La actuación pertenece a la temporada 2026/2027 de Ibermúsica y se incorpora a ‘Casals 150: música para la paz’. Según la información institucional de la conmemoración, más de 200 actividades distribuidas entre 2026 y 2027 abordarán la trayectoria del intérprete, compositor y defensor de las libertades. La Fundación Pau Casals impulsa este programa internacional cuando se cumplen 150 años de su nacimiento.
El compromiso de Casals tuvo consecuencias concretas sobre su vida y su carrera. Exiliado desde enero de 1939, antes del final de la Guerra Civil, se estableció en Prades, Francia, después de una breve estancia en París. Desde allí organizó campañas de ayuda a los refugiados republicanos y mantuvo una oposición pública a la dictadura. Su humanismo se expresaba en la asistencia a quienes habían perdido su hogar y en una resistencia que implicó también decisiones profesionales.
Terminada la Segunda Guerra Mundial, la permanencia de Franco y la pasividad de las democracias aliadas motivaron su decisión de dejar de actuar en esos países. En 1946 publicó en el periódico británico News Chronicle la carta ‘Why Franco must go’. La denuncia incorporaba una renuncia: Casals restringía su actividad concertística como protesta por la inacción de los gobiernos aliados ante la continuidad de la dictadura. En 1950 volvió a los escenarios con el Festival de Prades, sin abandonar su posición antifranquista.
Esa conducta coexistió con una aportación decisiva a la interpretación. Sus grabaciones de las seis suites para violonchelo solo de Bach, realizadas entre 1936 y 1939, establecieron una referencia duradera para el instrumento. La Orquesta Pau Casals y la Associació Obrera de Concerts, creada en 1926 para acercar la música a los trabajadores, expresaron asimismo una concepción de la cultura que vinculaba la exigencia artística con la ampliación de su acceso.
El programa del Auditorio Nacional comenzará con el preludio de ‘El pesebre’, el oratorio de Casals sobre un poema de Joan Alavedra, estrenado en Acapulco en 1960. Ibermúsica presenta esta apertura como una expresión musical de su experiencia del exilio y de su aspiración de paz. La composición permite atender a una dimensión de su obra que prolongaría en su ‘Himno a las Naciones Unidas’, presentado en 1971 con texto de W. H. Auden.
A continuación, Fischer y Müller-Schott abordarán el ‘Doble concierto para violín y violonchelo’ de Johannes Brahms. En sus notas de presentación, Ibermúsica relaciona la partitura, dedicada al violinista Joseph Joachim, con la voluntad del compositor de reparar su amistad con él. El intercambio entre los dos instrumentos adquiere así, dentro de la lectura propuesta por el ciclo, un sentido de reconciliación.
La ‘Sinfonía n.º 5’ de Jean Sibelius completará la velada. Según la organización, la selección reúne partituras vinculadas a la trayectoria musical de Casals. El recorrido combina, por tanto, su propia escritura con obras de otros compositores que permiten situar el homenaje en el ámbito de su actividad interpretativa y de dirección.
La formación londinense llega a Madrid con Edward Gardner, su director titular desde 2021. Su historia comenzó en 1932 y mantiene en el Royal Festival Hall el centro de su temporada en Londres. A los conciertos y las giras añade una labor educativa y proyectos dirigidos a públicos diversos, una vertiente pertinente en un homenaje a quien promovió el acceso de los trabajadores a la experiencia sinfónica.
En la cita participan la Fundación Ibermúsica y la Fundación Pau Casals. El Auditorio Nacional de Música colabora en su celebración, que recibe el apoyo de la Generalitat de Catalunya y de Acción Cultural Española. El concierto sucede a los encuentros dedicados al músico en septiembre en el Congreso de los Diputados y el Instituto Cervantes. El programa conmemorativo ha sido reconocido como acontecimiento de excepcional interés público.
Casals murió en Puerto Rico en 1973, todavía vigente la dictadura española. Recordarlo exige atender a la relación entre su obra y las decisiones que sostuvo durante el exilio. Su defensa de la paz comprometía la manera de ejercer el oficio, incluso cuando suponía limitar su carrera. El aniversario devuelve así una pregunta al presente: qué responsabilidad están dispuestos a asumir los artistas y las instituciones culturales cuando sus convicciones entran en conflicto con la conveniencia.









