Urban Beat Contenidos

Versonautas: “Por mucho que la tecnología avance seguiremos siendo seres frágiles y vulnerables con ganas de estar ante algo bellamente imperfecto que nos emocione”

Versonautas no es simplemente un grupo musical, ni un dúo poético, ni un proyecto escénico. Es una criatura liminal, nacida del cruce entre disciplinas y alimentada por la voluntad de convertir el arte en experiencia transformadora. Su vocación artística se sitúa en los márgenes de lo establecido, en una zona de riesgo y de apertura constante a la exploración. Ana Sanahuja (compositora, pianista y performer) y Roqui Albero (trompetista, rapsoda y compositor) —fundadores y núcleo creativo de Versonautas— entienden el arte como una forma de viaje, de desplazamiento sensorial e intelectual, y de comunión con lo esencial.
versonautas

Su impulso no parte del deseo de entretener ni de lucimiento técnico, sino de una urgencia poética. La vocación de Versonautas es chamánica: invocan, transmutan, convocan. Son médiums de una experiencia que trasciende lo escénico. Su arte es un acto de resistencia al vértigo del mundo contemporáneo, a la velocidad sin alma, a la saturación de estímulos. Es un intento, profundamente político en el sentido más amplio y humano, de recuperar el tiempo, de redescubrir la escucha, de devolverle a la palabra y al sonido su capacidad de tocar lo invisible.

versonautas

El concepto de Versonautas se sostiene sobre una síntesis que podría parecer paradójica: la fusión entre la palabra y la música no para que una ilustre a la otra, sino para que ambas se erosionen, se contaminen, se fecunden mutuamente. No se trata de poemas recitados con acompañamiento, ni de canciones con letras líricas. Es un “spoken song”, una suerte de canto hablado donde el ritmo, el timbre, la prosodia, el silencio y la repetición funcionan como vectores sonoros que crean texturas más que discursos cerrados.

Musicalmente, el grupo se mueve entre la electrónica minimalista, el jazz libre, la canción contemporánea, el ambient, e incluso ciertos impulsos de la música sacra o ritual. El piano no siempre acompaña: a veces golpea, a veces suspende, a veces respira. La trompeta no imita melodías reconocibles: se convierte en voz, en grito, en sombra. La electrónica no busca saturar, sino expandir los márgenes del sonido, sostener el espacio donde la palabra se vuelve eco o mantra.

Los textos —escritos o seleccionados por ellos— no son mensajes directos sino atmósferas semánticas. Apelan a lo emocional y lo intuitivo más que a la lógica del discurso. Hay algo hipnótico en la estructura de sus piezas, que tienden a la circularidad, a la acumulación sutil, al crescendo emocional que no siempre culmina en un clímax tradicional, sino en una especie de catarsis introspectiva.

El mensaje de Versonautas no se predica, se encarna. Y si hay un eje que atraviesa su propuesta es la reivindicación de la lentitud como forma de resistencia. En un mundo que premia la velocidad, la productividad y la eficacia, su música-poesía invita a la suspensión, a la espera, al detenimiento. No desde la nostalgia, sino desde la necesidad de repensar nuestras formas de habitar el presente.

Sus obras invitan al público a entrar en un estado de percepción expandida, donde lo mínimo adquiere un peso específico inusitado: un susurro puede valer más que una frase cerrada; una pausa más que un solo. Esa ética estética se convierte, sin proclamas, en un posicionamiento político: lo que importa no es gritar más fuerte, sino decir desde un lugar auténtico. Y ese lugar suele ser vulnerable, íntimo, abierto.

versonautas

El mensaje de Versonautas es también un canto a la escucha: no solo como acto físico, sino como disposición vital. Escuchar al otro, al mundo, al silencio. Escuchar el dolor que subyace a lo cotidiano, la belleza inadvertida de lo aparentemente insignificante. Es un arte que no exige comprensión inmediata, sino presencia. En ese sentido, se alinean con tradiciones filosóficas y espirituales que entienden la atención plena como forma de conocimiento y de sanación.

