada centenaria en la fachada opuesta. Uso esta técnica para examinar trozos de Palma encuadrados.

Los vapores de un arrós brut escapan por la ventana de una cocina y me acompañan por la calle del Carmen: otra señal de que Ciutat aún existe. La fragancia emanada por un jazmín invisible, oculto tras los muros de un jardín privado, eso, es Palma. El efluvio de los aceites empleados para bruñir cantaranos —y otros viejos muebles, custodiados dentro de las casonas del barrio antiguo— sigue identificándola. Y el olor proveniente de las chimeneas de leña que flota por las callejas en invierno…

Según camino, esas señales me sosiegan. Confirman que, tras bastantes años recorriendo otros mundos, he regresado a la misma Palma de Mallorca que abandoné. Mi Ítaca personal, su esencia, sigue donde y como la dejé. Más viejo —dudo de si también más sabio—, me reencuentro con mi ciudad y la quiero aún más que antes. Otras lejanas urbes me sedujeron, no lo negaré, pero no utilizaban la misma estrategia para cortejarme que esta. Aquellas surgían deslumbrándome desde el principio, como en esos lances basados en pura lujuria que, por definición, el tiempo acaba extinguiendo. Las disfruté. Gozamos juntos.

          —Quédate conmigo —me susurraban.

          —Necesito continuar mi viaje. Quizá regrese más adelante —contestaba yo, con escasa convicción.

          En contraste, hace varias décadas, Palma se me acercó discreta. Con actitud en apariencia pasiva, se dejaba descubrir sin aspavientos. Ella, muy mallorquina, mostraba algún encanto suyo, pero sin ofrecérmelo de forma evidente. Después, permaneciendo callada, indagaba de reojo si había despertado mi interés. Solo tras comprobar que una virtud suya me agradara, procedía a desvelarme la siguiente. Asegurándose así de que estaba enamorándome; sabiéndolo ella antes que yo mismo. Con calma isleña, forjó un amor consolidado, imbatible, eterno, sin rival posible ni drama alguno. Y me murmura te quieros codificados en señales que solo nosotros dos conocemos.

Amanezco en mi apartamento del viejo barrio Canamunt. Desde la cama oigo graznar a las gaviotas o gorjear al mirlo. Es Palma dándome los buenos días.  

Compartir:

Facebook
Twitter

14 comentarios en “Nostalgia palmesana”

  1. Purificación Higueras Ruiz

    Mi corazón mallorquin está agradecido por tus palabras. Ha sido compartir un paseo , en sinfonía contigo. A través de tu visión y sentimientos .
    Palma se lo merece …
    el cariño que transmites que bueno 💕

  2. Ver Ciutat, Palma como se llama oficialmente, con la presoectiva de Dieguez es maná para el alma. Su visión notàlgica y romantica, siempre optimista, es grata, muy grata.
    Si bien como isleño este relato me produce tristeza. Mallorca agoniza, y su capital no és indiferente a este declive. Si bien la arquitectura, la decoración de sus portales, tiene esa esencia calma y repleta de detalles que aún laten la esencia, de una isla del Mediterràneo que fué genuina.
    Una isla que logró sobrevivir a corsarios, a cambios políticos e històricos, todos venidos de fuera. Ha sucumbido a las invasiones del siglo XX y que continúan virulentas en este XXI.
    Mallorca fue isla de la calma, de la paz. Ciutat, como llamamos a su capital, desde hace centurias los primeros cristianos, era el centro de la otra Mallorca. Dos eran las almas, una más urbana, otra mas rural, part forana, pero todas un conjunto de una manera de ser i vivir, un sobrevivir sin prisas, complejo y a la vez sencillo, porquè no hay nada más poco enrevesaso que vivir i dejar vivir, reposado.
    Eso que era inherente en sus gentes se desvanece en este anochecer sin remedio. Quedan los portales de antiguos palacios, calles viejas, pero lo mallorquín landilece. Antaño sucumbieron otros pueblos, como los honderos, a las hordas de romanos de fuera. Ahora las massas tambien son de fuera, que invaden cada rincón, y conservan la piedra, antaño viva, ahora muerta.
    Gracias por ver y revivirnos con tu pluma lo que aún subyace de un tiempo que nunca más, por desgracia, volverá.

    1. José M Diéguez Millán

      Gran verdad. Lo queramos ignorar o no, la Ciutat de antaño no existe ya más que en esos pequeños detalles y en nuestros recuerdos. Gracias.

      1. Que deleite de reflexión Jose, nos abres los ojos de nuevo a esos lugares imperfectos para miradas apresuradas, a plantas , flores , rincones y transeúntes que no sólo pivones que gastan nuestro adoquín.

