Urban Beat Contenidos

Leonor Paqué presenta “Hermana Leonor. 20.000 kilómetros de confesión” un documental que desentraña los testimonios de los crímenes de pederastia de la Iglesia Católica

En España, los pecados más graves no se confiesan. Se archivan. Se tapan con sotanas viejas, con firmas que prescriben y con eufemismos administrativos que llaman “errores” a lo que en realidad fueron crímenes. De eso trata "Hermana Leonor. 20.000 kilómetros de confesión", el documental de Leonor Paqué, periodista y escritora que recorrió el país en su Renault Clío durante tres años, y visitó junto a su hermano Diego, 32 destinos por toda España en busca de quienes, como ella, fueron violados por sacerdotes, monjas o catequistas. Su viaje —doloroso, obstinado, necesario— pone rostro a una verdad que España aún no ha digerido: los abusos sexuales cometidos por miembros de la Iglesia no fueron casos aislados, sino un sistema amparado por décadas de silencio institucional. El documental, de 102 minutos, describe cómo los afectados viven su día a día con esa herida sangrante que la Iglesia Católica, se niega a reparar o asumir de una vez por todas.

El punto de partida es íntimo, pero el eco es colectivo. Paqué convierte su propia historia en un mapa de voces rotas que atraviesa el país de norte a sur, de conventos a colegios, de parroquias rurales a grandes catedrales. Lo hace sin victimismo y sin morbo, con la urgencia de quien sabe que el olvido también es una forma de violencia. En cada testimonio —un hombre que calló cuarenta años, una mujer que fue castigada por denunciar, un antiguo seminarista que aún busca la fe que perdió— se transparenta la misma herida: la traición de una institución que predicaba el amor mientras encubría el abuso.

España, según el informe del Defensor del Pueblo, acumula miles de denuncias por agresiones sexuales cometidas en contextos eclesiales. Es el país donde más casos documentados se han registrado en los últimos años, aunque la comparación internacional sea metodológicamente compleja. La magnitud de la cifra no se mide sólo en números, sino en la extensión del daño: familias destruidas, vocaciones truncadas, fe convertida en desconfianza. La base de datos de El País, que lleva años recopilando expedientes, sentencias y relatos, confirma un patrón que se repite con precisión siniestra: abusos cometidos en silencio, traslados de los agresores, archivos internos y un largo historial de impunidad.

El documental de Paqué irrumpe ahí, donde los informes se vuelven fríos y las cifras se diluyen en columnas estadísticas. Ella devuelve la voz a los cuerpos. Escucha lo que las instituciones callaron: las cartas que nadie respondió, las terapias interrumpidas por falta de apoyo, los recuerdos que todavía huelen a sacristía. Lo que emerge no es una colección de anécdotas, sino un espejo social: la radiografía de una nación que se declara laica, pero que aún rehuye juzgar a su Iglesia con el mismo rigor con que juzga a cualquier otra institución.

Los hallazgos oficiales del Defensor del Pueblo son contundentes: durante décadas, la jerarquía eclesiástica antepuso la protección del prestigio institucional a la defensa de los menores. Hubo traslados sistemáticos, procedimientos disciplinarios secretos y una ausencia casi total de cooperación con la justicia civil. A ello se suma un marco legal insuficiente: la mayoría de los delitos prescribieron, los autores murieron o fueron exonerados por falta de pruebas que la propia Iglesia ayudó a borrar. La consecuencia es un vacío: no sólo jurídico, sino moral.

Frente a ese vacío, Paqué propone otra forma de justicia: la de la palabra compartida. Su cámara recorre 20.000 kilómetros buscando eso que los tribunales no pueden otorgar del todo: el reconocimiento. En sus entrevistas, las víctimas se enfrentan no sólo a sus agresores, sino al país que no quiso escucharlas. Es, en cierto modo, un acto de desobediencia espiritual: hablar allí donde el confesionario exigía silencio.

