La llegada de Donnellan confirma una relación sostenida con el espacio madrileño, donde ya presentó sus lecturas de Edipo y Hamlet. En esta ocasión, el creador británico radicaliza la experiencia escénica y desplaza al espectador desde la butaca hacia el centro físico del drama: el público permanece de pie sobre el escenario, compartiendo espacio con los intérpretes durante toda la función. La distancia habitual entre platea y representación desaparece para convertir la tragedia en una vivencia inmediata.
Lejos de las aproximaciones que convierten a Medea en una figura monstruosa, esta propuesta examina el trayecto emocional e intelectual de una mujer enfrentada a una situación que percibe como insoportable. La humillación aparece aquí como una forma de devastación íntima, y la decisión extrema de la protagonista surge presentada no como arrebato irracional, sino como la culminación de un razonamiento llevado hasta sus límites.
Desde esa perspectiva, el clásico griego dialoga con el presente. La puesta en escena introduce preguntas sobre los confines de la razón en una época atravesada por la lógica de la eficacia, la productividad y el cálculo. La obra interpela al espectador acerca de la necesidad de preservar la sensatez, la empatía y la dimensión humana frente a los excesos de una racionalidad convertida en mecanismo frío.
Con una duración de una hora, sin intermedio, y recomendada para mayores de 16 años, la función cuenta con un elenco procedente del Ivan Vazov National Theatre. El diseño escénico corre a cargo de Nick Ormerod, colaborador histórico de Donnellan y pieza esencial en la identidad visual de la compañía.
Fundada en 1981 por Donnellan y Ormerod, Cheek by Jowl se ha consolidado como una de las estructuras más influyentes del teatro europeo contemporáneo. Su prestigio internacional se sustenta en una reinterpretación audaz de los grandes textos dramáticos y en un lenguaje escénico de depuración extrema, donde la actuación se convierte en el principal dispositivo expresivo.
La compañía ha desarrollado montajes en inglés, francés y ruso, además de colaboraciones con instituciones extranjeras como el Centre National du Théâtre o el Pushkin Theatre de Moscú. Esa vocación transnacional ha reforzado su posición como referencia del teatro británico actual y como laboratorio permanente de nuevas lecturas sobre los clásicos.
Declan Donnellan, nacido en 1953, es también una figura central en la reflexión sobre el oficio interpretativo. Su libro The Actor and the Target ha influido en generaciones de actores gracias a una visión precisa del vínculo entre impulso, acción y escucha escénica. Su trabajo se caracteriza por puestas en escena desnudas, donde la imaginación del público y la exactitud del intérprete sustituyen el aparato ornamental.
Desde William Shakespeare y Molière hasta autores modernos como Alfred Jarry o Tony Kushner, el repertorio de Cheek by Jowl ha demostrado que los textos sobreviven cuando alguien se atreve a interrogarlos de nuevo. Esa parece ser también la apuesta de esta Medea: rescatar un mito antiguo para exponer las fracturas morales del presente.
Fotos cortesía de Stefan Zdraveski









