Tras terminar la carrera en la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra, Oriol Crusellas se especializó en Cirugía General y del Aparato Digestivo en el Hospital Clínic de Barcelona, uno de los centros hospitalarios más prestigiosos de España.
Oriol Crusellas es perfeccionista y auto-exigente, con el título de especialista en la mano, decidió dedicarse de pleno al tratamiento quirúrgico del cáncer avanzado, concretamente de la carcinomatosis peritoneal, tarea que lleva a cabo desde 2011. Tras años de trabajo duro, dedicación a tiempo completo, cirugías de horas y más horas… y con la convicción de estar haciendo lo correcto, se ha convertido en unos de los referentes de nuestro país en el tratamiento de esta afección tumoral.
Actualmente Oriol Crusellas también se dedica al tratamiento de la patología compleja de la pared abdominal (hernias de todo tipo y diástasis de rectos abdominales).
Gran defensor del concepto de Sanidad Pública implantado en nuestro país, compagina su actividad pública con la medicina privada en Barcelona y Terrassa, donde reside.
La máxima de Oriol Crusellas es que el paciente es el centro sobre el que pivota todo su ejercicio profesional, y que el exceso de ego y de autocomplacencia solo son obstáculos que le impiden a uno mismo mejorar para alcanzar los mejores resultados posibles. No se pone límites, cree que siempre tiene margen para la mejora y que aprender cada día algo, por poco que sea, es una necesidad en su profesión.
En su tiempo libre, a Oriol Crusellas, le gusta escuchar música clásica y jazz, leer novela histórica (la antigua Roma le fascina), hacer senderismo y charlar con un buen vino tinto delante, un Ribera del Duero a poder ser. Siempre está dispuesto a una conversación interesante y jamás, bajo ningún concepto, opina de lo que no sabe.
¿Qué es para Vd. la Medicina? ¿Cómo y cuándo nace su vocación por el servicio público desde la perspectiva sanitaria?
Para mi la Medicina es una profesión, con la que me gano la vida, pero con la que también aporto algo a la sociedad. Aportar en Medicina no siempre es curar, porque aun no podemos curar muchos tumores, y a veces es algo tan simple pero tan necesario como escuchar, consolar, coger de la mano al que sufre o darle un poco más de tiempo de vida para que resuelva sus asuntos personales.
Mi vocación nace de mi convicción de que todos somos iguales, para mi no hay razas ni credos ni clases sociales, todos somos iguales. Todos enfermamos por igual. No hay nada más igualador que la enfermedad en nuestra sociedad. Nuestro país es privilegiado por tener una Sistema Sanitario público universal donde a todo el mundo se le trata igual independientemente de su origen y estrato social, pero no pasa lo mismo en otros países desarrollados, donde ser pobre o inmigrante es casi una condena de muerte.
En la actualidad ejerce como Cirujano oncológico y digestivo experto en el tratamiento de la carcinomatosis peritoneal. ¿Por qué eligió esta especialidad?
Cuando terminé la residencia tenía que decidir qué camino escogería dentro de la cirugía general. De entrada, la cirugía de la carcinomatosis me llamó la atención porque es muy completa y compleja, y eso era un reto para mi. Me explico. Dentro del mundo de la cirugía, hay muchas subespecialidades: algunos se dedican sobretodo al colon, otros al estómago, al páncreas o al hígado, etc. En la carcinomatosis peritoneal, dado que el tumor se disemina donde quiere dentro de la cavidad abdominal, tienes que realizar varias de esas cirugías en un solo paciente, con resección de múltiples órganos para erradicar la enfermedad. Además, cuando inicié mi trayectoria, esta especialidad estaba poco desarrollada aun en nuestro entorno: nuestro grupo de Barcelona, fundado en 2006 por el Dr. Pedro Barrios, ha sido hasta hace pocos años el único de referencia no solo en Catalunya, sino también en CCAA colindantes. Con esta referenciación de pacientes hemos llegado a acumular una experiencia de más de 1300 cirugías, una de las más extensas a nivel internacional, además de un alto grado de conocimiento y especialización.
La Carcinomatosis Peritoneal es una afección neoplásica en la que Vd. es referente en nuestro país. ¿Cuáles son los aspectos que la ciudadanía debería conocer sobre esta patología y que facilitarían su labor?
Hasta no hace mucho, incluso dentro de la profesión médica, el concepto de carcinomatosis peritoneal era sinónimo de paciente terminal, dado que la diseminación de un tumor dentro de la cavidad abdominal, a veces masiva, se consideraba intratable. El mensaje que quiero transmitir es que esto no es así, que se puede tratar, se puede mejorar años la supervivencia e incluso curar algunos de ellos. No se debe estigmatizar y catalogar a estos pacientes como puramente paliativos, si no ofrecerles todo el arsenal terapéutico que tenemos hoy en día. Hay esperanza.
¿En qué momento se encuentra nuestro país respecto a la vanguardia en tratamientos de esta patología?
Estamos en primera línea. En España hay varios grupos muy competentes que se dedican a tratar la carcinomatosis peritoneal mediante la cirugía y posterior aplicación de la quimioterapia intraperitoneal. Además, con la colaboración de todos ellos, somos capaces de realizar estudios científicos muy relevantes a nivel internacional para avanzar en su tratamiento, e incluso intentar prevenirla.
¿En qué medida han evolucionado los índices de supervivencia?