Desde una perspectiva académica, el fenómeno exige una lectura estructural. Los abusos no se produjeron en el margen, sino en el centro de una cultura clerical construida sobre la autoridad masculina, la obediencia ciega y la ausencia de supervisión externa. Los mecanismos de encubrimiento —traslados, amenazas, pactos de confidencialidad— no fueron anomalías, sino procedimientos normalizados. Lo confirma la documentación judicial y periodística: cada caso revela una red de complicidades, una pedagogía del secreto.

En el plano comparado, España llega tarde. Irlanda, Francia, Alemania o Australia han desarrollado comisiones independientes y fondos de reparación que combinan justicia, memoria y prevención. Aquí, el proceso apenas empieza. El Parlamento ha abierto investigaciones y la Conferencia Episcopal ha pedido perdón, pero el perdón sin consecuencias es retórica. Faltan auditorías externas, fondos compensatorios y protocolos efectivos de prevención en escuelas y parroquias. Lo que sí abunda es la resistencia: la idea de que remover el pasado es atacar la fe. Paqué, con su documental, desmonta esa coartada. No se trata de destruir la Iglesia, sino de purificarla de sus propios fantasmas.

En términos sociales, Hermana Leonor actúa como catalizador de memoria. Obliga al espectador a asumir su parte de responsabilidad: la del ciudadano que no preguntó, la del periodista que no investigó, la del creyente que prefirió no saber. Cada testimonio filmado es una denuncia, pero también una pedagogía del coraje. Paqué convierte el dolor en método, el relato en herramienta política. Donde antes hubo vergüenza, ahora hay evidencia; donde hubo silencio, ahora hay archivo.

Las lecciones son claras. La reparación debe ser integral: judicial, psicológica, económica y simbólica. Las víctimas necesitan acompañamiento y garantías; la sociedad, educación afectiva y ética; la Iglesia, una reforma profunda que sustituya el dogma por la transparencia. Sin esas tres dimensiones —justicia, prevención y memoria—, los 20.000 kilómetros recorridos por Leonor Paqué se quedarán en un viaje circular, sin destino.

La pregunta final no es religiosa, sino cívica: ¿cuántas veces puede una sociedad oír los mismos testimonios sin transformarse? Hermana Leonor. 20.000 kilómetros de confesión no busca respuestas; exige que escuchemos. Lo que está en juego no es el pasado, sino la conciencia presente de un país que sólo será maduro cuando entienda que la fe no exime de la verdad, y que el silencio, por piadoso que parezca, también puede ser un crimen.

Leonor, víctima de abusos de la iglesia, subida a su Renault Clio, camperizado para poder salir a grabar por toda España víctimas de abusos. Samuel Sánchez-cortesía de El País

Compartir:

Facebook
Twitter

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¡Descarga ahora el último número de nuestra revista!

‘The Circle Project’ de Bouchra Khalili reconstruye las luchas migrantes que Francia dejó fuera de plano

Una huelga, una candidatura imposible, unos grupos de teatro y apenas unas pocas imágenes supervivientes. De ese archivo incompleto parte Bouchra Khalili para reconstruir en ‘The Circle Project’, que inaugura La Casa Encendida, la historia del Movimiento de Trabajadores Árabes (MTA) y de Al Assifa y Al Halaka, dos colectivos escénicos nacidos en la Francia de los años setenta al calor de las luchas migrantes por la igualdad de derechos. Más que restituir un episodio olvidado, la artista marroquí-francesa examina cómo una comunidad puede narrarse cuando buena parte de sus huellas ha desaparecido. La muestra podrá apreciarse del 10 de septiembre al 29 de noviembre.

Charli XCX deja atrás ‘Brat’ para perderse en la Varsovia de ‘Erupcja’

En el verano de 2024, el verde ácido de ‘Brat’ se había extendido por las redes sociales y las pistas de baile cuando Charli XCX llegó a Varsovia para rodar una película sin guion cerrado, con un equipo reducido y una idea todavía en construcción. Pete Ohs decidió filmarla en pleno ascenso del fenómeno, aunque eligió el camino menos previsible: alejarla de su imagen pública y confiarle un personaje tímido, vulnerable e incapaz de gobernar aquello que comienza a desear. El resultado es ‘Erupcja’, que ELÁSTICA estrena en cines este viernes 28 de agosto. La película llega a las salas españolas después de formar parte de la 16.ª edición del Atlàntida Mallorca Film Fest. Su título significa ‘erupción’ en polaco y anuncia una doble fractura: la del volcán que paraliza el viaje de sus protagonistas y la de una mujer que descubre, lejos de casa, que la vida prevista puede derrumbarse con la misma brusquedad que una certeza geológica.

