Doctor Cerqueiro, ¿qué le llevó a especializarse en cirugía plástica, estética y reparadora después de sus primeros años de formación médica?
Mi padre, que ejerció la pediatría, inspiró mi vocación médica y mi interés por el estudio y el servicio a los demás. La cirugía plástica se convirtió en una vocación profesional tras conocer a dos grandísimos cirujanos plásticos: primero, a Jacobo Maiz Bescansa, en Santiago de Compostela, y, posteriormente, a Jeffrey Fairley, en Múnich. A través de ellos pude identificar todos los valores de esta amada especialidad: creatividad, rigor científico, destreza manual, flexibilidad, resiliencia, vitalidad, entrega y empatía.
Usted ha trabajado en hospitales de referencia en Reino Unido, Alemania y España. ¿Qué aprendizajes internacionales marcaron más su forma de entender la cirugía?
Hay grandes diferencias en la forma de enseñar la especialidad en estos países. Haber trabajado junto a 36 responsables de servicio y cirujanos de referencia en distintos centros de primer nivel me permitió aprender de sus fortalezas y también de sus errores. Saber distinguir a los mejores y aprender mano a mano con ellos es un enorme privilegio. Haber trabajado junto a algunos de los cirujanos plásticos más reconocidos de Europa me enseñó que la excelencia técnica es imprescindible, pero también que la humildad y la capacidad de seguir aprendiendo son parte esencial de esta profesión.
En los últimos años ha defendido técnicas menos invasivas y con recuperaciones más rápidas. ¿Cómo ha evolucionado la cirugía estética en esa dirección?
Mi filosofía profesional ha sido siempre obtener el máximo resultado posible con el mínimo trauma quirúrgico necesario. Los avances son diarios. Me he volcado en desarrollar protocolos con el mínimo trauma quirúrgico en cirugía mamaria, otoplastia, rinoplastia y cirugía del contorno corporal. Es impresionante comprobar cómo la cirugía plástica evoluciona al mismo ritmo que los avances tecnológicos y científicos.
Hoy hacemos incisiones diminutas, muchas veces sin cicatrices, para practicar cambios en la forma del cuerpo y el rostro. El principio de la invasividad mínima está en la esencia de una gran máxima popularmente atribuida al gran médico Hipócrates, pero acuñada por el médico romano Escribonio Largo en el siglo I d. C.: “Primum non nocere”, es decir, “ante todo, no hacer daño”.
Los ultrasonidos, la radiofrecuencia, el láser, la robótica y las técnicas de imagen tienen aplicaciones en cirugía plástica. La ingeniería genética procura un campo inmenso en la regeneración de tejidos o su rejuvenecimiento. Los biomateriales permiten una mejor integración y función de las prótesis utilizadas. La cirugía plástica es una especialidad en la que el futuro suele empezar a vislumbrarse mucho antes que en otros campos de la medicina.
Muchas personas siguen asociando la cirugía estética únicamente con la apariencia física. ¿Qué peso tienen realmente el bienestar emocional y la autoestima en sus pacientes?
Inmenso. Cuando está bien indicada, la cirugía plástica-estética y el bienestar emocional van de la mano.
La estética desempeña una función muy real en el bienestar humano, en cómo nos comunicamos y nos sentimos: da señales de nuestro estado de salud y de nuestra edad biológica, condiciona las relaciones interpersonales de forma directa y cumple funciones que van mucho más allá de lo superfluo. De hecho, se imbrica en nuestra parte más íntima. La psicología y la cirugía plástica son primas hermanas. Operamos tejidos, pero tratamos personas. Por eso, comprender la realidad emocional del paciente es tan importante como dominar la técnica quirúrgica.
¿Cómo detectar cuándo un paciente tiene expectativas realistas y cuándo conviene recomendar prudencia o incluso no intervenir?
