Urban Beat Contenidos

Granada: la gran sultana nicaragüense

Existe en Nicaragua una ciudad legendaria que vive sosegada, haga sol o llueva. Granada se llama. Su paz es tal que uno transita por ella sintiéndose el único elemento móvil dentro de una fotografía o estampa antigua impresa en tonos sepia, marcada por el tiempo con humedades y manchas oleosas que, aun dañándola, aumentan su atractivo.

Por Jose Diéguez Millán

La distingo en la lejanía como una blanca población a los pies del volcán Mombacho bañada por el lago Cocibolca. Estoy sentado en un mirador, sobre el borde de un antiguo cráter, terminando de leer un capítulo de Geografía escrita de Álex Chico. La casualidad ha decretado que esas páginas estén dedicadas a la Granada ibérica; la otra Granada, cuando uno la evoca desde aquí. ¿Serán parecidas ambas? Sonriéndome ante semejante coincidencia, contemplo esa primera postal de la ciudad nicaragüense. Guardo el libro en mi mochilita. Es el momento de descender la ladera y conocer Granada.

Desde que en 1524 la fundara Francisco Hernández de Córdoba —córdoba es también la divisa nicaragüense—, Granada no ha tenido una vida fácil. Sobrevivió a saqueos de piratas ingleses, incendios, terremotos, guerras civiles, erupciones volcánicas y se liberó de gobernadores filibusteros como W. Walker, quien en 1855 instaurara la esclavitud. Filibustero…, nunca oí este vocablo tan a menudo como aquí. Granada transmite la paz de quien, tras haber tenido que rehacerse varias veces, es consciente del ingente valor que entrañan los tiempos de bonanza. Núcleo histórico de los conservadores, llegó a ser capital nicaragüense seis meses al año alternándose con la liberal León, allá en el norte, antes de establecerse el gobierno en Managua, ubicada entre ambas.

Suelos de damero cubren aceras, porches, viviendas y comercios. Verjas semicirculares abrazan, protegiéndolos, cada ventana, cada mirador. Un sol intermitente aparece y se esconde tras las nubes jugueteando con las sombras de columnatas y barrotes de forja, inclinándolas en diferente dirección mañana y tarde. Ahora las proyecta sobre fachadas y después sobre los pavimentos dibujando croquis de líneas entrecruzadas. Como suele acontecer durante el mes de octubre, una lluvia repentina, copiosa, se presenta sin previo aviso cambiándolo todo de sitio y de color. Los carritos de venta de fruta, de frescos —refrescos decimos en España— y de helados se cobijan bajo alares tras una cortina de goterones que los difumina. El suelo encharcado lo refleja todo: campanarios chamuscados, poéticos rótulos de comercios, transeúntes siempre serenos…

Encuentro refugio en una cafetería de inevitable aire colonial llamada «La sultana y el café». ¿De dónde viene este curioso nombre?

Se debe a Emilia Serrano García, una periodista, viajera y escritora muy popular en el siglo XIX. Nacida en la Granada ibérica de 1834, adquirió en apariencia el título de baronesa Wilson tras enviudar joven de un noble inglés. Se la cita a veces como la primera influencer española. Se movió en los círculos parisinos próximos a la mismísima emperatriz también granadina Eugenia de Montijo e incluso tuvo una relación amorosa con José Zorrilla. La baronesa, imparable, recorrió toda América precedida por su fama, siendo recibida con honores desde Canadá hasta la Patagonia. Llegó a la Granada nicaragüense en 1882. Admirando su arquitectura colonial con toques andaluces, como el color albero que impregna muchas fachadas y las cúpulas de sus iglesias, la rebautizó llamándola «La Gran Sultana», apodo que aún perdura.

Escampa. Retomo mi caminata. Sobre la fachada de un inmueble de la plaza de la Independencia, una inscripción recuerda que Rubén Darío lo habitó durante un tiempo. «León me engendró, Granada me apadrinó», dijo él.

El sol regresa. Camino hasta el puerto lacustre y alquilo un kayak. Me dirijo hacia las isletas de Granada, más de 360 hijas que el Mombacho alumbró durante una erupción. Bogo recorriendo estrechos canales pletóricos de selva, aves, monos y trópico.

Saboreo cada impulso de mis remadas mientras me resuena en la cabeza un párrafo que dedicó a este continente nuestra intrépida baronesa.

«El viajero europeo que llega a las tierras del Nuevo Mundo siente primero el vértigo de lo inmenso. Todo le sorprende: la naturaleza, los hombres, las costumbres; y al mismo tiempo, una vaga emoción le domina, como si se hallara ante una humanidad que comienza de nuevo su historia.»

Compartir:

Facebook
Twitter

8 comentarios en “Granada: la gran sultana nicaragüense”

  1. Que interesante!!! Nunca he estado en Nicaragua, después de leer este artículo, y ver las fotos, me apetece mucho conocer este país. …. Cuanta historia que no conocemos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Urbanbeat Julio 2024
¡Descarga ahora el último nùmero de nuestra revista!

Tánger mira al futuro con un modelo urbano de integración intercultural

Tánger ha sido a veces, como otras pocas en la historia, lo mejor que puede ser una ciudad: escenario para el abrazo de culturas, símbolo de esa cierta nostalgia del futuro que caracteriza algunos momentos luminosos de la historia de los pueblos en los que la vida se vuelve inteligente, en los que la ponderación y la lucidez, y no el miedo, parecen presidir los actos de los hombres. La prueba, en suma, de que es posible el sueño de la paz y la tolerancia. Esa consciencia de Tánger esa imagen soñada, es seguramente la causa de la fascinación que esta ciudad ejerce sobre quien la visita o quien, sin conocerla, la intuye.

