Urban Beat Contenidos

La Tate St Ives exhibe la visión posthumana de Emilija Škarnulytė en una exposición que une arte, ciencia y mitología

Este invierno, la Tate St Ives abre sus puertas a una exploración que desborda los límites del arte contemporáneo para internarse en las entrañas del tiempo. La protagonista es la artista lituana Emilija Škarnulytė, una creadora que trabaja en los márgenes —o quizá en las profundidades— entre el documental y la fantasía. Su obra, que podrá visitarse hasta el 12 de abril de 2026, transforma la galería en un laboratorio de inmersión poética donde la geología se confunde con la política y el cosmos late como una criatura antigua.
Emilija Škarnulytė, Æqualia 2023. Courtesy of the artist. Commissioned by Canal Projects and the 14th Gwangju Biennale.

Škarnulytė concibe su práctica como un diálogo con los sistemas invisibles del mundo: la energía nuclear, los residuos del progreso, las arquitecturas sumergidas del poder. Desde la mirada de una “arqueóloga del futuro”, se adentra en escenarios que la humanidad ha preferido olvidar: bases militares de la Guerra Fría, minas agotadas, laboratorios de neutrinos o centrales eléctricas abandonadas. En sus películas e instalaciones, estos lugares se presentan como fósiles de una civilización que alguna vez creyó dominar la materia, pero que dejó tras de sí un archivo de ruinas tóxicas y memorias radiactivas.

Su lenguaje visual transita entre la mitología y la ciencia. A veces aparece en escena como una figura anfibia, mitad humana, mitad criatura marina, que nada entre las aguas turbias del planeta —una suerte de oráculo posthumano que se desliza por las fronteras del tiempo. Otras veces se detiene en las “zonas muertas” del mar, esos territorios sin oxígeno donde la vida ha sido sofocada por la industria o por el cambio climático. Allí, la artista encuentra un espejo de nuestra especie: una humanidad que se asfixia lentamente en su propio invento.

Entre las obras que conforman la exposición, “Aldona” (2013) ocupa un lugar de especial ternura. En ella, Škarnulytė acompaña a su abuela —que da título a la pieza— en su paseo cotidiano por el Parque Grūtas, en el suroeste de Lituania. Rodeada de esculturas soviéticas, Aldona toca las figuras como quien palpa el fantasma de un pasado ideológico ya derrumbado. Ciega desde 1986, cuando los médicos sospecharon que la radiación de Chernóbil dañó sus nervios ópticos, la anciana encarna el precio silencioso del progreso nuclear. La cámara de su nieta convierte ese recorrido en una elegía sobre la memoria, la ceguera y la persistencia del tacto como última forma de conocimiento.

En Æqualia (2023), Škarnulytė lleva su imaginario hacia el mito y la metamorfosis. Es la tercera entrega de una trilogía de películas dedicadas a un panteón de deidades femeninas imaginarias, filmada en confluencias de ríos que fueron centros de extracción minera o energética. En ella, la artista se transforma en una quimera fluida —parte sirena, parte delfín rosado— que surca las aguas del Amazonas, en la confluencia donde el Solimões, blanco y denso por los sedimentos andinos, se mezcla con el río Negro, oscuro y cargado por la descomposición vegetal. Ese choque de corrientes se convierte en metáfora del propio planeta: un encuentro entre lo natural y lo artificial, entre los mitos del pasado y las catástrofes del presente, donde la belleza convive con la devastación.

Emilija Škarnulytė, Riparia, 2023. Courtesy of the artist. Co-produced with Ferme-Asile and Taurus Foundation for Art and Science.

Durante junio de 2025, Škarnulytė residió en los estudios Porthmeor de St Ives dentro del programa de residencias artísticas de la Tate. Allí desarrolló Telstar (2025), un cortometraje de 16 mm inspirado en la geografía mística de Cornualles. Siguiendo el rastro de leyendas y alineaciones telúricas, la artista exploró enclaves como el Árbol Seco, el menhir de Goonhilly Downs, la llamada “Pirámide de Cornualles” en St Austell, el círculo de piedras de Boskednan, Mên-an-Tol y Chun Quoit. Su recorrido unió el Neolítico con la era espacial, al visitar también la estación terrena de satélites de Goonhilly, trazando una continuidad entre los templos megalíticos y las antenas parabólicas: dos arquitecturas erigidas para comunicarse con lo invisible.

