Urban Beat Contenidos

Entrevistamos a Marina de Tavira tras su paso por Madrid con “Antígona González”

La aclamada actriz mexicana Marina de Tavira ha protagonizado recientemente en Contemporánea Condeduque, Madrid, la obra “Antígona González”. Con motivo de este estreno, la intérprete reflexiona sobre el mito como herramienta política, el teatro como responsabilidad ética y la urgencia de nombrar a los desaparecidos desde la escena contemporánea. Un montaje que llega envuelto en una densidad historiográfica y simbólica que desborda lo estrictamente teatral. No se trata solo de una obra que cruza el Atlántico, sino de una pregunta ética puesta en escena: una relectura del mito clásico desde una herida contemporánea que sigue supurando. A partir del poema escénico de la escritora mexicana Sara Uribe, la figura de Antígona reaparece despojada de solemnidad arqueológica para encarnarse en una realidad marcada por la desaparición forzada, el duelo suspendido y la obstinación de quienes se niegan a olvidar. Esta versión no pretende actualizar el mito, sino devolverle su filo político. Antígona vuelve a ser la figura que se enfrenta al Estado cuando este decide quién merece ser llorado y quién debe permanecer enterrado en el silencio. En esa tensión entre ley y ética, la obra encuentra su núcleo y desplaza el foco hacia las mujeres que hoy, en México y en otros territorios, sostienen la búsqueda de los ausentes como un acto de resistencia cotidiana. La puesta en escena articula un lenguaje sobrio y profundamente simbólico, donde el bordado —acción colectiva ligada históricamente al cuidado— se transforma en gesto escénico y en archivo vivo: coser nombres, insistir en el trazo, bordar contra la desaparición. En esta entrevista, la actriz y creadora reflexiona sobre su vínculo vital con Antígona, el teatro como espacio de responsabilidad y la necesidad de crear obras que no tranquilicen, sino que incomoden. Un diálogo que no habla solo de teatro, sino de por qué seguir haciendo arte cuando el mundo duele.

Marina de Tavira es una de las actrices más sólidas y respetadas de la escena contemporánea mexicana, con una trayectoria marcada por el rigor teatral, la densidad ética de sus elecciones artísticas y una proyección internacional construida sin estridencias.

Formada principalmente en el teatro, de Tavira ha desarrollado una carrera profundamente ligada a la escena, donde ha trabajado de manera continuada como actriz, directora y productora. Es miembro fundadora de Incidente Teatro, compañía desde la que ha impulsado proyectos escénicos de fuerte calado político y literario, apostando por textos complejos y miradas críticas sobre la realidad social.

Su salto definitivo al reconocimiento internacional llegó con el cine. En 2018 fue nominada al Óscar a Mejor Actriz de Reparto por su interpretación en Roma, de Alfonso Cuarón, convirtiéndose en una de las pocas actrices mexicanas en alcanzar esa distinción. El papel consolidó su presencia en el panorama audiovisual global sin desplazar su compromiso con el teatro, que sigue siendo el eje vertebrador de su carrera.

En televisión ha participado en series de prestigio como Narcos: México y La Ingobernable, ampliando su registro interpretativo y su alcance internacional.

En los últimos años, Marina de Tavira ha reafirmado su perfil como intérprete comprometida, interesada en proyectos donde el arte funciona como espacio de pensamiento, memoria y resistencia. Su trabajo con Antígona González confirma una línea coherente: un teatro que no busca consolar, sino interpelar.

¿Cómo se desarrollaron tus inicios en el mundo de las artes escénicas?

Creo que desde la primera vez que vi teatro —a muy temprana edad— me enamoré profundamente de ese fenómeno y supe que quería dedicarme a ello. Crecí muy cerca del mundo del teatro y, desde que tomé la decisión de estudiarlo, no he dejado de hacerlo.

Esta es la primera vez que traigo un trabajo a España, y eso me emociona mucho. Mis raíces nacen aquí: tengo familia española que, de algún modo, migró a México. Así que venir a España y presentar esta obra en particular —de la que ahora hablaremos— es algo muy importante para mí, porque es una historia que necesitaba contar fuera de mi país. Es un momento muy especial.

