¿Qué representa para usted este momento profesional?
Representa un momento importante de felicidad y satisfacción por el extraordinario reconocimiento a mi trayectoria profesional. Estoy muy agradecido a la revista Urban Beat por designarme entre tantos buenos profesionales. Es un orgullo compartir este momento con ustedes y un gran estímulo para seguir trabajando por la excelencia en nuestra actividad laboral diaria.
¿Qué le llevó a especializarte en un campo tan técnico y, a la vez, tan visible como el cabello y la imagen?
La imagen es un aspecto cada vez más importante en nuestra sociedad, porque, en el fondo, es una manera de relacionarnos con los demás, de interactuar y de encontrar oportunidades tanto sociales como laborales.
La belleza y la salud van de la mano; son conceptos complementarios e integrados uno en el otro. Todas las culturas, y especialmente la griega y la romana, de las que procedemos, han rendido culto a la salud y a la belleza como parte fundamental de su filosofía. Buscar la belleza como puerta de entrada a la salud, como mejora de nuestras condiciones naturales para sentirnos más realizados como personas, ha sido siempre un objetivo. El ser humano, cuando se ve mejor estéticamente, se anima a cuidarse más y a mejorar en el resto de aspectos de la salud.
Evolución del injerto capilar: ¿qué cambios han sido realmente decisivos en la naturalidad de los resultados?
Claramente, la técnica FUE —extracción individual de unidades foliculares— ha sido el mayor avance en la técnica quirúrgica capilar y a ella debemos el éxito en los microtrasplantes. Esta técnica ha mejorado el postoperatorio, logrando una mejor y más rápida cicatrización, a la vez que no se note la cirugía. Por otro lado, permite la extracción de suficientes folículos para lograr una densidad natural en la zona de injerto, lo que hace posibles unos resultados extraordinarios. A todo ello se han sumado el bisturí de zafiro, los implanter, el trasplante sin rapar y la técnica long hair, así como los tratamientos orales y mesoterápicos, que han contribuido de forma importante a los resultados.
¿Las redes sociales generan altas expectativas en estética? ¿Cómo gestiona esa distancia entre lo que esperan y lo que es médicamente realista?
La profesión médica requiere como primera premisa honestidad, franqueza y asertividad. Ya sabemos que la medicina estética está saturada de sentido comercial, competitividad entre clínicas y tendencia a aumentar las ventas, lo que provoca un aumento de las expectativas, pero el profesional médico debe marcar un límite entre lo comercial y lo adecuado para la salud del paciente y la consecución de resultados. Ello comenzará con una evaluación minuciosa del caso concreto, un diagnóstico preciso y una explicación convincente de lo que puede conseguirse, teniendo en cuenta todas las variables del caso.
En su experiencia, ¿qué determina un buen resultado más allá de la técnica quirúrgica?
La práctica médica debe estar centrada en el paciente. Debemos atender sus preocupaciones, sus inquietudes, y tratar de dar respuesta sincera, científica y profesional a sus demandas. Es importante cumplir sus expectativas dentro de las posibilidades razonables, y ello precisa un consenso. El acto médico tiene muchas vertientes. Cada paciente tiene unas demandas concretas, pero, en general, debemos hacer una buena planificación del proceso quirúrgico, escoger la mejor técnica y realizar un seguimiento detallado hasta los resultados definitivos.
El cabello tiene un fuerte componente emocional y de identidad. ¿Hasta qué punto incide el impacto psicológico?
Efectivamente, desde el punto de vista psicológico, el cabello es muy importante. Sentimientos de inseguridad, estados de ansiedad, depresión, aislamiento social, retraimiento, baja autoestima, angustia y desánimo son emociones que acompañan a la alopecia. Algunos pacientes se cobijan debajo de una gorra que no se quitan nunca o se peinan durante horas tratando de disimular la falta de pelo en determinadas zonas. La preocupación por la imagen afecta a las relaciones interpersonales y al desarrollo normal de las personas; por tanto, el impacto psicológico es demoledor en muchas ocasiones.
Sin embargo, lo más frecuente es ver pacientes que, sin llegar a lo descrito, sí buscan mejorar su aspecto, rejuvenecer, mantener una imagen adecuada, y ello les reporta muchas ventajas tanto a nivel social como laboral. El comentario frecuente, una vez que ven los resultados, es: “¿Por qué no me he operado antes?”.
En medicina estética, a veces se debate entre mejorar o transformar. ¿Dónde pones tú el límite?
