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El Dr. Pedro Torrecillas, reconocido en la «Lista 15 Mejores Médicos, Científicos y Proyectos de Investigación Biomédica 2026» por una trayectoria que une confianza clínica, innovación urológica y responsabilidad médica

La trayectoria de Pedro Torrecillas Cabrera permite leer una zona especialmente significativa de la medicina contemporánea: aquella en la que la experiencia clínica, la innovación tecnológica y la responsabilidad ante el paciente terminan formando parte de una misma ética del ejercicio médico. Esa ética, que remite a la tradición hipocrática como una de las raíces fundacionales de la medicina occidental, no se expresa aquí como una fórmula solemne ni como una invocación abstracta al deber, sino como una práctica sostenida en el tiempo: escuchar, discernir, acompañar, estudiar y entender que cada enfermo obliga a comenzar de nuevo. Reconocido por Urban Beat en la «Lista 15 Mejores Médicos, Científicos y Proyectos de Investigación Biomédica 2026», el urólogo y andrólogo granadino afincado en Málaga ha desarrollado una biografía profesional atravesada por procedimientos, técnicas y líneas de trabajo que han marcado distintas etapas de la urología avanzada. Sin embargo, en esta conversación, el centro de su relato no aparece en la acumulación de méritos, sino en una palabra mucho más elemental y, quizá por eso, más difícil de sostener durante décadas: la confianza. Torrecillas regresa al origen de su vínculo con la medicina cuando recuerda que, recién terminada la carrera, en 1973, ejercía como médico de familia en la medicina rural de Macael y Roquetas de Mar. Ese comienzo, anterior al láser verde, a la criocirugía, a la medicina de frontera y a sus actuales líneas de interés en bioregeneración gonadal, resulta decisivo para entender su manera de mirar la profesión. Antes de la sofisticación tecnológica aparecen la consulta, el enfermo concreto, la escucha y la conciencia de que cada paciente obliga al médico a enfrentarse de nuevo a la singularidad de la enfermedad. Su testimonio se sostiene con la comprensión de la enfermedad y de la conversión de la innovación en consigna que puede sanar. Habla de congresos y formación MIR, de Estados Unidos y del impacto que supuso conocer el láser verde para la próstata; pero también recuerda la mirada y la dignidad de un niño de nueve años enfermo de cáncer en el Hospital La Paz de Madrid, consciente de que iba a morir. En esa tensión entre técnica y memoria, entre ambición científica y fragilidad humana, se sitúa el núcleo de una entrevista que presenta la medicina como una práctica atravesada por decisiones difíciles, intuición, estudio, equilibrio emocional y fidelidad a unas convicciones que pocas veces se puede sentir en las privatizaciones mal gestionadas. Torrecillas resume esa posición con una frase que funciona como declaración de principios: innovar es intuir, pero también saber desde dónde venimos, a dónde vamos y dónde estamos.

¿Qué le sigue conmoviendo de su profesión cuando entra cada día a consulta?

Seguir contando con la confianza de mis pacientes, de los antiguos y de los que vienen por primera o segunda vez.

¿En qué momento sintió que la medicina dejaba de ser solo una carrera para convertirse en una forma de vida?

Cuando, recién terminada la carrera, en el año 1973, ejercía como médico de familia en la medicina rural, en Macael y posteriormente en Roquetas de Mar.

Mirando atrás, ¿hubo algún punto de inflexión que cambiara para siempre su manera de ejercer la medicina?

Sí, cuando estaba en la formación MIR comencé a asistir a reuniones y congresos, porque eran y siguen siendo muy enriquecedores, profesional y humanamente.

Ha sido testigo de grandes avances. ¿Cuál le hizo sentir que estaba viviendo algo histórico en su especialidad?

Cuando, estando en Estados Unidos, me enseñaron el láser verde para la próstata y me ofrecieron ser el primero en Europa en poder utilizarlo, porque realmente cambió la forma de entender y operar la próstata. Aunque hoy en día está superado en algunos casos, marcó definitivamente un antes y un después, porque desde entonces las próstatas ya no sangran.

¿Qué le han enseñado sus pacientes sobre la vida que no se aprende en ninguna facultad?

Que cada paciente es diferente y que la enfermedad se presenta de maneras distintas en cada uno de nosotros. Pero eso ya lo decía don Gregorio Marañón: «No existen enfermedades, sino enfermos». Hay que escuchar mucho, hablar poco y comprender que cada uno se muestra de manera diferente.

¿Recuerda algún silencio, alguna mirada o alguna historia que aún le acompañe?

Sí, la mirada y la dignidad de un niño de nueve años enfermo de cáncer en el Hospital La Paz de Madrid, por donde pasé en 1978, y que era consciente de que iba a morir.