Versonautas no se deja encasillar porque ha nacido precisamente del deseo de habitar los intersticios. Su arte, lejos de ofrecer respuestas o fórmulas, abre preguntas, abre umbrales. En un tiempo donde la cultura tiende a la homogeneización y el consumo rápido, ellos defienden una poética del cuidado, de la lentitud, de la transformación sutil. Son más que un grupo: son un gesto, una forma de estar en el mundo, una invitación al viaje interior. Escucharlos es dejarse atravesar por lo que aún no tiene nombre. Es recordar que la palabra, cuando se dice desde el abismo, puede todavía salvar.

versonautas

Cuéntanos acerca del nacimiento de Versonautas y cómo se ha de  desarrollado vuestro proyecto innovador y vanguardista hasta el día de hoy, ¿Qué balance hacéis de todos estos años de incasable labor artística?

Versonautas nació casi por azar. Una pulsión hacia la poesía y hacia el querer entender nuestra vocación musical desde otro lugar nos fue guiando de forma intuitiva. Ambos veníamos de lugares distintos, de experiencias en ciudades como La Habana, Nueva York, Buenos Aires, Barcelona, y nos encontramos en Valencia en una encrucijada personal y artística; a partir de ahí fuimos probando, buscando, enamorados de algo todavía desconocido, todavía por nacer. Todo se fue gestando hasta que nos vimos preparados para hacer una ceremonia, ese fue el momento culminante. Esa primera ceremonia convertida en un espectáculo y en un disco se llamó Astro Azul. Fue un canto a la idea de inicio, de metamorfosis, del latido como punto de partida, de aquello que nace desde el vacío.

Después de crear dos espectáculos más, Preludio a la lentitud y Recitare Religare, además de otros proyectos y colaboraciones con el mundo del teatro, la poesía o el cine, de haber tenido el honor de actuar en salas y festivales que tanto admiramos, sentimos que ha sido un regalo adentrarnos en ese bosque desconocido, en este lenguaje que hemos ido esculpiendo, en este proyecto de vida.

¿Cómo definirías vuestro trabajo si pudieses alejaros de las etiquetas?

 Definirse entendemos que es un protocolo necesario, es un bello engaño. Sabemos que en realidad somos todos ambiguos y esa es precisamente nuestra maravilla, hay una disimilitud ante tanta similitud. Este proyecto ha ido, precisamente y de forma deliberada, hacia lo indefinible, hacia el misterio.  Somos músicos que hablan a través de su música, estamos siempre merodeando entre el teatro, la música y la poesía, pero nos nutrimos del cine, la pintura o la filosofía.

Las propuestas escénicas de Versonautas compaginan el performance poético con la música en sus distintas vertientes dentro de una puesta escénica onírica y asistir a vuestros montajes es un viaje mágico hacia muchos mundos ¿Cómo se interrelacionan los distintos elementos escénicos y cómo se construye ese viaje desde el inicio de una idea creativa hasta la culminación de un proyecto tan bien estructurado? ¿Cuál es el secreto de vuestra alquimia sonora?

Todo empieza desde una idea central, una llama que enciende todo el proceso.

Para crear nuestros espectáculos damos una presencia importante a la música que, de algún modo, es nuestra formación más profunda, pero esta siempre va de la mano de la poesía, de nuestras propias inquietudes e intuiciones, del estar en diálogo con personas que tienen esa fe en lo intangible, seres que han volcado todo su amor y belleza en nuestros trabajos, como Teresa Juan, Pablo Rosal o Ximo Rojo. Una obra es un engranaje orgánico en el que todo es vital… cada conversación, cada idea, cada estímulo, cada presencia…

Versonautas

¿Cómo fue ese bautismo maravilloso de la mano del legendario Jorge Drexler que dio origen a vuestro nombre artístico: Versonautas?

 Eso viene de lejos, Roqui estuvo en dos giras con sus dos discos, tocando con Jorge Drexler y recitando poesía en sus conciertos. Fueron años maravillosos dando la vuelta a América. En uno de los conciertos hicimos el pregón del carnaval de Cádiz y él creó una dramaturgia poética en la que era el capitán de una nave que, con sus Versonautas, había aterrizado en mitad de la plaza. Al cabo de poco empezó nuestra aventura y le pedimos que nos prestara ese nombre; su respuesta fue : “Es todo vuestro, reprodúzcanse amados Versonautas!”

Hemos tenido el privilegio de asistir en CondeDuque Madrid  a vuestra última obra Preludio a la lentitud ¿Cómo fue el proceso de germinación de dicho proyecto? ¿Cuál es su vigencia en este mundo de emociones efímeras y ultra-aceleradas?

