Urban Beat Contenidos

Brassaï descifra los signos secretos de París en el Moderna Museet

El Moderna Museet de Estocolmo reconstruye la geografía nocturna y secreta de París a través de la mirada de Brassaï, uno de los grandes renovadores de la fotografía europea del siglo XX. Abierta hasta al 4 de octubre de 2026, ‘Brassaï. Los signos secretos de París’ reúne más de 160 fotografías en blanco y negro y constituye la primera gran presentación dedicada al artista en Suecia. La selección está formada por copias antiguas en gelatina de plata realizadas por el propio fotógrafo, circunstancia que permite contemplar las imágenes con las gradaciones, texturas y matices tonales concebidos originalmente por su autor. La exposición se adentra en el periodo más fértil de su trayectoria, situado fundamentalmente en la década de 1930, cuando Brassaï convirtió sus recorridos nocturnos por la capital francesa en una investigación visual sobre la ciudad, sus habitantes y las huellas anónimas depositadas en sus muros. París deja de ser en estas imágenes una sucesión de monumentos reconocibles para transformarse en una materia viva, compuesta por niebla, adoquines húmedos, luces de gas, habitaciones clandestinas y figuras que parecen surgir de la oscuridad.
Brassaï, La Torre Eiffel iluminada, 1931 © Sucesión de la Fundación Brassaï – Philippe Ribeyrolles 2026

Brassaï fue el seudónimo adoptado por Gyula Halász, nacido en 1899 en Brassó, Transilvania, territorio que entonces pertenecía a Hungría. Tras formarse en las academias de arte de Budapest y Berlín, se instaló en París en 1924, a los veinticinco años. Allí residiría durante el resto de su vida. El nombre artístico elegido, cuyo significado puede traducirse como “el de Brassó”, conservaba la memoria de un origen que nunca dejó de acompañarlo.

Durante sus primeros años parisinos trabajó como periodista y escribió para publicaciones húngaras y alemanas. La fotografía comenzó vinculada a sus encargos editoriales, aunque pronto se reveló como el medio más adecuado para preservar aquello que lo fascinaba. Dibujante, escultor, pintor y escritor, Brassaï encontró en la cámara una herramienta capaz de unir observación, literatura y experiencia urbana.

La muestra articula su producción alrededor de tres grandes territorios: París y sus habitantes, los retratos de artistas junto a sus obras y la extensa documentación de los grafitis encontrados en las calles. Esta organización permite comprender que su legado excede la célebre iconografía nocturna. Brassaï construyó un archivo complejo sobre la vida moderna, atento tanto a las fachadas monumentales como a los signos mínimos dejados por individuos desconocidos.

Brassaï, Claude el Gordo y su novia, en Le Monocle, ca 1932 © Estate Brassaï Succession – Philippe Ribeyrolles 2026

Su reconocimiento internacional llegó con ‘Paris de nuit’, publicado en 1933. El fotolibro reunió algunas de sus imágenes más emblemáticas: Notre-Dame, la Torre Eiffel, el metro, los bares, los salones de baile, los artistas, los obreros, los policías y los pequeños delincuentes. La ciudad aparecía envuelta en tonalidades suaves y densas, iluminada por farolas, escaparates y ventanas desde las que la luz penetraba en la oscuridad.

Aquellas fotografías nacieron durante largos paseos por Montparnasse, Montmartre y otros barrios alejados de los recorridos turísticos. Brassaï caminaba durante horas acompañado por su cámara y un trípode, observando cómo la noche modificaba la percepción de las calles. Puentes, mercados, pequeñas plazas y recintos feriales adquirían bajo su objetivo una cualidad casi escénica. La luz artificial aislaba figuras y objetos, mientras la niebla borraba las fronteras entre documento y ensoñación.

Su mérito consistió en descubrir lo extraordinario dentro de la realidad visible. Aunque colaboró con los surrealistas y compartió con ellos el interés por lo inesperado, se resistió a considerar irreales sus imágenes. El misterio de Brassaï no dependía de fabricar ficciones, sino de observar con suficiente intensidad lo cotidiano hasta revelar su dimensión oculta.