        1. José M Diéguez Millán

          Genial punto de vista, muy personal y propio de un ibérico epicúreo como tú que, ante cualquier situación inconveniente, yergue como principio el encontrar la más mínima ventaja que subyazca. Gracias, entrenador Rubén.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Urbanbeat Julio 2024
¡Descarga ahora el último nùmero de nuestra revista!

Granada: la gran sultana nicaragüense

Existe en Nicaragua una ciudad legendaria que vive sosegada, haga sol o llueva. Granada se llama. Su paz es tal que uno transita por ella sintiéndose el único elemento móvil dentro de una fotografía o estampa antigua impresa en tonos sepia, marcada por el tiempo con humedades y manchas oleosas que, aun dañándola, aumentan su atractivo.

Guangzhou

Guangzhou o Cantón: Informe Encubierto Desde el Sur Profundo de China

Viajar a Guangzhou (Cantó)n como jefe de prensa de un magnate español puede parecer, en apariencia, un trabajo cómodo: reservas en hoteles de cinco estrellas, cenas con políticos locales, ruedas de prensa, visitas protocolarias… Pero bajo esa fachada hay otra historia. Porque no vine a Guangzhou solo para sonreír ante las cámaras o traducir discursos diplomáticos. Vine con otra misión. Una que no está registrada en ningún pasaporte ni autorizada por ningún sello. Mi trabajo real empieza cuando termina la jornada oficial, cuando cuelgo el traje y salgo a caminar por esta ciudad que respira historia y secretos por igual.

guinea ecuatorial

Guinea Ecuatorial: reencuentro con el Paraíso Perdido

El pasado se vuelve el compañero más incómodo cuando, tras años de olvido, decidimos enfrentarnos a él. Así fue como me sentí cuando regresé a Guinea Ecuatorial, el país que mi familia dejó atrás cuando yo aún no nacía, en 1974, justo antes de que mi madre y mi padre, colonos españoles, se despidieran de aquel paraíso africano que un día llamaron hogar.

helsinki

Helsinki bajo el sol

Este verano, nuestro viajero incansable José M. Diéguez Millán se desplaza hacia una de las capitales europeas menos conocidas: Helsinki. Y, sufriendo unas atípicas temperaturas elevadas, equiparables al estío del sur de nuestro país, imprime en nuestra memoria sus inesperadas vivencias con la capital finlandesa como escenario. A continuación, presentamos su emocionante relato.

7 ciudades del mediterrráneo

7 Ciudades mediterráneas cercanas y poco turísticas para redescubrir en otoño

Urban Beat te propone un crucero emocional por 7 ciudades mediterráneas. 7 joyas poco turísticas y precisamente por eso, llenas de encanto y, sobre todo de la autenticidad e identidad. Y es que cuando el bullicio del verano se desvanece y las playas recuperan su calma, el Mediterráneo revela su cara más íntima y serena. Es tiempo de caminar sin prisas por callejones antiguos, sentir el rumor del mar sin ruido de chiringuitos y dejarse abrazar por el alma de ciudades que, lejos del turismo masivo, conservan intacta su autenticidad.
Esta es una invitación a descubrir siete destinos costeros bañados por el Mediterráneo español —Tarragona, Alacant, Cartagena, Almería, Algeciras, Ceuta y Melilla— que, pese a su riqueza patrimonial, cultural y natural, siguen siendo secretos a medias. En otoño, florecen de forma silenciosa y cautivadora. Sus calles respiran historias antiguas, sus playas se vuelven íntimas y su gastronomía local y al mismo tiempo mestiza acompaña el ritmo lento de la estación.

la franja

La Franja de Ponent o simplemente La Franja: 10 lugares imprescindibles para una escapada

La Franja de Ponent, también conocida simplemente como “la Franja”, es una zona geográfica situada en el este de Aragón, limítrofe con Cataluña. Esta región comprende partes de las comarcas de la Ribagorza, La Litera, el Bajo Cinca, el Bajo Aragón-Caspe y parte del Matarraña. La catalanidad de la Franja tiene raíces profundas que se remontan a la Edad Media, cuando los condados catalanes y los reinos aragoneses se expandieron y repoblaron estas tierras tras la Reconquista.