 Esta pieza se gestó durante los meses de pandemia, que pasamos en plena montaña con nuestro hijo, que en ese momento tenía solo 3 años. Veíamos como crecía y aprendía día a día, a la vez que observábamos  la evolución lenta de nuestro huerto. Ahí empezó a gestarse todo, del simple hecho de observar y ver que todo proceso profundo que se precie requiere lentitud. Esta palabra nos conecta con la parte más humana de nosotros mismos, es algo que nos inserta en una dimensión más espiritual, es dejar de estar ausentes.

Quedamos impresionados y conmovidos con la maestría de Ana Sanahuja a la hora de convertir su piano en un universo sonoro rompedor y vanguardista donde todo es posible ¿Podrías explicarnos Ana, como es el proceso creativo con tu maravilloso instrumento?

Todo empezó gracias al espacio donde nació la pieza, una floristería del barrio de Ruzafa, en Valencia, donde estrenamos Preludio a la lentitud en el Festival de otoño de artes escénicas. En dicha floristería había un piano antiguo, una reliquia de finales del siglo XIX que viajó en barco desde Nueva York a Valencia, en algún momento del siglo pasado. Cuando lo tocaba, aparte del sonido envejecido, sonaban los martillos frotándose los unos con los otros y, a la vez, todo el mecanismo iba añadiendo pequeños ruidos. De alguna manera, nos interesaba la imperfección y lo salvaje como elemento sonoro y dramático. Este piano lo abrimos totalmente y, además de su uso “convencional”, hicimos un trabajo con su arpa, interpretada con diferentes baquetas y herramientas como cepillos, filtros, hierros y escamas para crear otras texturas sonoras. Cuando la pieza salió de la floristería, reproducimos en los diferentes pianos que nos han ido acompañando, la propuesta surgida de aquella experiencia.

versonautas

¿Qué valoración hacéis de la industria musical en España? ¿A qué desafíos se enfrentan los nuevos talentos que quieren abrirse camino?

La verdad es que, por el formato de nuestros espectáculos, no nos sentimos muy dentro de la llamada industria musical. Nuestro circuito es variado y tanto actuamos en salas de teatro, como en  festivales de poesía, de artes vivas, de arte sonoro o también de música.  Preferimos pensar en que somos todos meros servidores de algo que nos trasciende, que hay que perseverar y creer, entender lo escénico como algo sagrado. En cuanto a los desafíos, nos parece que con la velocidad a la que va todo, estos son muchos y cambiantes, pero también vemos que hay cosas perennes que no deberíamos perder nunca de vista. Precisamente el cineasta Andrei Tarkovsky lo describió muy bien en su libro “Esculpir en el tiempo”. Él decía que lo más valioso en toda trayectoria artística es: “La fe en uno mismo, la disposición de servir y la falta de compromisos externos”.

En 2023 habéis obtenido el premio a la Mejor Composición Musical en el marco de los Premios de las Artes Escénicas  Valencianas ¿Qué significa para vosotros ser profetas en vuestra tierra? ¿Cómo influyen los distintos entornos culturales e idiosincrásicos en vuestras creaciones? 

Para nosotros fue una sorpresa maravillosa, dado que en nuestro proceso no hay mucha diferencia entre texto, puesta en escena y música, ya que todo se gesta a la vez; por eso, nos lo tomamos como un reconocimiento a nuestro trabajo en general. Ese mismo trabajo fue también nominado a los Premios Carles Santos como mejor disco de música contemporánea y experimental y a los Premios Max como mejor espectáculo musical. Fue un año increíble, estamos muy agradecidos por todos esos reconocimientos.

Y, tal y como dices, Valencia ha sido parte crucial en nuestra trayectoria. Aquí hemos podido siempre presentar nuestros trabajos en teatros como el TEM, el Centre del Carme Cultura Contemporánea, el IVAM, la sala Carme Teatre o el festival Sagunt a Escena, entre otros espacios. Nos sentimos queridos en una ciudad que es ya nuestra casa, Valencia fue una elección totalmente voluntaria.

En cuanto al entorno cultural, dado que ahora estamos en esta especie de aldea global en la que todo nos llega por múltiples vías, nos sentimos demasiado interpelados y afectados por lo social. A veces nos parece que estamos sumergidos en informaciones irrelevantes y que es necesario empezar a ignorar para focalizarse en lo esencial. Por ello, nos gusta tratar de buscar qué es lo que más nos acerca y nos encuentra como seres humanos.

