Urban Beat Contenidos

Wilhelmina Barns-Graham y la transformación del paisaje en abstracción

Durante ocho décadas, Wilhelmina Barns-Graham construyó una obra atravesada por una pregunta persistente: qué ocurre cuando el paisaje deja de ser únicamente aquello que se contempla y empieza a funcionar como experiencia interior. Desde las montañas escocesas hasta la costa de Cornualles, pasando por los glaciares suizos, las Islas Baleares, Orkney o Lanzarote, la artista británica convirtió la percepción de la naturaleza en un territorio donde color, geometría, memoria y emoción podían adquirir autonomía.
Wilhelmina Barns-Graham, Glacier Crystal, Grindelwald , 1950. Tate Collection. © Wilhelmina Barns-Graham Trust

La Tate St Ives recupera ahora esa trayectoria en una amplia retrospectiva que reúne más de 170 pinturas, dibujos y grabados, además de documentación de archivo poco conocida. La exposición, abierta entre el 24 de octubre de 2026 y el 3 de mayo de 2027, constituye la primera revisión que recorre de manera integral la producción de Barns-Graham, desde los paisajes y escenas interiores de sus comienzos hasta la libertad gestual y cromática alcanzada durante sus últimas décadas.

Miembro fundamental de la comunidad artística de St Ives a mediados del siglo XX, Barns-Graham ocupa una posición singular dentro del modernismo británico. Su evolución nunca respondió a una ruptura tajante entre figuración y abstracción. Ambas convivieron dentro de un mismo proceso de investigación en el que observar significaba también recordar, interpretar y reorganizar aquello percibido.

La propia artista definió esa relación mediante una formulación especialmente reveladora: «mirar hacia adentro / mirar hacia afuera». En esa doble dirección puede leerse buena parte de su trabajo. El mundo exterior proporcionaba estructuras, ritmos, temperaturas y movimientos; el interior los sometía a una nueva lógica visual.

Sus primeras obras permiten reconocer ya esa tensión. Durante las décadas de 1930 y 1940, antes y después de abandonar Escocia para instalarse en Cornualles, Barns-Graham exploró tanto el paisaje como los espacios donde trabajaba. Pinturas como Interior de estudio (Taburete rojo), de 1945, y El estudio azul, realizada hacia 1947-48, muestran su interés por las relaciones entre espacio, objetos y arquitectura, pero también por aquello que separa y conecta simultáneamente interior y exterior.

Wilhelmina Barns-Graham, Box Factory Fire, 1948 © Wilhelmina Barns-Graham Trust. Photo: Andy Phillipson/Livewire Image

En La iglesia episcopal, Aviemore, de 1938, aparecen además algunas preocupaciones que desarrollaría con mayor intensidad posteriormente: perspectivas aplanadas, simplificación formal y utilización expresiva del color. La naturaleza comenzaba a desprenderse de la obligación de ser representada literalmente.

Su llegada a St Ives en 1940 amplió aquella investigación. La costa de Cornualles le ofreció un paisaje sometido a variaciones constantes de luz, viento, agua y relieve. Barns-Graham comenzó entonces a construir composiciones donde la observación inmediata convivía con la memoria y la experiencia sensorial. Incendio en la fábrica de cajas, de 1948, o Tregerthen II, de 1949, permiten seguir esa transformación del paisaje en estructura y ritmo.

Wilhelmina Barns-Graham, The Episcopal Church, Aviemore, 1938 © Wilhelmina Barns-Graham Trust. Photo: Andy Phillipson/Livewire Image

Pero uno de los episodios decisivos de su trayectoria tuvo lugar lejos de Cornualles. En 1949 visitó el glaciar Grindelwald, en Suiza. La experiencia alteró profundamente su manera de entender la pintura. Barns-Graham intentó trasladar al lienzo algo mucho más complejo que la apariencia del hielo: quiso reconstruir una «experiencia total», incorporando luz, profundidad, movimiento y sensación física.