Físicamente, siempre buscaremos mejorar al paciente. A mi entender, debemos realzar los rasgos más sobresalientes y disimular los defectos particulares, en la medida de lo posible, pero sin llegar a transformar de manera que no se reconozca a la persona. Psicológicamente, puede haber diferentes grados de transformación, porque el paciente, al verse mejor y con su defecto subsanado, tiene más seguridad en sí mismo, menos ansiedad vital, más satisfacción y tiende a cuidarse más en todos los aspectos.
¿Qué tipo de pacientes son los que más te marcan en consulta, ya sea por su historia o por la evolución del tratamiento?
Sí, operamos a personas que han cambiado de sexo y precisan un cambio en sus rasgos faciales y capilares para adaptarse a su nueva identidad; por ejemplo, feminización de la línea frontal capilar con cierre de entradas y redensificación frontal. Los resultados son espectaculares y la paciente queda muy agradecida.
Otro grupo de pacientes que dejan huella son aquellos que están muy pendientes de cumplir con todas las indicaciones que se les dan, son muy cuidadosos y muy positivos hacia el tratamiento, los consejos y los profesionales. Ellos obtienen los mejores resultados y son los más satisfechos, de forma que, después del alta, se ha forjado una amistad perdurable.
El sector ha crecido mucho y también ha generado mucha oferta. ¿Qué riesgos denotas respecto a la banalización de la cirugía estética?
Efectivamente, las redes sociales, las clínicas low cost, los paquetes promocionales, el turismo de bisturí y la publicidad engañosa que fomenta expectativas irreales y prima el volumen de pacientes por encima de las garantías sanitarias hacen que aumente mucho el riesgo de complicaciones en la medicina estética.
Por otro lado, la adicción a las operaciones y a los procedimientos estéticos en ciertos pacientes se asocia a trastornos psicológicos que tienen que ver con la percepción distorsionada y obsesiva de sus defectos —dismorfofobia—. Esto hace que presionen al médico reiteradamente, no sintiéndose completamente satisfechos a pesar de buenos resultados.
Ante esta situación, los profesionales tenemos la responsabilidad ética de comunicarnos adecuada y asertivamente con el/la paciente y exponer nuestro punto de vista con honestidad sobre sus expectativas irreales, no aceptando intervenir estos casos.
En los procedimientos FUE y FUSS, la precisión es clave. ¿Cómo influye la experiencia del equipo en el resultado final?
La cirugía capilar y los procedimientos estéticos son mano-dependientes. Siempre es fundamental la experiencia de los profesionales en los resultados, y lo es desde que el paciente entra en la consulta y afrontamos un diagnóstico. Posteriormente, elegimos la técnica del procedimiento, la planificación, la estrategia que se llevará a cabo según los tiempos quirúrgicos, la habilidad para ejecutar todos los pasos, la coordinación del equipo, la explicación de los cuidados médicos y el seguimiento del caso hasta el alta definitiva, que se prolonga en el tiempo. Todo ello se basa en la pericia, experiencia y coordinación del equipo médico-técnico.
¿Cómo equilibras la parte médica con la demanda estética del paciente?
El médico tiene la obligación de guiar al paciente en sus peticiones e indicarle los procedimientos que se adaptan a su caso para mejorar su imagen. Generalmente, los pacientes son realistas y se dejan aconsejar por el profesional, pero hay ocasiones en que no. En esos casos, hay que explicar coherentemente el alcance de las técnicas, ponerlas en discusión sincera con lo que se quiere conseguir y llegar a un consenso de resultados con el paciente. En definitiva, priorizo la salud y la naturalidad sobre expectativas sobrevaloradas o irreales, garantizando un resultado armonioso y cuidadoso con el físico del paciente.
¿Qué avances tecnológicos crees que marcarán el futuro de la cirugía capilar en los próximos años?
Hay varias opciones que predicen el futuro de la cirugía capilar. Por un lado, las intervenciones asistidas por robot con inteligencia artificial, aunque están en periodo de mejora. En el futuro serán una herramienta fundamental. Por otro, las terapias regenerativas y con células madre, que reactivan las unidades foliculares. La clonación capilar, consistente en el cultivo de células foliculares para dar lugar a pelo nuevo. Y diferentes tratamientos tópicos y orales que están en investigación y que supondrán un avance sin precedentes en el tratamiento de las alopecias, especialmente la alopecia androgénica.