Versonautas

¿Qué ha variado desde vuestro primer disco Astro Azul hasta el actual Preludio a la lentitud? ¿Cómo se retroalimentan ambas propuestas?

 El primero fue más electrónico, con una poesía más sintética, breve. En algún tema acuñamos las ideas de versopsicodelia o spoken song, una suerte de poema hecho de frases cortas, como una canción hablada o recitada. Ya en Preludio a la lentitud, trabajamos con una novela inédita -El arte de no escaparse- de nuestro querido y admirado Pablo Rosal. En el proceso de escritura, tomamos textos que fuimos poetizando, los mezclamos con otras ideas nuestras y acabamos creando una dramaturgia poética. Al final surgió una suerte de poema único que partía de la nada, del silencio, del estar y, poco a poco, nos iba llevando por diferentes estadios.

Astro Azul fue nuestro primer espectáculo entendido este, como una ceremonia, como una idea conjunta. A raíz de este nueva manera de trabajar, siguió  Preludio su estela, pero yendo este, más lejos en lo performático y en la creación sonora.

Es muy interesante descubrir que Preludio a la Lentitud solo está disponible en formato vinilo, con un enlace digital, ¿Cómo se entiende esa maravillosa vuelta al pasado en una era híper-digitalizada?

Entendemos el disco como una pieza estética, como un objeto de valor en sí mismo. Además, ahora, con la irrupción de lo digital, con más motivo hemos decidido  lanzarnos más al acto romántico de darle ese lugar casi mitológico. Puesto a elegir, preferimos ese tamaño del vinilo, que te permite ahondar más en la belleza del diseño, en la obra de arte.

versonautas

¿Qué desafíos enfrenta el mundo de la música en el ámbito de la inteligencia artificial?

Imaginamos que los desafíos son infinitos, que viene un mundo nuevo a gran velocidad. Pero en este nuevo paradigma, queremos pensar en que lo vivo, lo físico, lo humano y lo espiritual tendrán un renacimiento. Por mucho que la tecnología avance seguiremos siendo seres frágiles y vulnerables con ganas de estar ante algo bellamente imperfecto que nos emocione. No somos, para nada tecnófobos, pero tampoco tecnófilos. Sentimos la necesidad de, ante tanto progreso, invocar un cierto regreso.

Sois muy activos en el desarrollo de proyectos educativos como: Spoken Song, Cabaret Voltaire y El banquete de las palabras, ¿Podríais darnos pinceladas de estos proyectos que integran una vertiente profesional tan necesaria en nuestros días? 

 Hemos ido creando, desde nuestros inicios, diversos proyectos educativos en los que invitamos al alumnado a interaccionar con el sonido entendido como paisaje sonoro y con la voz hablada. Además, nuestro primer espectáculo, El banquete de las palabras fue un recorrido por textos relacionados con la gastronomía. Lo presentamos con algunos chefs de Barcelona y Valencia creando una experiencia que de forma simultánea, invitaba a la audiencia a gozar de una experiencia multi sensorial.. Lo presentamos, entre otros espacios, en el IVAM de Valencia junto a La Sucursal. En lo que respecta al Cabaret Voltaire, fue una idea que tuvimos, en la que invitamos a gente de la música, la pintura, la danza y la poesía a participar en una especie de “Jam Session” de las artes. Fue una experiencia inolvidable que tuvo muy buena acogida en Valencia.

¿Cuáles son los proyectos de Versonautas para el futuro?

Justo ahora acabamos de estrenar nuestra tercera pieza: Recitare Religare. Hemos estado dos años leyendo y pensando en esta nueva propuesta escénica.

El texto es, como dice el propio título, un recitar, un volver a citar, a repetir citas. Este contiene fragmentos de grandes voces como CM. Eckhart, Simone Weill, Clarice Lispector, Jean Genet, Fyodor Tyutchev, Rilke, Novalis, San Agustín de Hipona, Giacomo Leopardi, Kathleen Raine, Farid ud-Din Attar o W. Blake, y de textos propios.