¿Cómo se protege uno emocionalmente sin dejar de implicarse con quien sufre?

No es fácil, porque se necesita ser empático con el enfermo, pero hay que mantener un equilibrio en ese momento.

En su experiencia, ¿qué pesa más en un buen médico: el conocimiento o la sensibilidad?

Ambas cosas son necesarias.

¿Qué le ha exigido más valentía: innovar o mantenerse fiel a sus convicciones?

Innovar es intuir, y la intuición te hace ser fiel a lo que haces sin desdeñar el pasado.

¿Ha habido decisiones difíciles que hoy volvería a tomar exactamente igual?

Sí, aunque en otros casos también las cambiaría.

¿Qué le ha ayudado a mantenerse firme en los momentos de mayor presión o incertidumbre?

El firme convencimiento de que estaba haciendo lo correcto.

¿Cómo le gustaría que le recordaran quienes han compartido con usted este camino?

Como una persona luchadora, con firmes convicciones, que siempre anduvo ajeno a los comentarios o críticas que no fuesen constructivos, pero muy sensible ante las constructivas.

¿Qué le queda por hacer, por descubrir o por intentar todavía?

En el mundo del cáncer, mejorar la técnica con las nuevas innovaciones de la criocirugía y, en el de la biorregeneración gonadal, demostrar su utilidad en los problemas de fertilidad, longevidad y calidad de vida.

¿Qué le diría hoy a alguien que empieza y sueña con llegar tan lejos como usted?

Que sueñe, pero que luche, estudie y ponga todos los medios para conseguir esos sueños, porque seguro que los va a conseguir.

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Urbanbeat Julio 2024
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El Dr. Cerqueiro, en la «Lista 15 Mejores Médicos, Científicos y Proyectos de Investigación Biomédica 2026» por una cirugía plástica basada en mínima invasividad, excelencia técnica y el bienestar del paciente

El Dr. Cerqueiro entiende la cirugía plástica, estética y reparadora como una disciplina situada en el cruce exacto entre ciencia, técnica, conocimiento anatómico preciso y responsabilidad humana. Su vocación médica nace bajo la influencia de un padre pediatra y se consolida tras el encuentro con maestros que marcaron su manera de mirar el oficio: Jacobo Maiz Bescansa, en Santiago de Compostela, y Jeffrey Fairley, en Múnich. Desde entonces, su trayectoria se ha desarrollado en hospitales de referencia de Reino Unido, Alemania y España, junto a responsables de servicio y cirujanos europeos de primer nivel, en un aprendizaje internacional que le permitió asumir una idea esencial: la excelencia quirúrgica exige precisión, pero también humildad, escucha y una voluntad permanente de seguir aprendiendo. En esta entrevista, el especialista aborda la evolución de una cirugía estética cada vez menos invasiva, más segura y más atenta al bienestar emocional del paciente. Habla de incisiones mínimas, recuperación acelerada, otoplastia sin cicatrices lineales visibles, cirugía mamaria adaptada a la anatomía individual, minilifting, abdominoplastia y grandes correcciones corporales tras pérdida masiva de peso. Su mirada, sin embargo, se aleja del reduccionismo superficial: operamos tejidos, afirma, pero tratamos personas. Desde esa convicción, defiende la importancia de valorar expectativas, historia emocional, motivaciones reales y seguridad clínica antes de cualquier intervención. También advierte sobre la presión estética generada por las redes sociales, sobre el deseo de parecerse a una imagen digital y sobre la necesidad de educar al paciente frente a promesas comerciales. En un tiempo donde la estética ocupa un lugar central en la vida pública y privada, El Dr. Cerqueiro reivindica un principio irrenunciable: primero, no dañar. Solo desde la formación rigurosa, la experiencia acreditada y el compromiso ético puede la cirugía convertirse en una herramienta legítima de alivio, reparación y mejora real.

José Nieto Prieto, reconocido en la «Lista 15 Mejores Médicos, Científicos y Proyectos de Investigación Biomédica 2026» por una cirugía capilar de excelencia basada en la precisión técnica y la responsabilidad médica