La exposición en Tate St Ives articula estos trabajos en una instalación de gran escala, donde las películas se expanden en el espacio como constelaciones líquidas. Las estructuras arquitectónicas de la galería invitan al espectador a mirar desde distintos ángulos —de lo microscópico a lo cósmico—, mientras esculturas de vidrio y cajas de luz amplían la experiencia sensorial. El conjunto demuestra la amplitud de la práctica de Škarnulytė y su convicción de que mitología y tecnología no son opuestos, sino fuerzas gemelas que definen nuestra manera de imaginar el mundo.

Una artista entre mundos

Nacida en Lituania, Emilija Škarnulytė ha construido una trayectoria internacional que combina precisión conceptual y una profunda poética visual. Su obra ha sido exhibida en instituciones como MoMA PS1, Palais de Tokyo, Louisiana MoMA, Villa Medici, MORI Art Museum, Kiasma, y en bienales como Gwangju y Helsinki. Ha protagonizado exposiciones individuales en Kunsthall Trondheim, Canal Projects (Nueva York), Kunsthaus Göttingen, Ferme-Asile (Sion) y Kunsthaus Pasquart (Biel/Bienne), entre otras.

Entre los reconocimientos que ha recibido destacan el Premio Ars Fennica 2023 y el Premio de Arte Generación Futura 2019. Representó a Lituania en la XXII Trienal de Milán y participó en el Pabellón Báltico de la Bienal de Arquitectura de Venecia de 2018. Sus películas integran colecciones del Centro Pompidou, la Fundación Kadist, Kiasma, la Fondazione In Between Art and Film, el HAM, el FRAC Córcega, el LNMA, el MO Museum y numerosas colecciones privadas.

Su trabajo audiovisual ha sido proyectado en la Tate Modern y la Serpentine Gallery de Londres, el Pompidou de París, el MoMA de Nueva York y en festivales como Oberhausen, Visions du Réel, Rotterdam y Busan. Además, Škarnulytė es fundadora y codirectora de Polar Film Lab, un laboratorio de cine analógico con sede en Tromsø, Noruega, y forma parte del dúo artístico New Mineral Collective, dedicado a repensar la minería como acto político y poético.

En St Ives, su universo encuentra un eco natural: el horizonte marino, los acantilados que parecen respirar, el rumor mineral del Atlántico. Allí, entre el viento y el tiempo, Škarnulytė convierte la materia en un relato arqueológico de lo invisible: una sinfonía entre ruina y resurrección, donde el futuro se filma como si ya fuera un recuerdo.

Emilija Škarnulytė, Rakhne, 2023. Courtesy of the artist. Co-produced with Henie Onstad Triennial.

Compartir:

Facebook
Twitter

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¡Descarga ahora el último número de nuestra revista!

‘The Circle Project’ de Bouchra Khalili reconstruye las luchas migrantes que Francia dejó fuera de plano

Una huelga, una candidatura imposible, unos grupos de teatro y apenas unas pocas imágenes supervivientes. De ese archivo incompleto parte Bouchra Khalili para reconstruir en ‘The Circle Project’, que inaugura La Casa Encendida, la historia del Movimiento de Trabajadores Árabes (MTA) y de Al Assifa y Al Halaka, dos colectivos escénicos nacidos en la Francia de los años setenta al calor de las luchas migrantes por la igualdad de derechos. Más que restituir un episodio olvidado, la artista marroquí-francesa examina cómo una comunidad puede narrarse cuando buena parte de sus huellas ha desaparecido. La muestra podrá apreciarse del 10 de septiembre al 29 de noviembre.

