Urban Beat Contenidos

“La última noche con mi hermano”: teatro desde la herida para sostener a los vivos

“Teatro hecho por los muertos para sostener a los vivos”. La frase no funciona aquí como un lema poético, sino como una declaración de intenciones. Con ella podría resumirse el pulso íntimo y político de “La última noche con mi hermano”, el nuevo montaje escrito y dirigido por Alfredo Sanzol, una coproducción del Centro Dramático Nacional y el Teatre Nacional de Catalunya que se presenta en Madrid hasta el 5 de abril.

La obra se abre con una escena cotidiana —una cena familiar— que pronto se convierte en un punto de no retorno. Nagore, interpretada por Nuria Mencía, anuncia que está enferma. A su alrededor, su hermano, su cuñada y sus sobrinos sienten cómo se fractura una arquitectura emocional que creían sólida. No hay estridencia en el gesto, ni subrayados melodramáticos: hay silencio, incredulidad y una grieta que empieza a recorrerlo todo.

Sanzol parte de una experiencia real. Una conversación mantenida con una amiga que había perdido a su hermano a finales de 2024 activó el núcleo del texto. De ese relato íntimo surge el título y también la voluntad de poner el foco en un tipo de duelo raramente acompañado: el que se produce tras la muerte de un hermano o una hermana. Un dolor específico, menos ritualizado socialmente, que queda a menudo relegado a los márgenes del relato público del sufrimiento.

La dramaturgia se articula a través de tres vínculos fraternales que funcionan como espejos deformantes entre sí. Alberto, el hermano de Nagore, es interpretado por Jesús Noguero. Su recorrido está marcado por la dificultad para asumir lo inevitable, por un duelo que comienza incluso antes de que la pérdida se materialice. Frente a él, Nagore encarna una vitalidad resistente: una mujer que se aferra a la esperanza, que agradece la vida en presente y que convierte la cercanía familiar en un acto de afirmación.

El diagnóstico desencadena además una segunda línea de conflicto. Ainhoa, pareja de Alberto, interpretada por Elisabet Gelabert, se ve obligada a retomar el contacto con su hermano Claudio —Cristóbal Suárez—, un oncólogo prestigioso del que lleva años distanciada. Las razones de esa ruptura, la posibilidad de recomponer lo roto y la dificultad de cerrar viejas heridas atraviesan la pieza, desplazándola del terreno puramente íntimo hacia una lectura más amplia, donde lo personal se cruza con lo social y lo político.

La tercera relación fraternal introduce un matiz generacional. Nahia —Ariadna Llobet— y Oier —Biel Montoro— son hermanastros. Su vínculo no está determinado por la sangre, sino por la convivencia y el afecto construido. Para Sanzol, esta relación abre un territorio especialmente fértil: el de las familias contemporáneas, donde la fraternidad ya no responde a un único modelo, sino que se despliega en formas múltiples y no jerárquicas.

Desde el diagnóstico de cáncer hasta el último tramo del camino, la obra acompaña a Nagore y a su entorno en un tránsito donde lo extraordinario y lo banal conviven sin solución de continuidad. La enfermedad irrumpe, pero la vida no se detiene: hay rutinas, conversaciones triviales, discusiones domésticas. En ese equilibrio frágil se construye el verdadero relato de la función.

El texto insiste en la singularidad del lazo fraternal. No se trata de una relación sustituible: el hermano aparece como una extensión de uno mismo, como un reflejo que, al desaparecer, deja un vacío difícil de nombrar. No es la pérdida de los padres ni la de la pareja; es algo más íntimo, menos codificado, más desconcertante.

Desde el diagnóstico de cáncer hasta el último tramo del camino, la obra acompaña a Nagore y a su entorno en un tránsito donde lo extraordinario y lo banal conviven sin solución de continuidad. La enfermedad irrumpe, pero la vida no se detiene: hay rutinas, conversaciones triviales, discusiones domésticas. En ese equilibrio frágil se construye el verdadero relato de la función.

El texto insiste en la singularidad del lazo fraternal. No se trata de una relación sustituible: el hermano aparece como una extensión de uno mismo, como un reflejo que, al desaparecer, deja un vacío difícil de nombrar. No es la pérdida de los padres ni la de la pareja; es algo más íntimo, menos codificado, más desconcertante.

Pese a la densidad emocional del material, el humor atraviesa la obra con una naturalidad desarmante. No como alivio superficial, sino como herramienta de supervivencia. La investigación previa al montaje incluyó numerosas entrevistas con personas que habían atravesado procesos similares. De ellas surge una constatación clara: el humor aparece, casi siempre, como una vía para sostener lo insoportable.

