La película está protagonizada por un reparto coral encabezado por Hugo Silva, Susi Sánchez, Dafne Fernández, Jaime Olías, Ginés García Millán y Diego Anido, junto a Markos Marín, Marina Ostolaza, Sofía Otero y Javier Tolosa. La cinta cuenta además con la colaboración especial de Belén Rueda, Pedro Casablanc y Gonzalo de Castro, nombres que amplían el campo interpretativo de una historia construida como una maquinaria de robo, persecución, engaño y crítica social. El guion está firmado por la propia Arantxa Echevarría junto a Patricia Campo, vinculada a títulos como ‘La isla interior’ y ‘Los años desnudos’. La producción corre a cargo de Atresmedia Cine y LAZONA, en coproducción con Lamia Producciones.
‘Cada día nace un listo’ supone un giro dentro de la trayectoria reciente de Echevarría después del fenómeno de ‘La infiltrada’. La directora más taquillera de la historia del cine español y ganadora del Goya se rodea ahora de un elenco amplio para articular una farsa de acción desenfrenada, gamberra e impredecible. El resultado se presenta como un retrato afilado de una sociedad dominada por la lucha de clases, la ansiedad económica y la obsesión por alcanzar dinero rápido, fácil y aparentemente indoloro.
El filme sitúa en primer plano algunos de los síntomas más reconocibles del presente: la picaresca como estrategia de supervivencia, la ambición como combustible íntimo, las falsas apariencias como moneda social y el postureo como forma de pertenencia. En ese ecosistema, el choque entre quienes acumulan fortunas y quienes apenas consiguen llegar a fin de mes adquiere una dimensión explosiva. La película no observa ese contraste desde la solemnidad, sino desde una risa oscura, incómoda, casi nerviosa, donde el entretenimiento funciona como vía de entrada a una lectura más corrosiva de la condición humana.
El punto de partida argumental concentra esa tensión entre caída, oportunidad y delito. Toni Lomas, interpretado por Hugo Silva, alcanzó la fama tras participar en un exitoso talent show. Sin embargo, aquel fogonazo mediático no desembocó en estabilidad ni en una carrera consolidada. En el presente del relato, Toni ya no tiene dónde caerse muerto. Su situación cambia cuando Malena, un amor del pasado, lo pone en contacto con Junior, hijo de un rico empresario, para encargarle el robo de un valioso cuadro de la casa familiar. Para ejecutar el golpe, Toni busca dos aliados: la Mari y el Gallego, formando un equipo tan pintoresco como poco fiable, donde cada integrante persigue sus propios intereses.
A partir de ese robo, la película despliega una galería de personajes dominados por la urgencia, el deseo y la conveniencia. Nadie queda situado en un territorio moralmente limpio. Los de abajo trapichean para sobrevivir o para arañar una oportunidad, mientras los de arriba se mueven entre seguros millonarios, patrimonio, privilegio y cálculo financiero. Esa simetría desigual constituye uno de los grandes motores del relato: la codicia atraviesa todas las clases sociales, aunque sus dimensiones, sus consecuencias y su impunidad varíen de manera brutal según el lugar que se ocupe en la pirámide.
La propia Echevarría ha explicado que realizar esta película le permitió sumergirse tanto en la vida de los poderosos como en la de quienes luchan por llegar a fin de mes. Desde esa perspectiva, ‘Cada día nace un listo’ se formula como un análisis de la picaresca humana narrado entre robos de cuadros, sexo, avestruces, drogas, humor y dinero. Mucho dinero. La enumeración, deliberadamente excesiva, condensa el espíritu de una obra que entiende el dinero como un dispositivo revelador: donde aparece, emergen también la máscara, la trampa, la ansiedad de ascenso, la pequeña traición y la fantasía de escapar del propio lugar social.
La directora ha señalado también un paralelismo central: todos compartimos una forma de codicia, aunque no se exprese igual en cada estrato. Para unos puede consistir en conseguir algo diez euros más barato; para otros, en ganar cien o mil millones más. Esa comparación permite que la película observe las distancias sociales sin convertir a sus personajes en caricaturas planas. Abajo se trapichea con atunes robados; arriba se juega con seguros de cientos de millones. La escala cambia, pero la pulsión de fondo permanece.