Brassaï, Escalier de la Butte Montmartre/Escaleras de Montmartre, ca 1937 © Estate Brassaï Succession – Philippe Ribeyrolles 2026

Después del éxito de ‘Paris de nuit’, recibió propuestas para publicar el material más íntimo obtenido en bares, burdeles, clubes homosexuales y salones de baile. En aquellas imágenes aparecía una comunidad nocturna formada por prostitutas, amantes, delincuentes, trabajadores y personajes de la bohemia parisina. Sin embargo, el endurecimiento de la censura en la posguerra impidió durante décadas que este conjunto pudiera difundirse abiertamente.

La publicación tuvo que esperar hasta 1976, cuando apareció ‘Le Paris secret des années 30’, traducido como ‘El París secreto de los años 30’. El volumen recuperó fotografías tomadas principalmente entre 1929 y 1934 y reconstruyó el ambiente de espacios como Le Monocle o Chez Suzy. Brassaï acompañó las imágenes con historias sobre personajes reales, entre ellos Kiki de Montparnasse, La Môme Bijou o Grand Albert, convirtiendo el libro en un testimonio fundamental sobre la vida clandestina de la capital francesa.

Los grafitis ocupan el núcleo conceptual de la exposición de Estocolmo. Desde comienzos de los años treinta y hasta finales de la década de 1950, Brassaï fotografió rostros, animales, máscaras, corazones y símbolos tallados o dibujados sobre las paredes. Los interpretó como una escritura elemental de la humanidad, un lenguaje sin autor ni reconocimiento oficial donde reaparecían el amor, la magia, el miedo y la muerte.

Brassaï, El encendedor de gas, rue Emile Richard/Lamplighter, Rue Émile-Richard, ca 1931 © Estate Brassaï Succession – Philippe Ribeyrolles 2026

La serie funciona como una arqueología de la imaginación colectiva. Cada muro conserva el vestigio de una presencia, de una protesta, de un deseo o de una acción desaparecida. De ahí procede el título ‘Los signos secretos de París’. Según la curadora Anna Tellgren, las fotografías invitan a descifrar las señales dejadas por los acontecimientos y por quienes habitaron la ciudad, buscando respuestas a sus numerosos enigmas.

El itinerario expositivo traduce esta interpretación en una secuencia espacial precisa. La primera sala presenta las legendarias vistas nocturnas de París y los personajes que emergían cuando la actividad diurna se extinguía. La estancia central está dedicada a la documentación de los grafitis, mientras que el último ámbito amplía el retrato de la vida parisina mediante escenas sociales, ambientes urbanos y figuras relacionadas con la cultura de su tiempo.

Los retratos de artistas completan la mirada de Brassaï sobre la modernidad. Su amistad con Pablo Picasso, iniciada en 1932, le permitió fotografiar al creador español en sus talleres y registrar sus esculturas. También retrató a Salvador Dalí, Henri Matisse, Pierre Bonnard, Georges Braque, Germaine Richier y Jacques Villon. Frente a su cámara, estos nombres fundamentales del arte moderno abandonaban parcialmente su condición pública y aparecían vinculados a sus espacios de trabajo, objetos y rutinas.

La muestra incorpora además ‘Tant qu’il y aura des bêtes’ —‘Mientras haya animales’—, cortometraje realizado por Brassaï a mediados de los años cincuenta. La película fue reconocida como el cortometraje más innovador en el Festival de Cannes de 1956 y confirma la amplitud de una práctica artística que nunca permaneció encerrada en un solo lenguaje.

Brassaï, Les mains de la cartomancer/Las manos del adivino, 1933 © Estate Brassaï Succession – Philippe Ribeyrolles 2026

‘Brassaï. Los signos secretos de París’ permite seguir los pasos de un artista que convirtió la caminata en método de conocimiento. Su cámara penetró en una ciudad situada entre la historia y la modernidad, entre el esplendor monumental y la marginalidad nocturna. Cada fotografía conserva la prueba de una presencia fugitiva: una pareja en un café, un farolero, una escalera vacía, una inscripción anónima o un rostro que la noche estuvo a punto de borrar.