Los momentos cómicos de la función no son artificios teatrales, sino destilaciones de experiencias reales. Situaciones absurdas provocadas por el miedo, el cansancio o la tensión que, de pronto, abren un espacio para la risa. En un contexto tan frágil, esa risa no banaliza el dolor; lo hace transitable.

La escenografía, diseñada por Blanca Añón, sitúa la acción en la casa de Nagore. Un espacio cargado de memoria, construido como refugio y centro gravitacional de la familia. La vivienda presenta una gran grieta que permite ver un bosque al fondo: una imagen simbólica que condensa la idea de ruptura, pero también de apertura hacia lo desconocido.

La casa funciona como núcleo desde el que se despliegan múltiples localizaciones. Todo ocurre allí, y a la vez en muchos otros lugares, gracias a un uso dinámico del espacio. La iluminación de Pedro Yagüe modela esos desplazamientos, mientras que el vestuario de Vaness Actif y la caracterización de Chema Noci acompañan la transformación física y emocional de los personajes.

La atmósfera se completa con la música de Fernando Velázquez, el diseño sonoro de Sandra Vicente y la coreografía de Amaya Galeote, que aportan capas sensibles a un relato en constante mutación.

El montaje podrá verse en la Sala Grande del Teatro María Guerrero hasta el 5 de abril de 2026. Posteriormente iniciará una gira que lo llevará a Pamplona (Teatro Gayarre, 10 y 11 de abril), Donostia (Teatro Victoria Eugenia, 17 y 18 de abril), Valencia (Teatro Principal, 25 y 26 de abril), Sevilla (Teatro Central, 1 y 2 de mayo) y Las Palmas de Gran Canaria (Teatro Cuyás, 16 y 17 de mayo). Además, formará parte de la próxima temporada del Teatre Nacional de Catalunya en Barcelona.

Más que un relato sobre la enfermedad, La última noche con mi hermano se erige como una exploración profunda de la fraternidad y del duelo menos nombrado. Un teatro que no busca consolar, sino acompañar. Un teatro que, desde la herida, sigue apostando por la vida.

Compartir:

Facebook
Twitter

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Urbanbeat Julio 2024
¡Descarga ahora el último nùmero de nuestra revista!

«Humo» de Rafaela Carrasco convierte el legado obrero femenino en tensión escénica

El flamenco no recuerda: reaparece. Y en ese regreso —que no es arqueología, sino fricción con el presente— es donde «Humo» la nueva pieza de Rafaela Carrasco, encuentra su lugar. El Centro Danza Matadero acoge su estreno absoluto hasta el 19 de abril, dentro de una programación que convierte el mes en un campo de intensidad coreográfica y que culminará el 29 con el Día Internacional de la Danza. Pero lo que aquí se pone en juego no es una efeméride: es una memoria que se niega a quedarse quieta.

«Utopía en llamas» visibiliza la trata de mujeres y niñas, apuntando a los hombres que la sostienen

En un presente que ha aprendido a convivir con la violencia mientras la desplaza fuera de campo,«Utopía en llamas» irrumpe como un dispositivo escénico que obliga a mirar allí donde la mirada suele retirarse. Dirigida por Concha Delgado y Sandra Ferrús, con dramaturgia de Alda Lozano, la pieza se presenta en el Centro Dramático Nacional como una cartografía fragmentada —un collage— de la tragedia contemporánea de las mujeres atrapadas en redes de explotación sexual. El montaje puede verse hasta al 26 de abril en el Teatro María Guerrero, convertido aquí en un espacio de confrontación más que de representación.

El waacking se redefine en Madrid con STUCK, la nueva pieza de Mounia Nassangar

La programación de Teatros del Canal incorpora una de esas piezas que no se limitan a ocupar un escenario, sino que lo tensionan. STUCK, primera creación coreográfica de la artista francesa Mounia Nassangar, llega a la Sala Negra del 15 al 18 de abril como un dispositivo escénico que desplaza el centro de gravedad de la palabra al cuerpo, allí donde el lenguaje verbal ya no alcanza.

“Ese ruido es un animal” propone una historia generacional atravesada por la música, la pandemia y el encierro

El teatro, cuando decide interrogar su propia función, deja de ser un espacio de representación para convertirse en un dispositivo de intensidad que trasciende el tiempo y el espacio porque se intuye su propia significancia cultural. Con Ese ruido es un animal, María Velasco escribe y dirige una nueva producción de Cuarta Pared que, tras aplazar su estreno inicial, podrá verse finalmente del 7 al 23 de mayo. Lejos de limitarse a una propuesta escénica convencional, la pieza articula una hipótesis que atraviesa todo el montaje: que la vida, en su forma más radical, necesita una banda sonora capaz de intensificar la experiencia, de activar el cuerpo y de devolverle una conciencia que el entorno digital tiende a diluir.

