Estamos en primavera. ¿Qué nuevos proyectos prepara la Fundación Casa de México en España para lo que resta del año?
Estamos muy contentos porque el 15 de mayo, coincidiendo con la festividad de San Isidro, el alcalde de Madrid entregará la Medalla de Honor de la ciudad de Madrid a don Valentín Díez Morodo, presidente y mecenas de la Fundación Casa de México en España. Para nosotros es verdaderamente algo extraordinario. Es un reconocimiento enorme, porque la fundación lleva más de siete años de vida y nos sentimos muy orgullosos de haber podido entrar, consolidarnos y hacernos un hueco dentro de una oferta cultural tan amplia y exigente como la que tiene Madrid.
Ese logro es fruto de un excelente equipo de trabajo. Yo lo lidero, pero todos formamos parte de este éxito colectivo. Es una de las noticias que estamos celebrando con mayor ilusión este año.
Hasta el 10 de mayo tenemos dos exposiciones de enorme relevancia. Una es ‘Adorado Barragán’, de Lake Verea, una muestra de dos grandes fotógrafas mexicanas que han trabajado sobre la casa y el universo de Luis Barragán, el célebre arquitecto mexicano. La otra es ‘Rebeldías vanguardistas del siglo XX. Obras de la colección Vicky y Marcos Micha Levy’, una exposición especialmente valiosa porque la colección Micha reúne grandes obras de arte. Tiene incluso piezas de artistas internacionales, pero nosotros hemos traído únicamente a los mexicanos, a los grandes maestros de México.
Además, es la primera vez que esa colección sale al mundo, porque sus propietarios viven con esas obras en su casa. Es decir, muchas de esas piezas nunca habían sido vistas fuera de México e, incluso, muchos mexicanos tampoco las habían contemplado antes. Para nosotros es un honor enorme poder mostrarlas aquí.
Después de estas exposiciones, ¿qué llegará a Casa de México?
Vendrá una colección de fotografía excepcional. Se inaugura el 18 de junio: ‘Espectros’, una exposición colectiva de fotografía contemporánea comisariado por Laura González, gran conocedora de la fotografía mexicana de arte. Reunirá a siete fotógrafos mexicanos y propondrá una manera de entender la imagen desde su propio lenguaje clásico y contemporáneo. Será una muestra de enorme fuerza visual.
En octubre inauguraremos también un proyecto con la Fundación Coppel, a partir de la Colección Coppel, una de las colecciones de arte más importantes de México, sin lugar a dudas. También es una colección privada y nunca ha sido expuesta en Europa. Será la primera vez que se muestre aquí.
Ahora estamos tratando de acercar mucho a nuestro público visitante a estas colecciones privadas de grandes coleccionistas mexicanos, que poseen obras tanto de artistas internacionalmente reconocidos como de los mejores maestros del arte y de la pintura de México.
Además de las exposiciones, Casa de México mantiene una línea muy sólida de artesanía y arte popular. ¿Cómo se articula esa dimensión?
Tenemos nuestra Tienda Nómada Hecho a Mano México, que es preciosa. Es el acercamiento que queremos generar entre el público y los grandes maestros de la artesanía. Dos veces al año, durante diez días, exhibimos lo mejor del arte popular mexicano: piezas únicas que se pueden adquirir a un precio justo. En esa venta, nosotros no incrementamos los precios; son los propios artesanos quienes trasladan directamente el valor de su trabajo al público final.
Queremos que los visitantes estén más cerca de ese arte popular que tanto fascina cuando uno viaja a México. Para nosotros es una parte esencial de la misión de la fundación. Por eso también invitamos a artesanos a estar presentes durante esos días y a compartir sus saberes a través de talleres y charlas a las que el público puede registrarse. Son actividades para toda la familia. La próxima Tienda Nómada Hecho a Mano México será del 22 al 31 de mayo.
También está la Semana del Cine Mexicano. ¿Qué lugar ocupa dentro de la programación?
Tenemos la Semana del Cine Mexicano, del 25 de junio al 5 de julio. Estamos organizando que más de 4.000 butacas en Madrid ofrezcan cine mexicano gratis durante esos días.
Y, además, en diferentes espacios, lo cual amplía el alcance del proyecto.