Charli XCX deja atrás ‘Brat’ para perderse en la Varsovia de ‘Erupcja’

En el verano de 2024, el verde ácido de ‘Brat’ se había extendido por las redes sociales y las pistas de baile cuando Charli XCX llegó a Varsovia para rodar una película sin guion cerrado, con un equipo reducido y una idea todavía en construcción. Pete Ohs decidió filmarla en pleno ascenso del fenómeno, aunque eligió el camino menos previsible: alejarla de su imagen pública y confiarle un personaje tímido, vulnerable e incapaz de gobernar aquello que comienza a desear. El resultado es ‘Erupcja’, que ELÁSTICA estrena en cines este viernes 28 de agosto. La película llega a las salas españolas después de formar parte de la 16.ª edición del Atlàntida Mallorca Film Fest. Su título significa ‘erupción’ en polaco y anuncia una doble fractura: la del volcán que paraliza el viaje de sus protagonistas y la de una mujer que descubre, lejos de casa, que la vida prevista puede derrumbarse con la misma brusquedad que una certeza geológica.

‘Gone’ enfrenta a Eve Myles y David Morrissey en una partida de poder y control

‘Gone’, la nueva serie de George Kay, creador de ‘Lupin’ y ‘The Long Shadow’, reúne a David Morrissey y Eve Myles en torno a la desaparición de Sarah Polly, esposa del director de un prestigioso colegio privado. A partir del caso, el thriller explora la ambigua relación entre una detective y su principal sospechoso, mientras la aparente estabilidad de una familia respetable comienza a desmoronarse. Estrenada originalmente el 8 de marzo de 2026 en ITV1 e ITVX, ‘Gone’ podrá verse en España a partir del 1 de septiembre en Filmin.

‘Ser Hamlet’ disputa quién tiene derecho a encarnar el canon

Durante un año, ocho actores con síndrome de Down entraron en una sala de ensayo para descubrir qué podían decirle sus propias vidas a Hamlet. De las cerca de 500 horas que registraron aquel encuentro nació ‘Ser Hamlet’, el primer largometraje de Chela de Ferrari, estrenado mundialmente el 7 de agosto de 2026 en el Teatro NOS de la PUCP, dentro del Festival Internacional de Cine de Lima. Sus 82 minutos no relatan una hazaña de superación: observan a ocho profesionales disputar el derecho a ocupar Shakespeare sin pedir permiso a quienes todavía administran las fronteras del canon.

Gabriel Azorín proyecta en ‘Anoche conquisté Tebas’ una mirada queer sobre los silencios masculinos

El cineasta conversa con Urban Beat sobre la gestación de ‘Anoche conquisté Tebas’, la vulnerabilidad masculina, el tiempo, la creación colectiva y la necesidad de defender un cine situado fuera de la lógica inmediata del mercado. Una tarde de invierno de 2017, Gabriel Azorín levantó la cabeza desde una bañera con forma de sarcófago en las termas romanas de Bande y descubrió que aquella oscuridad estrellada podía reunir varios tiempos y devolver a los hombres aquello que durante siglos habían aprendido a callar. De aquella imagen nació ‘Anoche conquisté Tebas’, una película nocturna, radical y deliberadamente antiproductiva que necesitó seis años de trabajo antes de llegar a Venecia. «He callado muchas conversaciones que no llegué a tener con mis amigos; no fui capaz de reconocerles determinados miedos, de relacionarme con su vulnerabilidad o de mostrar la mía. A través de esas termas y de sus aguas mágicas, los personajes se atreven a hacer lo que yo no hice. Es una de las ventajas de la ficción: puede ser mejor que la vida».
Desde su estreno mundial en las Giornate degli Autori, la ópera prima de ficción de Azorín ha pasado por Nueva York, Viena, Gante y Tesalónica; ha obtenido el Premio Especial FUNDOS en la Seminci, el Grand Prix Janine Bazin y una mención especial en Belfort, y ha sumado otro reconocimiento en el D’A de Barcelona. El próximo 28 de agosto llegará a los cines de Madrid. La crítica ha celebrado su fotografía, su dominio del espacio y su aproximación insólita a la intimidad de los hombres: «Yo diría que es una mirada queer sobre el universo heterosexual», afirma el director.
Esa resistencia a complacer forma parte del sentido de la película: Gabriel Azorín no filmó para conquistar el mercado, sino para construir un territorio donde la amistad, el miedo y la necesidad de afecto pudieran escapar de los códigos que históricamente han condicionado su expresión.
Nacido en Hellín en 1981, Azorín se formó en la ECAM y cursó un posgrado en la Elías Querejeta Zine Eskola. Es miembro del colectivo de investigación artística lacasinegra, junto a María Antón Cabot, Carlos Pardo Ros y Elena López Riera. Tras dirigir varios cortometrajes y el largometraje documental ‘Los mutantes’, ha debutado en la ficción con una obra ambientada casi por completo en las termas de Bande, en Ourense, donde jóvenes contemporáneos y soldados romanos quedan unidos por el agua, la noche y una misma necesidad de afecto.