También te puede interesar

Pere Portabella, cien años como impulso activo del cine y el pensamiento crítico

El Ministerio de Cultura del Gobierno de España y el Departamento de Cultura de la Generalitat de Catalunya trabajan de manera conjunta en la conmemoración del centenario del cineasta Pere Portabella (Figueres, 1927), una figura clave del cine europeo contemporáneo y del pensamiento artístico y político del último siglo. La iniciativa nace con la voluntad de poner en valor su trayectoria y de medir el alcance de su influencia en cineastas, artistas y movimientos sociales atravesados por su obra, entendida no como un legado cerrado, sino como un impulso todavía activo.
En este sentido, la iniciativa quiere rendir un homenaje público a Pere Portabella reconociendo la vigencia permanente de su obra y subrayando cómo sus métodos siguen operando como motor de activismo artístico y político. De ahí que el conjunto de acciones se articule bajo el título de Acción Portabella, una denominación que remite tanto a la actualización constante de su pensamiento como a la necesidad de emprender un viaje colectivo que reactive el papel esencial de la actitud vanguardista. En todas las propuestas resonará, además, una dimensión poética que atraviesa de manera constante su filmografía y su manera de entender la creación.

Danh Vo regresa al Stedelijk con una exposición donde la memoria se convierte en un acto político

A partir del 14 de febrero de 2026, el Stedelijk Museum de Ámsterdam acoge πνεῦμα (Ἔλισσα), una exposición individual de Danh Vo (1975) que despliega un territorio donde la experiencia íntima se entrecruza con los grandes relatos de la historia global. Reconocido por su precisa coreografía del espacio expositivo, el artista reúne en esta muestra obras propias, objetos de su colección personal y piezas de otros creadores, articulando un recorrido que indaga en la intimidad humana y en las condiciones que determinan cómo los individuos se desplazan, resisten y construyen sentido.

El Madrid Design Festival 2026 reivindica la obra y el pensamiento de André Ricard

Madrid acoge una amplia retrospectiva dedicada a André Ricard, una de las figuras fundacionales del diseño industrial en España, en una exposición que revisa más de sesenta años de trayectoria profesional, pensamiento crítico y compromiso cultural. Comisariada por Marina Povedano —con la participación de Arnau Pascual—, la muestra está producida por La Fábrica y el Disseny Hub Barcelona, en colaboración con el FAD y con el respaldo de las empresas AC Marca y Tatay. Podrá visitarse del 5 de febrero al 3 de mayo en el Teatro Fernán Gómez. Centro Cultural de la Villa

Entrevistamos a Leonor Paqué a propósito de su documental “Hermana Leonor. 20.000 kilómetros de confesión” que desvela casos de pederastia clerical

Leonor Paqué no habla desde la abstracción ni desde la denuncia fácil. Habla desde el cuerpo que recuerda, desde la niña que aprendió demasiado pronto el significado del miedo y desde la mujer que hoy se niega a aceptar la tibieza social como coartada. Su relato no es un caso aislado ni una memoria privada: es la radiografía de un sistema de poder que protegió a los agresores, disciplinó a las víctimas y convirtió el silencio en norma. En esta entrevista, la experiencia personal de Leonor Paqué se enlaza con una lectura política y colectiva del abuso sistemático en el seno de la Iglesia, del trauma prolongado que deja la negación institucional y del alto precio que se paga al romper el pacto de silencio. Porque hablar, como callar, nunca ha sido un gesto inocente.
Hablar alto y claro tiene consecuencias, para quien habla y para quienes aceptan escuchar. Leonor lo sabe bien. Por eso decidió asumir el coste de contar su historia y la de otras víctimas de la sistemática pederastia clerical, consciente de que el trauma no se archiva y de que la exposición pública deja nuevas cicatrices. Su documental “Hermana Leonor, 20.000 kilómetros de confesión” es el resultado de esa decisión: un relato coral que obliga a mirar de frente una violencia estructural que la sociedad aún no ha querido asumir del todo.
Leonor habla despacio, pero con firmeza; sin dramatizar, pero cada palabra arrastra décadas de dolorosa memoria contenida: “Existe una tibieza tanto física, encarnada en esos religiosos, como social; mal asumida por las instituciones temerosas de asumir su responsabilidad latente”. En su voz confluyen la niña hospitalizada en un sanatorio religioso de Bilbao y la mujer que ha recorrido España dentro de un desvencijado Renault Clío recogiendo testimonios de abuso, de dolor, de una ignominia irresuelta, junto a su hermano Diego y su perrita Tinta. “Hermana Leonor, 20.000 kilómetros de confesión” no busca solo conmover: busca comprender, nombrar y desmontar las lógicas de impunidad que han encubierto los abusos sexuales infantiles que, por cierto, marcaron a generaciones enteras confiadas ingenuamente a la fe de la Iglesia Católica.

Scroll al inicio

¡Entérate de todo lo que hacemos

Regístrate en nuestro boletín semanal para recibir todas nuestras noticias