Urban Beat Contenidos

Chema Madoz presenta “Letra y compás”, una exposición que une fotografía, música y literatura

El Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC) acoge hasta el 18 de mayo de 2026 una de las propuestas expositivas más sugerentes de la temporada “Letra y compás”, la nueva muestra de Chema Madoz, Premio Nacional de Fotografía y figura imprescindible de la creación visual contemporánea. La exposición, que podrá visitarse hasta el 17 de mayo de 2026, marca un hito en la trayectoria del artista al reunir, por primera vez en un mismo proyecto, dos pasiones que atraviesan silenciosamente toda su obra: la música y los libros.

Compuesta por 50 fotografías, la muestra invita a recorrer el universo poético de Madoz desde una clave inédita. Lejos de una retrospectiva convencional, Letra y compás funciona como un ensayo visual donde los objetos cotidianos se reorganizan siguiendo una lógica musical, literaria y profundamente sensorial. Una partitura tejida en un telar, una araña tocando el piano, una rana convertida en clave de sol, flautas que mutan en arma, un violín afilado como cuchilla o un libro hecho de arena son solo algunas de las imágenes que articulan este territorio de asociaciones improbables y belleza inquietante.

Producida por el Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana y comisariada por Juan Pedro Font de Mora, la exposición es en un montaje que trasciende la mera disposición de obras para convertirse en una experiencia inmersiva. El propio espacio expositivo se transforma en una gran partitura: las imágenes aparecen suspendidas a distintas alturas, como notas sobre un pentagrama, componiendo una sinfonía visual de resonancias surrealistas.

La presentación de la muestra contó con la presencia del director-gerente del Consorci, Nicolás Bugeda, y del comisario. Ambos excusaron la ausencia del artista por motivos de salud, aunque anunciaron que Chema Madoz tiene previsto visitar la exposición en los próximos meses, coincidiendo con la presentación del catálogo que se encuentra actualmente en preparación.

Bugeda subrayó el valor de esta exposición como una oportunidad privilegiada para acercarse a la obra de “uno de los fotógrafos españoles más importantes del momento y con mayor proyección internacional”. A su juicio, la fuerza de Madoz reside en su capacidad para conectar con públicos muy diversos: “Trabaja con elementos de nuestra vida cotidiana, fácilmente reconocibles, pero les da una vuelta poética que invita tanto a la sonrisa como a una lectura profunda. Nos enseña a mirar de otra manera y a descubrir belleza en lo aparentemente insignificante”.

Esa accesibilidad no implica superficialidad. Al contrario, la obra de Madoz se sostiene sobre un delicado equilibrio entre juego visual y reflexión conceptual. Sus imágenes, construidas a partir de objetos reales, rehúyen el artificio digital para reivindicar la materialidad en una época dominada por lo virtual. “Madoz es un auténtico constructor de imágenes”, señaló Font de Mora. “Los objetos imposibles que crea existen realmente. Hay artificio, pero no hay engaño, y eso dota a su trabajo de una fuerza singular en pleno siglo XXI”.

El comisario explicó que muchas de estas piezas nacen en el estudio del artista a partir de hallazgos fortuitos, a menudo procedentes de rastros y mercados. La obsesión de Madoz por combinar objetos hasta convertirlos en algo distinto conecta directamente con la tradición surrealista, aunque su lenguaje ha sabido mantenerse siempre al margen de la cita explícita. En este sentido, Font de Mora recordó la afinidad creativa que mantuvo con Joan Brossa, una relación especialmente reveladora: “Sin conocerse al principio, ambos estaban explorando caminos muy similares: Brossa desde la poesía y Madoz desde la fotografía”. De ese diálogo surgió el libro Fotopoemario (La Fábrica Editorial, 2004), una obra clave que sintetiza la convergencia entre palabra e imagen.

En los últimos años, la relación de Madoz con el universo del libro se ha intensificado. No solo a través de sus fotografías, sino también mediante colaboraciones con escritores como Leopoldo María Panero o, de forma póstuma, Ramón Gómez de la Serna, poniendo imágenes a sus aforismos. A ello se suma una extensa labor editorial que se traduce en cerca de una veintena de libros publicados en colaboración con museos y editoriales.

Letra y compás añade ahora una nueva capa a ese diálogo. Según Font de Mora, la música ha sido siempre una presencia latente en la obra del fotógrafo. “Madoz habría querido ser músico. Sus imágenes están llenas de ritmo, equilibrio y silencios. Esta exposición es un homenaje explícito a la música y la primera vez que une de manera directa la letra y el sonido”. Esa musicalidad se percibe tanto en las imágenes como en el recorrido, acompañado por frases y pensamientos vinculados a la literatura y la música, que funcionan como contrapunto conceptual.

