Desde los algoritmos que determinan qué contenidos aparecen en pantalla hasta los esquemas financieros, urbanísticos o administrativos que rigen nuestras ciudades, estos sistemas facilitan decisiones y ordenan procesos. A la vez, reducen horizontes posibles, consolidan jerarquías y normalizan exclusiones. ‘(Super)Models’ se adentra precisamente en esa tensión: utilidad y control, promesa y disciplina, eficiencia y opacidad. La exposición reúne a creadores y colectivos de procedencias diversas cuyas obras analizan los modelos como dispositivos estéticos, epistemológicos y de poder. Participan, entre otros, Adad Hannah, Adrià Julià, Lúcia Prancha, Hugo Canoilas, Ece Canli, Babak Golkar, John Gerrard y el POoR Collective.
Instalaciones, pintura, cine experimental, sonido y performance articulan un recorrido plural donde emergen asuntos centrales del siglo XXI: la economía desmaterializada, la reproducción algorítmica, la construcción de identidades, la manipulación de la memoria o los vínculos entre representación y autoridad.
Entre las piezas más relevantes figura Sinfonía para una economía de la extinción (2026), de Adrià Julià. La instalación examina cómo ciertos modelos económicos aparentemente abstractos pueden operar de forma antidemocrática, convirtiendo la marginación en un recurso de acumulación y poder. El proyecto se despliega mediante varias obras conectadas: una impresora suspendida que genera imágenes aleatorias extraídas de un cheque de viaje estadounidense; una película en 16 mm donde una moneda gira sin fin; y una instalación basada en la arquitectura ficticia de un billete de 500 euros.
También destaca Fauxsimile, de Ece Canli, performance centrada en la violencia implícita de la repetición dentro de los sistemas automatizados. Por su parte, Three Days or Thirty Thousand Years, de Hugo Canoilas, investiga nuevas formas de atención a través del tiempo y la imagen en movimiento.
Otra de las intervenciones llamadas a suscitar debate es Sellers (Goebbels), de Babak Golkar, donde la propaganda histórica entra en diálogo con las técnicas contemporáneas de seducción comercial mediante un retrato anamórfico de Joseph Goebbels.
El marco conceptual de la muestra se inscribe en un escenario atravesado por el tecno-capitalismo, la automatización masiva y la creciente delegación de decisiones en sistemas de inteligencia artificial. En ese contexto, los modelos actúan como infraestructuras silenciosas capaces de ordenar la vida cotidiana y también de intervenir en transformaciones geopolíticas de gran escala.
La exposición evita lecturas binarias. Los modelos aparecen como herramientas potencialmente emancipadoras y, al mismo tiempo, como mecanismos disciplinarios. Esa coexistencia de fuerzas opuestas es definida por sus comisarios como “campos flotantes”: espacios donde conviven oportunidad, vigilancia, apertura y límite.
‘(Super)Models’ forma parte de Mayrit Bienal de Diseño y Arquitectura de Madrid, cita que propone convertir la capital en un ecosistema distribuido de pensamiento contemporáneo mediante exposiciones, conferencias, talleres y acciones performativas en múltiples sedes.
La edición de 2026 adopta los modelos como núcleo temático para abordar cuestiones urgentes: la influencia de los algoritmos, la inteligencia artificial en la modelización de la realidad, las consecuencias materiales de la digitalización o las mutaciones económicas y políticas del orden global. El proyecto cuenta con la colaboración de British Council, Goethe-Institut, New Centre for Research & Practice y otras entidades culturales europeas.
La alianza entre Intermediae y Mayrit enlaza con una línea de trabajo ya consolidada en Matadero Madrid: repensar lo urbano y los espacios habitados desde una mirada transversal donde convergen arquitectura, derecho a la ciudad, participación ciudadana y cultura contemporánea.
Con ‘(Super)Models’, Matadero Madrid no solo inaugura una exposición. Activa una pregunta mayor: quién diseña los sistemas que gobiernan la vida común y hasta qué punto todavía pueden ser transformados. En tiempos de automatismos acelerados, la muestra devuelve al visitante una herramienta decisiva: la capacidad crítica.









