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¡Lanzamos la segunda edición de la Revista Urban Beat a papel!

La revista de la nueva generación Beat, sale de nuevo a las calles de Madrid indagando en la cultura pop y en la escena urbana más emergente y vanguardista de la música, el cine, la televisión, el arte moderno, el diseño y la innovación. Jaume Amills, el editor de la revista, apuesta por un relato editorial alternativo en el ámbito de la moda, los viajes o la gastronomía, poniendo en valor la riqueza de la periferia y el mestizaje social que generan las dinámicas de convivencia y la interculturalidad de la capital madrileña.

#ZonaLiberada, por Jaume Amills.

Editorial.

Una de las pocas cosas que les reconozco a las RRSS, es la posibilidad de descubrir a personas, talentos y experiencias que escondidas en ese magma de vulgaridad, griterío, postverdad, narcisismo y sobre todo, intrusismo profesional, emergen devolviéndonos la esperanza en un siglo XXI, que según avanza me va pareciendo más y más decepcionante. No es de eso de lo que quiero hablar. Me espanta parecer una actriz de cine mudo despotricando del cine sonoro. Gracias a mi amiga Mar Souto he aprendido que “el universo es abundante” y que no hay que estar “en resistencia”.

Así que en ese ejercicio de “sacar la mejor versión de mi mismo -y convertir en una oportunidad cualquier crisis, pataleta o traición (me cuesta una barbaridad ser tan banal y estúpidamente positivo)-, me sumerjo en en Instagram para ver qué se cuece; hallando tal vez inspiración o evasión.

Bueno, pues en uno de esos viajes de introspección, descubrí a José Diéguez. Resulta que este vasco, afincado en Palma de Mallorca, y oftalmólogo de profesión, decidió darse un tiempo. Lo dejó todo, y comenzó  a dar la vuelta al mundo. Documenta cada uno de sus viajes y experiencias en series fotográficas tomadas con su teléfono móvil.

Me puse en contacto con él. Le propuse ser nuestro colaborador. Decidimos llamar a su sección “Viajes sin retorno”.

Hoy, cualquier puede saber el bar de moda en Katmandú, los habitantes de Maputo, o los lugares de interés de Phoenix, Arizona, gracias a Google. Pero no todo el mundo puede relatar la crónica de un viaje como lo hace José Diéguez; su narración subjetiva me emocionó y me enamoré de su visión del viaje.

Tráiler Revista Urban Beat nº2.

Ayer,  cuando estaba pensando en qué escribir en este editorial, José Dieguez me mandó el manuscrito del que será su segundo libro -Sur (el primero fue Este)-, y en el que recrea aquel momento inaugural en el que nos conocimos:

“Físicamente exhausto, tras este largo día de senderismo y ejercicio acuático. Relajado tras una buena ducha, me tumbo en la hamaca del jardín del hostal en el que me alojo. Dedico ese momento de quietud a repasar correos electrónicos y actualizar las noticias de las redes sociales en mi teléfono.

Súbitamente, una notificación me avisa de que alguien me ha escrito un mensaje en Instagram y procedo a abrir esta aplicación para leerlo. Me dices:

[Jaume] Me encanta tu trabajo. Me gustaría publicarlo en mi revista.

Tras trabajar años en televisión, te has propuesto lanzar una revista digital de la que seleccionas unos cuantos artículos para incluirlos en una edición en papel cada cierto tiempo.

Sorprendido, comienzo por aclararte que mis fotos están hechas con mi teléfono. Este tema no parece importarte mucho. Me propones que te escriba un artículo de alrededor de seiscientas palabras, acompañadas con unas cuantas fotos tomadas por mí, para la sección de viajes de tu publicación.

Así empieza mi andadura en el mundo de la redacción. Desde entonces, ilusionado, te envío dos narraciones mensuales. Hasta hoy. Tanto los textos como las fotos que los acompañan muestran mi punto de vista subjetivo de algunos lugares del mundo que he ido conociendo.

—¡Me encanta! —Sueles repetirme.

Prácticamente desde el principio, decidimos conjuntamente titular a la sección «Viajes sin retorno», haciendo referencia a esas experiencias descritas en mis narraciones que, una vez vividas, hacen que uno no vuelva a ser el de antes.”

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¿Cuándo un niño deja de jugar y empieza a trabajar?

Un niño abre un regalo frente a una cámara durante la festividad de los Reyes Magos. La escena parece una idílica tarde en familia: ríe, se equivoca, enseña su habitación mientras sus padres graban. Sin embargo, cuando detrás de ese gesto existen millones de visualizaciones, acuerdos comerciales, calendarios de publicación e ingresos capaces de sostener una economía familiar, la intimidad cambia de naturaleza. El hogar continúa siendo hogar, pero puede funcionar también como espacio de producción, y el menor pasa a ocupar un papel económico y narrativo que quizá todavía no puede comprender plenamente. Ahí aparece una de las preguntas centrales de la cultura digital contemporánea: cuándo un niño que crea contenido empieza a trabajar, sin dejar de jugar.

¿Cuál es tu vocación?

