La cita contará además con la presencia de la cantautora Clara Mann como artista invitada y servirá como punto de partida de una serie de actuaciones que continuarán por Francia, Alemania, Suecia, Países Bajos y Bélgica, con cierre previsto el 12 de junio en Amberes. En paralelo, Howard participará en algunos conciertos como invitado del músico estadounidense Zach Bryan, ampliando así el alcance de una gira que confirma su regreso al circuito europeo de directo.
Esa voluntad de desplazamiento constante —del folk acústico hacia territorios cada vez más atmosféricos, experimentales y abiertos— explica por qué Howard sigue siendo una figura singular dentro del panorama musical europeo.
Benjamin John Howard nació el 24 de abril de 1987 en Richmond, Londres, aunque su infancia transcurrió en Totnes, en el condado de Devon, una región costera del suroeste de Inglaterra cuya proximidad con el mar marcaría profundamente su sensibilidad artística. Durante su juventud practicó surf con frecuencia, una relación con el paisaje marítimo que más tarde aparecería de forma recurrente en su imaginario lírico.
Antes de dedicarse por completo a la música, Howard inició estudios de periodismo en la Universidad de Falmouth, aunque terminó abandonando esa vía académica para concentrarse en la composición. Sus primeros pasos discográficos llegaron a través de varios EPs publicados entre 2008 y 2010, trabajos independientes que le permitieron construir una base de seguidores dentro del circuito del folk británico.
El salto definitivo se produjo en 2011 con Every Kingdom, un debut que capturaba el espíritu acústico de su primera etapa creativa. El disco incluía canciones como Only Love, que rápidamente se convirtió en uno de los temas más reconocibles de su repertorio. El álbum fue certificado triple platino en el Reino Unido y situó al músico entre las nuevas voces más relevantes del folk contemporáneo. El reconocimiento institucional llegó poco después. En 2013, Howard obtuvo dos galardones en los Brit Awards, donde fue premiado como Mejor Artista Masculino Británico y Mejor Artista Revelación.
Lejos de acomodarse en el éxito de su debut, Howard decidió redefinir su sonido en cada nuevo proyecto. En 2014 publicó I Forget Where We Were, un álbum más oscuro y atmosférico que debutó directamente en el número uno de las listas británicas. La obra evidenciaba una transición hacia un lenguaje musical más cercano al rock alternativo y a la experimentación sonora.
Esa evolución se acentuó con Noonday Dream, un trabajo contemplativo y expansivo que muchos críticos interpretaron como su proyecto más experimental. El disco incorporaba estructuras menos convencionales, largas texturas instrumentales y una atmósfera casi meditativa.
Posteriormente llegarían Collections from the Whiteout (2021) y Is It?, consolidando una discografía que ha evolucionado desde el folk acústico hacia un territorio híbrido donde conviven electrónica, ambient y rock atmosférico. La trayectoria del músico experimentó un punto de inflexión en 2022, cuando sufrió dos ataques isquémicos transitorios que afectaron temporalmente a su capacidad de hablar y pensar con claridad. El episodio obligó al artista a replantearse su relación con la música y con su propio ritmo vital.
Ese momento de fragilidad terminó reflejándose en Is It? (2023), un disco producido junto a Nathan Jenkins (Bullion). En él, Howard explora una estética más abierta y luminosa, donde los elementos acústicos conviven con capas electrónicas y estructuras más fluidas.
A lo largo de su carrera, Howard ha desarrollado un estilo reconocible que combina composición introspectiva, afinaciones abiertas de guitarra y estructuras rítmicas poco convencionales. Su música ha evolucionado hacia una mezcla de folk, ambient y rock alternativo que evita deliberadamente las fórmulas previsibles. Ese desplazamiento permanente es, en gran medida, el motor de su trayectoria artística: cada disco funciona como una reconfiguración de su propio lenguaje.
Si su discografía evidencia esa búsqueda constante, sus conciertos han consolidado su reputación como uno de los intérpretes más intensos del circuito alternativo europeo. Sobre el escenario suele presentarse acompañado por una banda amplia, lo que permite expandir sus composiciones hacia paisajes sonoros más densos y envolventes. Las actuaciones de Howard suelen describirse como hipnóticas y emocionalmente absorbentes. Las canciones se transforman, se alargan o adquieren nuevas formas, convirtiendo cada concierto en una experiencia distinta a la versión registrada en estudio.
El concierto del 28 de mayo en la Sala Apolo abrirá esta nueva etapa europea del músico. En un panorama musical dominado por la repetición de fórmulas y la lógica del streaming, la trayectoria de Ben Howard continúa moviéndose en una dirección distinta.
Sus discos y conciertos no funcionan tanto como productos cerrados, sino como procesos en evolución. Y quizá ahí reside la clave de su permanencia: en una industria que premia la repetición, Howard ha preferido seguir cambiando. Barcelona será el primer escenario de esa nueva etapa. Y, como ha demostrado su carrera, lo único seguro es que el recorrido no seguirá caminos previsibles.









