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Presentamos Zona Liberada, la serie de marcianos y robots de Urban Beat.

En un futuro no muy lejano, todo aparenta ser igual. Especialmente en Zona Liberada. Malasaña Baja; un nombre que ya casi no resuena. Tampoco se ven viejos. Los sesenta y tantos son, ahora que uno observa, la edad tope. Es como la Fuga de Logan de un futuro menos futurista. Robots desertores, humanos pisando la huella dorada, marcianos rebeldes. Bienvenidos a Zona Liberada.
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Nadie recuerda o quiere recordar el día en que todo empezó. El día en que ciudades, mares, costas y pueblos fueron bombardeados. Las detenciones y los juicios sin garantías, los encarcelamientos y las sentencias de muerte duraron unos quince días. Desde los gobiernos de la Uni se convenció al “Grupo” de que aquello fue obra del terrorismo “pre Uni”. Que las fuerzas de aquel planeta que ya estaba en guardia actuó para proteger al “Grupo”. Llevaban décadas, hay quien dice siglos entre nosotros. Dicen que nosotros les pedimos ayuda. Y que ellos nos están ayudando. Y que ese mundo mejor y más justo con el que soñábamos es este.

 

Proyectiles lanzados desde el espacio hicieron añicos a los países o zonas rebeldes. Nadie habla de eso. En cualquier caso se niega rotundamente. Solo en los entornos “liberados”; así se autoproclaman los rebeldes, absolutamente perseguidos.

 

ZONA LIBERADA

“Zona Liberada”, parte de Malasaña, es una de las pocas zonas de resistencia. La batalla se libra aquí. Zona Liberada es una especie del Tánger Internacional post Segunda Guerra Mundial. Espías, traidores, rebeldes, destronados, marginales, delincuentes, intelectuales, artistas y perseguidos por la Uni sobreviven en una suerte de micromundo en el que se respira cierta libertad. Una ilusión que interpela a un día a día complicado. Zona Liberada nos recuerda al viejo mundo. A la era pre Uni. Marcianos contra la Unión y robots desertores; humanos sobornados y traidores que ejercen de agentes dobles conviven con el contrabando, las redadas, los bares clandestinos, el mercado negro, las mentiras, la estafa y las pequeñas heroicidades. Delimitada por Gran Vía-Callao y por el inicio de Corredera Alta de San Pablo, Zona Liberada es un entramado de calles donde todo y nada puede pasar. Es el viejo Triball.

ZONA LIBERADA

Layla sintió aquel terremoto inaugural en el hospital, donde trabajaba como enfermera esperando una señal. Luego los tiros. Las bombas. La llamada a filas. Su negativa. Su huida. Josh se encontraba en periodo de pruebas en un laboratorio de Nador (Marruecos), esperando ser posicionado. Mario trabajaba en un evento cubriendo la entrega de unos premios en el Hotel Ritz Mandarín junto a su jefe Gabriel Ballester, que aquel día desapareció.

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¿Cuándo un niño deja de jugar y empieza a trabajar?

Un niño abre un regalo frente a una cámara durante la festividad de los Reyes Magos. La escena parece una idílica tarde en familia: ríe, se equivoca, enseña su habitación mientras sus padres graban. Sin embargo, cuando detrás de ese gesto existen millones de visualizaciones, acuerdos comerciales, calendarios de publicación e ingresos capaces de sostener una economía familiar, la intimidad cambia de naturaleza. El hogar continúa siendo hogar, pero puede funcionar también como espacio de producción, y el menor pasa a ocupar un papel económico y narrativo que quizá todavía no puede comprender plenamente. Ahí aparece una de las preguntas centrales de la cultura digital contemporánea: cuándo un niño que crea contenido empieza a trabajar, sin dejar de jugar.

¿Cuál es tu vocación?

La vocación remite al latín vocatio, -ōnis, «acción de llamar», pero esa llamada nunca ocurre en el vacío: se autogestiona entre los rescoldos de sus propios ecos. En “La muerte de Iván Ilich” (1886), León Tolstói llevó el problema hasta su consecuencia más perturbadora. Próximo a morir, su protagonista se pregunta: «¿Y si toda mi vida, mi vida consciente, ha sido de hecho lo que no debía ser?». Iván Ilich no descubre que haya traicionado una vocación identificable ni que eligiera la profesión equivocada en un sentido contemporáneo. La revelación resulta más radical: una persona puede cumplir impecablemente su función profesional y advertir que nunca examinó si la vida construida alrededor de ella le pertenecía realmente. Quizá confundió conveniencia con libertad, respetabilidad con bondad y éxito con sentido. Quizás la “vocación influencer” sea no solo un problema, sino un síntoma de fiebre convulsiva de una intelectualidad en estado vegetativo con cuidados paliativos. Quizás.

Ane Lindane, el crucifijo de Nietzsche y «Hil da Jainkoa!»