Recientemente has estrenado la obra Antígona Gonzáles en Contemporánea Condeduque de Madrid. ¿Cómo se gestó dicho  proyecto?

Es un texto de la poeta mexicana Sara Uribe. Se trata de un poema escénico basado en la figura mítica de Antígona, reinterpretada desde una perspectiva social profundamente vinculada a lo que yo llamaría una tragedia nacional en México: la desaparición forzada.

Antígona es ese personaje que quiere enterrar a su hermano y que, ante la prohibición del Estado —que lo considera un enemigo— decide hacerlo igualmente porque encuentra en ese acto un valor ético irrenunciable. Al colocar a Antígona en un país que vive una crisis de cuerpos que no pueden ser sepultados, de miles de familias que buscan a sus seres queridos sin poder enterrarlos, la figura adquiere una relevancia brutal. Es una reinterpretación dolorosísima, pero absolutamente urgente.

El texto de Sara Uribe articula distintas voces de las Antígonas que se han escrito a lo largo de la historia, sobre todo en Latinoamérica, pero también en España y, por supuesto, en la tradición griega de Sófocles. A ello se suman testimonios reales de personas que buscan a sus familiares desaparecidos. El resultado es un poema concebido para ser representado: una polifonía donde conviven las Antígonas y las voces de las familias.

¿Qué hay de ti en Antígona y qué hay de Antígona en ti?

Antígona es un personaje que me obsesiona desde antes de entrar a la carrera de teatro. La leí en la preparatoria y me enamoré profundamente de ella. En el texto original es una mujer muy joven, casi una niña, que se levanta contra lo que considera injusto y que, aun sabiendo las consecuencias —la muerte—, no puede dejar de actuar. Para mí es el personaje ético por excelencia: frente a la injusticia, no puede no hacer nada.

Además, es uno de los personajes más reescritos de la historia de la literatura universal. Probablemente el que más versiones tiene. En España, por ejemplo, están la Antígona de María Zambrano o la de José Bergamín. Hay muchísimas más.

Durante años quise hacer una Antígona. Pensé mucho en el personaje hasta que llegó a mis manos el texto de Sara Uribe. Ahí me encontré con la Antígona mexicana, la más dolorosamente mexicana posible, y supe que esa era la que tenía que hacer.

Fue un recorrido vital que empezó en la adolescencia, leyendo a Sófocles, pasando por Antígonas europeas y, finalmente, descubriendo a las latinoamericanas, que tienen otra urgencia que decir, ligada a la problemática de nuestro continente. Todo ese trayecto confluyó en esta obra: mi amor por el personaje y mi necesidad de hablar de una crisis que vivimos en México, en Latinoamérica y, diría, en el mundo.

¿Cómo ha sido el trabajo con tu hermana Cecilia  y con el equipo en general en la obra? ¿Cómo habéis construido la metáfora del bordado como un potente elemento simbólico que vertebra el montaje?

El bordado surgió de manera muy orgánica. Durante la investigación descubrimos que muchas personas buscadoras, sobre todo mujeres, se reúnen a bordar como una forma de expresión colectiva: para hablar, para dejar testimonio, para escribir nombres y mensajes de quienes están buscando. Es una práctica vinculada históricamente a los cuidados y al trabajo femenino.

Cuando pensamos cómo acompañar escénicamente este poema —que no da demasiadas indicaciones de puesta en escena—, el bordado apareció como un lenguaje que decía mucho, que dialogaba con el proceso de duelo y búsqueda.

Mi hermana Cecilia es artista bordadora y ha investigado profundamente el significado del bordado en la vida de quienes lo practican. Mientras buscábamos el sentido plástico del montaje, pensé en ella de inmediato.

Has abordado en ciertas ocasiones el hecho de que el arte debe apelar a lo humano, quizás debe atravesar, un poco, al sentido político. ¿Crees que el artista tiene hoy una responsabilidad contestataria más allá de la interpretación común?

