Al frente de esta relectura se sitúa el violonchelista y director Josetxu Obregón, fundador de La Ritirata, quien asume la dirección del festival con una doble ambición: honrar el legado de la cita y activar energías nuevas. Su proyecto concentra el foco en Madrid —como ecosistema fértil de ensembles— para visibilizar la producción local de referencia y, al mismo tiempo, ensanchar horizontes con once orquestas de primer nivel en música antigua. El resultado es un programa de sello marcadamente español, con quince formaciones —todas radicadas en nuestro país salvo una— y una presencia estelar que vertebra la edición.
Ese nombre propio es William Christie, leyenda viva de la interpretación histórica y director de Les Arts Florissants, único conjunto internacional invitado. Christie inaugura el festival el 29 de marzo en Teatros del Canal con el Miserere y la Misa de réquiem de André Campra, dos obras de madurez que resumen la densidad espiritual del Barroco francés. Dos días después, en el mismo escenario, vuelve con una cima del repertorio: las Lecciones de Tinieblas para Miércoles Santo de Marc-Antoine Charpentier. Y clausura el ciclo el 20 de abril en el Auditorio Nacional de Música junto a la Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid, interpretando la Harmoniemesse, última gran obra de Franz Joseph Haydn.
La edición pivota también en torno a Johann Sebastian Bach, entendido no como monumento aislado, sino como nodo de una tradición. El propio Obregón reafirma ese compromiso dirigiendo la Pasión según San Juan en la Capilla del Palacio Real, al frente de La Ritirata, con el Coro de la Comunidad de Madrid y siete solistas. El festival propone, así, un Bach vivo: coral, instrumental, transcrito, contextualizado.
En esa línea dialogante se inscribe Accademia del Piacere, fundada y dirigida por Fahmi Alqhai, que presenta In dolce jubilo en la Basílica de San Miguel: corales bachianos para cuarteto de violas de gamba y órgano, junto a las voces del coro infantil Las Veredas. Desde Andalucía llega la Orquesta Barroca de Sevilla, pionera en la interpretación con criterios históricos en España, para recorrer la espiritualidad del Barroco italiano con la Salve regina de Nicola Porpora y el Stabat mater de Antonio Vivaldi, en diálogo con la mezzosoprano Beatriz Oleaga.
El retrato bachiano se completa con Universo Bach, a cargo de María Espada y la orquesta La Madrileña, que contrapone el virtuosismo instrumental (conciertos BWV 1041 y 1060) y la intensidad de la cantata (BWV 209 y 199). La joven formación Basso Nova, dirigida por Ismael Campanero, explora Dimensión Bach en Real Coliseo Carlos III, trasladando el teclado bachiano a una escritura camerística inspirada en la práctica de la transcripción del propio compositor.
El festival amplía el foco hacia los antecedentes y entornos de Bach. Tiento Nuovo, bajo la dirección del clavecinista Ignacio Prego, propone Bach antes de Bach junto al contratenor Carlos Mena, situando al autor alemán como resultado de una herencia estilística y familiar. En paralelo, Música Boscareccia presenta De profundis en la Capilla del Palacio Real, con repertorio sacro germánico previo a Bach.
El Seicento italiano ocupa un espacio propio. Hippocampus, proyecto del clavecinista Alberto Martínez Molina, ofrece Jubilet tota civitas con un componente recitado: la actriz Gonzala Martín Scherman interpreta en castellano textos que dialogan con el canto en latín de las sopranos Manon Chauvin y Agnieszka Grzywacz. Por su parte, Echo et Dulce, creado por la flautista Tamar Lalo, traza en Ecos de silencio y luz un viaje instrumental entre Renacimiento y Seicento, explorando la dialéctica entre sonido, pausa y espiritualidad.
La palabra también tiene lugar en una propuesta singular: El camino de Simón de Cirene, concebida y narrada por el director de escena Ignacio García en San Lorenzo de El Escorial, donde Concerto 1700, ensemble madrileño dirigido por Daniel Pinteño, acompaña a Carlos Mena con música de Domenico Scarlatti, Corselli, Vivaldi, Bach y Georg Philipp Telemann.
El festival refuerza, además, la recuperación del patrimonio español con dos hitos. Jácaras del Zéfiro, creado por el barítono Víctor Cruz, estrena en Avecillas: tonos al Santísimo Sacramento seis piezas de Alonso de Torices, Sebastián Durón, Joan Barter, Juan Hidalgo y un autor anónimo. Y Forma Antiqva, bajo la dirección de Aarón Zapico, presenta Sancta Ovetensis, fruto del trabajo en el Archivo Capitular de la Catedral de Oviedo, con cinco piezas del turolense Joaquín Lázaro, interpretadas por la soprano Jone Martínez.
Como novedad pedagógica, el festival abre una puerta a los más jóvenes con Euskal Barrokensemble y El Euskelele en el Centro Comarcal de Humanidades Sierra Norte: música, cuento e ilustración a partir del instrumento ideado por Enrike Solinís, pensado para público desde los tres años.
Con una cartografía de espacios que va de la Basílica de San Miguel a la Capilla del Palacio Real, de Teatros del Canal al Auditorio Nacional, esta 36ª edición reafirma identidad y marca horizonte. El Festival Internacional de Arte Sacro se reconoce en el Barroco para proyectarse hacia delante: rigor histórico, músculo local, diálogo de repertorios y una ambición clara de referencia europea.