Con esta obra, la realizadora bilbaína continúa por la senda del thriller, aunque desplazada hacia la sátira negra y la crítica social. El robo de un cuadro valioso activa una persecución desquiciada, llena de enredos y protagonizada por figuras tan reconocibles como moralmente resbaladizas. El título, ‘Cada día nace un listo’, opera casi como una advertencia cultural: en una sociedad obsesionada con la ventaja, la astucia puede convertirse en una forma de condena colectiva. Todos creen estar jugando mejor que los demás, pero la inteligencia sin ética termina pareciéndose demasiado al ridículo.
Echevarría ha explicado que desde el principio el equipo decidió imprimir a la película un ritmo muy veloz, con tramos construidos prácticamente a un plano por segundo. La puesta en escena juega con angulaciones, ojo de pez y saltos de eje, dentro de una estética oscura y cercana al thriller, aunque el resultado avance por los territorios de la sátira y el humor negro. Esa decisión formal resulta significativa: la película no busca una ligereza visual complaciente, sino una energía acelerada, torcida, casi convulsa, coherente con el caos moral de sus personajes.
Para Hugo Silva, que encabeza el reparto, ‘Cada día nace un listo’ es una sátira donde personajes procedentes de los bajos fondos se mezclan con figuras de un estatus social muy alto, sin que ninguno salga demasiado bien parado. El actor ha señalado también su dimensión aventurera y su vocación de entretenimiento, subrayando que el público encontrará una película pensada para divertir y hacer pasar un buen rato. Esa combinación entre crítica y disfrute constituye uno de los puntos de interés del proyecto: mirar la desigualdad, la codicia y el engaño sin renunciar al impulso popular del cine de acción.
Su personaje, Toni Lomas, responde a una figura reconocible dentro de la cultura contemporánea del éxito fallido. Fue cantante, participó en un talent show hace años, no llegó a ganar, pero sí alcanzó cierta notoriedad. Tiene talento, aunque su mentalidad cortoplacista lo ha llevado a vivir en un ambiente lumpen y a no triunfar como habría deseado. A pesar de todo, conserva una actitud infantil, positiva y luminosa, como si su precariedad no hubiera conseguido destruir del todo su fe en la posibilidad de que algo salga bien. Esa mezcla de ingenuidad, torpeza, deseo de revancha y supervivencia lo convierte en un personaje especialmente fértil para una historia sobre la fama residual y la frustración económica.
La película celebró recientemente su premier catalana en el BCN Film Fest y tuvo su presentación mundial en el Festival de Málaga, dentro de la Sección Oficial Fuera de Concurso. Su llegada a salas el 5 de junio confirma un nuevo movimiento en la filmografía de Arantxa Echevarría, una directora que ha construido una carrera atenta a los márgenes, las tensiones sociales y los cuerpos que entran en conflicto con las normas dominantes.
La trayectoria de Echevarría comenzó en el cortometraje con ‘Panchito’ en 2010, una tragicomedia interpretada por actores no profesionales, y continuó con ‘De noche y de pronto’ en 2012, nominado al Goya al mejor cortometraje de ficción. Su debut en el largometraje llegó en 2018 con ‘Carmen y Lola’, seleccionada en la Quincena de Realizadores del Festival de Cannes. La película obtuvo ocho nominaciones a los Premios Goya y consiguió los galardones a mejor dirección novel y mejor actriz de reparto para Carolina Yuste.
Aquel primer largo recorrió numerosos festivales nacionales e internacionales, con reconocimientos en Toulouse Cinespaña, donde obtuvo el premio al mejor actor, el Premio del Público y la Violette d’Or a la mejor película; en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara, donde recibió el premio a la mejor ópera prima; y en el festival de Palm Springs, donde ganó el galardón a la mejor película. Después llegaron ‘La Familia Perfecta’ en 2021, ‘Chinas’ en 2023, ‘Políticamente Incorrectos’ en 2024 y ‘La infiltrada’ en 2024, premiada con el Goya a la Mejor Película ex aequo, entre otros reconocimientos.
Ahora, con ‘Cada día nace un listo’, Echevarría activa una frecuencia distinta, pero reconocible dentro de su universo: el cine como espejo social deformante, la acción como vehículo de lectura política y la sátira como herramienta para desnudar una época donde todos quieren ser más rápidos, más vivos y más rentables que el otro. En ese tablero de apariencias, dinero y pequeñas miserias, la película parece lanzar una pregunta incómoda: qué queda de la moral cuando la inteligencia se reduce a saber aprovecharse antes que los demás.