Sin duda. Para mí, la interpretación y las artes en general son un medio, no un fin. No concibo la actuación como un objetivo en sí mismo, sino como un vehículo para comunicar algo más grande, para generar un pensamiento colectivo, para mover conciencias, aunque sea desde un gesto pequeño.

El teatro tiene la capacidad de hacernos pensar, de volvernos un poco más empáticos, de llevarnos a nuestra vida cotidiana con otra mirada y quizá con la voluntad de aportar algo, por mínimo que sea, a un mundo más justo.

Tu obra aborda problemáticas locales con resonancia universal. Como mujer, ¿desde dónde denuncias?

En Antígona González el hecho de que sea una mujer es clave. Los colectivos de búsqueda están formados mayoritariamente por mujeres que no se cansan, que llegan hasta las últimas consecuencias para encontrar a quienes aman. Desde Sófocles, Antígona es la única figura femenina que se enfrenta directamente al sistema. Hoy, las personas buscadoras también se enfrentan al sistema, porque este no las reconoce ni las acompaña. Hay un paralelismo muy fuerte ahí.

Y en este punto juega un papel crucial el miedo.

 Totalmente.

 ¿Cómo ves el teatro que se hace hoy en México y Latinoamérica respecto a Europa?

 Estoy mucho más en contacto con el teatro latinoamericano, especialmente el mexicano, y creo que es un panorama vastísimo, muy potente. México es una capital teatral importante, y actualmente hay muchas puestas en escena que están intentando que el teatro sea portavoz del dolor que vivimos, especialmente en torno a la violencia y las desapariciones. Para mí, el teatro es un espacio de denuncia, sin duda.

Eres fundadora de Incidente Teatro,  una productora de teatro independiente profesional en México. ¿Qué significa para ti generar tus propios espacios de creación frente a las instituciones públicas?

Incidente Teatro ha sido el vehículo que me ha permitido llevar a escena los textos que considero urgentes, necesarios, aquellos con los que me identifico. Muchas veces trabajamos de la mano de instituciones públicas, pero la independencia para elegir qué decir ha sido fundamental. Para mí, el camino en el teatro empieza siempre por el “qué”: ¿qué quiero decir?, ¿cómo?, ¿con quién? Normalmente parto del texto dramático, y es el texto el que me va mostrando el camino.

¿Qué es para Marina de Tavira el éxito?

Una de las raíces etimológicas de “éxito” tiene que ver con entregar el mensaje. Para mí, eso es lo esencial: que aquello que necesitas decir encuentre su forma, su camino y sus interlocutores.

¿Qué consejo darías a las nuevas generaciones de artistas?

Que busquen qué es lo que quieren decir. Que entiendan que la actuación, el teatro, el cine o la literatura son medios para algo más. Si el fin es solo la actuación, se vuelve algo narcisista y termina vaciándose de sentido porque ahí  hay algo se pervierte, se aliena y ya no encuentra salida. Hay que ir más allá de uno mismo. No hablo del mensaje como moraleja de la vida, sino como necesidad:¿ qué quieres transmitir? ¿por qué actúas? y ¿para qué?

 ¿Cómo ves la relación entre teatro y nuevas tecnologías como la IA?

Todavía no lo entiendo del todo, lo confieso. Quizá por eso hago teatro: es un lenguaje ancestral que puede escapar a todo eso. Para sobrevivir, el teatro tiene que seguir siendo lo que es: presencia viva entre quienes lo hacen y quienes lo atestiguan. Es decir, para que sobreviva y para que siga siendo el mismo, tiene que no ser parte de esas nuevas formas de comunicación. Nada puede sustituir eso.

Y por eso no puede cambiar, no puede morir, porque nada lo puede sustituir, porque requiere de eso necesariamente para ser sí mismo.

¿En qué nuevos proyectos estás enfrascada de cara al futuro?