De aquel encuentro surgió la serie Glaciar, donde planos superpuestos, curvas y estructuras casi cristalinas empujaron definitivamente su lenguaje hacia la abstracción. La retrospectiva de Tate St Ives concede especial importancia a este conjunto y reúne préstamos procedentes de colecciones públicas y privadas que no habían sido mostrados conjuntamente durante más de siete décadas. Se trata, además, de la presentación museística más amplia realizada hasta ahora de esta serie.

Wilhelmina Barns-Graham, Scorpio Series No.1, 1995 © Wilhelmina Barns- Graham Trust. Photo: Andy Phillipson/Livewire Image

El viaje se convertiría desde entonces en otra herramienta de investigación. Barns-Graham recorrió extensamente Italia y en 1958 visitó las Islas Baleares. Sus dibujos permiten observar cómo estudiaba la arquitectura interna del paisaje para después abandonar progresivamente la referencia directa y reconstruirla en el estudio.

Obras como Rock Theme (St Just), de 1953, y White, Black and Yellow (Composition February), de 1957, muestran ese desplazamiento. Rocas, perfiles geológicos y superficies naturales dejan de funcionar como motivos reconocibles y comienzan a convertirse en relaciones entre líneas, masas y geometrías.

A comienzos de la década de 1960, esa emancipación de la realidad visible se volvió todavía más evidente. Barns-Graham desarrolló composiciones articuladas mediante círculos y cuadrados en las que investigó las posibilidades del movimiento, el equilibrio, la repetición y la tensión entre orden y desorden.

Wilhelmina Barns-Graham, Clay workings, Chiusure, 1954. Trustees of the British Museum. © Wilhelmina Barns-Graham Trust. Photo: Andy Phillipson/Livewire Image

El paisaje parecía desaparecer, aunque su lógica permanecía debajo de las formas. Los sistemas geométricos podían remitir todavía a estructuras naturales y, al mismo tiempo, abrirse hacia asociaciones espirituales, sociales o políticas. La abstracción no significaba para ella una retirada del mundo, sino otra manera de relacionarse con él.

Esa capacidad para desplazarse entre lenguajes explica también la vitalidad de su producción posterior. Lejos de quedar fijada a los hallazgos de los años cincuenta y sesenta, Barns-Graham regresó repetidamente a la observación de la naturaleza y volvió a utilizarla como detonante de nuevas investigaciones.

En los dibujos de la serie Small Energy, por ejemplo, estudió los ritmos producidos por mareas, corrientes, remolinos de viento y flujos glaciares. Sus viajes posteriores a Orkney y Lanzarote proporcionaron nuevos materiales para pinturas, dibujos y relieves, confirmando una relación con el paisaje basada menos en reproducirlo que en descifrar sus fuerzas.

Esa curiosidad permaneció intacta incluso durante la última etapa de su vida. En 2001, cuando tenía 89 años, Barns-Graham resumió el momento creativo que atravesaba con una declaración que funciona casi como testamento artístico: «Ahora me encuentro en una etapa de urgencia. Mi tema es la celebración de la vida, la alegría, la importancia del color, la forma, el espacio y la textura».

Wilhelmina Barns-Graham, Studio Interior , Red Stool, 1945 © Wilhelmina Barns-Graham Trust. Photo: Andy Phillipson/Livewire Image

La exposición conduce precisamente hacia esa energía final. Las pinturas de la serie Escorpio, construidas mediante gestos caligráficos, capas cromáticas y movimientos de enorme fluidez, revelan a una artista que seguía explorando nuevos territorios cuando ya había cumplido noventa años. Junto a ellas aparecen también las serigrafías desarrolladas con Carol Robertson y Robert Adam, otro ejemplo de una práctica que nunca dejó de experimentar con técnicas y lenguajes.

Wilhelmina Barns-Graham, Protest, 1967 © Wilhelmina Barns-Graham Trust. Image provided by Aberdeen City Council (Archives, Gallery & Museums Collection).

La retrospectiva de Tate St Ives permite así reconsiderar a Wilhelmina Barns-Graham más allá de su pertenencia histórica a la generación de St Ives. Su trayectoria describe algo más complejo: la búsqueda continuada de una forma capaz de conciliar percepción y experiencia, disciplina y libertad, naturaleza y abstracción.