Entre las piezas expuestas, el visitante se encuentra con composiciones realizadas con alfileres, frases convertidas en hilos, libros que se transforman en escaleras, jaulas escritas, pupitres que devienen libros, lámparas que irradian palabras o laberintos hechos de letras. Un mundo donde la tinta se vuelve noche y los objetos, liberados de su función original, adquieren una nueva capacidad expresiva.

En conjunto, Letra y compás confirma a Chema Madoz como un creador que ha sabido mantener una voz propia, reconocible y coherente a lo largo del tiempo. Su obra, lejos de agotarse en el ingenio visual, se inscribe en uno de los principios fundamentales de las Bellas Artes: la búsqueda de la belleza, la armonía y la expresión de ideas y emociones. Una poética que no se cierra en la imagen, sino que se completa en la mirada del espectador, invitado a leer, escuchar y sentir cada fotografía como si fuera una nota suspendida en el aire.

Compartir:

Facebook
Twitter

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Urbanbeat Julio 2024
¡Descarga ahora el último nùmero de nuestra revista!

CaixaForum Sevilla acoge «Dinosaurios de la Patagonia» y abre una ventana a 200 millones de años de evolución

En un tiempo donde la experiencia museística tiende a oscilar entre la espectacularización y la pedagogía, CaixaForum Sevilla activa una propuesta que articula ambas dimensiones sin diluir su rigor científico:«Dinosaurios de la Patagonia» , una exposición desarrollada por el Museo Paleontológico Egidio Feruglio (MEF) que propone un desplazamiento radical —geográfico y temporal— hacia uno de los territorios más fértiles en restos fósiles del planeta. La muestra, presentada el 9 de abril de 2026 por Moisés Roiz, Alejandro Pérez y el paleontólogo José Luis Carballido, se abre al público hasta el 12 de octubre como una inmersión en la era mesozoica y en la complejidad evolutiva de los dinosaurios que habitaron la Patagonia durante más de 200 millones de años.

La exposición “La casa del agua” reconstruye el paisaje a través de la arquitectura de la memoria

El Museo Lázaro Galdiano inaugura esta primavera una propuesta expositiva que trasciende la mirada contemplativa para adentrarse en una cartografía emocional de profundos habitáculos ecomocionales. La casa del agua, el nuevo proyecto de Ángel Marcos, se despliega como una arquitectura visual donde imagen, memoria y territorio se entrelazan hasta diluir las fronteras entre documento y experiencia.
Desde el 9 de abril hasta el 28 de junio, la institución madrileña acoge una propuesta concebida específicamente para sus salas, articulada en tres núcleos —agua, casa y viaje— que operan como vectores de una reflexión más amplia: habitar no como gesto físico, sino como pulsión afectiva, como forma de leer el mundo a través de sus restos. La imagen deja de ser superficie para convertirse en depósito de tiempo, en extensión de una memoria que se proyecta sobre el paisaje.

El Reina Sofía pone en diálogo el Guernica de Picasso con la obra de Dumile Feni

En Museo Reina Sofía, donde la historia no se conserva sino que se tensiona, arranca un programa expositivo que cuestiona una de las inercias más persistentes del relato artístico occidental: la ilusión de continuidad. Bajo el título La historia no se repite, pero rima —una frase tantas veces atribuida como falsamente adjudicada a Mark Twain—, el museo propone no tanto una lectura cronológica como un sistema de fricciones. La historia no como archivo, sino como reverberación. Este ciclo podrá apreciarse hasta el 22 de septiembre.

El Stedelijk desmonta la masculinidad como identidad estable en “Más allá de la Manosfera”

La masculinidad ha dejado de ser una categoría estable para convertirse en un campo de disputa. En ese desplazamiento —acelerado por la proliferación de discursos digitales que simplifican y radicalizan sus formas— se inscribe “Más allá de la Manosfera: Masculinidades Hoy”, la exposición que el Stedelijk Museum Amsterdam acoge del 17 de abril al 2 de agosto de 2026. Lejos de limitarse a reaccionar ante el fenómeno de la llamada “manosfera”, la muestra propone una operación más ambiciosa: desmontar sus códigos sin sustituirlos por una nueva ortodoxia.