Tengo varios proyectos teatrales en mi ciudad. Voy a reestrenar dos obras que presenté el año pasado. Una es Un tranvía llamado deseo, de Tennessee Williams, que retomaré en Ciudad de México. También trabajo en La niña en el altar, de la dramaturga irlandesa Marina Carr, vinculada a La Orestíada, retomando nuevamente a los griegos para hablar de la guerra y el presente. Y, por último, quiero agradecer a Contemporánea Condeduque, de la mano de se director  Jorge Volpi, por darnos la oportunidad de presentar nuestro trabajo en Madrid. Estamos muy felices de poder traer esta obra a la ciudad y ojalá quienes se sientan convocados puedan acompañarnos en próximas funciones.

Compartir:

Facebook
Twitter

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Urbanbeat Julio 2024
¡Descarga ahora el último nùmero de nuestra revista!

Falk Richter presenta “The Silence” en el Teatro Valle-Inclán: memoria, trauma y autoficción

En “The Silence”, obra de autoficción presentada ahora en una nueva versión en alemán, el dramaturgo y director Falk Richter se adentra en la zona más frágil de su biografía: la memoria familiar como campo de batalla. El punto de partida es una ausencia irreversible —la muerte de su padre antes de que pudiera producirse una conversación reparadora— que activa un dispositivo escénico basado en el enfrentamiento íntimo con su madre. No hay aquí voluntad de ajuste de cuentas tardío, sino una excavación metódica en capas de silencio, trauma y negación acumuladas durante décadas.
La producción, que tuvo una primera versión estrenada en el TNS de Estrasburgo en coproducción con el MC93 de Bobigny y la Maison de la Culture d’Amiens, fue invitada al Theatertreffen 2024, consolidando su relevancia en el circuito escénico europeo. Ahora, el montaje podrá verse del 10 al 12 de abril en el Teatro Valle-Inclán, donde el público español tendrá la oportunidad de enfrentarse a este dispositivo escénico de memoria y confrontación.

“Ellas Crean 2026”: el talento femenino dialoga con el patrimonio

La presentación de la 22ª edición de “Ellas Crean” no fue un mero acto institucional, sino una declaración de intenciones. Celebrada en el Centro Cultural Eduardo Úrculo, la elección del espacio adelantaba ya uno de los ejes narrativos de esta edición: el protagonismo del distrito de Tetuán como territorio cultural activo y permeable, capaz de dialogar de tú a tú con algunos de los grandes museos estatales de Madrid. Del 5 al 15 de marzo de 2026, el festival decano de la cultura creada por mujeres volverá a desplegar una programación concentrada, diversa y gratuita que propone una lectura transversal de la creación contemporánea femenina.

“La última noche con mi hermano”: teatro desde la herida para sostener a los vivos

“Teatro hecho por los muertos para sostener a los vivos”. La frase no funciona aquí como un lema poético, sino como una declaración de intenciones. Con ella podría resumirse el pulso íntimo y político de “La última noche con mi hermano”, el nuevo montaje escrito y dirigido por Alfredo Sanzol, una coproducción del Centro Dramático Nacional y el Teatre Nacional de Catalunya que se presenta en Madrid hasta el 5 de abril.

La compañía Alicia Soto-Hojarasca celebra tres décadas de danza con “Paisajes humanos”

Tras tres décadas de trayectoria artística, la compañía Alicia Soto-Hojarasca presenta “Paisajes humanos”, una pieza de danza-teatro concebida como cierre y síntesis de un recorrido prolongado por la creación escénica contemporánea. La obra no funciona como un resumen retrospectivo, sino como un punto de llegada: una destilación de treinta años de investigación coreográfica en los que Alicia Soto ha desarrollado más de treinta espectáculos, articulados de forma orgánica en ciclos temáticos. Cada uno de ellos ha explorado una pregunta distinta; en esta ocasión, el eje es la contemplación.

“Seré”: la ventriloquia como acto de justicia escénica

“Seré” es una pieza de teatro documental que no se limita a representar el pasado: lo invoca, lo hace hablar y lo obliga a ocupar un cuerpo presente. En el marco de Canal Hispanidad, este montaje propone una experiencia escénica tan austera en sus medios como devastadora en su alcance ético y emocional; y podrá apreciarse del 12 al 15 de febrero, la Sala Negra de Teatros del Canal de Madrid.