‘Gone’ enfrenta a Eve Myles y David Morrissey en una partida de poder y control

‘Gone’, la nueva serie de George Kay, creador de ‘Lupin’ y ‘The Long Shadow’, reúne a David Morrissey y Eve Myles en torno a la desaparición de Sarah Polly, esposa del director de un prestigioso colegio privado. A partir del caso, el thriller explora la ambigua relación entre una detective y su principal sospechoso, mientras la aparente estabilidad de una familia respetable comienza a desmoronarse. Estrenada originalmente el 8 de marzo de 2026 en ITV1 e ITVX, ‘Gone’ podrá verse en España a partir del 1 de septiembre en Filmin.

‘Ser Hamlet’ disputa quién tiene derecho a encarnar el canon

Durante un año, ocho actores con síndrome de Down entraron en una sala de ensayo para descubrir qué podían decirle sus propias vidas a Hamlet. De las cerca de 500 horas que registraron aquel encuentro nació ‘Ser Hamlet’, el primer largometraje de Chela de Ferrari, estrenado mundialmente el 7 de agosto de 2026 en el Teatro NOS de la PUCP, dentro del Festival Internacional de Cine de Lima. Sus 82 minutos no relatan una hazaña de superación: observan a ocho profesionales disputar el derecho a ocupar Shakespeare sin pedir permiso a quienes todavía administran las fronteras del canon.

Gabriel Azorín proyecta en ‘Anoche conquisté Tebas’ una mirada queer sobre los silencios masculinos

El cineasta conversa con Urban Beat sobre la gestación de ‘Anoche conquisté Tebas’, la vulnerabilidad masculina, el tiempo, la creación colectiva y la necesidad de defender un cine situado fuera de la lógica inmediata del mercado. Una tarde de invierno de 2017, Gabriel Azorín levantó la cabeza desde una bañera con forma de sarcófago en las termas romanas de Bande y descubrió que aquella oscuridad estrellada podía reunir varios tiempos y devolver a los hombres aquello que durante siglos habían aprendido a callar. De aquella imagen nació ‘Anoche conquisté Tebas’, una película nocturna, radical y deliberadamente antiproductiva que necesitó seis años de trabajo antes de llegar a Venecia. «He callado muchas conversaciones que no llegué a tener con mis amigos; no fui capaz de reconocerles determinados miedos, de relacionarme con su vulnerabilidad o de mostrar la mía. A través de esas termas y de sus aguas mágicas, los personajes se atreven a hacer lo que yo no hice. Es una de las ventajas de la ficción: puede ser mejor que la vida».
Desde su estreno mundial en las Giornate degli Autori, la ópera prima de ficción de Azorín ha pasado por Nueva York, Viena, Gante y Tesalónica; ha obtenido el Premio Especial FUNDOS en la Seminci, el Grand Prix Janine Bazin y una mención especial en Belfort, y ha sumado otro reconocimiento en el D’A de Barcelona. El próximo 28 de agosto llegará a los cines de Madrid. La crítica ha celebrado su fotografía, su dominio del espacio y su aproximación insólita a la intimidad de los hombres: «Yo diría que es una mirada queer sobre el universo heterosexual», afirma el director.
Esa resistencia a complacer forma parte del sentido de la película: Gabriel Azorín no filmó para conquistar el mercado, sino para construir un territorio donde la amistad, el miedo y la necesidad de afecto pudieran escapar de los códigos que históricamente han condicionado su expresión.
Nacido en Hellín en 1981, Azorín se formó en la ECAM y cursó un posgrado en la Elías Querejeta Zine Eskola. Es miembro del colectivo de investigación artística lacasinegra, junto a María Antón Cabot, Carlos Pardo Ros y Elena López Riera. Tras dirigir varios cortometrajes y el largometraje documental ‘Los mutantes’, ha debutado en la ficción con una obra ambientada casi por completo en las termas de Bande, en Ourense, donde jóvenes contemporáneos y soldados romanos quedan unidos por el agua, la noche y una misma necesidad de afecto.