Romeo Castellucci presenta en Madrid “Bérénice” protagonizada por Isabelle Huppert

En un tiempo escénico dominado por la saturación de signos y la hiperactividad narrativa, la radical quietud emerge como gesto político y estético. Teatros del Canal acoge “Bérénice”, la relectura que Romeo Castellucci realiza del texto de Jean Racine, una operación de despojamiento que convierte la tragedia clásica en un territorio de concentración extrema donde la palabra se vuelve materia y la voz, arquitectura. En el centro gravitacional de esta propuesta se sitúa Isabelle Huppert, convertida en presencia absoluta, en eje inmóvil alrededor del cual orbita todo el dispositivo escénico.
La pieza, programada del 10 al 12 de abril en la Sala Roja Concha Velasco, se articula como un monólogo que no adapta tanto como reconfigura el original raciniano. Castellucci no traduce la obra: la tensiona hasta llevarla a un umbral donde la teatralidad se repliega sobre sí misma. Bérénice deja de ser personaje para devenir fenómeno: una figura que encarna, simultáneamente, el deseo, la renuncia y la imposibilidad de reconciliar lo íntimo con lo político. La actriz, definida por el propio director como una “estrella fija”, no actúa dentro de la escena, sino que la funda.

Cuatro compañías internacionales llevan esta primavera la danza contemporánea a Teatros del Canal de Madrid

Teatros del Canal de Madrid activa en abril una coreografía expandida que convierte el movimiento en lenguaje crítico y territorio de experimentación. Cuatro propuestas —procedentes de Corea del Sur, Francia y España— configuran un programa que no se limita a exhibir danza, sino que tensiona sus límites, atravesando registros que van del waacking a la danza-teatro, de la memoria íntima al imaginario colectivo.

También te puede interesar

Salón Gourmets 2026 redefine la alta gastronomía desde la tensión entre origen y vanguardia

La gastronomía no se divide entre tradición y vanguardia. Se tensa entre ambas. Y en ese punto de fricción —más productivo que conciliador— es donde el Salón Gourmets se ha instalado con una precisión casi estructural. No como escaparate, sino como mecanismo. Año tras año, su cita primaveral en Madrid no confirma una tendencia: la ordena. El salón Gourmets está en pleno apogeo hasta el día 16 de abril.

«Humo» de Rafaela Carrasco convierte el legado obrero femenino en tensión escénica

El flamenco no recuerda: reaparece. Y en ese regreso —que no es arqueología, sino fricción con el presente— es donde «Humo» la nueva pieza de Rafaela Carrasco, encuentra su lugar. El Centro Danza Matadero acoge su estreno absoluto hasta el 19 de abril, dentro de una programación que convierte el mes en un campo de intensidad coreográfica y que culminará el 29 con el Día Internacional de la Danza. Pero lo que aquí se pone en juego no es una efeméride: es una memoria que se niega a quedarse quieta.

CaixaForum Sevilla acoge «Dinosaurios de la Patagonia» y abre una ventana a 200 millones de años de evolución

En un tiempo donde la experiencia museística tiende a oscilar entre la espectacularización y la pedagogía, CaixaForum Sevilla activa una propuesta que articula ambas dimensiones sin diluir su rigor científico:«Dinosaurios de la Patagonia» , una exposición desarrollada por el Museo Paleontológico Egidio Feruglio (MEF) que propone un desplazamiento radical —geográfico y temporal— hacia uno de los territorios más fértiles en restos fósiles del planeta. La muestra, presentada el 9 de abril de 2026 por Moisés Roiz, Alejandro Pérez y el paleontólogo José Luis Carballido, se abre al público hasta el 12 de octubre como una inmersión en la era mesozoica y en la complejidad evolutiva de los dinosaurios que habitaron la Patagonia durante más de 200 millones de años.

«Utopía en llamas» visibiliza la trata de mujeres y niñas, apuntando a los hombres que la sostienen

En un presente que ha aprendido a convivir con la violencia mientras la desplaza fuera de campo,«Utopía en llamas» irrumpe como un dispositivo escénico que obliga a mirar allí donde la mirada suele retirarse. Dirigida por Concha Delgado y Sandra Ferrús, con dramaturgia de Alda Lozano, la pieza se presenta en el Centro Dramático Nacional como una cartografía fragmentada —un collage— de la tragedia contemporánea de las mujeres atrapadas en redes de explotación sexual. El montaje puede verse hasta al 26 de abril en el Teatro María Guerrero, convertido aquí en un espacio de confrontación más que de representación.

Scroll al inicio

¡Entérate de todo lo que hacemos

Regístrate en nuestro boletín semanal para recibir todas nuestras noticias