Las propuestas ocuparán 22 espacios de nueve municipios y mantendrán el principio que ha sostenido al festival desde su primera edición: acompañar los procesos creativos, ensanchar la mirada del público y establecer vínculos duraderos con el territorio. La venta preferente de entradas se celebrará los días 1 y 2 de septiembre, mientras la comercialización general comenzará el 3 de septiembre.
La apertura permitirá comprender inmediatamente el alcance de esa voluntad. Entre las propuestas del primer fin de semana figura HAS BEEN, encuentro entre el coreógrafo Sidi Larbi Cherkaoui y el artista de circo y movimiento Martin Zimmermann, quienes confrontan por primera vez sus respectivos lenguajes. La pieza inaugura una edición construida alrededor de varios ejes: la circulación internacional, el respaldo a la autoría catalana, la vitalidad de las escenas iberoamericanas y el Big Bang, semana dedicada a proyectos contemporáneos con capacidad para desplazarse más allá de sus contextos de origen.
Temporada Alta ha reunido 16 espectáculos internacionales procedentes de once países. La cifra explica una dimensión geográfica, pero la verdadera importancia reside en las relaciones cultivadas durante años con compañías y creadores que ya reconocen Girona y Salt como lugares donde presentar, revisar o desarrollar sus trabajos. Peeping Tom, Needcompany, Hermanos Ibarra Roa y Oligor y Microscopía han elegido esta edición para estrenar mundialmente sus nuevas propuestas.
La compañía belga Peeping Tom regresará a una pieza decisiva de su historia con Le Salon «Revisited». La revisión de aquella obra fundacional evita tratar el repertorio como una reliquia inalterable y lo somete a la experiencia acumulada desde su creación. Needcompany, fundada por Jan Lauwers, también presentará en estreno absoluto Everything Must Change, un montaje que reformula el proyecto bajo la dirección de Maarten Seghers y la coreógrafa coreana Sung Im Her.
Romeo Castellucci regresará al festival con el estreno en España de Faust. Fet, no dit., una aproximación plástica, simbólica y radical a uno de los grandes relatos de la cultura occidental, acompañada por la música de Scott Gibbons. La presencia del director italiano confirma una línea que Temporada Alta ha sostenido durante décadas: acercar al público lenguajes capaces de discutir las convenciones de la representación, incluso cuando esa discusión exige abandonar la comodidad narrativa.
La programación recupera además relaciones consolidadas con Christiane Jatahy, Cristiana Morganti y Guy Cassiers. Morganti, vinculada durante años a la compañía de Pina Bausch, compartirá por primera vez un proyecto con el dramaturgo argentino Claudio Tolcachir en The Forest. Cassiers llegará junto a la actriz francesa Valérie Dréville con Thésée, sa vie nouvelle, una exploración de la memoria y la reconstrucción europea inspirada en el universo literario de Camille de Toledo.
Blaï Mateu Trias y su padre, Tortell Poltrona, mostrarán en LAB: A la recerca de «Qui soc?» el primer capítulo del proceso de creación del próximo espectáculo de Baro d’evel. La presencia de un trabajo todavía en desarrollo revela una de las funciones menos visibles del festival: permitir que el público contemple la creación antes de que adquiera su forma definitiva. La escena deja entonces de presentarse como un objeto cerrado y expone también sus búsquedas, dudas y transformaciones.
Junto a estas figuras, Temporada Alta mantiene su compromiso con la dramaturgia y la creación del país mediante nombres como Jordi Oriol, Lluïsa Cunillé, Jordi Casanovas, Victoria Szpunberg, Carlota Gurt y Ramon Madaula. La convivencia entre autores consagrados y voces que amplían su recorrido impide que el festival quede reducido a un escaparate de prestigios importados. Su dimensión internacional adquiere sentido porque dialoga con el tejido creativo que lo rodea.
Iberoamérica fuera de los márgenes
Conexión Iberoamérica reunirá seis propuestas procedentes de Brasil, México, Argentina, Chile y Cuba. Memoria, migración, política, vínculos familiares y formas de representación colectiva atraviesan una selección que evita presentar Latinoamérica como un bloque cultural uniforme. Cada obra llega desde una realidad distinta, aunque todas participan en la disputa por encontrar lenguajes capaces de narrar sociedades sometidas a profundas tensiones históricas y contemporáneas.
Christiane Jatahy recuperará, quince años después, la primera pieza con la que llegó a España de la mano de Temporada Alta. Júlia – 15 anys més tard, producción del propio festival, contará ahora con un equipo de intérpretes catalanes. La revisión introduce el paso del tiempo dentro de la obra y dentro de la relación entre la creadora brasileña, el festival y el público que conoció aquel trabajo inicial.