Steven Spielberg protagoniza la 18.ª Gala Benéfica de Cine del MoMA

Steven Spielberg ayudó a construir el Hollywood contemporáneo y también ha pasado medio siglo interrogando las consecuencias de aquella maquinaria. Convirtió el miedo en acontecimiento colectivo, devolvió los dinosaurios a la Tierra, hizo de la infancia una patria amenazada y llevó algunos de los grandes traumas del siglo XX hasta el centro del espectáculo popular. Esa doble condición —autor reconocible y figura decisiva de la industria— será el núcleo del homenaje que la 18.ª Gala Benéfica de Cine del Museo de Arte Moderno de Nueva York, presentada por CHANEL, le rendirá el 12 de noviembre de 2026.

También te puede interesar

Adam Pendleton reescribe la gramática de la abstracción en el Stedelijk

La abstracción puede parecer un territorio sin mundo, una superficie donde la forma se emancipa de aquello que representa. Adam Pendleton trabaja precisamente contra esa comodidad. En su obra, geometría, gesto y lenguaje no se retiran de la historia: permanecen sometidos a sus fricciones políticas, raciales y culturales. Esa tensión articula ‘Some Wild Kind of Language’, la primera exposición individual del artista en un museo de los Países Bajos, que podrá verse en el Stedelijk Museum de Ámsterdam del 10 de octubre de 2026 al 17 de enero de 2027.

‘Tiempo de correspondencia’ o el derecho a pensar despacio

En una época en la que casi todo mensaje parece exigir una respuesta inmediata, Xesús Fraga y Xerardo Quintiá recuperan una forma de comunicación que obliga a hacer exactamente lo contrario: esperar. ‘Tiempo de correspondencia’ nace del intercambio de cartas entre el Premio Nacional de Narrativa y el poeta y sitúa la amistad en un territorio poco habitual, lejos de la confidencia apresurada y también de la exhibición sentimental. Cada carta necesita tiempo para escribirse, silencio para llegar y atención para ser respondida. Ese intervalo, aparentemente improductivo, constituye el verdadero centro político y literario del libro. En tiempos de hiperconectividad, es una anomalía deliciosa empezar a pensar despacio.

Chun Zhang transforma el krabi krabong en una coreografía sobre poder y vulnerabilidad

La coreógrafa Chun Zhang, al frente de la compañía Yibu, presenta los días 17 y 18 de septiembre en la Sala Negra de Teatros del Canal Eclipse, una creación de 70 minutos que traslada el Krabi Krabong, arte marcial tailandés vinculado al manejo de armas y, en este caso, al doble bastón, al territorio de la danza contemporánea. Fuerza, identidad y empoderamiento femenino confluyen en una pregunta que atraviesa la pieza: qué puede hacer el cuerpo cuando la fractura exige resistencia, pero todavía deja espacio para la ternura y la cooperación.

¿Cuándo un niño deja de jugar y empieza a trabajar?

Un niño abre un regalo frente a una cámara durante la festividad de los Reyes Magos. La escena parece una idílica tarde en familia: ríe, se equivoca, enseña su habitación mientras sus padres graban. Sin embargo, cuando detrás de ese gesto existen millones de visualizaciones, acuerdos comerciales, calendarios de publicación e ingresos capaces de sostener una economía familiar, la intimidad cambia de naturaleza. El hogar continúa siendo hogar, pero puede funcionar también como espacio de producción, y el menor pasa a ocupar un papel económico y narrativo que quizá todavía no puede comprender plenamente. Ahí aparece una de las preguntas centrales de la cultura digital contemporánea: cuándo un niño que crea contenido empieza a trabajar, sin dejar de jugar.

Scroll al inicio

¡Entérate de todo lo que hacemos

Regístrate en nuestro boletín semanal para recibir todas nuestras noticias