Exactamente. Eso es lo más bonito. Además, habrá diferentes tipos de cine, porque cada espacio tiene su propio público, según cada idiosincrasia. Hay lugares más orientados al cine familiar y otros dirigidos a espectadores distintos. Vamos observando qué tipo de público acude a cada sede y, a partir de ahí, organizamos la programación. Esperamos contar con más de diez espacios, como en ediciones anteriores.
Será una programación muy especial, con todo tipo de películas y también con títulos muy consentidos. Este año, por ejemplo, en el marco de este encuentro, presentaremos una retrospectiva de Silvia Pinal como homenaje a esta gran representante del cine mexicano.
Casa de México también impulsa el encuentro literario ‘Con Acento’. ¿Cómo se desarrollará este año?
Del 21 al 23 de abril presentamos un encuentro de escritores que se llama ‘Con Acento’. Es ya su quinta edición. Jorge Volpi, actual director artístico del Centro de Cultura Contemporánea Condeduque en Madrid, ha estrechado lazos, de la mano de la UNAM que se une como organizador, para fortalecer una triple colaboración. Algunas propuestas artísticas se realizarán aquí y otras en Contemporánea Condeduque. Alrededor de 25 escritores iberoamericanos se congregarán durante tres jornadas para reflexionar sobre la libertad y el entendimiento común en sus distintas dimensiones culturales. Va a ser la bomba también…
Lo que estamos haciendo es profundizar cada vez más en las diversas áreas que Casa de México promueve y con las que se compromete. En literatura queremos llegar más lejos con este encuentro de escritores iberoamericanos. Es una oportunidad de acercar aún más editoriales latinoamericanas con Europa.
También han planteado una iniciativa vinculada al libro latinoamericano.
Sí. Vamos a hacer una feria del libro latinoamericano, aunque no queremos llamarla exactamente feria del libro, porque no se trata de competir con la Feria del Libro de Madrid, que está tan consolidada y reconocida. Será más bien un encuentro de editoriales latinoamericanas.
Lo estamos organizando con la Universidad de Guadalajara, que dirige la FIL, y la FIL también estará presente. Lo haremos junto con Contemporánea Condeduque, en octubre, en el marco de la Hispanidad. Creo que va a ser una belleza, porque será la primera vez que editoriales mexicanas aúnen voluntades con otras voces europeas. Además, seguimos con nuestras presentaciones de libros y nuestros clubes de lectura, que tienen muchísimo éxito.
Los talleres con niños tienen una dimensión muy especial dentro de Casa de México.
Los talleres con niños son fantásticos y ahora vamos a hacer más cosas. Recibimos alrededor de 6.000 niños al año y me gustaría que pudiéramos desarrollar un proyecto que, al final del año, se convirtiera en una gran obra colectiva. Me gustaría que esos niños participaran dibujando algo y que pudiéramos hacer una gran muestra, como un gran mural nacido de sus visitas. Creo que va a ser muy bonito.
¿Carlos Amorales?
Sí. Tenemos una exposición que vamos a inaugurar dentro de poco. Es una intervención de Carlos Amorales que, metafóricamente, sube las escaleras de nuestro espacio multidisciplinar. Está compuesta por alrededor de 30.000 mariposas y plantea una lectura visual muy poderosa sobre conceptos metafóricos necesarios en nuestros días. La inauguraremos el 22 de mayo, también en el marco de PHotoESPAÑA. Es una pieza que nos va a dejar ojipláticos.
La gastronomía mexicana ocupa un lugar central en la programación de Casa de México. ¿Qué nuevos proyectos tienen en esa línea?
Estamos haciendo nuestro nuevo libro de cocina. Será un libro con recetas que se preparan en menos de 25 minutos, porque mucha gente tiene la impresión de que la cocina mexicana no es fácil. Sin embargo, hay recetas maravillosas que realmente se pueden hacer en muy poco tiempo.
Por ejemplo, una sopa fría de aguacate puede tardar diez minutos. Es una delicia. Se parece, en cierto sentido, al gazpacho, aunque tiene un sabor muy diferente. Queremos acercar también esa idea de una cocina mexicana accesible, rápida y de calidad.
También está el Sello Copil, uno de los proyectos gastronómicos más reconocibles de la fundación.
Sí. Tenemos nuestro evento del Sello Copil, donde se entregan nuevamente los reconocimientos. La verdad es que los restaurantes mexicanos están creciendo cada vez más y lo que queremos es que crezcan con calidad; que el público español conozca realmente qué es la gastronomía mexicana.
