Urban Beat Contenidos

Punta del Diablo, Uruguay

Entre los múltiples destinos que las guías turísticas definen con ese manido «pueblito de pescadores», Punta del Diablo conserva algo de su esencia originaria. Lejos de la selecta Punta del Este, encontramos un ambiente más rural en este núcleo costero del departamento uruguayo de Rocha que, haciendo honor a su nombre, nos arrebatará el alma.

Por José Miguel Diéguez Millán 

Abandono Punta del Diablo perforando la niebla matinal con mi deportivo alquilado. Por la radio, una emisora local transmite su programa matutino: Entre mates y café. Dejo atrás, como tantas otras veces, vivencias y personas irrepetibles.

Esta costa de intervalos rocosos y arenosos con un mar bravo, traicionero, era un paraje desolado que habitaron los charrúas, arachanes y otros pueblos nativos desaparecidos. Prueba de ello son los cerritos de indios, montículos levantados por estos humanos, en los que se encuentran vestigios de sus herramientas y utensilios confeccionados en piedra. Después, en los años 40, este litoral volvió a poblarse a raíz del auge de la pesca de tiburones. Su aceite, rico en vitamina A, se destinaba a las tropas de los países contrincantes en la Segunda Guerra Mundial. Los pescadores terminaron asentándose en la zona y también una familia pudiente construyó su mansión en el extremo de la inmensa playa.  

Varios naufragios, junto a la anécdota de que esta casona fundadora fuera habitada por una viuda cuyo paradero final se desconoce, dieron pie a macabras leyendas tradicionales que quizá inspiraran los mundos infaustos de un premiado y humilde escritor novel local como González Baquero. La magnética energía de este poblado atraía cada vez más visitantes. Algunos terminaron viviendo aquí.

Los veraneantes, fieles a su cita, vuelven esta temporada al pueblo; así lo llaman los diablenses.  —¿Cómo han encontrado el pueblo este año? —formula su pregunta, quizá reiterada cada verano, la propietaria de una cafetería de inspiración francesa. —Más grande —le contesta un cliente estival.                   

 Punta del Diablo está creciendo. Es inevitable. Los diablenses, los que residen aquí el año entero, cuentan con mirada nostálgica cómo era este lugar cuando lo conocieron.

Caminando por sus calles sin asfaltar, desciendo al centro del pueblo. Una colorida hilera de tenderetes de artesanos me recuerda a aquellas casetas sobre la playa sudafricana de Muizenberg. Tiendas de decoración, kioscos, supermercados, bares y restaurantes se suceden. Entro en un comercio donde contemplo tres estatuillas de madera policromada representando sendas mujeres implorando al cielo con las palmas de sus manos unidas. ¿Ruegan que esta aldea no cambie? Cerca de ellas, una decena de calendarios muestra, cada uno, una fecha diferente. ¿Representan la atemporalidad de este poblado? El camino termina en la playa. Sobre la arena reposan algunas barcas pesqueras aún activas. Ante ellas, los pescadores ofrecen sus capturas.

Regreso ascendiendo entre casas construidas a trozos, mezclando diferentes materiales en sus fachadas y con ventanas recicladas. Ellas también fueron creciendo desde que nacieron. Me recuerdan a los laberínticos chalés que habitara Neruda en Chile, como la Sebastiana o la Chascona. Pero las dunas y la mar también crecen, amenazando con soterrar o anegar algunas de ellas que se defienden alzándose sobre zancos.  Más adelante, encuentro una hoguera rodeada por decenas de timbales tumbados. El fuego seca la humedad de la piel que los hace sonar. Tras ponerse el sol en la Laguna Negra, comenzará el candombe. Este desfile de percusionistas, homenaje a los ancestros africanos, eriza el vello. Desde la cama, oigo lejanos los tambores mezclándose con graznidos de aves nocturnas y croares de batracios invisibles.