El Thyssen acoge esta primavera una monográfica de Ewa Juszkiewicz

En la historia del arte occidental, el retrato femenino ha funcionado durante siglos como una superficie de proyección: no tanto un espacio de representación de la mujer, sino un dispositivo para fijar sobre ella un ideal. Belleza, virtud, silencio, disponibilidad simbólica. El lienzo como espejo deformante de una construcción cultural. En ese territorio —densamente codificado, aparentemente agotado— irrumpe la obra de Ewa Juszkiewicz (Gdańsk, 1984), no como una ruptura estridente, sino como una operación más sutil y, por ello, más incisiva: desarmar el retrato desde dentro. Dentro de su programa de exposiciones en torno a la colección de Blanca y Borja Thyssen-Bornemisza, el museo presenta una monográfica de la artista polaca Ewa Juszkiewicz del del 26 de mayo al 6 de septiembre.

El Louvre redescubre a Martín Schongauer, clave en el arte pictórico de la Baja Edad Media

La historia del arte ha construido una jerarquía tan persistente como arbitraria, capaz de relegar a sus márgenes a figuras cuya influencia resulta, sin embargo, estructural. En ese pliegue de reconocimiento desigual se inscribe Martín Schongauer (Colmar, c. 1445 – Breisach, 1491), a quien Albrecht Dürer bautizó como “el apuesto Martín”, y cuya obra, pese a permanecer aún circunscrita en gran medida al ámbito de los especialistas, configura uno de los núcleos visuales más decisivos de la Baja Edad Media.
El Museo del Louvre presenta una exposición retrospectiva dedicada a este genial artista del 8 de abril al 20 de julio de 2026. La muestra se articula en torno a un centenar de piezas y no se limita a restituir su figura, sino que activa un dispositivo de lectura histórica que permite medir la persistencia de su lenguaje a través del tiempo y las fronteras. El recorrido reúne dibujos de rara circulación, una selección amplia de los grabados que cimentaron su proyección europea y, de forma excepcional, casi la totalidad de las pinturas que se le atribuyen: retablos y tablas de caballete entre las que sobresale la Virgen del Rosal (1473), único panel fechado del artista y eje silencioso de su producción pictórica.

También te puede interesar

Salón Gourmets 2026 redefine la alta gastronomía desde la tensión entre origen y vanguardia

La gastronomía no se divide entre tradición y vanguardia. Se tensa entre ambas. Y en ese punto de fricción —más productivo que conciliador— es donde el Salón Gourmets se ha instalado con una precisión casi estructural. No como escaparate, sino como mecanismo. Año tras año, su cita primaveral en Madrid no confirma una tendencia: la ordena. El salón Gourmets está en pleno apogeo hasta el día 16 de abril.

«Humo» de Rafaela Carrasco convierte el legado obrero femenino en tensión escénica

El flamenco no recuerda: reaparece. Y en ese regreso —que no es arqueología, sino fricción con el presente— es donde «Humo» la nueva pieza de Rafaela Carrasco, encuentra su lugar. El Centro Danza Matadero acoge su estreno absoluto hasta el 19 de abril, dentro de una programación que convierte el mes en un campo de intensidad coreográfica y que culminará el 29 con el Día Internacional de la Danza. Pero lo que aquí se pone en juego no es una efeméride: es una memoria que se niega a quedarse quieta.

CaixaForum Sevilla acoge «Dinosaurios de la Patagonia» y abre una ventana a 200 millones de años de evolución

En un tiempo donde la experiencia museística tiende a oscilar entre la espectacularización y la pedagogía, CaixaForum Sevilla activa una propuesta que articula ambas dimensiones sin diluir su rigor científico:«Dinosaurios de la Patagonia» , una exposición desarrollada por el Museo Paleontológico Egidio Feruglio (MEF) que propone un desplazamiento radical —geográfico y temporal— hacia uno de los territorios más fértiles en restos fósiles del planeta. La muestra, presentada el 9 de abril de 2026 por Moisés Roiz, Alejandro Pérez y el paleontólogo José Luis Carballido, se abre al público hasta el 12 de octubre como una inmersión en la era mesozoica y en la complejidad evolutiva de los dinosaurios que habitaron la Patagonia durante más de 200 millones de años.

«Utopía en llamas» visibiliza la trata de mujeres y niñas, apuntando a los hombres que la sostienen

En un presente que ha aprendido a convivir con la violencia mientras la desplaza fuera de campo,«Utopía en llamas» irrumpe como un dispositivo escénico que obliga a mirar allí donde la mirada suele retirarse. Dirigida por Concha Delgado y Sandra Ferrús, con dramaturgia de Alda Lozano, la pieza se presenta en el Centro Dramático Nacional como una cartografía fragmentada —un collage— de la tragedia contemporánea de las mujeres atrapadas en redes de explotación sexual. El montaje puede verse hasta al 26 de abril en el Teatro María Guerrero, convertido aquí en un espacio de confrontación más que de representación.

Scroll al inicio

¡Entérate de todo lo que hacemos

Regístrate en nuestro boletín semanal para recibir todas nuestras noticias