Steven Spielberg protagoniza la 18.ª Gala Benéfica de Cine del MoMA

Steven Spielberg ayudó a construir el Hollywood contemporáneo y también ha pasado medio siglo interrogando las consecuencias de aquella maquinaria. Convirtió el miedo en acontecimiento colectivo, devolvió los dinosaurios a la Tierra, hizo de la infancia una patria amenazada y llevó algunos de los grandes traumas del siglo XX hasta el centro del espectáculo popular. Esa doble condición —autor reconocible y figura decisiva de la industria— será el núcleo del homenaje que la 18.ª Gala Benéfica de Cine del Museo de Arte Moderno de Nueva York, presentada por CHANEL, le rendirá el 12 de noviembre de 2026.

También te puede interesar

Adam Pendleton reescribe la gramática de la abstracción en el Stedelijk

La abstracción puede parecer un territorio sin mundo, una superficie donde la forma se emancipa de aquello que representa. Adam Pendleton trabaja precisamente contra esa comodidad. En su obra, geometría, gesto y lenguaje no se retiran de la historia: permanecen sometidos a sus fricciones políticas, raciales y culturales. Esa tensión articula ‘Some Wild Kind of Language’, la primera exposición individual del artista en un museo de los Países Bajos, que podrá verse en el Stedelijk Museum de Ámsterdam del 10 de octubre de 2026 al 17 de enero de 2027.

‘Tiempo de correspondencia’ o el derecho a pensar despacio

En una época en la que casi todo mensaje parece exigir una respuesta inmediata, Xesús Fraga y Xerardo Quintiá recuperan una forma de comunicación que obliga a hacer exactamente lo contrario: esperar. ‘Tiempo de correspondencia’ nace del intercambio de cartas entre el Premio Nacional de Narrativa y el poeta y sitúa la amistad en un territorio poco habitual, lejos de la confidencia apresurada y también de la exhibición sentimental. Cada carta necesita tiempo para escribirse, silencio para llegar y atención para ser respondida. Ese intervalo, aparentemente improductivo, constituye el verdadero centro político y literario del libro. En tiempos de hiperconectividad, es una anomalía deliciosa empezar a pensar despacio.

Chun Zhang transforma el krabi krabong en una coreografía sobre poder y vulnerabilidad

La coreógrafa Chun Zhang, al frente de la compañía Yibu, presenta los días 17 y 18 de septiembre en la Sala Negra de Teatros del Canal Eclipse, una creación de 70 minutos que traslada el Krabi Krabong, arte marcial tailandés vinculado al manejo de armas y, en este caso, al doble bastón, al territorio de la danza contemporánea. Fuerza, identidad y empoderamiento femenino confluyen en una pregunta que atraviesa la pieza: qué puede hacer el cuerpo cuando la fractura exige resistencia, pero todavía deja espacio para la ternura y la cooperación.

¿Cuándo un niño deja de jugar y empieza a trabajar?

Un niño abre un regalo frente a una cámara durante la festividad de los Reyes Magos. La escena parece una idílica tarde en familia: ríe, se equivoca, enseña su habitación mientras sus padres graban. Sin embargo, cuando detrás de ese gesto existen millones de visualizaciones, acuerdos comerciales, calendarios de publicación e ingresos capaces de sostener una economía familiar, la intimidad cambia de naturaleza. El hogar continúa siendo hogar, pero puede funcionar también como espacio de producción, y el menor pasa a ocupar un papel económico y narrativo que quizá todavía no puede comprender plenamente. Ahí aparece una de las preguntas centrales de la cultura digital contemporánea: cuándo un niño que crea contenido empieza a trabajar, sin dejar de jugar.

Scroll al inicio

¡Entérate de todo lo que hacemos

Regístrate en nuestro boletín semanal para recibir todas nuestras noticias