El París de Brassaï continúa siendo reconocible porque nunca fue únicamente una ciudad física. Constituye un territorio mental elaborado con recuerdos, deseos, sombras y señales incompletas. En su obra, mirar significa interpretar; caminar, reconstruir; y fotografiar, impedir que el tiempo borre definitivamente aquello que alguna vez iluminó la oscuridad.

La exposición va acompañada de un extenso catálogo, publicado por Moderna Museet y Silvana Editoriale, de Milán. El catálogo reproduce las más de 160 fotografías incluidas en la exposición e incluye, entre otros textos, un artículo del propio Brassaï, otro de su sobrino Philippe Ribeyrolles y un ensayo inédito de la autora francesa Nina Bouraoui. Diseño: Malmsten Hellberg, Estocolmo.

Compartir:

Facebook
Twitter

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¡Descarga ahora el último número de nuestra revista!

¿Qué hay de Freud en Dalí?

Salvador Dalí pudo sustituir el psicoanálisis por la ciencia, la religión o el mundo clásico en el relato que construyó sobre sí mismo, pero jamás consiguió expulsar a Sigmund Freud de su pintura. Bajo los cuerpos reblandecidos, las figuras múltiples, los objetos sometidos a mutación y la aparente arbitrariedad de sus paisajes persistió una misma operación: hacer visible aquello que la conciencia prefería mantener oculto. La exposición presentada por el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza propone revisar la carrera completa del artista de Figueres a partir de esa relación. El proyecto sigue la presencia del pensamiento freudiano desde los primeros conflictos familiares de Dalí hasta sus composiciones tardías, cuando las referencias religiosas y científicas ocuparon el primer plano sin borrar el mecanismo psicológico que había organizado su mirada. La muestra, comisariada por Jaime Brihuega, podrá visitarse del 20 de octubre de 2026 al 24 de enero de 2027.

El arte vasco de Patxi Xabier Lezama vuelve a New York con una mirada mitológica y de vanguardia

Patxi Xabier Lezama sitúa la mitología y la memoria de Euskadi en el circuito internacional del arte contemporáneo. Pocas ciudades condensan el pulso del arte contemporáneo como Nueva York. Sus museos, galerías, ferias y centros culturales funcionan como un laboratorio donde conviven las grandes figuras consagradas con los artistas llamados a renovar el panorama internacional. Conseguir visibilidad en ese ecosistema no resulta sencillo. Por ello, la presencia creciente del escultor vasco Patxi Xabier Lezama en diversos espacios expositivos de la ciudad adquiere un significado que trasciende la trayectoria individual del artista y abre una reflexión sobre la vigencia de la escultura vasca en el siglo XXI.

«Orgullo y vergüenza» reconstruye la Polonia popular de Edward Dwurnik

El Museo de Arte Moderno de Varsovia revisa en «Orgullo y vergüenza» la producción de uno de los grandes cronistas visuales de Europa Central. A través de los ciclos «Deportistas» y «Trabajadores», la exposición examina la movilidad social, la dignidad de los orígenes y los conflictos afectivos que acompañaron la transformación política y económica de Polonia. Edward Dwurnik afirmaba que la pintura le había salvado la vida. La frase, repetida como una pieza esencial de su relato biográfico, condensaba algo más profundo que una vocación temprana: revelaba la conciencia de que el arte podía modificar el destino social de quien lo practicaba, apartarlo de un entorno hostil y permitirle construir otra identidad sin borrar por completo las huellas de su procedencia. El Museo de Arte Moderno de Varsovia recupera esa tensión en «Edward Dwurnik. Orgullo y vergüenza», una exposición comisariada por Łukasz Ronduda que podrá visitarse hasta el 28 de febrero de 2027. La muestra concentra su atención en la producción desarrollada durante las décadas de 1970 y 1980, principalmente a través de «Deportistas» y «Trabajadores», dos ciclos fundamentales para comprender la ambición social de una pintura que convirtió la cotidianidad polaca en documento histórico, escenario colectivo y disputa por el reconocimiento.