La cirugía capilar ocupa hoy un territorio donde la medicina, la imagen y la identidad personal se cruzan con una intensidad que excede la simple intervención estética. El cabello interviene como un rasgo identitario de la forma en que cada persona se reconoce, se presenta ante los demás y afirma su seguridad en la vida social. En ese punto de encuentro entre técnica quirúrgica, expectativa emocional y responsabilidad clínica se sitúa la trayectoria del Dr. José Nieto Prieto, cirujano capilar y miembro de la Sociedad Española de Medicina Estética —SEME— y de la Sociedad Española de Restauración Capilar —SERECAP—.
Su inclusión en la “Lista 15 Mejores Médicos Científicos y Proyectos de Investigación Biomédica 2026” nos permite acercarnos a una especialidad transformada por la evolución de la técnica FUE, el perfeccionamiento de los procedimientos de extracción e implantación, los tratamientos complementarios y la incorporación de nuevas tecnologías. Pero, junto al avance técnico, emerge una cuestión decisiva: cómo sostener una práctica médica honesta en un sector atravesado por las redes sociales, las expectativas irreales y la banalización de la medicina estética.
En esta conversación, el Dr. Nieto Prieto defiende una medicina centrada en el paciente, basada en el diagnóstico preciso, la planificación rigurosa, la prudencia ética y la búsqueda de resultados armónicos. Su mirada no separa salud y belleza, pero tampoco confunde mejora con transformación ilimitada

La Dra. Esperanza García Fulgencio en la «Lista 15 Mejores Médicos, Científicos y Proyectos de Investigación Biomédica Urban Beat 2026 » por devolver voz clínica a la salud íntima femenina

La Dra. Esperanza García Fulgencio ha sido incluida en la «Lista 15 Mejores Médicos, Científicos y Proyectos de Investigación Biomédica Urban Beat 2026 » por una trayectoria dedicada a la salud íntima femenina desde una perspectiva funcional, regenerativa y profundamente humana. Su trabajo en ginecología estética y regenerativa, con especial atención al uso del láser vaginal, responde a una realidad todavía marcada por el pudor, el silencio y la normalización de problemas que afectan de forma directa a la calidad de vida de muchas mujeres: la incontinencia urinaria, la laxitud vaginal, las molestias íntimas o el dolor durante las relaciones sexuales. Desde la Clínica ESGAF, su propuesta médica combina innovación tecnológica, escucha clínica y acompañamiento emocional, entendiendo que el bienestar ginecológico no puede reducirse únicamente a una dimensión física. En esta conversación con Urban Beat, la doctora aborda el valor de este reconocimiento, la evolución de la medicina regenerativa, la necesidad de una divulgación responsable y el papel de una ginecología capaz de devolver seguridad, autoestima y plenitud a mujeres de distintas edades.

El Dr. Jesús Delgado Aboy en la «Lista 15 Mejores Médicos, Científicos y Proyectos de Investigación Biomédica Urban Beat 2026 » por su visión humanista de la otorrinolaringología funcional avanzada

La inclusión del Dr. Jesús Delgado Aboy en la «Lista 15 Mejores Médicos, Científicos y Proyectos de Investigación Biomédica Urban Beat 2026» responde a una trayectoria que desborda la mera excelencia asistencial para situarse en un territorio donde la medicina, la innovación técnica y la escucha clínica se integran en una misma ética profesional. Con más de tres décadas de recorrido en otorrinolaringología, su conversación con Urban Beat permite comprender el sentido profundo de una práctica médica orientada a recuperar la funcionalidad respiratoria, mejorar la calidad de vida del paciente y reducir, en la medida de lo posible, la agresividad de los procedimientos tradicionales.
Formado en una cultura médica donde la exploración, la atención personalizada y el criterio humano siguen siendo irrenunciables, el Dr. Delgado Aboy ha desarrollado un trabajo especialmente vinculado a la respiración nasal, la cirugía funcional y la turbinoplastia por radiofrecuencia Celon Elite, una técnica que, según explica, permite actuar sobre los cornetes mediante anestesia local, con un abordaje menos lesivo y una recuperación más rápida. Desde sus clínicas en Melilla, Málaga y Madrid, atiende a pacientes procedentes de distintos territorios, incluidos deportistas que buscan optimizar su rendimiento a través de una mejor oxigenación.

El desafío de la responsabilidad civil en el despacho del siglo XXI

La Inteligencia Artificial se ha convertido en un desafío central para la abogacía contemporánea. En este artículo, la abogada Alba Rodríguez Úbeda, colaboradora de Grupo Médico Jurídico Durango, reflexiona sobre cómo la IA afecta a la diligencia profesional, el secreto abogado-cliente, la responsabilidad civil y la estrategia procesal. Su análisis advierte que la tecnología puede mejorar la eficiencia del despacho, pero no sustituye el criterio del letrado ni reduce sus obligaciones éticas. Al contrario, exige mayor vigilancia, control de los datos y protección de la seguridad jurídica del cliente.