Hemos dado pasos de gigante. Por ponerte un ejemplo, hace unos 20 años un paciente con una carcinomatosis de colon, que es el tumor que más frecuentemente la desarrolla, se trataba solamente con quimioterapia endovenosa y vivía una media de 12 meses. Hoy en día, si a este tratamiento le sumamos la técnica de Sugarbaker (la cirugía radical y la quimioterapia intraperitoneal hipertémica), podemos conseguir supervivencias de más de 45 meses. Yo tengo pacientes a los que realizo el seguimiento desde hace más de 10 años y no solo siguen vivos, si no que no han tenido ninguna recaída de la enfermedad, por lo que somos capaces de curar a algunos, aunque menos de los que nos gustaría.
Ha presentado en congresos nacionales e internacionales, y participado en estudios y ensayos científicos. ¿Cómo ha vivido estas formas de participación y docencia en el espacio público, sanitario y docente como experto? ¿Cuál ha sido el mejor aprendizaje?
Tengo que confesar que lo mío es más la trinchera. Lo que más me gusta de mi profesión es la práctica clínica habitual, el contacto directo con el paciente, visitarlo y hablar con él en la consulta, pasarle visita en la habitación y, sobretodo, la cirugía en sí misma. Debe ser porque crecí tocando dos instrumentos, pero la parte manual de mi trabajo me fascina.
Los congresos y publicaciones son una necesidad en el mundo médico. Sin este intercambio de información, no solo en forma de artículos científicos si no también con el intercambio de experiencias cara a cara, no avanzaríamos: el conocimiento médico tiene que ser bidireccional y altruista. Lo de los congresos y charlas lo llevo mal, tengo que confesar que no me gusta lo más mínimo hablar en público, me pongo muy nervioso. Pero lo que más he aprendido de estos foros científicos, es que nadie conoce la verdad absoluta y siempre se puede aprender de los demás.
Gracias a su extensa experiencia se le considera una de las voces más solventes dentro de su especialidad y se le suele presentar como uno de los mayores expertos a escala nacional. ¿Cómo sintoniza con esa dimensión pública y mediática?
La única atención mediática que he tenido que soportar ha sido la concesión del Premio Dr. Fleming a la Excelencia Sanitaria en su III edición en 2023.
Por lo demás, el mundo de la carcinomatosis peritoneal es pequeño y nos conocemos todos, con lo cual no tengo que preocuparme ni por la dimensión pública ni la mediática. Y si no fuera así tendría un problema, siempre que tengo oportunidad huyo de los focos. No me gusta nada ser el centro de atención, trabajo mejor en el anonimato.
A nivel general es una patología que a la gran mayoría de la población desconoce su existencia, así que tampoco me repercute.
Te agradezco esta entrevista, no por explicar mi vida ni darme a conocer públicamente, si no porque da visibilidad a esta afección que puede empeorar mucho la calidad de vida y la supervivencia de los pacientes que la padecen.
Actualmente también está especializado en el tratamiento de la patología compleja de la pared abdominal. ¿En qué consiste?
Consiste en reparar los defectos de la pared abdominal más complejos, como hernias o eventraciones (hernias sobre cicatrices previas) grandes, mediante técnicas específicas de reconstrucción de los tejidos dañados y el uso de mallas de refuerzo. Es una especialidad por sí sola.
Ahora estoy inmerso a nivel privado en implementar un proyecto, específico y multidisciplinar, para corregir la diástasis de rectos abdominales con el objetivo de obtener los resultados más óptimos, no solo estéticos si no sobretodo funcionales a nivel de la musculatura profunda de la faja abdominal. La separación excesiva de estos músculos se presenta sobretodo en mujeres jóvenes después del parto, y no es un problema meramente estético, si no que puede conllevar alteraciones importantes en la calidad de vida.
¿En qué le ha transformado la dimensión humana su trabajo?
Me ha cambiado de la cabeza a los pies. Cuando empiezas tu andadura profesional puedes ser muy idealista, pero no eres realmente consciente del mundo que te rodea. Al ejercer en el entorno del cáncer avanzado, he aprendido a valorar aquellos pequeños detalles de la vida a los que antes no daba importancia. Pero sobretodo, y por encima de todo lo demás, he aprendido que significa ser empático y el valor que tiene.
Creo que un buen médico tiene que tener tres cualidades fundamentales: empatía, altruismo y autocrítica. El resto se adquiere con el tiempo y la práctica, nadie nace sabiendo.
Supongo que ha visto mucho sufrimiento a su alrededor. ¿Qué ha quedado después de tanto bagaje del estudiante que un día fue?
Del sufrimiento se aprende más que de la felicidad, te da un baño de realidad y una visión mucho más terrenal y pasajera de la vida. La muerte forma parte de mi día a día, soy consciente de ella, y no me da miedo. Hablo del tema con naturalidad en mi entorno familiar. Soy agnóstico por auto convicción y no me asusta que no haya nada una vez haya concluido mi camino.
Del estudiante queda el idealismo por un mundo sin tanta injusticia ni sufrimiento innecesarios, que padecen demasiados y sacan provecho solo unos pocos.
¿Cómo valora el sistema sanitario de nuestro país?
Excelente en el concepto, todos somos iguales ante la enfermedad y a nadie se deja sin tratar, pero insuficientemente dotado por falta de profesionales. Ha habido una mala planificación formativa durante décadas, convirtiendo la carrera de Medicina en elitista, solo accediendo a ella con notas de corte excepcionales, lo que ha impedido que se formen más profesionales. En los próximos años se jubilarán todos los médicos del “baby boom”, que son entre el 30 y el 40% de los médicos activos a día de hoy, con lo que no habrá recambio generacional. Se nos viene una encima…
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