L.E.V. Matadero 2026 explora la memoria humana en el territorio incierto de la tecnología

L.E.V. Matadero regresará a Madrid del 17 al 20 de septiembre de 2026 con una programación que utiliza la tecnología para indagar en asuntos profundamente humanos: la fragilidad de la memoria, la percepción del cuerpo, la enfermedad, las fronteras y la posibilidad de reconocernos dentro de un entorno progresivamente modelado por sistemas digitales. La octava edición del Festival de Electrónica Visual y Realidades Extendidas convertirá distintos espacios de Matadero Madrid en un circuito de conciertos, performances, instalaciones y experiencias XR donde lo virtual no pretende sustituir la realidad, sino revelar algunas de sus zonas más inestables.

El Moderna Museet revisa el arte sueco de posguerra y las contradicciones del Estado del bienestar

El Moderna Museet de Estocolmo reúne alrededor de cien obras realizadas entre 1945 y 1979 para reconstruir un periodo en el que Suecia convirtió la prosperidad colectiva en horizonte político, mientras el arte comenzaba a preguntarse por el precio de aquella promesa. La exposición ‘¿Serás rentable, amiguito?’, hasta el 19 de septiembre de 2027, recorre más de tres décadas de experimentación formal, inquietud social y ruptura con las convenciones establecidas. El título procede del conocido cuadro de Peter Tillberg ‘¿Serás rentable, amiguito?’ (1972), una imagen que transforma el interior aparentemente ordinario de un aula en una interrogación sobre la disciplina, la productividad y el lugar reservado al individuo dentro del engranaje social. La pregunta dirigida al niño contiene una violencia discreta: no indaga quién llegará a ser, qué desea aprender o de qué manera comprenderá el mundo, sino cuánto rendimiento podrá ofrecerle.

El MuseumsQuartier reconstruye la historia de resistencia que transformó el paisaje cultural de Viena

El MuseumsQuartier de Viena celebra su 25.º aniversario mirando hacia el conflicto del que nació. Antes de convertirse en uno de los mayores complejos artísticos y culturales del mundo, el MQ fue una idea combatida, reformulada y expuesta durante décadas a cambios políticos, controversias arquitectónicas y campañas mediáticas que llegaron a poner en peligro su construcción. Aquello que hoy forma parte natural de la vida cotidiana vienesa estuvo repetidamente cerca de no existir.
La exposición ‘Visión y resistencia. Cómo el MuseumsQuartier transformó Viena’, presentada en el MQ Freiraum, reconstruye ese proceso mediante bocetos, maquetas arquitectónicas originales, planos, documentos históricos y titulares de prensa. Comisariada por Andreas Nierhaus y acompañada por un extenso catálogo, la muestra evita ofrecer una celebración complaciente del aniversario. Su relato permite comprender que la identidad del MuseumsQuartier no surgió de un proyecto lineal, sino de una prolongada disputa sobre la ciudad, la arquitectura y el lugar que debía ocupar la cultura contemporánea dentro de ambas. La exposición podrá apreciarse hasta el 25 de enero.

También te puede interesar

Coslada Radial lleva la creación contemporánea al corazón de la periferia madrileña

Durante tres días, Coslada dejará de funcionar únicamente como escenario para asumir una posición más ambiciosa: la de una ciudad que incorpora la creación contemporánea a su vida cotidiana. Del 18 al 20 de septiembre, la sexta edición de Coslada Radial distribuirá espectáculos y actividades por distintos rincones del municipio con una programación concebida para aproximar los nuevos lenguajes escénicos a públicos diversos.
Impulsado por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Coslada en Madrid, el festival reúne danza, teatro, música, propuestas familiares, experiencias no convencionales, talleres y acciones participativas. Su política de acceso mantiene una dimensión pública reconocible: las actividades serán gratuitas o exigirán una aportación simbólica de un euro cuando resulte necesario controlar el aforo.

Federico García Lorca sigue desaparecido porque España buscó tarde y mal sobre un mapa trazado por el franquismo

Noventa años después de su asesinato, Federico García Lorca continúa sin cadáver, sin tumba y sin una certeza científica capaz de clausurar el último acto de una tragedia que España ha administrado mediante testimonios fragmentarios, búsquedas tardías, errores institucionales y una resistencia casi orgánica a mirar debajo de su propia tierra. El poeta más universal de la literatura española del siglo XX permanece atrapado en una paradoja intolerable: todos saben aproximadamente dónde lo mataron, abundan las teorías sobre quiénes participaron en el crimen y se han escrito bibliotecas enteras alrededor de sus últimas horas, pero nadie ha logrado determinar dónde depositaron su cuerpo. La desaparición no constituye un apéndice accidental del asesinato. Forma parte del crimen.