La vocación remite al latín vocatio, -ōnis, «acción de llamar», pero esa llamada nunca ocurre en el vacío: se autogestiona entre los rescoldos de sus propios ecos. En “La muerte de Iván Ilich” (1886), León Tolstói llevó el problema hasta su consecuencia más perturbadora. Próximo a morir, su protagonista se pregunta: «¿Y si toda mi vida, mi vida consciente, ha sido de hecho lo que no debía ser?». Iván Ilich no descubre que haya traicionado una vocación identificable ni que eligiera la profesión equivocada en un sentido contemporáneo. La revelación resulta más radical: una persona puede cumplir impecablemente su función profesional y advertir que nunca examinó si la vida construida alrededor de ella le pertenecía realmente. Quizá confundió conveniencia con libertad, respetabilidad con bondad y éxito con sentido. Quizás la “vocación influencer” sea no solo un problema, sino un síntoma de fiebre convulsiva de una intelectualidad en estado vegetativo con cuidados paliativos. Quizás.

Ane Lindane, el crucifijo de Nietzsche y «Hil da Jainkoa!»

«Dios ha muerto», escribió Friedrich Nietzsche en «La gaya ciencia» en 1882, pero no para celebrar una victoria elemental del ateísmo, sino para anunciar el derrumbe del horizonte moral y metafísico sobre el que Europa había hábilmente organizado, siglos antes, su existencia colonizadora, corrupta, exterminadora y cruenta. El 29 de junio de 2025, más de un siglo después, la humorista vasca Ane Lindane trasladó aquella sentencia al interior de la iglesia de San Lorenzo, en Arberatze-Zilhekoa —Arbérats-Sillègue, en la Baja Navarra francesa—, donde actuaba ante unas 200 personas dentro del festival autogestionado Euskal Herria Zuzenean. Su monólogo artístico formaba parte de la programación y el templo había sido cedido para acoger actividades del festival. Durante la actuación, subió al altar mayor, tomó un crucifijo y simuló utilizarlo para masturbarse mientras gritaba como una loca: «Hil da Jainkoa!» —«¡Dios ha muerto!»—. Lindane explicaría después, que desconocía hasta su llegada que actuaría en una iglesia todavía no desacralizada y que el gesto con el crucifijo fue una improvisación. Luego difundió la grabación en sus redes sociales y escribió: «Mancillamos, blasfemamos y denunciamos los abusos sexuales de la Iglesia».

Federico García Lorca sigue desaparecido porque España buscó tarde y mal sobre un mapa trazado por el franquismo

Noventa años después de su asesinato, Federico García Lorca continúa sin cadáver, sin tumba y sin una certeza científica capaz de clausurar el último acto de una tragedia que España ha administrado mediante testimonios fragmentarios, búsquedas tardías, errores institucionales y una resistencia casi orgánica a mirar debajo de su propia tierra. El poeta más universal de la literatura española del siglo XX permanece atrapado en una paradoja intolerable: todos saben aproximadamente dónde lo mataron, abundan las teorías sobre quiénes participaron en el crimen y se han escrito bibliotecas enteras alrededor de sus últimas horas, pero nadie ha logrado determinar dónde depositaron su cuerpo. La desaparición no constituye un apéndice accidental del asesinato. Forma parte del crimen.

Yoani Sánchez desafía desde Instagram el cerco informativo cubano

Yoani Sánchez pulsa el botón de emisión en instagram y, durante unos segundos, en ese botón rojo, Cuba deja de ser una abstracción diplomática americana , una estadística económica fallida o una disputa ideológica administrada desde despachos extranjeros. Cuba vuelve a ser Cuba. Aparece una calle de La Habana sin luz, una conversación interrumpida, una cazuela golpeada, la respiración de quien sostiene el teléfono y la posibilidad de que la conexión desaparezca antes de que termine la frase. En sus frecuentes directos de Instagram, la periodista cubana no reconstruye el país cuando el acontecimiento ya ha sido domesticado por el sórdido lenguaje oficial. Lo transmite mientras sucede. Yoani Sánchez transmite desde una isla donde informar también significa exponerse a morir y ella es la única que puede hacerlo desde una voluntad de acero. Todos los cubanos de la diáspora deberían ponerse en su pellejo. Todos están esperando que otros como ella, lo hagan. Con lo machistas que son en Cuba y ha tenido que venir una mujer a darles lecciones de entendimiento a muchos hombres del exilio.

El Jardín de las Tullerías reúne patrimonio, diseño y memoria olímpica durante el verano parisino

El Jardín de las Tullerías reivindica este verano su condición de escenario privilegiado de la vida cultural parisina mediante una programación que reúne patrimonio, creación contemporánea y experiencias al aire libre. El regreso del pebetero de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de París 2024, una nueva colección de objetos para pícnic concebida por Luke Edward Hall, la primera tienda efímera del Palais des Thés y una nueva edición del festival de artes escénicas ‘Les Étés du Louvre’ proponen otra manera de recorrer uno de los espacios históricos más reconocibles de la capital francesa. La iniciativa transforma el jardín en algo más que una pausa vegetal dentro de la ciudad. Su paisaje, configurado a través de siglos de historia, funciona como punto de encuentro entre la memoria del Louvre, el diseño contemporáneo y una biodiversidad cuya riqueza suele quedar disimulada por la monumentalidad del conjunto.

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