Sigo conduciendo, la niebla va disipándose y la radio canta una canción gaucha. Yo aún visualizo aquella tórrida tarde, cuando la aldea dormía la siesta, una diablense suspiraba en su sofá la ausencia del que fue su esposo, los carpinchos pastaban en la reserva natural de Santa Teresa y, mientras, en la frescura de un galpón, tres capricornios retozábamos. Porque así es un pueblo, este pueblo.

Compartir:

Facebook
Twitter

13 comentarios en “Punta del Diablo, Uruguay”

  1. Que interesante!! Un deleite leer sobre este pueblo de pescadores tan auténtico. Unas descripciones que te llevan mentalmente a Punta del Diablo, un lugar para tener en la lista de futuros viajes.

  2. Impresionante, como siempre , lees con la sensación de estar viviendo lo descrito en tiempo real . Un deleite geográfico , interesante y emocionante a la vez .

  3. Maria Del Amparo Cruz Vazquez

    Muchas gracias Jose. Qué bonito lo haces. Vives cuando lo lees lo que tú has vivido en un pasado cercano. Además tus descripciones son tan visuales que puedes imaginártelo perfectamente y seguro que esa imagen se asemeja mucho a la realidad. Gracias por tus pequeños reportajes o relatos.

      1. El texto es precioso, Jose♥️ Admiro lo bien que te expresas y los recursos que utilizas. ¿¿Y las fotos?? Vaya fotos bonitas. Me ha encantado.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Urbanbeat Julio 2024
¡Descarga ahora el último nùmero de nuestra revista!

Barcelona persiste

Cargando sobre sus espaldas muchas décadas de fama internacional como destino turístico, la capital catalana ha sabido adaptarse en todo momento a la actualidad, integrándola dentro de su vida más íntima. Descubramos el secreto del éxito permanente de esta ciudad global, ya abierta al mundo desde que naciera.

Tánger mira al futuro con un modelo urbano de integración intercultural

Tánger ha sido a veces, como otras pocas en la historia, lo mejor que puede ser una ciudad: escenario para el abrazo de culturas, símbolo de esa cierta nostalgia del futuro que caracteriza algunos momentos luminosos de la historia de los pueblos en los que la vida se vuelve inteligente, en los que la ponderación y la lucidez, y no el miedo, parecen presidir los actos de los hombres. La prueba, en suma, de que es posible el sueño de la paz y la tolerancia. Esa consciencia de Tánger esa imagen soñada, es seguramente la causa de la fascinación que esta ciudad ejerce sobre quien la visita o quien, sin conocerla, la intuye.

Badalona, el delicioso encanto del mestizaje y la irreverente belleza post industrial

Badalona no pide permiso ni pide perdón. Con más de 200.000 habitantes, en Badalona conviven contrastes, resultado de una historia desordenada y realidades que la hicieron pionera en la construcción de una sociedad donde la hibridación social, arquitectónica y cultural han sido un campo de experimentación, tal vez a su pesar. Sus céntricos barrios pequeños burgueses miran al Mediterráneo. Posee identidad propia. Su discreta belleza natural y arquitectónica la diferencian del resto de municipios de la “primera corona” de Barcelona. La identidad catalana convive con la patria charnega y las migraciones que en los últimos años han consolidado su carácter contemporáneo e intercultural.

Granada: la gran sultana nicaragüense

Existe en Nicaragua una ciudad legendaria que vive sosegada, haga sol o llueva. Granada se llama. Su paz es tal que uno transita por ella sintiéndose el único elemento móvil dentro de una fotografía o estampa antigua impresa en tonos sepia, marcada por el tiempo con humedades y manchas oleosas que, aun dañándola, aumentan su atractivo.