Gabriel Azorín proyecta en ‘Anoche conquisté Tebas’ una mirada queer sobre los silencios masculinos

El cineasta conversa con Urban Beat sobre la gestación de ‘Anoche conquisté Tebas’, la vulnerabilidad masculina, el tiempo, la creación colectiva y la necesidad de defender un cine situado fuera de la lógica inmediata del mercado. Una tarde de invierno de 2017, Gabriel Azorín levantó la cabeza desde una bañera con forma de sarcófago en las termas romanas de Bande y descubrió que aquella oscuridad estrellada podía reunir varios tiempos y devolver a los hombres aquello que durante siglos habían aprendido a callar. De aquella imagen nació ‘Anoche conquisté Tebas’, una película nocturna, radical y deliberadamente antiproductiva que necesitó seis años de trabajo antes de llegar a Venecia. «He callado muchas conversaciones que no llegué a tener con mis amigos; no fui capaz de reconocerles determinados miedos, de relacionarme con su vulnerabilidad o de mostrar la mía. A través de esas termas y de sus aguas mágicas, los personajes se atreven a hacer lo que yo no hice. Es una de las ventajas de la ficción: puede ser mejor que la vida».
Desde su estreno mundial en las Giornate degli Autori, la ópera prima de ficción de Azorín ha pasado por Nueva York, Viena, Gante y Tesalónica; ha obtenido el Premio Especial FUNDOS en la Seminci, el Grand Prix Janine Bazin y una mención especial en Belfort, y ha sumado otro reconocimiento en el D’A de Barcelona. El próximo 28 de agosto llegará a los cines de Madrid. La crítica ha celebrado su fotografía, su dominio del espacio y su aproximación insólita a la intimidad de los hombres: «Yo diría que es una mirada queer sobre el universo heterosexual», afirma el director.
Esa resistencia a complacer forma parte del sentido de la película: Gabriel Azorín no filmó para conquistar el mercado, sino para construir un territorio donde la amistad, el miedo y la necesidad de afecto pudieran escapar de los códigos que históricamente han condicionado su expresión.
Nacido en Hellín en 1981, Azorín se formó en la ECAM y cursó un posgrado en la Elías Querejeta Zine Eskola. Es miembro del colectivo de investigación artística lacasinegra, junto a María Antón Cabot, Carlos Pardo Ros y Elena López Riera. Tras dirigir varios cortometrajes y el largometraje documental ‘Los mutantes’, ha debutado en la ficción con una obra ambientada casi por completo en las termas de Bande, en Ourense, donde jóvenes contemporáneos y soldados romanos quedan unidos por el agua, la noche y una misma necesidad de afecto.

¿Qué hay de Freud en Dalí?

Salvador Dalí pudo sustituir el psicoanálisis por la ciencia, la religión o el mundo clásico en el relato que construyó sobre sí mismo, pero jamás consiguió expulsar a Sigmund Freud de su pintura. Bajo los cuerpos reblandecidos, las figuras múltiples, los objetos sometidos a mutación y la aparente arbitrariedad de sus paisajes persistió una misma operación: hacer visible aquello que la conciencia prefería mantener oculto. La exposición presentada por el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza propone revisar la carrera completa del artista de Figueres a partir de esa relación. El proyecto sigue la presencia del pensamiento freudiano desde los primeros conflictos familiares de Dalí hasta sus composiciones tardías, cuando las referencias religiosas y científicas ocuparon el primer plano sin borrar el mecanismo psicológico que había organizado su mirada. La muestra, comisariada por Jaime Brihuega, podrá visitarse del 20 de octubre de 2026 al 24 de enero de 2027.

Scroll al inicio

¡Entérate de todo lo que hacemos

Regístrate en nuestro boletín semanal para recibir todas nuestras noticias