Vemos como la sociedad actual ha ido alejándose de su dimensión espiritual para entregarse plenamente a un mundo gobernado por lo palpable, por lo material. Hay una creciente adoración ciega a la tecnología y a la ciencia. De algún modo, el secularismo contemporáneo es también una religión a la que le falta el misterio. Las religiones, entendidas como fuentes de sabiduría ancestral, son poseedoras de un legado filosófico inmenso al que le estamos dando la espalda. Quizás sea a causa de las instituciones religiosas, las cuales en realidad nos han apartado de ese misterio mostrándonos, como diría Blake ya a finales del siglo XVIII: “el Dios de la ley moral que se adora en nuestros tiempos”. La palabra religión se sospecha que viene de religar, volver a unir. Y eso es lo que anhelamos, crear esa misa escénica con el saber eterno, inmutable que nos habla de lo más humano y nos inserta en la esfera de la vida, esa que contiene su lado visible así como también su lado invisible.

Compartir:

Facebook
Twitter

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¡Descarga ahora el último número de nuestra revista!

Polyphia anuncia ‘Be Not Afraid’ desde el barroco de Río de Janeiro

Polyphia ha construido buena parte de su identidad desobedeciendo las fronteras que deberían separar el rock instrumental, el metal progresivo, la electrónica y las pulsaciones de la música urbana. Be Not Afraid, su quinto álbum de estudio, prolongará esa insubordinación el 23 de octubre bajo el sello Rise Records, pero introducirá una diferencia decisiva: la complejidad ya no dependerá únicamente del virtuosismo individual, sino de una composición desarrollada por los cuatro integrantes dentro de una misma habitación.El anuncio llega acompañado por Power in the Blood, sencillo cuyo título permite anticipar, a juzgar por sus títulos y primeras imágenes, el imaginario religioso que recorrerá el nuevo trabajo. El videoclip, dirigido por Caleb Young y filmado en Río de Janeiro, instala a la banda dentro de la iglesia de la Orden Tercera de San Francisco de la Penitencia. Las guitarras, la batería y la tecnología irrumpen frente a retablos barrocos recubiertos de pan de oro, estableciendo un diálogo entre dos formas de exceso separadas por varios siglos: la ornamentación religiosa que quiso hacer visible lo sagrado y una música contemporánea empeñada en llevar la destreza técnica hasta sus propios límites.

Riot Games elige a Mushkaa para reescribir el himno de VALORANT

Mushkaa reinterpreta «Villain (Take the Shot)» para VALORANT, el videojuego táctico competitivo desarrollado por Riot Games, compañía creadora de «League of Legends» . El remix acompañará las finales regionales del circuito profesional de VALORANT Champions Tour, que se disputarán en Badalona del 28 al 30 de agosto.

Diana Navarro reivindica una copla viva en Veranos de la Villa

Diana Navarro llegará el 29 de julio al patio central de Conde Duque para demostrar, dentro de Veranos de la Villa, que la copla puede conservar su memoria sin quedar condenada a reproducirla. La cantante malagueña presentará un espectáculo concentrado en la esencia del género, construido a partir de algunas de las composiciones más representativas de su trayectoria y de piezas pertenecientes a ‘Ya no estoy sola’, el proyecto con el que prolonga la celebración iniciada en 2025 por el vigésimo aniversario de su debut discográfico. Estará acompañada por Fran Doblas, ganador de la cuarta edición de ‘Se llama copla’ y primer hombre que conquistó el concurso de Canal Sur.

Warm Up 2026 transforma el patio de MoMA PS1 en un mapa global de la música experimental

Warm Up regresa este verano a MoMA PS1 para celebrar algo más que una nueva temporada de conciertos al aire libre. Coincidiendo con el 50.º aniversario de la institución neoyorquina, el ciclo propone una lectura histórica y contemporánea de la música de club y la electrónica de vanguardia. Durante seis viernes, entre el 24 de julio y el 28 de agosto, 26 artistas y colectivos ocuparán el patio del museo con una programación que enlaza dub, techno, gabber, house, hyperpop, baile funk, drill, improvisación experimental y arte sonoro.

ElGrandeToto lleva el pulso del trap norteafricano a Madrid y Barcelona

ElGrandeToto regresará a España con ‘SALGOAT WORLD TOUR’, la gira internacional con la que presenta ‘SALGOAT (Vol. 2)’, su nuevo trabajo discográfico. El rapero marroquí actuará el 2 de noviembre de 2026 en la Sala Wagon de Madrid y, al día siguiente, trasladará su contundente propuesta sonora a la sala Razzmatazz de Barcelona

Kiki Morente y José del Tomate llevan la herencia flamenca a Veranos de la Villa

Dos apellidos decisivos en la historia reciente del flamenco se encontrarán el lunes 20 de julio, a las 22:00 horas, en el Patio Central del Centro de Cultura Contemporánea Condeduque. Dentro de la programación de Veranos de la Villa, Kiki Morente y José del Tomate ofrecerán un concierto compartido que convertirá la transmisión familiar en un ejercicio de libertad artística.