Oligor y Microscopía presentarán Museo de los relámpagos, una nueva propuesta de teatro de objetos. La compañía argentina Piel de Lava llegará con Parlamento, ficción política situada en un satélite en órbita, mientras la chilena Bonobo mostrará la comedia coral Estampida humana. Hermanos Ibarra Roa explorará la figura paterna desde la fábula y el delirio en La muerte del padre.
El recorrido se completará con Eliades Ochoa, voz y guitarra históricas de Buena Vista Social Club, en un concierto organizado en colaboración con el Festival Cruïlla. Su presencia amplía la conexión iberoamericana hacia la música y recuerda que la transmisión cultural también depende de artistas capaces de llevar una tradición consigo sin dejarla inmóvil.
Cuatro días para observar la escena que viene
Del 19 al 22 de noviembre, el Big Bang concentrará en Girona y Salt diez espectáculos de creación contemporánea, cuatro de ellos estrenos. La programación combinará obras con encuentros profesionales destinados a conectar artistas, compañías y responsables de programación internacional. La circulación no aparece aquí como una consecuencia posterior al estreno, sino como una posibilidad que comienza a construirse mientras las piezas todavía buscan recorrido.
Los nuevos proyectos de Xavier Bobés, Agnès Mateus y Quim Tarrida, Oligor y Microscopía y Peeping Tom convivirán con trabajos de artistas que ya poseen una sólida proyección exterior, como La Veronal y cabosanroque. También participarán creadores que están ampliando su presencia internacional, entre ellos Aurora Bauzà y Pere Jou, Àngel Duran y Aina Roca Mora.
El Big Bang incorporará asimismo la proyección de Qui som, película de Salvador Sunyer y Vidal sobre Baro d’evel. La inclusión del cine dentro de una semana dedicada a las artes vivas permite observar cómo una compañía construye su identidad más allá del instante de la representación y cómo el registro audiovisual puede convertirse en memoria de procesos esencialmente efímeros.
Temporada Alta continuará desarrollando Pyrenart II, iniciativa liderada por Occitanie en Scène con el respaldo del programa europeo POCTEFA. El proyecto fortalece las relaciones entre organizaciones situadas a ambos lados de los Pirineos y trabaja sobre una dificultad decisiva para las artes escénicas: conseguir que una obra circule sin perder la relación con el territorio que la hizo posible.
Durante su segundo año, Pyrenart II ha impulsado incubadoras artísticas como la de Maria Jover y Gerard Franch, quienes estrenarán Un mal normal. También ha facilitado la movilidad de producciones entre los socios —entre ellas Calentamiento, de Rocío Molina— y desarrollará actividades formativas como una clase magistral de Marcos Morau, director y coreógrafo de La Veronal.
La proyección exterior se extiende a Prospero New, plataforma encabezada por el Théâtre de Liège e integrada por 21 socios europeos, entre ellos el Festival de Aviñón, la Schaubühne de Berlín y el Wiener Festwochen. Su propósito consiste en facilitar la internacionalización de compañías ya consolidadas en sus respectivos países, pero todavía necesitadas de redes que les permitan acceder a nuevos circuitos.
Dentro de la creación catalana, los socios podrán programar con el apoyo de la plataforma cuatro espectáculos de cabosanroque —las tres piezas de la Trilogia y El castor que plorava—, Gola, de Oriol Pla y Pau Matas; Thauma, de La Mula, y A beginning #16161D, de Aurora Bauzà y Pere Jou. La selección demuestra que la internacionalización no depende únicamente de exportar nombres reconocibles, sino de construir las condiciones para que obras con lenguajes específicos encuentren públicos fuera de su entorno inmediato.
La música completará la edición mediante cuatro conciertos internacionales. Pink Martini actuará con Storm Large y su combinación de jazz, sonoridades latinas y cabaret, en colaboración con el Festival Cruïlla, que también participa en el concierto de Eliades Ochoa. The Black Heritage Choir, procedente de Chicago, llevará a Girona el legado musical y espiritual de la comunidad negra estadounidense. Momi Maiga, músico senegalés establecido en Cataluña, reunirá la kora con el jazz y el flamenco.
Temporada Alta alcanza así su 35.ª edición sin convertir el aniversario en una ceremonia de autocomplacencia. Las cifras certifican la dimensión alcanzada, pero su identidad continúa dependiendo de algo menos cuantificable: la capacidad para reunir a quienes ya poseen un lugar en la escena y a quienes todavía necesitan conquistarlo; para recibir obras terminadas y acompañar procesos inciertos; para enlazar Girona y Salt con Europa e Iberoamérica sin borrar las diferencias que hacen valioso cada encuentro. Después de 35 años, la trayectoria deja de ser una garantía cuando se utiliza para contemplar el pasado. El festival parece entenderla como una responsabilidad frente a lo que todavía no ha sucedido.