«Dios ha muerto», escribió Friedrich Nietzsche en «La gaya ciencia» en 1882, pero no para celebrar una victoria elemental del ateísmo, sino para anunciar el derrumbe del horizonte moral y metafísico sobre el que Europa había hábilmente organizado, siglos antes, su existencia colonizadora, corrupta, exterminadora y cruenta. El 29 de junio de 2025, más de un siglo después, la humorista vasca Ane Lindane trasladó aquella sentencia al interior de la iglesia de San Lorenzo, en Arberatze-Zilhekoa —Arbérats-Sillègue, en la Baja Navarra francesa—, donde actuaba ante unas 200 personas dentro del festival autogestionado Euskal Herria Zuzenean. Su monólogo artístico formaba parte de la programación y el templo había sido cedido para acoger actividades del festival. Durante la actuación, subió al altar mayor, tomó un crucifijo y simuló utilizarlo para masturbarse mientras gritaba como una loca: «Hil da Jainkoa!» —«¡Dios ha muerto!»—. Lindane explicaría después, que desconocía hasta su llegada que actuaría en una iglesia todavía no desacralizada y que el gesto con el crucifijo fue una improvisación. Luego difundió la grabación en sus redes sociales y escribió: «Mancillamos, blasfemamos y denunciamos los abusos sexuales de la Iglesia».

Federico García Lorca sigue desaparecido porque España buscó tarde y mal sobre un mapa trazado por el franquismo

Noventa años después de su asesinato, Federico García Lorca continúa sin cadáver, sin tumba y sin una certeza científica capaz de clausurar el último acto de una tragedia que España ha administrado mediante testimonios fragmentarios, búsquedas tardías, errores institucionales y una resistencia casi orgánica a mirar debajo de su propia tierra. El poeta más universal de la literatura española del siglo XX permanece atrapado en una paradoja intolerable: todos saben aproximadamente dónde lo mataron, abundan las teorías sobre quiénes participaron en el crimen y se han escrito bibliotecas enteras alrededor de sus últimas horas, pero nadie ha logrado determinar dónde depositaron su cuerpo. La desaparición no constituye un apéndice accidental del asesinato. Forma parte del crimen.

Yoani Sánchez desafía desde Instagram el cerco informativo cubano

Yoani Sánchez pulsa el botón de emisión en instagram y, durante unos segundos, en ese botón rojo, Cuba deja de ser una abstracción diplomática americana , una estadística económica fallida o una disputa ideológica administrada desde despachos extranjeros. Cuba vuelve a ser Cuba. Aparece una calle de La Habana sin luz, una conversación interrumpida, una cazuela golpeada, la respiración de quien sostiene el teléfono y la posibilidad de que la conexión desaparezca antes de que termine la frase. En sus frecuentes directos de Instagram, la periodista cubana no reconstruye el país cuando el acontecimiento ya ha sido domesticado por el sórdido lenguaje oficial. Lo transmite mientras sucede. Yoani Sánchez transmite desde una isla donde informar también significa exponerse a morir y ella es la única que puede hacerlo desde una voluntad de acero. Todos los cubanos de la diáspora deberían ponerse en su pellejo. Todos están esperando que otros como ella, lo hagan. Con lo machistas que son en Cuba y ha tenido que venir una mujer a darles lecciones de entendimiento a muchos hombres del exilio.

El Jardín de las Tullerías reúne patrimonio, diseño y memoria olímpica durante el verano parisino

El Jardín de las Tullerías reivindica este verano su condición de escenario privilegiado de la vida cultural parisina mediante una programación que reúne patrimonio, creación contemporánea y experiencias al aire libre. El regreso del pebetero de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de París 2024, una nueva colección de objetos para pícnic concebida por Luke Edward Hall, la primera tienda efímera del Palais des Thés y una nueva edición del festival de artes escénicas ‘Les Étés du Louvre’ proponen otra manera de recorrer uno de los espacios históricos más reconocibles de la capital francesa. La iniciativa transforma el jardín en algo más que una pausa vegetal dentro de la ciudad. Su paisaje, configurado a través de siglos de historia, funciona como punto de encuentro entre la memoria del Louvre, el diseño contemporáneo y una biodiversidad cuya riqueza suele quedar disimulada por la monumentalidad del conjunto.

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Durante más de dos décadas Nito Serrano ha ido forjando su trabajo artesano como músico de sesión y de gira, productor y arreglista junto a artistas nacionales e internacionales, además de recorrer escenarios de distintos países. Después de desarrollar esas facetas, decidió regresar a una inquietud presente desde sus comienzos: componer su propia música. De ahí nació Lapurasangre, un proyecto que empezó a tomar forma en México durante una gira de 2019 en la que Serrano abrió los conciertos de Marwán.
Su primera materialización fue ‘Salvaje’, publicada en 2021, una propuesta musical y literaria que encontró en el folclore americano un territorio fértil. Sus canciones recorren una geografía sonora que se extiende desde el sur de Estados Unidos hasta Argentina, con ecos de México, los Andes y el Caribe. Ese desplazamiento no funciona como catálogo de estilos, sino como una manera de entender la raíz desde el intercambio y la transformación.
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Javier Cámara e Israel Elejalde reviven el punk de los ochenta en ‘Verborrea’

La rebeldía también tiene una genealogía. A veces comienza en el mismo lugar donde se aprende a obedecer, entre las contradicciones familiares y las imposiciones de una autoridad contra la que resulta inevitable reaccionar. Pablo Remón encuentra en ese conflicto el punto de partida de ‘Verborrea’, su nueva obra teatral, una historia que recupera el universo del punk español de finales de los años ochenta y principios de los noventa para explorar las relaciones entre la memoria, la identidad y las distintas versiones que sobreviven de una misma existencia. Protagonizada por Javier Cámara, Israel Elejalde, Marta Nieto y Emilio Tomé, la producción de Nave 10 Matadero y Buxman Producciones podrá verse del 1 de octubre al 1 de noviembre en la Sala Max Aub de Madrid.

Del rap clásico al afrobeat: Madrid Urban Fest 2026 celebra la diversidad urbana

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