Badalona, el delicioso encanto del mestizaje y la irreverente belleza post industrial

Badalona no pide permiso ni pide perdón. Con más de 200.000 habitantes, en Badalona conviven contrastes, resultado de una historia desordenada y realidades que la hicieron pionera en la construcción de una sociedad donde la hibridación social, arquitectónica y cultural han sido un campo de experimentación, tal vez a su pesar. Sus céntricos barrios pequeños burgueses miran al Mediterráneo. Posee identidad propia. Su discreta belleza natural y arquitectónica la diferencian del resto de municipios de la “primera corona” de Barcelona. La identidad catalana convive con la patria charnega y las migraciones que en los últimos años han consolidado su carácter contemporáneo e intercultural.

Punta del Diablo, Uruguay

Entre los múltiples destinos que las guías turísticas definen con ese manido «pueblito de pescadores», Punta del Diablo conserva algo de su esencia originaria. Lejos de la selecta Punta del Este, encontramos un ambiente más rural en este núcleo costero del departamento uruguayo de Rocha que, haciendo honor a su nombre, nos arrebatará el alma.

Guangzhou

Guangzhou o Cantón: Informe Encubierto Desde el Sur Profundo de China

Viajar a Guangzhou (Cantó)n como jefe de prensa de un magnate español puede parecer, en apariencia, un trabajo cómodo: reservas en hoteles de cinco estrellas, cenas con políticos locales, ruedas de prensa, visitas protocolarias… Pero bajo esa fachada hay otra historia. Porque no vine a Guangzhou solo para sonreír ante las cámaras o traducir discursos diplomáticos. Vine con otra misión. Una que no está registrada en ningún pasaporte ni autorizada por ningún sello. Mi trabajo real empieza cuando termina la jornada oficial, cuando cuelgo el traje y salgo a caminar por esta ciudad que respira historia y secretos por igual.

guinea ecuatorial

Guinea Ecuatorial: reencuentro con el Paraíso Perdido

El pasado se vuelve el compañero más incómodo cuando, tras años de olvido, decidimos enfrentarnos a él. Así fue como me sentí cuando regresé a Guinea Ecuatorial, el país que mi familia dejó atrás cuando yo aún no nacía, en 1974, justo antes de que mi madre y mi padre, colonos españoles, se despidieran de aquel paraíso africano que un día llamaron hogar.

helsinki

Helsinki bajo el sol

Este verano, nuestro viajero incansable José M. Diéguez Millán se desplaza hacia una de las capitales europeas menos conocidas: Helsinki. Y, sufriendo unas atípicas temperaturas elevadas, equiparables al estío del sur de nuestro país, imprime en nuestra memoria sus inesperadas vivencias con la capital finlandesa como escenario. A continuación, presentamos su emocionante relato.

También te puede interesar

Salón Gourmets 2026 redefine la alta gastronomía desde la tensión entre origen y vanguardia

La gastronomía no se divide entre tradición y vanguardia. Se tensa entre ambas. Y en ese punto de fricción —más productivo que conciliador— es donde el Salón Gourmets se ha instalado con una precisión casi estructural. No como escaparate, sino como mecanismo. Año tras año, su cita primaveral en Madrid no confirma una tendencia: la ordena. El salón Gourmets está en pleno apogeo hasta el día 16 de abril.

«Humo» de Rafaela Carrasco convierte el legado obrero femenino en tensión escénica

El flamenco no recuerda: reaparece. Y en ese regreso —que no es arqueología, sino fricción con el presente— es donde «Humo» la nueva pieza de Rafaela Carrasco, encuentra su lugar. El Centro Danza Matadero acoge su estreno absoluto hasta el 19 de abril, dentro de una programación que convierte el mes en un campo de intensidad coreográfica y que culminará el 29 con el Día Internacional de la Danza. Pero lo que aquí se pone en juego no es una efeméride: es una memoria que se niega a quedarse quieta.

CaixaForum Sevilla acoge «Dinosaurios de la Patagonia» y abre una ventana a 200 millones de años de evolución

En un tiempo donde la experiencia museística tiende a oscilar entre la espectacularización y la pedagogía, CaixaForum Sevilla activa una propuesta que articula ambas dimensiones sin diluir su rigor científico:«Dinosaurios de la Patagonia» , una exposición desarrollada por el Museo Paleontológico Egidio Feruglio (MEF) que propone un desplazamiento radical —geográfico y temporal— hacia uno de los territorios más fértiles en restos fósiles del planeta. La muestra, presentada el 9 de abril de 2026 por Moisés Roiz, Alejandro Pérez y el paleontólogo José Luis Carballido, se abre al público hasta el 12 de octubre como una inmersión en la era mesozoica y en la complejidad evolutiva de los dinosaurios que habitaron la Patagonia durante más de 200 millones de años.

«Utopía en llamas» visibiliza la trata de mujeres y niñas, apuntando a los hombres que la sostienen

En un presente que ha aprendido a convivir con la violencia mientras la desplaza fuera de campo,«Utopía en llamas» irrumpe como un dispositivo escénico que obliga a mirar allí donde la mirada suele retirarse. Dirigida por Concha Delgado y Sandra Ferrús, con dramaturgia de Alda Lozano, la pieza se presenta en el Centro Dramático Nacional como una cartografía fragmentada —un collage— de la tragedia contemporánea de las mujeres atrapadas en redes de explotación sexual. El montaje puede verse hasta al 26 de abril en el Teatro María Guerrero, convertido aquí en un espacio de confrontación más que de representación.

Scroll al inicio

¡Entérate de todo lo que hacemos

Regístrate en nuestro boletín semanal para recibir todas nuestras noticias