Xerach comenzó su formación reglada a los ocho años, en percusión clásica, en Las Palmas de Gran Canaria. Más tarde se trasladó a Barcelona para estudiar batería en el itinerario de jazz y música moderna de la ESMUC. En una entrevista de 2017 defendía la necesidad de mejorar la enseñanza especializada y los circuitos profesionales en Canarias. Su vínculo con las islas incluía ya una pregunta sobre las posibilidades de trabajar allí y ser una auténtica profeta en su tierra.
Su disco ‘Tizziri’ permite reconocer algunas de sus primeras decisiones como autora. La suite jazzística incorporaba una memoria familiar que encontraba expresión en ‘Lesandez’: su abuelo Leandro escribió, a petición de Xerach, el poema que dio letra a la pieza, basada en la tradición de Aires de Lima de Ingenio, localidad de la que él era originario. Los aires de lima forman parte del folclore tradicional canario y presentan variantes locales, entre ellas la de Ingenio. Sus melodías y letras acompañaban las labores agrícolas, las reuniones y las celebraciones relacionadas con el nacimiento. El título recuperaba el seudónimo con el que firmaba sus versos. El folclore llegaba así a la composición mediante una relación afectiva concreta.
La reflexión sobre cómo construir un proyecto continuó en Berklee, en Valencia. Su repositorio académico conserva ‘Flor de Canela’, el trabajo de máster presentado en 2019, donde Xerach estudiaba las influencias y las dinámicas de su banda para orientar un primer EP de cinco composiciones originales. El análisis comprendía los arreglos, la producción y la búsqueda de una identidad visual. La forma de presentar la música se investigaba junto con su elaboración sonora.
‘Flor de Canela’ fue también un espacio de compromiso compartido. El grupo, integrado por Núria Balaguer, Paula Vegas, Marta Bautista y Xerach, relacionó sus canciones con asuntos sociales y territoriales. ‘La calle segura’ reclamaba preservar los paisajes costeros; ‘Las mareas’ apoyaba el feminismo. Estos antecedentes sitúan la defensa de la cultura como herramienta social dentro de un trabajo colectivo identificable, anterior a la difusión de su actual propuesta de pop queer.
La música también ocupa un lugar en su reflexión sobre los derechos LGTBIQ+. En las declaraciones difundidas antes del Orgullo de San Bartolomé, en Lanzarote, en junio de 2026, Xerach destacó su importancia para quienes habían encontrado en ella referentes y posibilidades de expresión. Desde esa experiencia defendió el sentido reivindicativo de la celebración: recordar la represión, cuestionar su aprovechamiento comercial y mantener la defensa de unos derechos que pueden retroceder si se dan alas a los extremos.
‘¿Qué tiene ella que no tenga yo?’ Abrir los conciertos de Camela sitúa a Xerach ante un público que quizá no habría llegado a sus canciones por otros caminos. Su propuesta reúne pop electrónico, tecno y percusión tradicional con danza contemporánea y pasajes teatrales. La contradicción es fructífera porque le plantea un reto que ella misma se ha buscado: llevar su música más allá de los circuitos en los que ya resulta familiar.