A veces me dicen: «queremos fajitas» o «queremos nachos». Y yo digo: eso no es cocina mexicana. Eso es cocina tex-mex. Es muy divertida, puede ser muy buena, pero no es la cocina mexicana auténtica.
El Sello Copil reconoce la gastronomía mexicana autóctona que se ha sabido adaptar a nuevos mundos sin perder su esencia. Evaluamos que la salsa esté buena, que la tortilla esté bien hecha, que el taco esté bien servido. Puede ser un taco de un euro o un taco de veinte: no es una cuestión de precio, sino de calidad. A partir del 20 de mayo ya se podrá conocer y consultar el nuevo directorio de restaurantes que cuenten con este reconocimiento a través de nuestro sitio web.
¿El reconocimiento es de ámbito nacional?
Sí, es a nivel nacional. En este momento tenemos ya 63 solicitudes de restaurantes que quieren formar parte del Sello Copil y contamos con 97 restaurantes reconocidos.
¿Cómo seleccionan los restaurantes?
Tenemos un comité y también una especie de pequeños embajadores gastronómicos que nos ayudan a llegar a más lugares. Nosotros no podemos visitar todos los restaurantes, así que contamos con personas que nos ayudan a calificar y seleccionar. También revisamos mucho las redes sociales, las críticas y la percepción del público. Hoy las redes son grandes prescriptoras.
En Madrid hay restaurantes mexicanos que han contribuido mucho a cambiar la percepción del público español.
Sí. Por ejemplo, Entre Suspiro y Suspiro es delicioso. Sigue existiendo y sigue siendo buenísimo. Es un gran restaurante mexicano, de los primeros. La familia Castañeda fue pionera en abrir ese camino. Ese tipo de espacios ayudó mucho a mostrar una cocina mexicana elaborada, distinta del cliché de los burritos, los tacos entendidos de forma superficial o los nachos.
Hablemos de liderazgo femenino. ¿Qué significa para usted y qué figuras contemporáneas destacaría como líderes femeninas de valor?
Es una pregunta que siempre me hace pensar, porque creo que hay muchas mujeres líderes. Pero también me parece chistoso que el liderazgo femenino esté de moda, cuando debería formar parte de la vida cotidiana.
Mi generación viene de un tiempo en el que todavía era muy difícil llegar a ciertos puestos. Había que sacrificar muchas cosas, incluso la forma de vestir. Dependiendo de cómo te vistieras, se podía interpretar que estabas en tu puesto por una razón u otra. Y luego estaba la familia, claro.
Deberíamos asumirlo ya como algo natural. A un hombre nunca le haríamos una pregunta sobre liderazgo masculino; que sigamos hablando de liderazgo femenino demuestra que todavía queda camino por recorrer. Debemos seguir trabajando para llegar a ese ideal.
Entonces, ¿cómo definiría el liderazgo femenino desde su experiencia?
Para mí, el liderazgo no es solamente profesional; también es personal. Hay grandes líderes de económicos o empresariales que, sin embargo, pueden tener vidas familiares muy desestructuradas. Creo que los equilibrios son muy importantes.
Para mí, el liderazgo consiste en lograr un equilibrio entre lo personal y lo profesional sin tener que sacrificar ninguna de las dos dimensiones. También consiste en poder apoyar a otras personas para que alcancen sus sueños a través de tu historia personal; que, por tus circunstancias y por lo que has logrado con tesón, te miren y sientan: «Toma mi mano y vamos hacia arriba».
El liderazgo no es una ostentación ni un trofeo, es un referente. No tiene que ver con ser observada o con acumular visibilidad, algo que está ocurriendo mucho con las redes sociales. Para mí, el liderazgo no puede reducirse a eso, porque ofende todo el trabajo que hemos hecho para llegar a donde estamos.
Ser líder es poder inspirar con un trabajo arduo a nuevas generaciones, demostrar que se puede alcanzar el éxito de una forma positiva y constructiva. Las mujeres solemos entender el entorno desde distintos planos a la vez, incluso en contextos adversos, y convertir esa complejidad en una oportunidad de crecimiento empático y fructífero.
¿Cree que las mujeres ejercen el liderazgo de una forma distinta?