El criterio para decidir quién es y quién no es candidato a una cirugía plástica se desarrolla en consulta. Hay que profundizar en las aspiraciones, deseos, expectativas, características psicológicas y circunstancias generales que vive ese paciente. La comunicación, en ese momento de valoración, es muy importante en ambas direcciones. Valorar lo que es alcanzable y medir de forma pragmática los pros y contras de una determinada intervención es básico para poder aliviar realmente la situación y contribuir a mejorar la vida de ese paciente en particular.
La naturalidad parece haberse convertido en una tendencia clave. ¿Cree que estamos entrando en una nueva era de la medicina estética menos artificial?
Es la naturaleza de la fisonomía humana y su observación la que aporta la información necesaria para establecer nuestros objetivos en una intervención. Como profesionales, no definimos la estética ni dictamos sus patrones. Los buenos cirujanos plásticos, desde el principio, siempre han buscado naturalidad en sus resultados. Revisando publicaciones antiguas, siempre han existido resultados con una estética natural.
La diferencia actualmente está en los medios. Hoy existe mayor posibilidad de lograr, de forma consistente y en un mayor número de pacientes, resultados naturales y satisfactorios.
Usted ha trabajado tanto en cirugía reconstructiva como en estética. ¿De qué manera se complementan ambas disciplinas en su experiencia profesional?
Un conocimiento profundo de la anatomía y de las técnicas reconstructivas avala decisiones seguras y exitosas tanto en medicina estética como en cirugía plástica-estética. Para reconstruir debemos conocer con gran nivel de detalle la anatomía, la posición de nervios, vasos sanguíneos o estructuras vitales que no deben ser vulneradas. Estar familiarizado con las zonas de peligro dañadas y reparadas en traumatismos es un buen fundamento para evitar complicaciones.
Por ejemplo: la reconstrucción de una falta de grasa en el rostro o en la mama por motivo de un accidente o la resección de un tumor no difiere mucho, en sus principios, de la técnica usada al restaurar el volumen graso en un rostro envejecido, evitando al mismo tiempo lesionar el nervio facial o la sensibilidad de la mama. Conocer cómo y qué se reconstruye en la anatomía de una oreja ayuda al cirujano plástico a saber exactamente qué formas y estructuras aportan naturalidad al resultado de una otoplastia estética.
Entre todas las técnicas y procedimientos que ha desarrollado y perfeccionado, ¿hay alguno del que se sienta especialmente orgulloso?
Si tuviera que elegir una de las técnicas de las que me siento especialmente orgulloso, probablemente sería la otoplastia mínimamente invasiva que hemos desarrollado. Permite corregir las orejas prominentes sin cicatrices lineales visibles, con anestesia local, sin vendajes y con una recuperación extraordinariamente rápida.
He optimizado las técnicas que utilizo para hacerlas menos traumáticas, reduciendo o evitando por completo las cicatrices detectables, permitiendo recuperaciones muy rápidas y aportando mayor seguridad en cuanto a complicaciones o molestias postoperatorias.
Aparte de la otoplastia, las operaciones donde más han influido estas mejoras son:
Reducción y elevación mamaria: con un pedículo superomedial muy fiable y cicatrices más cortas.
Aumento mamario: el protocolo de aumento mamario que realizo adapta no solo el tipo de implante, sino también la disección del plano a las características anatómicas de cada paciente para aportar menos complicaciones a corto y largo plazo y la máxima naturalidad.
Lifting facial: el minilifting permite incisiones muy cortas y efectos duraderos en la corrección de signos de envejecimiento facial, reconstituye los volúmenes perdidos y ofrece una recuperación muy rápida comparada con procedimientos anteriores.
Abdominoplastia: remodelación abdominal en casos de descolgamiento de la piel o hernia posparto tras embarazo o pérdida masiva de peso. En este campo, gracias a un protocolo quirúrgico y de manejo del paciente, he reducido significativamente el tiempo de recuperación y la extensión de las incisiones al mínimo imprescindible. Los pacientes con grandes correcciones corporales tras cirugía bariátrica son habitualmente dados de alta al día siguiente de la intervención.
¿Qué avances tecnológicos o científicos cree que transformarán la cirugía estética durante los próximos diez años?