“Antígona González” aterriza en Contemporánea Condeduque de la mano de Marina de Tavira

El escenario de Contemporánea Condeduque, acoge del 12 al 14 de febrero una de las propuestas escénicas más contundentes de la temporada: “Antígona González”, de la escritora mexicana Sara Uribe. Lejos de una adaptación convencional del mito griego, la obra despliega un tejido poético y testimonial que convierte la tragedia clásica en una denuncia viva de la violencia contemporánea en México, una herida abierta marcada por las desapariciones forzadas. La pieza cobra una intensidad particular gracias a la interpretación de la actriz mexicana Marina de Tavira, nominada al Premio Óscar por su trabajo en Roma, dirigida por Alfonso Cuarón.

También te puede interesar

Christian Petzold regresa con “Espejos n.º 3”, una exploración del duelo y de los vínculos que sobreviven a la memoria

El cine de Christian Petzold ha hecho de la intimidad herida y de las identidades desplazadas uno de sus territorios más persistentes. Su nueva película, “Espejos n.º 3”, prolonga esa exploración desde un relato donde el duelo, la memoria y la fragilidad de los vínculos se entrelazan con una delicada atmósfera de misterio. La película llegará a las salas de cine el próximo 10 de abril, con distribución de Filmin. El estreno comercial se produce después de un recorrido festivalero que ha situado el film en algunos de los principales escaparates del cine europeo.

Valerio Rocco Lozano: “Hoy en día ser europeísta se va a convertir cada vez más en algo heroico y subversivo; el Círculo de Bellas Artes va a estar ahí defendiendo esa concepción transnacional de la cultura”

Valerio Rocco Lozano , Director del Círculo de Bellas Artes de Madrid desde 2019, encarna una figura poco frecuente en la gestión cultural contemporánea: la de un intelectual que combina la reflexión académica con la dirección de una institución histórica. Profesor de Historia de la Filosofía Moderna en la Universidad Autónoma de Madrid —donde se doctoró en 2011—, su trayectoria investigadora se ha centrado en el idealismo alemán, especialmente en Hegel, así como en la influencia del mundo romano en las ideologías políticas modernas. Editor, coordinador de publicaciones y participante en proyectos europeos de investigación, Rocco ha desarrollado un perfil que cruza pensamiento filosófico, política cultural y debate público. En esta entrevista reflexiona sobre el papel del Círculo de Bellas Artes en un tiempo marcado por nuevas tensiones geopolíticas, desigualdades crecientes y transformaciones culturales profundas, defendiendo la institución como un espacio de pluralidad, confrontación intelectual y apertura a la ciudadanía.

Hombres G amplían la gira “Los mejores años de nuestra vida 2026” y preparan su salto a Latinoamérica

La banda madrileña Hombres G continúa consolidando uno de los regresos más celebrados del pop español con la ampliación de su gira “Los mejores años de nuestra vida 2026”, que suma nuevas fechas en España y confirma su desembarco en Latinoamérica a partir del próximo mes de octubre.
Con 24 conciertos ya programados en territorio español, el tour añade ahora una nueva parada en Torrejón de Ardoz, reforzando un itinerario que recorrerá algunas de las ciudades más importantes del país. La gira arrancará el 16 de mayo en Albacete y continuará por plazas clave del circuito musical español como Sevilla, Valencia, Barcelona, Zaragoza, A Coruña o Palma de Mallorca, entre otras.

“La voz de Hind”: el cine como resistencia frente al silencio del mundo

La película “La voz de Hind”, dirigida por la cineasta tunecina Kaouther Ben Hania, se ha convertido en una de las obras más conmovedoras del panorama cinematográfico reciente. El largometraje representa a Túnez en la carrera por el Premio Óscar a la mejor película internacional, consolidando una trayectoria internacional que ha situado a su autora entre las voces más relevantes del cine contemporáneo. La película se estrena en FILMIN el próximo 13 de marzo.

Scroll al inicio

¡Entérate de todo lo que hacemos

Regístrate en nuestro boletín semanal para recibir todas nuestras noticias