Creo que las mujeres somos muy eficaces a la hora de acompañar y apoyar. La mujer suele ser multitask. Puede estar en una conversación, atendiendo otras tres cosas y enterándose de todo. En mi experiencia, eso no siempre ocurre con los hombres.
Las mujeres líderes abarcamos mucho: la casa, los hijos, el trabajo. Ahora los hombres se están ocupando más de la casa y de los niños, pero en mi generación no era así. En mi generación era muy diferente: tú eras responsable de tu casa y de tus niños, ibas a trabajar y regresabas. Fue una generación a la que le pusieron las pilas muy rápido. No nos daba tiempo a no saber; teníamos que lanzarnos.
Me encanta ver cada vez más mujeres en la universidad, en la ciencia, en la biología, en la empresa, en el arte, en la moda, en la gastronomía. Ayer estuve, por ejemplo, en la Universidad de Navarra y conocí a María Iraburu Elizalde; es la primera mujer que dirige la Universidad de Navarra en su historia. Cada vez hay más mujeres en sectores que antes estaban dominados solo por hombres. Un ejemplo claro es la gastronomía y la política, que siempre han estado reinados por hombres.
¿Qué opinión le merecen las cuotas?
Estoy absolutamente en contra de las cuotas, pero creo que son necesarias para que el péndulo llegue al centro. No creo que alguien merezca un puesto por ser mujer, sino por sus méritos. Las personas deben estar donde están por su capacidad y su voluntad de hacer las cosas bien con valentía.
Pero también pienso que las cuotas pueden acelerar el camino hacia la normalidad, para que después ya no sean necesarias. En el momento en que tienen que existir cuotas, significa que todavía no hay normalidad. Ojalá ayuden a que las nuevas generaciones, nuestros hijos o nuestros nietos, lo vean ya como algo absolutamente natural. Ojalá.
En Casa de México, el arte y la cultura son primordiales, pero también existe una dimensión empresarial muy importante. ¿Cómo se articulan esas dos áreas sin que una condicione a la otra?
Yo vengo del mundo de los Fenicios. Del ámbito empresarial y diplomático, no del cultural. Mi carrera se desarrolló en la diplomacia y en la empresa en una aparente introspección. Por eso, fundar y desarrollar la Fundación Casa de México representó un reto: la cultura no era el camino que yo conocía mejor.
Sin embargo, estoy convencida de que al sector cultural le faltan más finanzas y al financiero le falta más cultura.
Creo que, si unimos cada vez más esos dos territorios, seremos mejores administradores de cultura y también mejores personas desde el ámbito empresarial y económico. Lo he visto en mi trabajo: son espacios que pueden retroalimentarse siempre.
La Fundación Casa de México es más conocida por su parte cultural, porque la parte empresarial suele desarrollarse en eventos menos masivos: reuniones cerradas, encuentros sectoriales, conversaciones sobre inversión, comercio o negocios. Pero nuestro fundador, Valentín Díez Morodo, mecenas absoluto de la fundación, es un gran empresario que, fíjate, financia una fundación cuyas bases consisten en extender la cultura y el arte en todos los ámbitos posibles. Siempre tuvimos claro que Casa de México debía tener un espacio para promover los negocios y el comercio entre México y España. Ahora, con la importante llegada de mexicanos a España, esa área está muy activa y sólida.
¿Cómo se articula ese nodo empresarial en la vida diaria de la institución?
Te diría que en mi propia persona conviven las dos dimensiones. Entonces, ¿cómo lo articulo? Sale de manera natural de manera honesta.
Por ejemplo, ayer tuvimos aquí un encuentro muy importante entre abogados mexicanos y españoles sobre arbitraje internacional. Hoy, en general, los arbitrajes internacionales suelen estar dominados por despachos de Londres y Nueva York. ¿Por qué no pueden ser despachos latinoamericanos o iberoamericanos? Si una empresa española y una mexicana tienen un tema de arbitraje, ¿por qué necesariamente tienen que contratar a firmas inglesas o estadounidenses?
Ese encuentro se hizo aquí, a puerta cerrada. Después les ofrecimos una visita a la exposición y luego unas tapas mexicanas. De esa forma vas permeando y equilibrando cultura y empresa.
Trabajamos con muchas empresas que realizan sus eventos aquí y nosotros les ofrecemos un cóctel de productos mexicanos, una cata de tequila, una cata de mezcal o una visita a la exposición. Así, las reuniones empresariales incorporan también un ingrediente muy importante de la cultura de México.
