Frida Kahlo vuelve a Londres no como una presencia encerrada en la solemnidad del museo, sino como una figura capaz de desbordar sus propios marcos. Coincidiendo con la apertura al público de ‘Frida: The Making of an Icon’ en Tate Modern, la capital británica ha activado un programa de intervenciones urbanas que lleva la imagen, la memoria y la influencia de la artista mexicana más allá de la sala expositiva. El fenómeno no se limita a una exposición de verano. Propone una lectura más amplia: la de una creadora cuya biografía, durante décadas convertida en mito, sigue funcionando como una gramática visual para hablar de cuerpo, dolor, deseo, política, feminismo, herencia mexicana e identidad queer.
El gesto más visible se encuentra en Carnaby Street, en pleno Soho, donde ‘¡Frida Icónica!’ ha convertido una de las calles más reconocibles de Londres en una instalación pública de fuerte carga simbólica. Allí, el papel picado mexicano, diseñado por la artista Alejandra Ballesteros, cae sobre la calle como una arquitectura ligera de color. No actúa solo como ornamento. Remite a una tradición popular, ceremonial y festiva, pero también a una manera de entender la imagen como tejido colectivo. Bajo esa lluvia suspendida de formas, motivos y escenas vinculadas a la vida y obra de Kahlo, Carnaby Street deja de ser únicamente un eje comercial y turístico para convertirse en un pasaje de memoria cultural. ‘¡Frida Icónica!’ permanecerá en Carnaby Street hasta el 31 de agosto.