El Dr. Francisco Mira Berenguer, en la «Lista 15 Mejores Médicos, Científicos y Proyectos de Investigación Biomédica Urban Beat 2026 » por su concepción de la neurología como disciplina de la prevención, la escucha y la identidad

La neurología, en la mirada del Dr. Francisco Mira Berenguer, no se limita al estudio del cerebro como órgano rector: se despliega como una disciplina científica decisiva para comprender la memoria, la identidad, la autonomía vital y la relación íntima del paciente con su propio proceso de recuperación ante la enfermedad. Reconocido en la “Lista 15 Mejores Médicos, Científicos y Proyectos de Investigación Biomédica Urban Beat 2026”, el especialista articula una concepción de la medicina neurológica donde la prevención, la tecnología aplicada y la escucha clínica no funcionan como elementos accesorios, sino como pilares de una práctica más precisa, más humana y más atenta al tiempo real del paciente. Su enfoque parte de una constatación incómoda: la ciencia avanza con una velocidad que los sistemas sanitarios todavía no siempre logran trasladar a la consulta y, en esa demora, se pierden oportunidades diagnósticas, terapéuticas y vitales.
El Dr. Mira Berenguer sitúa el deterioro cognitivo, los trastornos del sueño y la migraña en un lugar central de la conversación médica contemporánea, precisamente porque siguen siendo síntomas demasiado normalizados por quienes los padecen y, en ocasiones, insuficientemente atendidos antes de condicionar de manera severa la calidad de vida. Desde esa perspectiva, la neuromodulación no invasiva, los biomarcadores, la neuroimagen funcional o la inteligencia artificial aplicada al diagnóstico no representan una fascinación tecnológica vacía, sino herramientas concretas para ampliar las opciones de pacientes que durante años han convivido con respuestas insuficientes. En enfermedades como el Alzheimer o el Parkinson, su idea de éxito médico se aleja de la épica simplista de la curación absoluta y se aproxima a una ética más rigurosa: preservar autonomía, sostener la dignidad, ganar tiempo funcional y acompañar con honestidad allí donde la incertidumbre clínica exige estructura, prudencia y compromiso. En esa forma de entender la profesión, la escucha activa no es un gesto complementario, sino una herramienta clínica que devuelve al paciente el lugar central que nunca debería haber perdido.

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Su testimonio se sostiene con la comprensión de la enfermedad y de la conversión de la innovación en consigna que puede sanar. Habla de congresos y formación MIR, de Estados Unidos y del impacto que supuso conocer el láser verde para la próstata; pero también recuerda la mirada y la dignidad de un niño de nueve años enfermo de cáncer en el Hospital La Paz de Madrid, consciente de que iba a morir. En esa tensión entre técnica y memoria, entre ambición científica y fragilidad humana, se sitúa el núcleo de una entrevista que presenta la medicina como una práctica atravesada por decisiones difíciles, intuición, estudio, equilibrio emocional y fidelidad a unas convicciones que pocas veces se puede sentir en las privatizaciones mal gestionadas. Torrecillas resume esa posición con una frase que funciona como declaración de principios: innovar es intuir, pero también saber desde dónde venimos, a dónde vamos y dónde estamos.

Spencer Tunick convierte Gran Canaria en un manifiesto humano por la diversidad con «GRAN SPECTRUM»

Spencer Tunick, el artista visual neoyorquino que ha convertido el cuerpo desnudo en una herramienta de ocupación simbólica del espacio público, realizará el próximo 26 de julio de 2026 en Gran Canaria una nueva acción masiva bajo el título «GRAN SPECTRUM». La intervención, integrada en el marco de Culture & Business Pride 2026, situará a las Islas Canarias en el centro de una operación artística de alcance internacional, concebida como una gran composición humana inspirada en los colores de las banderas LGTBIQA+ y en la capacidad del cuerpo colectivo para formular una declaración pública de visibilidad, libertad y convivencia.

Bewis de la Rosa, referente del rap rural, conversa con Urban Beat en pleno tránsito creativo hacia «El hogar en la linde»

Bewis de la Rosa ha convertido el rap rural en algo más que una etiqueta sonora: lo ha transformado en un territorio poético, político y corporal desde el que pensar la pertenencia, la memoria y la posibilidad de levantar una casa propia en los márgenes. Artista interdisciplinar formada en la danza, atravesada por el teatro físico, la performance, la música y las artes plásticas, su obra no responde a la acumulación de disciplinas, sino a una forma orgánica de hacerlas dialogar. En su universo, el cuerpo dice aquello que la palabra no alcanza, la melodía abre zonas de intimidad y los objetos rurales cotidianos —el botijo, la cuchara, el puchero, el mandil, el caracol o la bolsa de pan— adquieren una densidad simbólica cercana al rito.

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