La ingeniería genética y la biotecnología van a aumentar las opciones de mejorar la experiencia del paciente en cuanto a implantes. La cirugía plástica reparadora va a ser visiblemente más beneficiada por las nuevas tecnologías en la regeneración de tejidos o en la posibilidad de “fabricar” órganos dañados. La cirugía plástica-estética va a poder contar con materiales y energías que permitirán una regeneración y un rejuvenecimiento nunca vistos a nivel de la piel, los tejidos blandos y el tejido óseo.
Las redes sociales han cambiado mucho la percepción de la imagen personal. ¿Nota una presión estética mayor en las nuevas generaciones?
“Quiero parecerme a mi foto de perfil de Instagram”. No es una broma. Está sucediendo en las consultas. Debemos concienciarnos de que la presión por una determinada imagen, tanto en lo digital como en la vida real de los jóvenes de hoy, es inmensa. Educar a los jóvenes en la gestión emocional para hacerlos más dueños de sí mismos y menos manipulables por las pantallas es clave para una sociedad más sana. En la consulta, los profesionales de la cirugía plástica tenemos la responsabilidad y el privilegio de compensar o equilibrar despropósitos, y de educar en las implicaciones técnicas, médicas y psicológicas deseables de cualquier tratamiento.
En este contexto, debemos ayudar a elegir bien, no desde una posición paternalista, pero sí entendiendo al paciente en toda su integridad y defendiendo al máximo sus intereses y su bienestar físico y anímico.
Después de décadas de trayectoria, ¿qué sigue motivándole cada día dentro del quirófano y en la consulta?
Aliviar, resolver y aportar soluciones reales a los problemas que los pacientes plantean en consulta. Es enormemente gratificante comprobar cómo un tratamiento de apenas una hora puede generar un cambio tan profundo en la vida de una persona.
Que, inmediatamente después de una intervención con anestesia local, una paciente nos pida a mí y a la enfermera si nos puede dar un abrazo entre lágrimas de emoción y alegría es algo impagable. La inmensa mayoría de tratamientos tiene un efecto muy positivo en la vida del paciente, y esta parte compensa toda la preparación necesaria y todos los esfuerzos que sean precisos.
Para terminar: ¿qué consejo daría a una persona que está pensando en someterse a una intervención estética por primera vez?
Informarse de forma fiable. La cirugía plástica-estética no es un juego. Los colegios oficiales de médicos pueden confirmar qué profesionales están en posesión del título oficial de médico especialista en Cirugía Plástica, Reparadora y Estética. Hoy en día, los intereses comerciales por encima de los del ser humano son manipulados por la neurociencia a través de todos los medios. Cada vez que tenemos exposición pública, los que ejercemos esta profesión debemos alertar de las realidades, los beneficios y también de las posibles complicaciones de cualquier tratamiento. Quedémonos con la máxima de “primero, no dañar” y, después, elijamos el tratamiento más seguro y fiable. La estética es muy, muy importante en la vida y, hoy en día, más que nunca en la historia. Por eso, con esa perspectiva, uno debe ser muy cauto a la hora de elegir un tratamiento o un profesional.
Se ven en consulta pacientes que han viajado muy lejos para someterse a una intervención sin valorar adecuadamente que toda cirugía conlleva riesgos y que algunas complicaciones pueden llegar a ser potencialmente graves. Cuando esto ocurre, la distancia al equipo médico que realizó el procedimiento puede dificultar enormemente su manejo. En España contamos con centros y profesionales de altísimo nivel en el campo de la cirugía plástica. Sin embargo, es fundamental saber distinguir el grado de formación, experiencia y acreditación de quienes realizan estos tratamientos antes de embarcarse en cualquier procedimiento médico-estético o de cirugía plástica.
La seguridad debe ser siempre la prioridad. No solo importa quién realiza la intervención, sino también quién está preparado para prevenir, diagnosticar y resolver una posible complicación. Esa capacidad nace de una formación rigurosa, una experiencia sólida y un compromiso absoluto con el bienestar del paciente.