Guangzhou

Guangzhou o Cantón: Informe Encubierto Desde el Sur Profundo de China

Viajar a Guangzhou (Cantó)n como jefe de prensa de un magnate español puede parecer, en apariencia, un trabajo cómodo: reservas en hoteles de cinco estrellas, cenas con políticos locales, ruedas de prensa, visitas protocolarias… Pero bajo esa fachada hay otra historia. Porque no vine a Guangzhou solo para sonreír ante las cámaras o traducir discursos diplomáticos. Vine con otra misión. Una que no está registrada en ningún pasaporte ni autorizada por ningún sello. Mi trabajo real empieza cuando termina la jornada oficial, cuando cuelgo el traje y salgo a caminar por esta ciudad que respira historia y secretos por igual.

guinea ecuatorial

Guinea Ecuatorial: reencuentro con el Paraíso Perdido

El pasado se vuelve el compañero más incómodo cuando, tras años de olvido, decidimos enfrentarnos a él. Así fue como me sentí cuando regresé a Guinea Ecuatorial, el país que mi familia dejó atrás cuando yo aún no nacía, en 1974, justo antes de que mi madre y mi padre, colonos españoles, se despidieran de aquel paraíso africano que un día llamaron hogar.

También te puede interesar

“Tinieblas”: Edurne Rubio convierte la niebla en cuerpo escénico y el teatro en territorio de extravío

El Centro Dramático Nacional estrena «Tinieblas», una creación escrita y dirigida por la artista visual Edurne Rubio que desplaza el centro de la escena hacia un elemento casi inasible: la niebla. La propuesta convierte la Sala Francisco Nieva del Teatro Valle-Inclán en un espacio atravesado por la oscuridad, la incertidumbre y la percepción alterada, donde el público es invitado a abandonar la seguridad de la mirada frontal para adentrarse en una experiencia sensorial construida desde la pérdida, la escucha y la imaginación. «Tinieblas» podrá verse en la Sala Francisco Nieva del Teatro Valle-Inclán hasta el 31 de mayo de 2026.

«Aurèlia Muñoz. Entes»: la materia textil como pensamiento, criatura y forma expandida

El Museo Reina Sofía presenta «Aurèlia Muñoz. Entes», la retrospectiva más ambiciosa realizada hasta la fecha sobre una de las figuras esenciales en la renovación del lenguaje escultórico textil europeo del siglo XX. Organizada junto al MACBA, Museu d’Art Contemporani de Barcelona, la exposición conmemora el centenario del nacimiento de la artista catalana Aurèlia Muñoz (Barcelona, 1926–2011) y propone un recorrido amplio por cinco décadas de una trayectoria marcada por la investigación material, la expansión de los límites del tejido y una comprensión profundamente contemporánea de la obra como espacio de conocimiento.

adidas F50 «Too Light»: la ligereza como nueva gramática de la velocidad

adidas vuelve a situar la velocidad en el centro de su lenguaje futbolístico con la presentación del nuevo pack de botas F50 «Too Light», una colección concebida para llevar la ligereza a una dimensión extrema sin desvincularla del rendimiento, la estabilidad y el control. La propuesta incorpora tres modelos orientados a jugadores que construyen su juego desde la aceleración, el cambio de ritmo y la precisión del movimiento: F50 HYPERFAST EVO, F50 Elite y F50 Elite Laceless. Dentro de este conjunto, la gran protagonista es la F50 HYPERFAST EVO, una bota de apenas 130 gramos que adidas define como la más ligera que ha fabricado para comparecer en el escenario internacional más importante del fútbol.

Inteligencia artificial y sesgos médicos: cuando el algoritmo también discrimina

La medicina contemporánea avanza hacia un territorio en el que el diagnóstico ya no depende únicamente del ojo clínico, de la experiencia acumulada o de la conversación directa entre médico y paciente. En hospitales, laboratorios, consultas especializadas y centros de investigación, la inteligencia artificial empieza a analizar imágenes, ordenar historiales, anticipar riesgos, clasificar prioridades y sostener decisiones que hace apenas unos años parecían reservadas a la intuición experta del profesional sanitario. Su promesa resulta poderosa: una asistencia más rápida, una lectura más precisa de los datos, una medicina personalizada y una gestión hospitalaria capaz de responder con mayor eficacia a sistemas cada vez más tensionados.

Scroll al inicio

¡Entérate de todo lo que hacemos

Regístrate en nuestro boletín semanal para recibir todas nuestras noticias