En su obra, mirar nunca consistió únicamente en registrar aquello que estaba delante de los ojos. Supuso desmontarlo, recordarlo y volver a construirlo. Entre ese mirar hacia afuera y mirar hacia adentro se extendió una carrera de ocho décadas que nunca dejó de preguntarse cuánto puede cambiar el mundo cuando cambia nuestra manera de verlo.

Wilhelmina Barns-Graham, The Blue Studio , 1948 © Wilhelmina Barns- Graham Trust. Courtesy of The Fleming Collection.

Compartir:

Facebook
Twitter

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¡Descarga ahora el último número de nuestra revista!

La Kunstbibliothek sigue el rastro de ‘Bizarre’ desde la literatura de Dante hasta las teorías contemporáneas de la conciencia

La Kunstbibliothek de los Museos Estatales de Berlín presentará en el Kulturforum ‘BIZARRE. La historia de la palabra más extraña del mundo’, una exposición sobre más de setecientos años de usos del término «bizarre». Abierta del 27 de noviembre de 2026 al 29 de marzo de 2027, reunirá pinturas, dibujos, estampas y libros para examinar su relación con la furia, los sueños y la invención artística, hasta llegar a las teorías contemporáneas de la conciencia y la cosmología.

Los tiburones de CosmoCaixa, entre el miedo aprendido y la amenaza real

El tiburón blanco ocupa un lugar privilegiado en el imaginario del peligro. Su celebridad, sin embargo, apenas permite reconocer la diversidad de un grupo que reúne más de 550 especies descritas, medio centenar de ellas presentes en el Mediterráneo. Esa distancia entre la imagen que hemos construido y el conocimiento de los animales sostiene ‘Tiburones. Los guardianes del océano’, la exposición con la que el Museo de la Ciencia CosmoCaixa aborda su biología y su importancia para el equilibrio oceánico. La propuesta sitúa el temor humano dentro de una historia natural mucho más extensa, que obliga a examinar también nuestra responsabilidad en su conservación. La exposición podrá visitarse en Barcelona hasta el 26 de septiembre de 2027.

Juana González y la imaginación insumisa de ‘Indómita pintura’ en CentroCentro

CentroCentro dedica a Juana González su primera exposición institucional en Madrid, la más extensa hasta la fecha, con 34 piezas de la última década. Comisariada por Fernando Castro Flórez, reúne obras representativas y creaciones inéditas que amplían su trabajo hacia la escultura y la instalación. La muestra podrá apreciarse en CentroCentro hasta el 18 de abril de 2027.

‘Change Ringing’ de Justin Caguiat hace del repique una imagen cambiante

La pintura responde al calor y las campanas intervienen en su transformación. Justin Caguiat reúne en ‘Change Ringing’ obras cuyo funcionamiento vincula la temperatura, el sonido y la arquitectura de Serpentine South. Su primera exposición institucional en el Reino Unido, abierta hasta el 10 de enero de 2027, prolonga el proyecto iniciado en Madrid con ‘Zodiac Machine’. Entre ambos espacios se desarrolla una investigación sobre la dimensión espiritual de los edificios y los ritmos que organizan la vida cotidiana.

Doré y Rauschenberg ante el infierno de Dante en la Fundación Canal

El castigo tiene una historia visual. Gustave Doré lo representó mediante cuerpos sometidos, paisajes monumentales y sombras; Robert Rauschenberg introdujo en el universo dantesco las imágenes de la sociedad estadounidense del siglo XX. La Fundación Canal confronta ambas interpretaciones en ‘El infierno de Dante. Doré y Rauschenberg’, una exposición de 111 piezas que puede visitarse en Madrid hasta el 5 de enero de 2027.