También te puede interesar

‘Ni agua ni tierra’, el pantano como archivo político del presente

Hay territorios cuya resistencia comienza precisamente en su incapacidad para obedecer nuestras divisiones. La turbera carece de la firmeza tranquilizadora de la tierra y tampoco pertenece completamente al agua. Retiene cuerpos, objetos y sedimentos; dificulta el tránsito, altera el tiempo de la descomposición y convierte aquello que debería desaparecer en una presencia obstinada. Sobre esa anomalía física construye ‘Ni agua ni tierra’ una reflexión donde geología, memoria y política terminan compartiendo el mismo suelo. El Centro de Arte Contemporáneo Castillo Ujazdowski de Varsovia reúne hasta el 27 de septiembre las obras de quince artistas y colectivos bajo el comisariado de Anna Czaban y Krzysztof Gutfrański. El punto de partida puede parecer estrictamente natural: los humedales. Sin embargo, la exposición pronto abandona cualquier aproximación paisajística convencional. Lo que interesa es aquello que esos ecosistemas conservan, ocultan, protegen y, en determinadas circunstancias, permiten utilizar.

‘Aqua Mater’ lleva a Madrid el planeta esencial de Sebastião Salgado

Sebastião Salgado pasó buena parte de su carrera fotografiando aquello que la historia económica y política deja sobre los cuerpos: trabajo, desplazamiento, pobreza, explotación. Con los años, esa mirada se desplazó hacia una escala anterior y más vasta, donde el ser humano dejó de ocupar necesariamente el centro. ‘Aqua Mater’ pertenece a ese movimiento. La exposición reúne en Madrid cerca de un centenar de imágenes tomadas durante más de veinticinco años en algunos de los territorios más remotos del planeta y sitúa el agua no como motivo paisajístico, sino como una materia que organiza ecosistemas, geografías y formas de vida. Tras la muerte del fotógrafo en 2025, la muestra adquiere además una condición inevitablemente retrospectiva: permite observar cómo la preocupación social de Salgado terminó desembocando en una reflexión sobre aquello que sostiene, y también limita, la presencia humana en la Tierra.

¿Cuál es tu vocación?

La vocación remite al latín vocatio, -ōnis, «acción de llamar», pero esa llamada nunca ocurre en el vacío: se autogestiona entre los rescoldos de sus propios ecos. En “La muerte de Iván Ilich” (1886), León Tolstói llevó el problema hasta su consecuencia más perturbadora. Próximo a morir, su protagonista se pregunta: «¿Y si toda mi vida, mi vida consciente, ha sido de hecho lo que no debía ser?». Iván Ilich no descubre que haya traicionado una vocación identificable ni que eligiera la profesión equivocada en un sentido contemporáneo. La revelación resulta más radical: una persona puede cumplir impecablemente su función profesional y advertir que nunca examinó si la vida construida alrededor de ella le pertenecía realmente. Quizá confundió conveniencia con libertad, respetabilidad con bondad y éxito con sentido. Quizás la “vocación influencer” sea no solo un problema, sino un síntoma de fiebre convulsiva de una intelectualidad en estado vegetativo con cuidados paliativos. Quizás.

‘Light & Magic’ desborda el canon occidental del pictorialismo en la Tate Modern

La fotografía necesitó apartarse de la obligación de reproducir fielmente el mundo para ser reconocida como una de las bellas artes. A partir de la década de 1880, el pictorialismo convirtió esa disputa en un lenguaje propio: frente al registro estrictamente documental de la realidad, manipuló procedimientos, incorporó recursos estéticos de la pintura y el dibujo y defendió cada imagen como resultado de una decisión artística, no como simple consecuencia de una máquina. La Tate Modern revisará ahora aquella transformación mediante ‘Light & Magic: The Birth of Art Photography’, la primera gran exposición dedicada a estudiar el movimiento desde una perspectiva verdaderamente internacional.

Scroll al inicio

¡Entérate de todo lo que hacemos

Regístrate en nuestro boletín semanal para recibir todas nuestras noticias