¿Qué valoración hace de la situación contemporánea a nivel político, económico y social entre México y España?
De política no hablamos en esta casa. Ese tema corresponde a la Embajada de México. Pero, desde el punto de vista social y económico, la valoración es muy positiva.
Por eso se está produciendo este auge de los restaurantes mexicanos, este crecimiento de los visitantes a México y esta cantidad de conexiones aéreas entre México y España. Aeroméxico e Iberia abren cada vez más vuelos, no solo con Ciudad de México, sino también con Monterrey y Guadalajara. También sabemos que otra línea aérea aterriza una vez por semana en Querétaro.
Todo eso habla de un dinamismo absoluto: turismo, empresas, movimiento, intercambio. Yo llevo 28 años en España y nunca había visto una relación tan intensa entre México y España. Creo que es un vínculo muy positivo y que dará grandes frutos.
¿Cree que mexicanos y españoles se conocen realmente bien ?
Creo que podemos hacer mucho más juntos. Siempre he pensado que mexicanos y españoles no nos conocemos tan bien como creemos. Damos por hecho que nos conocemos porque ustedes saben nuestras canciones, conocen el mariachi; o porque nosotros conocemos la paella, los toros o el flamenco. No hablo de clichés; hablo de empatía cultural y armonía necesaria entre culturas cuyas raíces son fructíferas, porque se nutren de una voluntad que ejerce como dignidad impostergable.
Pero eso muchas veces es folclorización de lo que hablamos. Creo que es la primera vez que nos estamos acercando de verdad para conocernos mejor. Y ese conocimiento puede generar una inmensidad de proyectos conjuntos, tanto culturales como económicos. Es impostergable saber que somos pueblos hermanos, no solo porque hablemos el mismo idioma, sino porque nos une una hermandad indestructible.
Para concluir, ¿qué legado le gustaría dejar de cara al futuro, tanto para Casa de México como desde su propia trayectoria?
Me gustaría que Casa de México perdurara para siempre. Ese sería un gran legado para mí y para las futuras generaciones. Me gustaría que este proyecto, que hoy me toca dirigir y que mañana tal vez dirigirá otra persona, siga existiendo siempre como un espacio capaz de acercar México a nuestro público, que es principalmente europeo y americano. El 95 % de nuestro público es europeo y americano, no mexicano. Esta casa está hecha precisamente para que el exterior nos conozca mejor.
Doy por hecho que los mexicanos nos conocemos un poco más, aunque a veces también hay sorpresas. Pero nuestros esfuerzos están dirigidos a que los visitantes comprendan mejor qué es México, dónde está México en nuestra alma simbólica y cuál es la calidad y la excelencia de nuestro país en gastronomía, arte, cultura, cine y creatividad.
Ese legado también pasa por las residencias artísticas y las becas.
Sí. Este año vamos a poner en marcha, por primera vez, residencias artísticas. Invitaremos a artistas a venir tres meses a Madrid para trabajar en su obra, conocer galeristas, museógrafos y distintas personalidades del sector artístico. Queremos generar un intercambio más activo.
Casa de México otorgará alrededor de 150 becas este año en diferentes modalidades. Tenemos becas universitarias para maestrías en algunas de las mejores universidades de España. Además, pueden cubrir hasta el 100 %, algo muy importante porque permite acceder a personas que no tienen recursos, pero sí capacidad, formación y compromiso.
También tenemos unas becas preciosas dirigidas a profesionales. Firmamos acuerdos con algunos de los principales museos y centros culturales de España, como el Guggenheim, el Prado, el Thyssen o la Fundación Juan March, entre otros, para que profesionales mexicanos puedan colaborar durante un año en esas instituciones en áreas concretas: restauración, nuevas colecciones, gestión cultural u otros ámbitos especializados.
Creo que eso es muy valioso porque habla del intercambio real entre México y España.
Este año inauguramos también nuestro programa de becas para artistas, vinculado a las residencias artísticas. Para ello hemos formado un comité muy potente, con nombres como Amanda de la Garza y Julieta de Haro, entre otros. Todo forma parte de una misma visión: que Casa de México sea un espacio vivo, útil, generoso y permanente para fortalecer la relación entre México y España desde la cultura, la educación, la empresa y el talento. Mi legado sería saber que Casa de México ha contribuido a que México y España estén cada vez más unidos.
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