Sápmi: entre la memoria del territorio y la creación contemporánea en Somerset House

Una señal de carretera puede contener una disputa histórica. En ‘SÁPMI’, Tomas Colbengtson interviene con grafiti sobre el nombre «Lappland» para inscribir la denominación con la que el pueblo sami reconoce su territorio cultural a pesar de que la colonización haya intentado desdibujarlo todo. La obra forma parte de ‘Through Our Eyes: Sámi Art and Culture’, que Somerset House presenta como la primera exposición colectiva del Reino Unido dedicada al arte y la cultura sami. La muestra, de entrada gratuita, reunirá en Londres, del 6 de noviembre de 2026 al 7 de febrero de 2027, trabajos de diecinueve artistas y creadores que relacionan las prácticas contemporáneas con los saberes artesanales, los derechos indígenas y las presiones sobre el territorio.

También te puede interesar

La Kunstbibliothek sigue el rastro de ‘Bizarre’ desde la literatura de Dante hasta las teorías contemporáneas de la conciencia

La Kunstbibliothek de los Museos Estatales de Berlín presentará en el Kulturforum ‘BIZARRE. La historia de la palabra más extraña del mundo’, una exposición sobre más de setecientos años de usos del término «bizarre». Abierta del 27 de noviembre de 2026 al 29 de marzo de 2027, reunirá pinturas, dibujos, estampas y libros para examinar su relación con la furia, los sueños y la invención artística, hasta llegar a las teorías contemporáneas de la conciencia y la cosmología.

El diccionario de la RAE 2026 y sus nuevas incorporaciones: ‘asere’, ‘influencer’, ‘turistificación’ o ‘gordofobia’

La lengua llega al diccionario con una vida anterior: circula por las calles, adquiere sentidos en los oficios y viaja entre países cuyos hablantes reconocen como propias palabras que otros necesitan consultar. La 24.ª edición del ‘Diccionario de la lengua española’, presentada el 30 de octubre de 2026 por la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española, modifica la manera de ordenar ese caudal. Sus acepciones se organizan por frecuencia de uso y afinidad de significado, mientras la edición impresa nace, por primera vez, de la digital. Trescientos años después del primer volumen del ‘Diccionario de autoridades’, la obra revisa la arquitectura desde la que describe el español.

Bonaire. La isla «B»

Entre las antiguas Antillas Neerlandesas se encuentran unas islas llamadas ABC: Aruba, Bonaire y Curazao. Visitamos la isla «B», la menor de las tres y la menos conocida. El pequeño aeroplano de la compañía Divi Divi procedente de Curazao se aproxima al aeropuerto internacional Flamingo. Sus doce ocupantes admiramos desde las ventanillas un Caribe de innumerables azules. Sobrevolamos el islote llamado Pequeña Bonaire, o Klein Bonaire, cuando unas intensas ráfagas de viento hacen oscilar la nave, que ahora parece un pájaro planeando a merced de las corrientes aéreas, de tal manera que, al aterrizar, dudo de si tomamos tierra en el centro de la pista gracias a la pericia del piloto o por pura casualidad.

Moreno Bernardi: ‘Atravesamos una crisis del lenguaje cuyas consecuencias son devastadoras en todos los ámbitos’

Hay algo hipnótico en la manera en que Moreno Bernardi recorre su educación artística, en la que la música de Beethoven y los espectáculos de Beyoncé encuentran lugar sin que tenga que justificar la convivencia. Esa libertad para reconocer lo que le interesa atraviesa más de ochenta piezas escénicas y sostiene su resistencia a quedar sujeto a una marca. Con ‘Tiempo de vida’, su adaptación del libro de Marcos Giralt Torrente, el director, actor y coreógrafo italiano regresa al escenario por una necesidad que describe como probablemente terapéutica: volver a experimentar lo que suele pedir a los demás. En conversación con Urban Beat, explica cómo compone la relación entre palabra, cuerpo, música e imagen para abordar la memoria de un hijo y por qué seguir aprendiendo exige preservar el encuentro entre generaciones. ‘Si cambias en función de cómo cambia el mundo, siempre te perderás. El mundo seguirá dando vueltas, incluso cuando esté perdido. Si te mantienes firme en tus ideas, tarde o temprano chocará contigo’. La obra está en pleno apogeo hasta el próximo domingo en Centre de les Arts Lliures de la Fundació Joan Brossa en la capital catalana.

Scroll al inicio

¡Entérate de todo lo que hacemos

Regístrate en nuestro boletín semanal para recibir todas nuestras noticias